Dragon Ball Fanon Wiki
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Este artículo ha ganado los Golden Freezer Awards










U6: ¡Choque de mundos! La batalla por Lait (U6:世界の衝突!ライトの戦い U 6: Sekai no shōtotsu! Miruku no tatakai) es la segunda película correspondiente al Universo 6. Esta se trata de la continuación de las series U6: Earth Legends, Buzoku Senso y Revenga.

Sinópsis/Trailer

Se ve una rústica habitación la cual parecía alojar una sesión de psicología. El psicólogo se trataba de un kanassa, y el paciente de un sujeto con apariencia humana, bastante fornido, de cabellos castaños y una barbilla del mismo color. El paciente evidentemente era Allez.

Allez: A veces siento que todo fue en vano, es decir, cualquier otro podría haberlo hecho.

Psicólogo kanassa: Escucha, Ceddara... Allez, he sido tu psicólogo durante varios años, y la deficiencia de autoestima que evoluciona en ti es preocupante, no te traerá nada bueno.

Allez: ¿No podría haberlo hecho otro?... Tal vez yo no haya sido el elegido... Tal vez, solo tal vez, haya alguien más capaz de hacerlo.

Psicólogo kanassa: Eso... Es imposible saberlo.

En un planeta nunca antes visto, una serie de guerreros y civiles de apariencia humana se reúnen ante su emperador.

Gouda: Este será el inicio de una nueva vida para los kabochanos... Hoy, será el día que liberaremos nuestro pueblo hermano de Lait.

El público estalla en júbilo y aplausos, detrás de Gouda se ve a su escuadrón sacroreal.

Otal: ¿Están seguros de esto?

Rice: Hemos entrenado para esto, no podemos fallar.

Garuba: ¡Eso es! ¡A la carga!

En Lait se observa un pelotón de soldados kabochanos dispuestos a atacar. Entre los soldados defensores se ve a Munster, y en medio del combate se observa caminar entre ellos a un notable guerrero.

Kurima: Parece que mis vacaciones están destinadas a ser un fracaso.

En medio de la acción, en una nave se ve a los terrícolas surcando las galaxias.

Lucas: Ah, la puta madre, me estoy cagando de hambre, ¿En cuánto llegamos?

Ling: Faltan unos días... Con suerte llegaremos poco antes del día de independencia de Lait.

En una larga mesa y alrededor de cientos de crémux e inivitados, el rey Gruyer levanta una copa y dice unas palabras.

Gruyer: Muchos años pasaron...

En contraste, se ve a los kabochanos atacando la capital Poriparo, y a Gouda junto a su hijo Daiju descendiendo del cielo.

Gruyer: Años de dolor y sufrimiento para el pueblo crémux...

Betch: Tsk, Rice, necesito tu ayuda.

Antonio: ¡Qué va!

Okura: ¡G-yaah!

Gruyer: Pero todo cambió aquel día que nuestro salvador regresó a nuestras tierras.

Allez: Tsk... Nunca había visto tal poder.

Nasu: ¡Maldición, este sujeto es incontrolable!

Gruyer: Por eso propongo un brindis... Por Ceddara, el Crémux Spirit.

Daiju: K-k... ¡¡G-aaah!!

La pantalla oscurece, lentamente regresa y se deja ver a un sujeto caminando en un desolado planeta.

Hundred: Sé que estás ahí. Podría sentir tu presencia a kilómetros.

Allez: Es algo impensado, después de todo es la primera vez que nos vemos en persona, ¿Verdad?

El androide sonríe de manera confiada.

Película

Sumido en la oscuridad, las ráfagas de viento irrumpen la escena y acallan el silencio dominante, luego de instantes de incertidumbre, varias estelas de energía púrpura iluminan el ambiente al compás del grito de un joven.

Adolescente Crémux: Tsk... ¡¡GYA-AAH!!

Sus ojos resplandecen por su aura, llevan un tono violáceo que titilan lentamente. La cámara enfocada en sus ojos comienza a tornar la visión del muchacho en flashbacks.

PLANETA LAIT, AÑO 727.

Dos pequeños niños se encuentran entrenando entre ellos, uno parece ser algunos años mayor. El pequeño, de cabellos dorados, cae luego de una fuerte patada de su rival.

???: ¿Qué pasa, no puedes levantarte? Déjame ayudarte.

???: Yo puedo levantarme sólo, Gruyer.

Gruyer: Vamos, no seas tan terco.

Gruyer le insiste al joven para ayudarlo a levantarse y se acerca a él para extenderle la mano, sin embargo el joven rubio la toma y lo tira hacia abajo para ponerse encima suyo y retenerlo contra el suelo.

???: Te dije que no necesito ayuda.

Gruyer: Vaya... tendré que felicitarte.

El mayor no dudó y se zafó con facilidad del agarre del rubio, para darle un fuerte golpe en la cara y mandarlo a volar unos metros, quedando tirado en el suelo.

Gruyer: No todo se trata de quién es el más fuerte, Daiju.

Daiju: ¡Déjame en paz!

Gruyer: No entiendo cómo puedes pensar en eso siendo más débil que yo. Pero lo peor no es eso... Sino tu debilidad mental.

Daiju: ¡¡Que te calles!!

Daiju se puso de pie de nueva cuenta, y se lanzó al ataque, con una mirada de odio hacia Gruyer. Poco a poco sentía como el tiempo se enlentecía, hasta que se percató de que su ubicación había cambiado de nueva cuenta.

???: No creí posible el que llegaran a esto... Tú eres su líder, ¿No es cierto?

En la entrada de un enorme y lujoso castillo, se cernía una intimidante figura de poco más de tres metros, sus rojos ojos miraban con desprecio a su indeseado visitante. Un hombre notablemente más pequeño que el soberano se encontraba firme, con la determinación manifestada en su mirada, los sonidos de una revolución detrás, los gritos de sus compañeros y el sufrimiento de su gente alimentando su furia, se disponía a luchar por lo que era de los suyos.

???: Soy Froma, defensor de mi raza.

El individuo de proporciones impresionantes se acercaba más al revolucionario, su risa se podía escuchar mientras se dejaba ver su gran tamaño.

Froma: Cuando esta masacre llegue a oídos de Lord Gerid ¡Serás reducido a cenizas!

El Barón Ower vuelve a reír, pero esta vez se escucha como resuena por todas las paredes del edificio, con mayor intensidad.

Ower: Tonto, tonto crémux. Quienes están detrás de todo esto no son nadie más que el mismísimo Lord Gerid y su hijo, el futuro emperador Frost.

Esto deja atónito al crémux, quedándose sin palabras para responder. Ower mientras tanto saca una enorme espada adecuada para sus proporciones.

Ower: ¡Hasta aquí llegaste, simio repulsivo!

Fuera del palacio, cientos de crémux luchaban contra los soldados de Ower, mientras que otros ciudadanos huían del caos. Entre ellos caía Rofort, compañero de Froma en la revolución a manos del mejor guerrero de Ower: Gherin. Este ve a su jefe combatiendo a lo lejos.

Gherin: ¿B-barón Ower?... Esto se ha descontrolado.

Ower, ahora sin un brazo, se acerca volando por el agujero que acababa de abrir en su pared, cayendo frente al revolucionario derrotado.

Froma, quien se encontraba tirado en el suelo boca arriba, intenta levantarse, pero es detenido por un rayo que atraviesa su pectoral, perforándolo. Los guerreros crémux gritan su nombre en desesperación, mientras este cae al suelo nuevamente, con los ojos en blanco y exhalando lo que podría ser su último aliento. Su sangre empieza a correr desde su herida. Ower carga una enorme bola de energía, preparándose para arrollar con todo.

Ower: Eso fue todo, ilusos.

Los nativos estaban aterrados, lloraban y se abrazaban sabiendo que no había escapatoria, que el final se acercaba. Ower lanza su ataque, dándole igual si había algún soldado de sus tropas en el rango. Froma miraba al cielo, impotente y adolorido.

Froma: Hijos... Lo siento.

Mientras todo este caos sucedía, en la región Sur del planeta, un crémux algo entrado en años corría desesperadamente con su pequeño hijo en brazos. El miedo se podía ver en los ojos del retoño, puesto que no terminaba de entender la situación por la que estaba pasando.

???: No llores, hijo mío, pronto estaremos lejos de este infierno.

En medio de la conmoción, algunos soldados de las tropas de Ower se dirigían hacia la capital para asistir en la retención de los rebeldes. El crémux se cruza con ellos, pero en vez de parar, acelera su paso.

Soldado de Ower: ¡Deténgase ahora mismo!

El hombre hace caso omiso y despeja su camino con una ráfaga que desencadena varias explosiones, haciendo volar a los soldados.

El niño tiembla al escuchar el ruido.

???: Tranquilo, Daiju, ya estamos cerca.

Finalmente llegan a la estación de la ciudad, que también estaba protegida por tropas de Ower. El padre prepara una ráfaga de energía y antes de que lo detecten la dispara hacia una nave, haciéndola explotar y lastimando a varios de los soldados en el acto.

Aprovechando el disturbio, se acerca a una nave que seguía intacta y que solo un hombre protegía. Asustado, una mano se posa en su hombro, volteándose a mirar por instinto.

Soldado de Ower: ¡Gouda! ¿¡Qué haces!?

Antes de que termine de hablar, la misma mano lo golpea en toda la cara, dejándolo inconsciente. Gouda se sube a la nave a toda velocidad, sentando a su hijo en el asiento del copiloto y preparando todo para un despegue de emergencia. Al ver el cuerpo de su compañero tirado y escuchar los sonidos de la nave iniciando su despegue, varios se acercan a intentar detener el escape de los crémux, pero no lo consiguen. Gouda logra despegar a tiempo y se aleja lo más rápido posible de la ciudad, maniobrando como puede para intentar esquivar los disparos antiaéreos y llegar hasta el límite de la orbita del planeta.

Gouda: Lo logramos, hijo... Por fin, estamos a salvo.

U6: ¡Choque de mundos! La batalla por Lait.

веза=Special:FilePath/La_batalla_por_Lait.png

Se ve una rústica habitación la cual parecía alojar una sesión de psicología.

El psicólogo se trataba de un kanassa, y el paciente de un sujeto con apariencia humana, bastante fornido, de cabellos castaños y una barbilla del mismo color. El paciente efectivamente era Allez.

Allez: A veces siento que todo fue en vano, es decir, cualquier otro podría haberlo hecho.

Psicólogo kanassa: Escucha, Ceddara... Allez, he sido tu psicólogo durante varios años, y la deficiencia de autoestima que evoluciona en ti es preocupante, no te traerá nada bueno.

Allez: No me asustes con mi futuro, doctor, si quisiera saberlo iría a un oráculo kanassa, no un psicólogo.

Psicólogo kanassa: Bah.. Te desvías del tema central como siempre, ¿Acaso no puedes mantener la conversación?

Allez: Bien, creo que tienes razón... No vendría mal un poco de autoestima, después de todo soy el crémux más fuerte que haya existido, ¿Quién no quisiera ser yo?

Psicólogo kanassa: Uhmm... No me refería a es-

Allez: El más fuerte, es decir, no soy alguien egocéntrico pero se siente bien destacar en algo, ¿No?

La escena rápidamente se ve interrumpida, en la más fría oscuridad del espacio, ubicándonos en un inhóspito planeta, un pequeño extraterrestre se ve arrastrándose por el suelo.

Al mostrarse de cerca, el sujeto presenta graves heridas, las cuales son potenciadas tras ver atravesado su tórax por una ráfaga violeta.

Entre la oscuridad, un sujeto con aparente anatomía humana toma el cadáver del alienígena. La escasez de luz escondía su identidad, lo único que se llega a ver son sus anaranjados cabellos.

GALAXIA DEL NORTE, PLANETA TIERRA, AÑO 779 (2021).

Se ve a dos jóvenes adultos jugando juntos a una consola.

Lucas: Uff... De repente como que me dió un escalofrío por todo el cuerpo.

En ese momento, su compañero aprovecha para sacar ventaja en la partida.

Antonio: Gol, hijo de tu puta madre.

Lucas: La concha de tu hermana, no se vale, estaba distraído.

Antonio: Pues, a ver macho, que a mi tus delirios místicos no me mueven ni un pelo.

En ese instante, una jovenzuela irrumpe en la habitación.

Valeria: Oh conchetumare', disculpen, creí que no había nadie aquí.

Lucas: ¿Esta piba quién es?

Antonio: ¿Qué es esto? ¡Ling!, ¡¿Otra vez trayendo putas?!

Ling: ¿De qué hablas? Es Valeria, estuvo en el torneo hace 2 años, acaba de llegar para unirse al equipo.

Lucas se levanta y saluda con la mano a su nueva compañera.

Lucas: Soy Lucas, mi amigo es Antonio, no le des mucha bola que es medio mogólico.

Ling: Por cierto, ¿Ya tienen sus maletas preparadas? Salimos en 5 minutos.

Lucas: Perfecto, total no estaba haciendo nada.

Lucas procede a apagar la consola ante los gritos de enojo de Antonio. Salen de la habitación y allí se encuentran algunos de los miembros del equipo: Amelie, Boris, Okura y Lorraine, junto a los agentes Mike y Anna.

Anna: Bien, espero estén preparados, los inspectores de la NASA ya están aquí para concretar el despegue.

Antonio: Hostias, no puedo creer que visitemos a un planeta extraterrestre con vida.

Boris: Por cierto, ¿Shojae no nos acompañará?

Lucas: La pelotuda se agarró el covid, no puede ir.

Ling: Así es, no podemos exponer a una población extraterrestre a esta enfermedad.

Valeria: ¡¿En serio irán a otro planeta?! ¡¿Puedo ir con ustedes?!

Antonio: Joder, qué niñata molesta, apenas llegas, quédate trapeando el piso o algo.

Mike: De hecho, lo mejor sería que te quedes con nosotros... Ya sabes, acabas de llegar y hay un virus mortal el cual no sabemos si tienes.

Lucas mira a la cámara, rompiendo la cuarta pared.

Lucas: Top 3 momentos patriarcado wins.

Antonio: ¿A quién coño le hablas? Tu esquizofrenia está escalando a niveles cósmicos.

Lucas: Flaco, tuviste 5 diálogos y ya me tenés las bolas llenas, cerrá un poco el orto.

De la nave bajan varios científicos, abren una cerca y le dan el visto bueno para comenzar el viaje.

Mike: Bien, ya pueden subir, el conductor será un viejo conocido, seguro algunos lo recuerden.

Suben a la nave, era bastante grande y espaciosa, el conductor era Aldous. Lucas le habla en voz baja a Amelie.

Lucas: ¿Y este quién chota es?

Amelie: Es Aldous, lo recuerdo, trabajaba en el departamento de agentes, aunque nunca supe qué hacía.

Aldous: Literalmente nada, vivía a costa de Mike y Anna, aunque decidí volverme piloto galáctico.

Okura: Claro, seguro es un trabajo muy rentable, digo, es la primer nave que sale del planeta Tierra fuera de nuestra galaxia.

Aldous: Ehem... En fin, pónganse cómodos, será un mes muy divertido de viaje.

Antonio y Lucas: ¡¿Un mes?!

Ling: Sí, los científicos de la NASA comenzaron a experimentar con la nave que Allez nos regaló y estropearon su velocidad.

Boris: ¿Qué se supone que haremos durante un mes? ¿Mirar por la escotilla?

Ling: Pues, pedí que agregaran un campo de gravedad para no perder tiempo de entrenamiento...

Lucas: ¡La concha de tu madre, estamos de vacaciones!

Antonio: Gilipollas, que nos avisabas y traíamos la PlayStation.

Okura: No suelo concordar con estos dos, pero me parece una decisión bastante errónea.

Ling mira a Aldous y le habla por lo bajo.

Ling: Despega antes de que nos maten.

EN LOS CONFINES DE LA GALAXIA DEL OESTE.

Un extraño sujeto se encuentra en una roca lunar, extrae un líquido del suelo y enciende un intercomunicador.

???: Farya, soy yo, Betch, comunícame con su majestad Gouda de inmediato, finalmente he encontrado lo que tanto buscaba.

GALAXIA DEL ESTE, PLANETA LAIT.

3 semanas han pasado desde que los terrícolas habían tomado rumbo a Lait. En la ciudad capital de Lait, Poriparo, el lugar se vestía de gala para festejar el aniversario de independencia, repleto de banderines con la bandera de Lait y diferentes adornos alusivos. Una nave aterriza, los crémux la reconocen al instante: era la de Allez y Shosho.

Al aterrizar, una muchedumbre se reúne para darle la bienvenida a su salvador, Allez era toda una celebridad en su planeta natal. Al descender de la nave, la población forma un pasillo por el cual pasa un corpulento soldado que portaba el uniforme de las Fuerzas de Defensa.

Munster: Crémux y habitantes de Poriparo, le damos la bienvenida al rey Gruyer, y a nuestros visitantes, Ceddara el salvador y sus amigos.

Allez (A Shosho): Tenemos que venir más seguido aquí.

Shosho: Que no se te suba a la cabeza, si no era por mí no lo hubieses logrado.

Nasu: ¿A qué hora nos vamos?

Munster se aparta, y tras él aparece Gruyer, el soberano del planeta.

Gruyer: Ceddara, Shosho y Nasu, como siempre es un placer enorme tenerlos en nuestras tierras, que por supuesto también es su hogar.

Allez: Muchas gracias por tan agradable recibimiento.

Gruyer: También nos hemos comunicado con Kurima, tu hermano, pero no hemos recibido su respuesta, ¿Sabes si vendrá?

Allez: No lo sé, no hablo mucho con él desde que intentó matarme... 2 veces.

Gruyer: Oh, claro, siempre se me olvida esa parte... En fin, ¿Qué les parece si nos ayudan con los preparativos? Solo faltan algunos días para la fiesta.

Shosho (A Nasu): Rayos, ¿Debemos ayudar? Yo sabía que debíamos llegar unos días después.

El público regresa a sus cotidianeidades, mientras que los miembros de la realeza, los soldados y los visitantes ingresan al castillo.

GALAXIA DEL OESTE, PLANETA KABOCHA.

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Un gran templo se ve en un pueblo medianamente avanzado. Por la gran puerta principal sale un hombre entrado en años que viste como si se tratase de la nobleza, detrás de él se encontraba un hombre de cabello rubio unos centímetros más bajo, alrededor de sus sirvientes parecían mucho más altos.

Ante ellos, aparece un sujeto con atuendo bastante similar, aunque este ostentaba varias joyas como pendientes rojos. Era muy bajo, incluso la diferencia podía ser de más de 50 centímetros entre ellos, este hace reverencia.

Rice: Su majestad, Gouda, y Daiju. Betch ha finalizado su reunión con las mentes más brillantes de todo el planeta Kabocha y han constatado que todas las naves se encuentran óptimas para el despegue.

El mayor de ellos, Gouda, esboza una sonrisa.

Gouda: Hehe... Betch, siempre supe que ese muchacho valía oro. Prepárate, Daiju, hijo mío, finalmente podremos cumplir nuestro objetivo.

Daiju parece escéptico ante las palabras de su padre, Rice nota cierta tensión en el ambiente y decide ponerse de pie para hablar.

Rice: Indudablemente, Betch es una pieza fundamental en las Fuerzas Sacroreales, pero de ahora en adelante solo debemos enfocarnos en lo que se viene.

Gouda: Eso es verdad, vamos, Daiju, ya quiero ver cómo vuelan esas naves.

Al salir del templo, un nuevo sujeto aparece, siendo este un namekiano el cual llevaba una armadura casi idéntica a la de Rice.

веза=Special:FilePath/Otal_en_palacio.png

Rice: Otal, ¿Hace cuánto estás aquí?

Otal: Lo suficiente, y déjame decirte que tengo un mal presentimiento de todo esto.

Rice: A decir verdad, siento que hemos entrenado buena parte de nuestras vidas para esta misión, somos capaces. Y si no fuese así, debemos seguir a Gouda incondicionalmente luego de todo lo que él hizo por el pueblo kabochano.

EN ALGÚN LUGAR DE LA GALAXIA DEL NORTE.

La nave de los terrícolas continuaba su recorrido.

Lucas: ¿Falta mucho para llegar? Si sabía que tardaba tanto me quedaba en cuarentena en mi casa.

Lorraine: No hubiésemos tardado tanto si no se te ocurría aterrizar en un planeta en medio de la nada.

Lucas: Es que quería sacarme fotos con los marcianos, no se ven esas cosas todos los días.

Antonio: El maldito flash de tu móvil los volvió locos y comenzaron a atacarnos, ¿Soy el único que sigue esperando unas disculpas?

Okura: Por cierto, técnicamente los marcianos serían los habitantes de Marte.

Antonio: Coño, que estoy hablando yo, cállate.

Lucas mira a la cámara, rompiendo nuevamente la cuarta pared.

Lucas: No sé por qué pero pienso que las feministas no van a estar muy contentas con la participación de Antonio en esta película.

Antonio: Ahí está de nuevo, ¿Soy el único que lo ve hablándole a la nada?

Ling sale de la cámara de comando, las puertas se cierran detrás de él.

Ling: Bien, según el mapa galáctico estamos a tan solo unos días del destino.

Lucas: Che, a todo esto... Él sigue con vida, ¿No? En algún lugar de todo este universo...

Tras aquellas palabras, se genera un silencio incómodo que ninguno se anima a interrumpir por varios segundos.

Lorraine: ¿Me perdí algo? No sé de quién hablan.

Antonio: De Hundred.

Repentinamente todos comienzan a regañar al español.

Boris: ¡Habíamos acordado que no mencionaríamos su nombre otra vez!

La nave continúa su rumbo y se pierde en la oscuridad de la galaxia. En otro lugar, una nave distinta sobrevuela la galaxia, adentro había un miembro de las fuerzas de Frost cuya apariencia era humana, tenía una gran herida en su rostro, era Kurima. El crémux se encontraba hablando con su intercomunicador.

Kurima: Buret, ¿Me oyes? En aproximadamente 2 semanas finalizan las vacaciones del equipo, los quiero a todos en el planeta Frost N° 13 para entonces, comunícaselo al resto.

El mapa galáctico de Kurima comienza a titilar en un punto, por lo que procede a colocarse su rastreador con el cual siente una gran energía en un planeta aledaño.

Kurima: Con que ahí te encuentras, maldito bastardo.

Al igual que la anterior, esta nave desaparece entre las estrellas y la infinita oscuridad del espacio.

PORIPARO, PLANETA LAIT.

2 días antes del aniversario de la independencia, la nave de los terrícolas aterriza en las afueras de Poriparo. Se hallaban a varios kilómetros del castillo, los humanos bajan y son interceptados por un pelotón de las Defensas de Lait.

Guerrero crémux #1: ¡Alto ahí! ¡Identifíquense!

Lucas: ¡Tranquilos, venimos en son de paz!... Siempre quise decir eso en una civilización desconocida.

Ling: Hemos sido invitados al aniversario de independencia por Allez.

Guerrero crémux #1: ¿Quién demonios es Allez?

Antonio: Un chaval con barbilla, es así de alto como ustedes aunque no tan feo como tú, él tiene cejas.

Guerrero crémux #1: Tsk, ¿Qué dijiste?

Tras ellos aparece el líder de las Defensas; Munster.

Munster: Ustedes son los terrícolas, ¿No es así?

Ling: Así es.

Munster: Bien, hace algunas horas que los estábamos esperando... En la ciudad hay un sitio de aterrizaje, ¿Acaso no lo vieron?

Los humanos miran a su conductor, Aldous, con una mirada irónica.

Okura: Vaya, parece que la universidad galáctica donde estudió Aldous no era tan buena después de todo.

Munster: En fin, mejor vayamos en camino.

Al recorrer el camino llegan hasta el castillo, donde los esperaban Allez y Shosho.

Allez: Amigos, es un gusto que hayan venido.

Ling: El placer es nuestro, sin dudas Lait es un muy bello planeta.

Antonio mira a Lucas y le hablaba en voz baja, aunque en ese momento se crea un inoportuno silencio, provocando que todos oigan sus palabras.

Antonio: ¿Por qué el cielo es verde? ¿Acaso la atmósfera está hecha de marihuana?

Varios de los guardias desvían la mirada hacia el español.

Lucas: Cerrá el orto que acá nos fusilan cual comunista en dictadura de Videla.

Antes de que otro sujeto logre decir algo, Ling levanta su mirada al cielo.

Ling: Ustedes también sintieron eso, ¿Verdad?

Los alegres rostros de los invitados se vuelven en unos de preocupación.

Boris: Una energía maligna se acerca a una velocidad increíble.

En ese instante, una nave similar a las cápsulas de ataque comienza a descender a gran velocidad desde el espacio.

Antonio: ¿Acaso es?...

Okura: Tsk. Ese maldito.

Sin frenar, la nave se estrella a algunos kilómetros del castillo contra el suelo.

Allez: Esa nave personal es del imperio de Frost, y por los dotes de navegación ese idiota debe ser Kurima.

Ling: ¿K-kurima?

Allez: Así es, mi hermano.

Munster se adelanta y encamina hacia la nave, los guardias se ven algo confusos al ver que Kurima no bajaba de la nave.

Munster: Oye, Ceddara, ven a ver esto.

Allez se acerca a la nave de su hermano y al ponerse al lado de Munster nota una gran serie de abolladuras en la nave.

Allez: Guardias, abran la puerta.

Guerrero crémux #2: No podemos, señor, está atascada.

Allez: ¿Están en el maldito ejército y no pueden abrir una puerta? Háganse a un lado.

Con una sola mano Allez arranca la pequeña compuerta de la nave, al ver hacia dentro se encuentra con su hermano inconsciente y un gran marca de sangre en su asiento.

Allez: Munster, que traigan un doctor, pronto.

Munster acude hacia el palacio, los guardias llevan la nave de Kurima traccionando a sangre, mientras Allez mira al cielo, preguntándose qué clase de sujeto podría haber dejado a un guerrero como su hermano en esas condiciones.

LÍMITE ENTRE LA GALAXIA DEL OESTE Y ESTE

Una considerable flota surcaba el límite geográfico entre las galaxias sin ser advertidos por las autoridades locales. Dentro de la nave más grande, se ve a un grupo de distinguidos guerreros kabochanos entre los cuales se encuentran los miembros del escuadrón Sacroreal, ordenados de la siguiente manera uno al lado del otro: Otal, Betch y Rice. Delante de ellos estaban sentados el emperador Gouda y su hijo, el príncipe Daiju. Una compuerta se abre, por la cual entra el soldado restante del escuadrón sacroreal, Garuba.

Garuba en nave.png

Garuba: Emperador Gouda, del sector de pilotaje me han informado que nos encontramos a menos de un día del destino.

Sin mucho palabrerío, vemos como lentamente Gouda se regocija en una confiada sonrisa.

PORIPARO, PLANETA LAIT.

Varias horas habían pasado desde que Kurima aterrizó en el planeta. La ciudad comenzaba a vestirse de gala; Tanto los ciudadanos como las Fuerzas de seguridad ayudaban a decorar cada apartado con listones verdes y la bandera de Lait. En las afueras del palacio había un extenso pasillo al aire libre donde 3 estatuas de más de 10 metros fabricadas de un material marrón que eran visitadas por varias crémux, entre ellos Munster.

Este se encontraba viendo a la estatua de la derecha, quien era una mujer de cabellos cortos cuyo cartel indicaba el nombre "Maasda".

Nasu se acerca a Munster y lee la información en el cartel. Estos dos se conocían previamente por un encuentro en una misión de Nasu como Patrullero Galáctico.

Nasu: Recordada por su heroísmo y valentía al salvarnos.

Munster: Realmente lo era.

Nasu: ¿La conocías?

Munster: Se puede decir que era mi maestra.

Nasu: Uhm... Ya veo... ¿No tienen una estatua de aquel rey?

Munster: ¿El rey Bralac? Ha... Veo que recuerdas nuestro encuentro con aquella estatuilla.

Nasu: Por supuesto, Munster.

Munster: La estatuilla del rey Bralac se encuentra en el museo cultural de Poriparo.

Nasu mira al resto de las estatuas, la del medio se trataba del actual rey Gruyer, mientras que la de al lado se le hacía familiar.

Nasu: Un momento... ¿Ese de allí es Allez?

En un pasillo entre las habitaciones del palacio Allez caminaba junto a un doctor crémux que le indicaba la salud de su hermano.

Doctor: Sus heridas fueron cauterizadas, algunas eran bastante profundas y difíciles de llevar. Kurima es un hombre muy fuerte, tiene un cuerpo muy resistente incluso para los estándares de un crémux, no me cabe duda de que en tan solo unos días estará como nuevo.

Allez: Bien... Gracias por su trabajo, doctor.

El ex pirata espacial camina hacia la puerta para abrirla.

Doctor: Por cierto, Ceddara...

Allez voltea y ve al doctor con una imagen de él y un bolígrafo.

Doctor: ¿Podrías autografiarla? Es que mi hijo es un gran fan tuyo...

Allez: Eh... Claro, no hay problema.

Allez toma el bolígrafo y realiza su firma en su imagen, el doctor le agradece y sale complacido. Lentamente voltea y abre la puerta donde se encontraba Kurima en cama y con varias vendas alrededor de su cuerpo.

Allez: ¿Se puede ingresar?

Kurima: Si te digo que te no ingresarías de todas formas.

Allez: Exacto, a nadie le interesa tu opinión.

Kurima: Me encuentro bien, no necesitas hacer de niñera.

Allez: Quería asegurarme de ello... También, quisiera oír qué rayos te pasó.

Kurima sonríe y cierra sus ojos. Al abrirlos mira a su hermano quien estaba parado al lado suyo.

Kurima: No deben confiarse, hermano. Él está muy cerca.

Allez: ¿Quién está cerca? ¿El sujeto que te hizo esto?

Kurima: He... No pretendas que no lo sabes. Sé muy bien que tú y tu amigo Tech-Tech han estado escuchando los comunicados del ejército de Frost.

Allez: Tsk...

Kurima: Ha. Lo sabía, para tu fortuna no le han dado importancia a la pérdida de rastreadores.

Allez: Eso imaginaba, nadie notaría que les quitaría algunos rastreadores a sus piratas de pacotilla.

Kurima: ¿Qué planeas?

Ceddara mira hacia un costado, y tras algunos segundos responde.

Allez: Entonces... El sujeto del que hablábamos... Es un crémux, ¿Verdad?

Kurima: Tsk... Nadie sabe qué es... Nadie sabe cómo es... Solo reconocen su nombre.

Allez: Hundred.

Kurima: Hundred, ¿Eh? Sabes más de lo que pensaba.

Repentinamente una mujer sirviente entra a la habitación.

Sirviente: ¡Es hora de la cena!

Allez: Luego continuamos esto.

Sale de la habitación dejando a su hermano allí.

Allez se encontraba bajando unas escaleras algo escondidas en el palacio, hasta que en un rincón cercano encuentra a Lucas y Antonio con un objeto cilíndrico y pequeño en sus manos.

Allez: ¿Qué hacen aquí?

Antonio: No estamos fumando nada.

Lucas reacciona tirando su cigarro por la ventana.

Lucas: Sí, todo tranqui acá.

Allez: Como sea, es hora de la cena.

Lucas: Pero si todavía hay luz del sol.

Ceddara baja las escaleras, no sin antes decir unas últimas palabras.

Allez: Aquí la luz del día dura 72 horas.

Antonio: ¿Qué coño ha dicho?

Lucas: Qué sé yo hermano, no entiendo nada.

Por la ventana ambos oyen la voz de una pequeña quien había tomado aquello que Lucas arrojó.

Niña: ¡Mira, mamá, qué divertido es esto!

Antonio: Genial, Lucas, ahora has dado a luz a toda una generación de extraterrestres drogadictos.

Al final de las extensas escaleras, Allez baja y ve una especie de transporte algo rudimentario llegando. Detrás de él aparece el rey Gruyer.

Gruyer: Mira eso, Ceddara.

Allez: ¿Esa choza andante?

Gruyer: Es alguien que debes conocer, te alegrará hacerlo.

Dos miembros de las Fuerzas de Defensa ingresan al palacio y uno de ellos habla.

Soldado #1: Su majestad... El líder de la región del Norte ha llegado.

Gruyer: ¡Perfecto, a tiempo para la cena!

Los dos crémux salen del palacio por su gran puerta de entrada, al pasar por al lado de los soldados estos se reverencian. Frente a ellos, en la imponente entrada al palacio se estaciona el vehículo del cual salen 3 crémux de tez morena intimidantemente altos, incluso uno de ellos llegando a superar los 2 metros y medio. Estos vestían ropas algo tribales.

Allez: Vaya, ¿Ese es el líder de la región del Norte?

Gruyer: No... Por cierto, procura nombrar su región como "Lurzoka", se pondrán algo irritables de lo contrario.

Detrás de estos visitantes, sale una mujer que llevaba un mohawk y tenía una estatura cercana a la de Allez.

Gruyer: ¡Chatella! ¡Siempre es un honor tenerte en nuestras tierras!

Chatella: Gracias por tan caluroso recibimiento, rey Gruyer.

Gruyer: Por cierto, los presento. Chatella es la líder de Lurzoka, y la persona aquí a mi lado es Ceddara, salvador de Lait.

Chatella: No puede ser... ¡¿Tú eres el gran Ceddara?! ¡He oído cientos de historias desde pequeña acerca de ti!

Allez ríe tímidamente.

Chatella: Oh, diablos, ¡Tengo tantas preguntas ahora mismo! ¿Es verdad que al utilizar el Crémux Spirit sientes las almas de toda nuestra raza correr por tus venas? Oh, espera, ¿Cómo fue la lucha contra Ower?

Gruyer mira a ambos y busca su protagonismo.

Gruyer: De hecho yo ayudé a derrotar al barón Ower.

Interrumpiendo a estos, llega un sirviente ante ellos.

Sirviente: Su majestad, la mesa está servida.

Gruyer: ¡Bon apetit! ¿Verdad, Ceddara? ¿Lo dije bien?

Allez: Ehm... Sí... ¿Ya podemos ir?

Al llegar ven una mesa exageradamente larga donde decenas de crémux y otros sujetos de la realeza estaban sentados frente a un banquete extraordinario. Este se encontraba en un terreno al aire libre cubierto por un recinto de soldados que mantenían a una gran multitud en orden. En su mayoría estos crémux llevaban una bandera de Lait y algunos otros carteles con el nombre y el rostro de Ceddara.

Gruyer aplaudido.png

Gruyer sonríe y recibe varios aplausos al acercarse a los ciudadanos. Nasu llega junto a Munster y Shosho por un pasillo.

Nasu: Diablos, ¿Toda esta multitud solo para ver a Allez comer dos patatas y un pollo?

Munster: Ciertamente, es todo una celebridad aquí.

Shosho: Mira, Munster, tú también tienes fans.

El Tech-Tech señala a un grupo de jovenzuelas que llevaban una pancarta con el rostro del líder de las Fuerzas de Lait, quien además era un reconocido luchador. Ante esto, Munster se pone colorado y toca su mejilla en señal de vergüenza.

Munster: Ehem... Mejor vamos a sentarnos.

La multitud enloquece al ver llegar a Ceddara y Gruyer. Junto a estos aparecen algunos de los humanos. Gruyer va cerca de la multitud para recibir aplausos.

Amelie: Oye, Allez, ¿Acaso no vas a presentarme a ese muchachón rubio?

Allez: Maldita sea, Amelie, es el rey de mi planeta, ten un poco de respeto.

Lucas: Amelie, te llegas a chamuyar al rey de un planeta desconocido y te juro que voy y le como la boca a Boris.

Amelie: Redoblo la apuesta, que sea a Ling.

Lucas: ¿Vos querés que Okura me rompa la cara?

Antonio: Vamos, Lucas, ya sabemos que quieres besar a Ling.

Lucas: Pero sería un beso heterosexual entre amigos.

Lorraine: ¿Acaso pueden estar 5 minutos hablando de algo normal?

Antonio: Habla de normalidad la tía que puede sacar un puto alien de su cuerpo.

Lucas mira a su compañera francesa y estrecha su mano.

Lucas: Trato hecho.

Amelie: No puedo esperar a ver esto.

Tras algunas indicaciones de los sirvientes, los terrícolas se sientan en sillas indicadas. Gruyer toma el lugar de la punta y Ceddara su lado derecho, al lado suyo se encontraban Shosho y Nasu.

El rey se pone de pie y da unas palabras. Lucas ya se encontraba comiendo de su platillo y se detiene luego de un pequeño codazo de Ling que le indicaba que pare.

Gruyer: Me siento muy orgulloso de estar nuevamente dando inicio a los días previos de la conmemoración de nuestro día de independencia. En esta ocasión contamos nada más y nada menos que con Ceddara, nuestro eterno salvador.

La multitud estalla en gritos y aplausos, al finalizar, Gruyer levanta su copa con un líquido rosa y finaliza su pequeño discurso.

Gruyer: Y como diría un buen amigo, ¡Bon apetit!

Allez mueve sos ojos, sintiéndose algo agobiado.

Amelie: Mon dieu. Estoy muy mojada en este preciso momento.

Okura: Desagradable.

Antonio: Totalmente.

Lucas: Ya quisieras que fuera por vos, pajerito.

Antonio se ruboriza debido a que Lucas menciona sus intenciones para con Amelie.

Antonio: Cállate.

El primer platillo se trata de una especie de requesón cubierto de finas líneas de grasa negras.

Lucas: ¿Qué carajos es esto?

Nasu: Berote, una delicia culinaria típica de Lait.

Nasu frota su barriga y con una cuchara parte el Berote en frente suyo. Era una de las comidas favoritas del saiyajin.

Tras varios minutos se puede ver a todos teniendo un festín gustativo con algunas comidas extravagantes que solamente Ling y Okura se animaban a comer en su totalidad.

Antonio: He... Asiáticos ¿Verdad?

Detrás del palacio había un gran río que dividía tierras. Inesperadamente de aquel río aparece una mujer empapada pidiendo auxilio.

Gruyer: Guardias, ¡Intenta cruzar!

Los soldados se ponen a disposición y se acercan para detenerla, pero esta mujer comienza a gritar.

Campesina: ¡¡No, alto!! ¡¡Necesitamos ayuda, su majestad!!

Gruyer: ¡No es momento de interrupciones!

Ceddara se levanta de la mesa y habla.

Allez: ¿Qué sucede?

La mujer ve a Allez y rápidamente lo reconoce.

Campesina: ¡Oh! ¡Ceddara, el gran salvador! ¡Cosas terribles suceden en la isla Miruoka! ¡Los Térapos han arrasado con nuestra aldea, están por todas partes!

Gruyer: ¡¿Térapos?! ¿Cerca de Poriparo? ¡Debe ser una broma!

Nasu: Pst... ¿Qué es un térapo?

Shosho: Arañas gigantescas.

Allez: Rey Gruyer, con su permiso partiré de inmediato para solucionar el problema.

Nuevamente la multitud comienza a aplaudir y alentar a su héroe. Gruyer cede ante la presión y asiente con su cabeza. Allez habla en voz baja con Shosho y Nasu.

Allez: Están aburridos como yo, ¿Verdad? Vámonos de aquí.

Shosho: ¡Ya era hora!

Nasu: Finalmente, música para mis oídos.

Lucas: ¡Yo voy! Antonio, ¿Venís?

El español se encontraba mirando un punto exacto en la mesa al cual no le quitaba la vista ni un segundo.

Lucas: Ah, la puta madre, este ya está re loco. Che, Okura, cuida a Antonio.

Okura: ¿Qué rayos le sucedió?

Lucas: Eh... Seguro fue la comida. Ling, vamos.

El argentino toma del brazo al chino, llevándoselo casi contra su voluntad.

Amelie: Iré con ustedes.

Lucas: ¿Tratas de impresionar al rey o qué onda?

Amelie: No lo sé, ¿Tú tratas de besar a Ling?

Lucas: Cerrá el orto.

Los terrícolas se unen al resto.

Campesina: ¡¡Muchas gracias, realmente lo agradezco!!

Gruyer se levanta de la mesa y le habla a sus soldados.

Gruyer: ¡Guardias! Traigan una canoa para que puedan cru-

Antes de finalizar, Allez toma a la campesina y sale volando hacia la isla. El resto despega detrás de él.

Atravesando el río, comienzan a sentir una leve brisa de calor que se intensifica a medida que llegan a la isla.

Campesina: Por cierto, mi nombre es Kuridella.

Lucas: ¿Por qué todas las mujeres crémux terminan en "lla"?

Ling: Debe ser una suerte de nombre patronímico.

Allez: Es una vieja costumbre en los nombres de las regiones externas de Lait. No sé si lo habrán notado pero la capital está repleta de extranjeros.

Amelie: Siento la fragancia de la discriminación.

Allez: Tal vez lo sería si el 50% de ellos no hubiera participado en la esclavización de mi raza.

Estos aterrizan en la isla de Miruoka, donde una serie de árboles anaranjados tapaba la vista desde Poriparo.

Allez: Bien, Kuridella, ¿Podrías detallarnos el problema?

Kuridella: Pues... Hace ya algunos meses hemos estado siendo atacados por térapos.

Lucas: Solo para saber, ¿Qué chota son los Térapos?

Allez: Los térapos son las bestias más crueles y despiadadas en este lugar del universo.

Los humanos miran algo intimidados al crémux. Durante varios segundos caminan en silencio hasta que Shosho responde.

Shosho: Arañas gigantescas.

Lucas: Gracias, me quedo más tranquilo.

Entre las plantas, el calor comienza a ser sofocante. Lucas se quita su campera y la lleva en sus manos.

AFUERAS DE LA CONSTELACIÓN OWERIANA.

Tras sobrepasar una larga constelación de planetas, las naves kabochanas pasaban al lado de un oscuro planeta. En la nave principal, Gouda se encontraba en la sala donde se encontraba su asiento, detrás de él aparece Betch.

Betch: Emperador Gouda, estamos a tan solo unos minutos del destino.

Gouda: Lo sé, Betch... Lo sé. Informa a las tropas que se preparen, las cosas se pondrán un poco hostiles.

Betch abandona la sala. En una habitación de la nave con una pequeña escotilla se encontraba Daiju, sentado en su cama mirando al suelo. Sus manos temblaban y respiraba agitadamente.

Lleva su mano a su frente y aprieta sus dientes.

Daiju: Otra vez... ¡Váyanse!

Cierra los ojos y siente como dentro de su cabeza cientos de voces comienzan a gritar desesperadamente.

Voces en su cabeza: ¡Sálvanos!

Daiju: Ahg... ¡Ya basta!

El rubio golpea la pared con su mano abierta, dejando una marca en la nave. Repentinamente, Garuba entra a la habitación.

Garuba: Daiju, ¿Te encuentras bien?

Daiju: ¿Qué quieres?

Garuba: T-tu padre... El emperador Gouda nos ha dicho que nos preparemos, es cuestión de minutos para el aterrizaje.

ISLA MIRUOKA

El grupo de héroes caminaba hasta llegar a un pequeño pueblo con humildes casas. Allí escuchan un desgarrador grito de dolor.

Nasu: ¿De dónde viene eso?

Ling: Por allí.

Ling señala un lugar pasando las chozas.

Kuridella: ¡Oh, no, es demasiado tarde!

Corren hacia el lugar y ven una serie de soldados crémux siendo atacados por una bestia con forma arácnida de casi 5 metros. Lucas retrocede unos pasos.

Lucas: Bueno, se lo dejo a ustedes.

Nasu: ¿Qué sucede? ¿Tienes miedo?

Lucas: No... Solo me acordé que dejé la luz prendida en mi casa, ¡Ya vuelvo!

El argentino retrocede aún más. Uno de los térapos usa su filosa pata para atacar a uno de los soldados pero Ling se interpone y detiene la puntada de la bestia.

Ling: ¡Vamos, muévete!

El soldado, titubeando, sale del camino al igual que sus compañeros.

El térapo utiliza otra de sus 8 patas para golpear a Ling, quien lo esquiva y cae justo al lado de sus compañeros.

Allez: Tengan cuidado, no es como luchar con un rival común... Y por cierto, intenten no hacerle daño, no matamos a estas cosas.

Amelie: ¿Qué? ¡Es un maldito insecto superdesarollado, aplástalo!

Allez: De estos "insectos" se obtiene la materia prima para nuestros platillos.

Nasu mira con desagrado al térapo, cuya apariencia repugna y hace recordar todo lo que había comido.

Nasu: Oh... Desagradable, creo que voy a vomitar.

Los guerreros se disponen a derribar al térapo, pero justo antes de que logren atacar un crémux aparece de la nada y con una serie de sogas hace caer al térapo. El animal grita con un chillido muy agudo.

Allez: ¿Quién?...

Kuridella: ¡Kefire! ¡Hijo, estás a salvo!

Kefire: Madre... Veo que has conseguido ayuda de la capital.

Kuridella: ¡No solo eso! Mira, este hombre aquí es nada más ni nada menos que Ceddara, el salvador.

Kefire: ¿Q-qué?

El joven de cabellos oscuros se acerca a Ceddara y se reverencia de rodillas.

Kefire: S-señor... Es un honor estar frente a usted.

Ceddara: Veo que dominas bastante bien a los térapos.

Kefire: S-sí... Digo, ¡Si, señor! Es algo que aprendemos desde niños.

Ceddara: ¿Desde niños? Pero si esta zona se encontraba totalmente deshabitada hace años.

Kuridella: Nosotros no somos de aquí.

Kefire: Veo que no saben lo que sucede aquí, ¿Verdad?

Ling: Esto huele a gato encerrado.

Kefire: Síganme.

El joven crémux se dirige por un sendero cercano a un río, tras caminar todos juntos por varios minutos llegan a otra pequeña aldea. Al llegar allí, Kefire y su madre comienzan a hacer pasos en silencio.

Shosho: ¿Qué suced-

Kefire interrumpe al pequeño extraterrestre haciendo una seña de silencio con sus dedos. Junto a una de las casas un soldado crémux cae junto a ellos.

Soldado: ¡Oigan, ayúdenme!

Estos ven como una extensa extremidad de térapo toma de las piernas al crémux en el suelo y se lo lleva del lugar. Kefire toma su soga automatizada de su cinturón preparándose para capturar al térapo.

Inesperadamente, una de estas espeluznantes bestias irrumpe en la pared que los escondía tomándolos por sorpresa y dejándolos frente al térapo.

Amelie: ¡Qué asco!

Nasu reacciona con antelación y de sus dedos dispara una pequeña esfera amarillenta.

Nasu: ¡Toma mis bolas Námida!

Las balas estallan frente a los ojos de la araña, la cual cae al suelo totalmente cegada.

Lucas: ¿Eso fue doble sentido?

Kefire aprovecha el momento para capturarla con su soga. Mientras tanto, Ling da varios pasos hacia el frente y se topa con un gran complejo industrial.

Ling: Vean esto.

Shosho: ¿Una fábrica?

Una gran puerta se abre y de allí aparece otro crémux el cual había capturado a un térapo.

Kefire: ¡Muchachos, bien hecho!

Allez mira con atención, y a su alrededor ve a algunos térapos combatiendo con soldados y nativos.

Allez: Kefire, Kuridella... Tengo una duda, ¿Acaso ustedes provienen de Lurzoka?

Kuridella: S-sí... ¿Cómo lo sabe?

Allez: Lo supuse.

Dentro de la fábrica, Allez ve cómo los térapos eran encadenados y puestos en grandes máquinas la cual extraía un líquido blanco de ellas.

Nasu: Ahg... Ahora sí.

El saiyajin mira a un costado y vomita.

Otro térapo ataca a los terrícolas. Amelie esquiva el ataque y Ling lanza una ráfaga de aire que derriba al animal.

Allez (En su cabeza): Tal parece que habrá que conversar con Gruyer acerca de esto.

PORIPARO, PLANETA LAIT.

En la habitación de Kurima, el crémux se levanta tomando levemente su herida en las costillas. El guerrero mira al cielo y luego abajo donde había una caja con sus pertenencias. Allí toma su rastreador, se lo coloca y tras presionar unos botones, el aparato comienza a desplegar un breve pitido y una serie de escrituras en un extraño idioma.

Kurima: Está aquí.

Debajo, en la ciudad, los sirvientes de Gruyer ya habían limpiado el lugar de la cena y la gente observando se había marchado. Los terrícolas se encontraban nadando en el río que separaba a Poriparo de Miruoka.

Antonio: ¿Qué creen que estén haciendo?

Boris: No lo sé, he sentido algunos despliegues de Ki.

Interrumpiéndolos, aparece Aldous algo agitado.

Aldous: ¡Apártense! Algo me tocó el pie, yo me marcho.

Detrás de él aparece Lorraine, quien había desplegado sus extremidades bagujines para asustar al escocés. Todos largan una risa mientras veían a Aldous salir del río. Lejanos a ellos, se encontraba Okura, quien mirando al cielo desprende unas palabras de alerta.

Okura: Oigan, ¿Pueden sentirlo?

Estos frenan las risas y ven a la japonesa, quien señalaba al cielo.

Antonio: ¿Qué? ¿Cómo?

En el cielo, muy arriba en la estratósfera, la nave de Gouda acechaba. La sala principal estaba repleta con Gouda, Daiju y los otros miembros del escuadrón sacroreal. Por detrás de la sala, habían muchísimos soldados dispuestos a combatir. Frente a Gouda había un tablero con varios comandos, él presiona uno de ellos y habla por un comunicador.

Gouda: Es hora. Comiencen el ataque.

ISLA MIRUOKA.

Tras casi una hora, los héroes se encontraban en un bonito valle tomando una bebida ofrecida por los nativos. Allez se encontraba separado mirando al mar bastante pensativo. Nasu se le acerca, este tenía una especie de botella con el mismo líquido.

Allez: Vaya, veo que después de todo no es tan asqueroso.

Nasu: Quitando el hecho de que ordeñan arañas de 5 metros... Está bastante bien.

El saiyajin se sienta junto a su amigo.

Nasu: Dime, ¿Qué sucede?

Allez: Los térapos son bestias peligrosas, mucho más si están cerca de la capital, donde las personas no tienen la resistencia suficiente para medirse contra una horda de estos monstruos.

Nasu: Entonces... ¿Qué hacen aquí?

El crémux le da un sorbo a su bebida, y tras algunos segundos responde.

Allez: Eso mismo me pregunto.

Desde allí comienzan a verse pequeñas explosiones a lo largo de la capital.

Allez: ¡¿Qué demonios ocurre?!

Dentro de Poriparo podía verse como docenas de naves descendían desde los cielos y bombardeaban las naves de los crémux, imposibilitando su uso.

Desde dentro de la nave principal, aún flotando en la estratósfera, se ve a Gouda y sus súbditos.

Betch: Realmente fue una gran idea de su parte atacar las naves, no tendrán forma de salir.

Gouda: Un ataque estratega es siempre la mejor forma de garantizar la victoria, Betch.

La mitad de las naves aterrizan a algunos kilómetros hacia la derecha del palacio de Gruyer, mientras que la otra mitad aterriza justo en frente del castillo.

Antonio: ¿Qué coño está pasando aquí?

Munster: ¡Apresúrense! ¡Esto no es un simulacro!

Todo esto enloquece a las Fuerzas de defensa, que comandadas por Munster parten rumbo hacia las naves que estaban más alejadas. Los terrícolas junto a Chatella y parte de las Fuerzas se quedaron para repeler a aquellos que tenían en frente.

Lentamente las naves despliegan su puertas, en cuestión de segundos ya se encontraban cientos de kabochanos descendiendo a punto de enfrentar a los pocos crémux patrullando la zona mientras el resto llegaba.

En la nave frente al castillo los kabochanos también bajaban rápidamente.

Antonio, Boris, Lorraine, Okura y la crémux Chatella se encontraban posicionados en frente del resto de soldados comunes.

Por el otro extremo, Munster se encargaba de derribar cuánto kabochano se le cruce en el camino, sin recibir un simple golpe. Esto es captado por la nave principal.

Gouda: Tss... Interesante. Ese guerrero es un crémux en toda su expresión, ni siquiera quiero imaginarme el lavado de cerebro al que Ower los habrá sometido.

Adelantándose un paso, Garuba le habla a Gouda.

Garuba: Señor, quiero ser el primero en pelear.

Gouda: Ten cuidado, ese sujeto no parece alguien fácil de lidiar.

Garuba: ¡No lo defraudaré, su majestad!

El kabochano sale por una pequeña compuerta que se encontraba al final de un pasillo, decidido a combatir a su rival.

De repente, Daiju comienza a desestabilizarse un poco, su respiración se agita y sus brazos tiemblan.

Gouda: Tranquilízate, hijo, ya llegará tu turno.

Kilómetros abajo, Munster acababa con sus rivales como si de un gigante aplastando enanos se tratase, hasta que en un momento inoportuno una gran ráfaga impacta su espalda, provocando su caída. El ataque era de Garuba, quien descendía a toda máquina.

El crémux se levantaba conteniendo su creciente ira consecuencia de haber sido atacado por la espalda de forma tan cobarde. El kabochano mantenía su aceleración, queriendo aprovechar la posición del soldado caído, concentra ki en su mano para darle la forma de un látigo de energía con el que enlazar la pierna de Munster y hacerlo caer de nuevo.

El capitán se resiste al tirón, demostrando que no es nada contra el peso de su colosal cuerpo, y aprovecha la sorpresa de su rival para girarse, chocando su mirada con la de Garuba.

Munster: ¡Balista Fulminante!

Procedió a disparar una rápida ráfaga de ki violeta desde su boca, sorprendiendo al kabochano, que tan solo alcanzó a protegerse con sus brazos, retrocediendo por el empuje de la técnica.

Una tenue nube de humo se generó por el impacto, Garuba se recomponía mientras que el crémux avanzaba hacia él, dispuesto a golpearlo. Ambos empezaron un clásico intercambio de patadas y puñetazos bastante igualado.

El kabochano alcanzó a lastimar la mejilla de su oponente, causando un leve corte en el que unas pocas gotas de sangre se escaparon. Munster responde con un golpe directo al rostro, que el soldado logra esquivar con facilidad.

Garuba: Qué lento.

Tras expresar tal afirmación, el kabochano es sorprendido con un duro impacto en el área de su estómago, quedando aturdido y dando unos pasos hacia atrás para recuperarse.

Munster: Si esto es lo mejor que tu ejército tiene para ofrecer, entonces ya están muertos.

Garuba: Je... No cantes victoria tan rápido.

Al avanzar hacia el herido guerrero, el capitán no pudo predecir que volvería a ser atrapado por el látigo de energía que se encontraba debajo suyo, pero esta vez era de mayor grosor y largo. Garuba lo tomó con ambas manos y lo levantó para chocar a su enemigo contra el suelo.

Munster: ¡Agh!

El crémux fue levantado nuevamente, para volver a tragarse el suelo en la caída. Esto supuso un gran esfuerzo para Garuba, que no logró continuar sacudiendo al capitán y tuvo que retirar su látigo.

Munster se paró por cuenta propia, y el kabochano podía sentir como su ki aumentaba mientras escuchaba un grito simultáneo provenir de él. Embistió contra el kabochano en un abrir y cerrar de ojos, enterrándolo contra el suelo.

Garuba (En su cabeza): ¡No puede ser! ¡Antes no era tan rápido!

El imparable montón de músculos lo tomó de la armadura para traerlo de nuevo a su altura. Lo sorprendió nuevamente con una patada, luego un gancho al mentón que lo elevó en el aire, seguido de un golpe con ambas manos juntas para devolverlo a la tierra y finalizarlo con una ráfaga de ki.

El guerrero kabochano quedó enterrado en el suelo, mientras Munster descendía hasta estar parado a su lado.

Gouda: Están destrozándolo allá abajo, si sigue así, morirá. ¡Otal!

El namekiano se acercó.

Otal: Sí, señor.

Gouda: Necesito que bajes allí y ayudes a Garuba, lo antes posible.

Otal: A sus órdenes, emperador.

El guerrero corrió por el mismo pasillo por el que su compañero había salido y abandonó la nave.

Betch: Mi señor, yo también estoy apto para el combate.

Daiju mira con algo de desprecio al soldado. Gouda suena los dedos de su mano mientras ve a Otal acudir al duelo.

Gouda: Es un juego de ajedrez, Betch. Debemos mover cada pieza de forma inteligente.

Otal avanzó hacia la zona de combate con gran velocidad, viendo como su aliado era pateado y golpeado hasta ser inmovilizado.

Munster: ¡¿Por qué están atacando nuestro planeta?!

Garuba: Agh... Tú jamás... Lo entenderías...

El soldado escupió sangre mientras que el capitán se notaba enfurecido al no lograr sonsacarle información después de toda esa golpiza. Lo tiró al suelo y se disponía a rematarlo con una ráfaga de ki.

Otal: ¡Alto ahí!

El kabochano fue salvado a tiempo, pues los alargadas extremidades de su compañero namekiano rodearon el cuerpo del crémux, apretando sus brazos e interrumpiendo la carga de su ataque.

Munster: ¡Libérame!

Intentó levantar y sacudir al guerrero, pero era demasiado pesado. Sus forcejeos le suponían dificultad al intentar mantenerlo preso.

Por producto de la ira, pasó a cargar ki desde su boca, para dispararlo rápidamente en forma de una poderosa ráfaga violeta que lastimó gravemente uno de los dos brazos de Otal, y logró liberarse por el impulso que lo empujó hacia atrás.

El namekiano soltó un grito de dolor y retrajo sus partes hacia él. El crémux recuperaba el aliento mientras que su oponente miraba a su compañero caído. Sin dudas le costaría levantarse, pero tenía que protegerlo a toda costa y derribar al enemigo que tenía en frente.

Munster se preparó para arremeter contra el hombre verde. Su carrera fue interrumpida al ver como el soldado se arrancaba su brazo herido y se lo lanzaba a la cara.

Munster: ¡¿Qué diablos?!

El crémux fue sorprendido por esta táctica. No estaba acostumbrado a ver como sus oponentes se desmembraban solos en medio de una pelea, normalmente él se encargaba de eso.

Lo desvió con su antebrazo, mientras que Otal aprovechó la distracción para materializar una espada en su mano que todavía conservaba e imbuirla con ki.

Otal: ¡Por el imperio y por el emperador!

El namekiano se motivó a sí mismo con palabras de aliento, recordándole su causa y la razón de sus acciones. Corrió hacia el crémux y empezó a amenazarlo con su arma, realizando varios cortes que el capitán esquivaba con dificultad. Los cortes de ki alcanzaban a tocar su piel, dejándole varias marcas superficiales de las que brotaba ligeramente su sangre.

Otal: ¡Ríndete!

El fortachón atinó a disparar una onda de ki al suelo para levantar polvo y retroceder unos cuantos metros. El namekiano empezó a cargar más energía en su arma, preparándose para asestar un golpe letal en cuanto su enemigo se acercara, y manteniéndose firme en el suelo.

Munster detuvo su retroceso, y sin ánimo de darle tiempo para respirar a Otal, se impulsó hacia adelante, cambiando su posición en pleno vuelo para ejecutar su Barrida Imparable y desarmar al namekiano con su patada, enviando lejos su espada y lastimando la mano que la sostenía.

Munster: ¡Ya no podrás defenderte!

Otal: ¡Espera!

Mientras el crémux estaba por moler a golpes al namekiano, este siente algo agarrando su pierna. Era la mano de Garuba, que aun no se daba por vencido.

Munster: ...Todavía luchas, arrastrándote por el suelo.

Su compañero aprovechó para tomar distancia y regenerar su brazo perdido, cosa que sorprendería nuevamente al crémux luego de que este aplastara nuevamente al kabochano de un pisotón, dejándolo inconsciente.

Munster: Tu especie tiene capacidades regenerativas... Con soldados así, me preocupa lo que nos espera.

El soldado crémux empezó a disparar varias ráfagas de ki seguidas hacia el namekiano, que logró manifestar una espada hecha de ki con la que bloqueó todos los ataques, gracias a la estela que marcaba en el aire.

Munster empezó a rodearlo, pero los rápidos movimientos de Otal mantenían su cuerpo intacto de los proyectiles.

Munster: Tendré que usar esto...

El capitán comenzó a cargar ki en su mano derecha, más que antes. El namekiano lo observaba expectante, con su arma en alto, lista para defenderse. Tras cargar lo suficiente, Munster disparó una ráfaga violacea que rotaba sobre su propio eje y se notaba potenciada.

Otal intentó detenerla con su estela de ki, pero fue fácilmente superada, teniendo que recurrir a bloquear el ataque con su sable de energía. Por más que resistiera, no fue suficiente y este fue disipado. La ráfaga alcanzó a pasar encima de su hombro derecho, gracias a que logró evadirla en el último momento.

Munster: ¡Maldición!...

El namekiano notó el cansancio manifestarse en su enemigo, era su oportunidad de atacar.

Juntó ambas manos luego de cerrar los dedos, las puso sobre su cabeza y concentró su energía, para abanicar de forma descendente y formar una onda de ki que avanzaba sin detenerse hacia el crémux, el cual recibiría el ataque de lleno.

El namekiano se sentía orgulloso, había logrado derribar a uno de los enemigos que más problemas le estaban dando a su ejército, y aunque se vio forzado a utilizar un par de técnicas, todavía se sentía estable como para continuar peleando.

Antes de buscar a su siguiente oponente, una onda de ki que logró ver venir se aproximó a gran velocidad. La esquivó con un salto retrocediendo una pequeña distancia. Otras más vinieron por la misma dirección. Detectaba tres energías acercándose, una que le podría dar pelea y otras dos más bien despreciables.

Decidió cambiar de táctica y en vez de esquivar, empezó a devolverlas. Dejó de retroceder y comenzó a avanzar, hasta que en medio de la cortina de humo generada por tantos impactos de ki al suelo, un cuerpo apareció de la nada. Se había acercado volando a gran velocidad, y en un parpadeo había bloqueado un puñetazo del mismo con su brazo.

Tenía frente a él al patrullero galáctico. El saiyajin procedió a alejarse un momento y arremeter nuevamente con un puñetazo que el namekiano atrapó fácilmente con su mano.

Esto no fue una sorpresa para ninguno de los dos, pues el verdadero golpe venía ahora. Nasu le encajó un derechazo en la zona del torso con su puño cubierto de energía amarilla, había ejecutado su Soul Fist.

Otal quedó un tanto paralizado por el dolor, escupió sangre al piso y retrocedió unos pasos mientras se recuperaba. Ese golpe lo había agarrado desprevenido. El saiyajin se alejó volando rápidamente. El herido guerrero no comprendía por qué su rival no aprovechaba a acabarlo ahí mismo, hasta que se percató de la presencia cerca de él.

Nasu: ¡Vamos!

Otro contrincante se le acercaba a gran velocidad, pero este era uno de los más débiles que había sentido hasta ahora. La humana Amelie buscaba golpearlo con su letal Puño de hierro. El guerrero sentía que lo estaban subestimando, aún en ese estado un puñetazo proveniente de alguien tan débil no le iba a hacer nada.

Amelie: ¡Toma esto!

La guerrera continuó lanzándole puñetazos y patadas a Otal, que tan solo bloqueaba y esquivaba mientras aguantaba el dolor del golpe de antes. Intentaba deducir por qué dejarían que ella luchase con él si su nivel de pelea era tan bajo que no le hacía ni un rasguño incluso estando herido. Fue ahí que cayó en cuenta, cuando sintió la tercera presencia crecer detrás de él, era un señuelo, una distracción.

Amelie: ¡Ahora!

Otro humano se encontraba prácticamente detrás de él, cargando un poderoso ataque que sin duda le iba a hacer daño si es que lo recibía a quemarropa. Reaccionó rápidamente, cansado de que lo arrinconaran atrapó a la humana rodeándola con su brazo alargado y la lanzó hacia el guerrero detrás de él.

Ling: ¡No, Amelie!

El peleador oriental canceló su ataque para atrapar a su compañera en el aire. El namekiano procedió a dispararles una poderosa ráfaga de energía directamente. Amelie apartó a su compañero a tiempo, recibiendo el ataque de lleno y quedando fuera de combate, pero había logrado su cometido. Ahora Ling había quedado frente a frente con su oponente.

Otal: Ahora sigues tú.

El soldado estaba por disparar otra ráfaga igual a la anterior para deshacerse de una vez al humano, pero su rápido movimiento de manos y control formó una ráfaga de aire que desestabilizó su postura, tomándolo por sorpresa.

Ahora el namekiano se cubría con ambos brazos para evitar ser llevado por la corriente, pero en cuanto hundió sus pies en la tierra empezó a avanzar poco a poco. El sudor corría por la frente de Ling, no podía mantenerse así mucho más tiempo.

Ling: Esto será suficiente...

En cuanto Otal llegó a estar a rango de ataque del humano, este bajó los brazos, desistiendo de su técnica. El namekiano tenía vía libre para acabarlo con un solo ataque, y materializando mágicamente una espada en sus manos procedía a cortarlo en dos.

Volvió a sorprenderse cuando una patada mandó su arma recién creada fuera de su vista, y otro golpe conectó con su rostro, alejándolo de su rival.

Nasu: ¿Estás bien? Te ves cansado ya.

Ling: Puedo continuar.

El humano se limpió el sudor con su mano y empezó a recuperar el aliento, mientras que su camarada volvió a enfrentarse al namekiano en combate cuerpo a cuerpo.

Ambos parecían estar igualados, intercambiando patadas y puñetazos a gran velocidad. El saiyajin logró llevar el combate a las alturas, y después de un choque se alejó de su rival.

Nasu: ¡Prepárate!

El patrullero apuntó al soldado con su mano, que tomaba una forma similar a la de una pistola. Le disparó sus cegadoras Balas Namida que lo obligaron a cerrar los ojos, dando justo en el blanco.

Procedió a golpearlo, pero el agudo sentido de la audición namekiano de Otal previno su ataque. Este atrapó su brazo y después de golpearlo en la cara, lo lanzó con fuerza hacia el suelo.

Nasu: Agh... No tan rápido.

El saiyajin se recuperó en medio de la caída, y se preparó para disparar una ráfaga de ki ascendente directamente hacia su enemigo.

El guerrero supo bloquearla con facilidad blandiendo una espada de ki que generó rápidamente, cuya estela canceló el ataque.

Volvió a reducirse la distancia entre ambos, y Otal aprovechó para tomar el hombro de Nasu con su mano y encajarle un rodillazo, para luego alejarlo con una onda de ki.

Nasu: ¿Eso es... Todo lo que tienes?

Otal: No quieras provocarme, acabaré contigo en cualquier momento.

Nasu: No lo creo... Vuelvo a tenerte justo donde quería.

Otal: ¿Eh?

El namekiano nuevamente sintió un ki creciendo detrás suyo, era Ling que volvía a cargar su técnica, pero ahora estaba más lejos que antes, y ya sentía el aire caliente como en la ocasión anterior, por lo que no sabía si llegaría a tiempo para interrumpirlo.

Otal: Ese truco ya falló una vez, ¡Esta no será diferente!

Antes de poder disparar una ráfaga de energía, una onda lo golpeó en el hombro mientras se volteaba. No fue muy fuerte, se sintió más como una provocación que lo hizo regresar su mirada por reflejo hacia Nasu.

Este tenía en sus manos un ki morado, que no dejaba de disparar en forma de esferas, las cuales no parecían ir dirigidas hacia el namekiano sino cerca de él. Para cuando se fijó, Otal ya estaba rodeado de una gran cantidad de posibles bombas a punto de explotar.

Nasu: ¡Boulevard of Broken Dreams!

A la orden de su grito, todas las esferas se dirigieron de una vez hacia Otal, explotando una tras otra y generando una enorme nube de humo que parecía ocupar todo el campo de batalla.

El saiyajin respiraba agitadamente después de haber realizado tal ataque en tan poco tiempo, pero al menos le sirvió para ganar más tiempo.

Cuando su visión se despejó, no pudo creer lo que veían sus ojos.

Otal: Impresionante... Por un momento pensé que no lo contaría.

El namekiano estaba rodeado de un gran domo brillante, había usado su Escudo Creciente para protegerse a tiempo de todos los proyectiles.

Nasu bajó la mirada con decepción y descendió hasta el suelo. Parecía estar descuidándose, por lo que Otal aprovecharía para juntar sus manos y acabarlo con un Corte Menguante como había hecho hace no tanto con el crémux, pero se olvidó de un pequeño detalle.

Ling: ¡Ráfaga Infernal...!

El humano disparó una gran llamarada que en segundos ya tenía acorralado al soldado otra vez. Este solo alcanzó a mantener su barrera antes de que se desvaneciera, extendiendo ambos brazos para fortalecerla, pero no contaba con una cosa.

La mayor concentración de oxígeno del planeta Lait era justo lo que Ling Sheng necesitaba para obtener la ventaja en un combate contra alguien más fuerte que él.

Ling: ¡...Doble!

Completando la técnica con su otra mano, logró que el fuego cubriera por completo el escudo de energía de Otal, atacando desde todos los puntos y debilitándolo al aumentar muchísimo la temperatura alrededor de él, haciéndole sudar más de la cuenta.

El namekiano apenas podía resistir, su protección terminó cediendo y el fuego lo alcanzó, pero poco duró hasta que a Ling finalmente se le acabaron las fuerzas.

Ahora parecía aún más exhausto que antes, era el momento. Resistiendo sus quemaduras, estiró su brazo y con un Ataque Místico lo atrapó, para luego empezar a zarandearlo como había intentado antes con Munster.

Ling era llevado de un lado al otro, arrastrado por el suelo y golpeado contra toda superficie. Finalmente fue liberado cuando una especie de sierra de ki cortó los dos brazos que lo apresaban, haciendo que manche el suelo con su sangre otra vez.

Otal: ¡Grrrraaaahhh!

Mientras el namekiano gritaba de dolor, el humano fue atrapado en el aire por su compañero. Nasu había usado su Disco Centrífugo para rebanar las extremidades de su enemigo y salvar a Ling, a quién dejó gentilmente en el suelo luego de sacarle de encima la carne de namekiano.

Ahora el saiyajin miraba con enfado a su oponente, quién sudaba y exhalaba por el dolor, temblando mientras su sangre corría y caía de a gotas. No iba a dejar que el esfuerzo de los otros fuese en vano, así que se preparó para acabarlo de una vez por todas.

Antes de moverse del lugar, una ráfaga salida directo de la boca de Otal lo tomó desprevenido.

Luego de bloquearla y quedar algo aturdido, volvió a mirarlo justo en el momento en el que generó dos brazos nuevos desde su cuerpo. Había utilizado su regeneración namekiana, así como hizo en su batalla anterior.

Ahora renovado con ambas manos listas, se sentía tan determinado como el saiyajin, los dos estaban seguros de su próximo movimiento.

Comenzaron a intercambiar golpes nuevamente, parecían igualados con todo el cansancio que ambos llevaban encima. Pero Otal empezó a sacar ventaja materializando una espada en su mano.

Esta no le podría hacer gran daño en condiciones normales al valeroso patrullero, pero usando su Sable de Expulsión, Otal la recubrió con ki haciéndola más letal.

Para colmo, en su mano libre generaría una espada de energía pura, que pondría a Nasu aún más contra las cuerdas.

El saiyajin intentaría alejar a su rival con una Onda explosiva, pero este se protegería evitando recibir un gran daño de la misma.

Aún sin rendirse, Nasu atacó con un Kiai, que aumentaría más la distancia entre ambos al golpear a Otal sin que este pudiese evitarlo, pero todavía se mantenía firme luego del impacto.


El namekiano se recuperó y comenzó a lanzar varios cortes y ondas de energía hacia su enemigo, que contestó de forma similar con varios proyectiles brillantes de ki que chocaban contra estas.

Ambos guerreros atacaban sin cesar, levantando el polvo, ninguno cedía y la Ráfaga Volley al Máximo de Nasu solo aceleraba, hasta que por fin ambos se detuvieron.

Ahora solo se escuchaba la respiración agitada de ambos por el esfuerzo.

Nasu creyó que su determinación lo llevaría más lejos, pero fue Otal el primero en acercarse de un salto. Esquivó su primer ataque pero su vista se vio bloqueada por la estela de ki que dejó la espada de energía.

El segundo con el otro brazo, lo logró evitar también gracias a su destreza, pero luego de esto empezó a verse cubierto por la misma estela de energía. Quiso despejarla con una liberación de energía, pero cuando se dio cuenta, ya tenía a Otal detrás.

Nasu: ¡Maldita sea!

El namekiano comenzó a atacar de forma desenfrenada, llenando de heridas al pobre patrullero que apenas podía aguantar. Otal había completado su Cortar Frenético. Dejó al saiyajin temblando sobre sus dos piernas, listo para recibir un ataque final.

Otal: ¡Desaparece!

El ex-piloto reunió sus esfuerzos restantes en un último ataque, pero una ráfaga de energía explotaría entre ambos, sorprendiéndolos e interrumpiendo el final de su combate.

Ambos sintieron el peso de una gran presencia acercarse hacia ellos, Otal se pondría nervioso, pero Nasu ya tenía sus sospechas de lo que podía ser esta vez.

El poderoso pirata espacial, líder de su propia fuerza especial al servicio de Frost; El crémux Kurima se hacía presente frente a ellos.

Por otro lado, Rice y Betch habían llegado frente a un grupo de terrícolas y una crémux que se habían agrupado para hacer frente a la amenaza.

Rice: Buenas tardes, ¿Alguien que se atreva a medirse con el Escuadrón Sacroreal Kabochan?

Betch: No veo muy cortés la forma de presentarte frente a nuestros oponentes, Rice.

Rice: Qué más da, ellos saben a lo que vinimos.

веза=Special:FilePath/Rice_y_Betch.png

Chatella: Terrícolas, no hay tiempo. Yo me enfrentaré al más alto de los dos que parece ser el más poderoso, ustedes agrúpense e intenten medir la fuerza del pequeño. ¡Adelante!

Todos: ¡Sí!

Antonio: Y éste es el momento en el que nos liamos a hostias.

Antonio Lait.png

Rice: Lo mismo pienso.

Rice acentúa aún más su pequeña sonrisa y se prepara para el duelo.

Chatella siguiendo con su propio plan, se lanzó a atacar a Betch, ambos intercambiando golpes pero estando parejos. Al tener tanto tiempo juntos en el escuadrón sacroreal, Betch y Rice ya sabían que hacer, por lo que Betch siguió peleando de manera pareja contra Chatella mientras medía su fuerza y se alejaban de los terrícolas y Rice, quién comenzó a pelear con Antonio, Okura, Boris y Lorraine, fingiendo contener a todos a duras penas. Entre tanta mímica, Rice se deja golpear por Boris, quedando cara a cara frente a él con su puño incrustado en el abdomen.

Boris: ¡Tal parece que nos has subestimado, entrégate y no te haremos más daño!

Rice: Creo que los que me subestimaron a mí fueron ustedes.

De acorde al plan para alejar a la que supuestamente se encontraba al mando de la operación, Rice se puso un poco más serio y le dio un fuerte golpe a Boris en el rostro, que lo haría volar unos metros.

Okura: ¡De mí no pasas!

Rice: ¡En ese caso, con permiso!

El kabochano sorprendió a Okura con un rápido combo de golpes en varias partes de su cuerpo, intentando la japonesa crear hielo para congelar las manos de Rice, siendo sus esfuerzos inútiles. Ella terminaría siendo lanzada hacia atrás, mientras que Antonio y Lorraine se le lanzaron por ambos costados a Rice que para ellos parecía estar distraído todavía con Okura, cargando su puño de electricidad el español y la parasitada haciendo uso de sus garras.

Rice: No es suficiente.

En un rápido movimiento Rice efectuó su técnica de Órbita de Golpes Críticos, creando 5 esferas de ki, usando 3 para repeler a Antonio con relativa facilidad y otras dos para impactar en Lorraine, haciendo que caiga al suelo pero no retroceda mucho.

Antonio: ¡Joder, cuánta potencia!

Rice: Me sorprende que hayas podido aguantar mi técnica, chica. ¡Vamos a divertirnos!

En un breve grito Lorraine se lanzó hacia Rice, para intentar golpearlo. La diferencia de poder de Lorraine con sus compañeros terrícolas se notaba, ya que pudo llevarle el ritmo brevemente a Rice. Por otro lado, Chatella seguía luchando con Betch, que a una distancia bastante prudente de Rice por fin se decidió a pelear en serio.

Betch: Lo siento, pero toca lo que toca.

El kabochano empezó a golpear con más fuerza a la crémux, quien apenas puede seguir su ritmo. De un momento a otro, Betch se centró en darle un golpe en el abdomen a Chatella, haciendo que se hinque hacia adelante, para después darle un fuerte rodillazo en la cara que la mandaría hacia atrás. Con mucha velocidad la tomaría de la parte externa de los brazos para darle un cabezazo en toda la cara, causándole una fractura nasal.

Chatella: ¡Argh, maldito!

La crémux se zafó de los brazos de Betch e intentó darle una serie de golpes que el kabochano esquivó con facilidad, para comenzar de nuevo a contraatacar con una serie de golpes con toda su potencia sin parar, por cada golpe Chatella sentía que su consciencia se deterioraba y todo se volvía borroso, Betch estaba motivado en finalmente derrotarla para ir a ayudar a Rice. Mientras tanto, éste continuaba peleando contra Lorraine, quién ya no estaba oponiendo tanta resistencia y era apalizada por el kabochano.

Rice: ¿Dónde quedó toda la fuerza de antes, jovencita?

Lorraine: E-esto es... Imposible.

Rice: En fin, fue entretenido pero se acabó, tendré que derrotarte.

Rice utiliza 4 de sus esferas para lanzárselas a Lorraine, quién recibe todas de lleno y es lanzada hacia atrás, cayendo muy herida al suelo. En éste lapso de tiempo, Boris sorprendería a Rice por detrás y lo agarraría con ambos brazos

Boris: No te me escaparás nuevamente.

Rice: ¿Qué clase de mal chiste es este?

Antonio: ¡Que no andamos de coña!

El español juntaría sus brazos y prepararía una de sus mejores técnicas llamada Ejecución Eléctrica hacia Rice, mientras Boris intenta retenerlo para que no escape.

Boris: ¡Hazlo, Antonio!

Antonio: ¡¡EJECUCIÓN ELÉCTRICA!!

La técnica fue lanzada, pero justo cuando estaba por impactar en Rice el kabochano simplemente se zafó de los brazos de Boris y la esquivó, dando ésta de lleno en el ruso.

Boris: ¡AAAA-ARGH!

El alarido de Boris fue casi terrorífico, Antonio no podía detener su técnica ya que su gasto de energía era excesivo y no era capaz de controlarla bien, sintiendo así que iba a matar a su propio compañero. Justo en ese momento, se escuchó un golpe y otro cuerpo impactó contra el rayo de electricidad de Antonio. Finalmente, la técnica del español finalizó y éste quedó tendido de rodillas al suelo, muy agotado y preocupado por lo que iba a ver.

Antonio: Qué... ¿Qué ha sucedido?

Al observar la escena, logró ver a unos metros alejado a Boris completamente fuera de combate, con múltiples heridas en su cuerpo causadas por la gran electrocución, Antonio dudó sobre por qué pudo resistir su técnica definitiva, hasta ver a Okura tendida en el suelo unos metros más adelante, en el mismo estado que el ruso.

Betch: Un poco más y lo matas, agradéceme que le di un pequeño empujón a tu compañera para que se llevase parte del impacto.

Rice: Así que a ésto te referías con cortesía y modales, buen trabajo.

Antonio: Joder, ésto no puede estar peor...

Betch tenía en uno de sus brazos a Chatella malherida en estado de inconsciencia, mientras que con el otro apuntaba hacia Antonio con la intención de lanzarle un ataque de ki.

Betch: La verdad, no se si valdría la pena mantener vivo a alguien tan irresponsable.

Rice: No es necesario que hagas ésto, Betch.

Betch: ¿Por qué no debería?

Antonio: ¿Acaso están discutiendo por mi propia vida sin mi consentimiento? esto es denigrante para mí.

Antonio increpaba a sus rivales mientras intentaba ponerse de pie. En medio del diálogo de los kabochanos, Lorraine se puso de pie e intentó atacar a Betch, quién pese a la sorpresa esquivó todos los ataques de la debilitada parasitada mientras le lanzaba el cuerpo inconsciente de Chatella a Rice. Luego de esto, detendría uno de sus puños con fuerza, para tener un corto diálogo con ella.

Lorraine: Déjalo, desgraciado...

Betch: Está bien, está bien, como digan. Pero mejor dedícate a dormir.

Con éstas palabras Betch comenzaría a darle una golpiza sin tregua a Lorraine, quién finalmente quedaría tendida en el suelo inconsciente al igual que todos sus otros compañeros.

Rice: Casi tuve que agarrar en el aire a ésta tipa que es bastante alta y pesada. ¿Por qué no me avisaste antes, te olvidas que soy bajito?

Betch: Deberías tomarlo como un cumplido.

Antonio: ¡Dejarse de gilipolleces!

El español se pudo poner de pie y a duras penas se lanzó a atacar, sin embargo Rice lo dejó inconsciente de un simple golpe en el abdomen.

Betch: Muy bien, este sector está completamente limpio.

Rice: Y aquí la cereza del pastel.

Rice entonaba esas palabras mientras lanzaba al suelo el cuerpo de Chatella.

Betch: ¿Qué es una cereza y qué es un pastel?

Rice: No lo sé, se lo escuché decir al tipo de color de cabello parecido al capitán que hablaba raro. Pero eso no es lo importante. ¿Qué hacemos con ellos?

Mientras los kabochanos discutían sobre su siguiente movimiento, Kurima había llegado al campo de batalla no muy lejos de ahí.

Kurima: ¿Qué ocurre, Nasu? ¿Acaso este insecto verde le está dando problemas a la gran Patrulla Galáctica?

Nasu: Tsk...

El crémux se reía mientras que el saiyajin respiraba agitado.

El namekiano retrocedía con un miedo que no podía disimular.

Otal: ¿Y tú quién eres? ¿Otro soldado más?

Kurima: Créeme, eso desearías.

El pirata espacial avanzó rápidamente, y en acto de reflejo Otal lanzó su espada materializada y empezó a crear estelas de energía para frenarle el paso.

Kurima respiró hondo llenando sus pulmones de aire, para luego soltarlo todo en un soplido que despejaría las estelas, haciendo caer la espada y desbalanceando al namekiano, a quién le sorprendió tal movimiento.

Otal: ¿Qué diablos?...

El guerrero estaba considerando la huida en busca de apoyo, pues sus reservas de ki estaban casi totalmente acabadas y se encontraba cansado, pero notó un detalle que le hizo quedarse más tiempo.

Kurima estaba con una mano en el pecho, parecía que haber exagerado el soplido de antes le provocó una molestia o dolor. Otal reconsideró su situación, si podía derribar a un oponente tan fuerte aprovechando su debilidad y acabar con los otros a quienes ya había cansado, sería una gran ventaja para su bando.

Nasu: ¡Cuidado!

El namekiano empezó a avanzar rápidamente hacia Kurima con los brazos extendidos.

Kurima: Parece que alguien sí tiene valor al final.

El pirata espacial se movió a una velocidad increíble, esquivando las extremidades extendidas de su oponente y encajándole un rodillazo en el pecho.

Otal: ¡Graaah!

Retrocedió por el dolor, pero el capitán todavía no había acabado. Un fuerte codazo hizo descender su cabeza, y una patada repentina lo fulminó, tirándolo y haciéndolo dar un par de vueltas hasta terminar en el suelo.

Kurima: Debiste haber escuchado a tu instinto y huido mientras podías. Contra mí ya no tienes posibilidades.

Otal: Ungh... Maldición.

El crémux se acercaba paso a paso para acabar con lo que empezó, pero una sorpresiva energía se hizo presente. Un látigo se enredó alrededor de su cuello, como intentando asfixiarlo.

Garuba: ¡Tú no... Irás a ningún lado!

Otal y Nasu observaban algo sorprendidos, mientras que Kurima tomaba el látigo con sus propias manos.

Kurima: ¡No estorbes!

El crémux agarró con fuerza el látigo y tiró de él, levantando al kabochano en el aire.

Garuba: ¡Ahhhh! El látigo se desvaneció, y al caer, Garuba recibió de lleno un puñetazo que le provocó un dolor impresionante.

веза=Special:FilePath/Kurima_golpeando_a_Garuba.png

Al terminar en el suelo, el pirata espacial le encajó un pisotón para asegurarse de que no se levantara de nuevo, quedando fuera de combate otra vez.

Otal: No sirvió de nada...

El namekiano no era capaz de pararse de nuevo a tiempo para cuando Kurima ya estaba frente a él de nuevo. Este levantó su mano derecha, cargando energía en ella.

Kurima: La basura va dónde pertenece.

Una poderosa ráfaga arrasó con Otal, de forma similar a como hizo él mismo con Amelie unos minutos atrás. El crémux se mostraba satisfecho, pero sabía que aún le quedaba más por hacer. Partió hacia su próximo objetivo.

En ese preciso momento, y nuevamente donde se encontraban Rice y Betch, 3 sujetos que los kabochanos desconocían se aparecieron frente a ellos.

Betch: Creo que no van a dejárnosla fácil.

Allez: Claro que no, pensé que iban a tenerlo sabido cuando tomaron la decisión de venir a éste planeta.

Rice (señalando a Shosho): Más allá de eso... ¿por qué traen un niño al campo de batalla?

Betch: Ni que tú parecieses muy adulto que digamos.

Rice: ¿Podrías hacerme el favor de callarte?

Shosho: Allez, hay que demostrarle a éstos tipos de qué estamos hechos.

Allez: Sí... pero creo que hay alguien con más ganas de demostrar eso.

El ambiente se había puesto tenso, mientras que Lucas con una expresión de odio miraba uno por uno a sus compañeros que habían caído tras Rice y Betch.

Lucas: Boris... Okura... Antonio... Lorraine... e incluso la piba crémux... ¿Por qué siempre soy el que tiene que salvarlos?

Betch: Agradezcan que no llegamos a matarlos, aunque seguramente lo hagamos cuando ustedes 3 también estén tirados en el suelo.

Lucas: Cerrá el orto, hijos de... ¡PUTA!

Con éste grito, Lucas comenzaría a canalizar su energía y activar la técnica que había aprendido de la Kaiosama del Norte, el Raudoken. Shosho y Allez se quedaron sorprendidos por el brusco cambio del humano, mientras que Betch y Rice estaba expectantes de lo que iba a pasar.

Lucas: Dejenme a los dos, van a cobrar como mancos.

Shosho: No sé si alguna vez escuchaste que no es nada bueno perder la paciencia, sí, es una buena frase para representar éste momento... por eso, no deberías enfocarte en tus emociones sino en saber qué hac...

Allez: Shosho.

Shosho: ¿Qué?

Allez: Ya se fue.

Shosho: ¡¿CÓMO?! Habiendo ignorado todo lo que el tech-tech le dijo, Lucas se había lanzado hacia Betch para encajarle un golpe en toda la cara, sin embargo, sería detenido por Rice en medio de su vuelo.

Rice: Ni se te ocurra.

Lucas: ¿Qué te ponés en el medio? metido.

Rice: Metido va a quedar mi puño en tu abdomen.

Rice pensó en cumplir con su palabra y le dio un fuerte golpe a Lucas, quién pudo soportarlo sin la necesidad de cubrirse pese a hacer una leve mueca de dolor.

Lucas: Pensar que este pelotudito con tan poca fuerza se garchó a todos los otros, seguro que todo el laburo se lo hizo su compañero.

Rice: ¡Vas a ver, creído!

Ante la provocación del argentino, Rice comenzó un gran intercambio de golpes con éste, el cual se veía bastante igualado, sin embargo lentamente el kabochano se iba aventajando levemente.

Rice: ¡¿Qué pasa ahora?! ¡¿No era que tenía poca fuerza?!

Ante ésta frase Rice le mete un derechazo a Lucas en toda la cara que lo empuja un tanto hacia atrás, al ver ésto Ceddara decide lanzarse a ayudarlo, sin embargo Betch se interpone entre ellos.

Betch: Yo voy a ser tu oponente.

Allez: Sí, eso me temía... ¡Shosho! ve a ayudar a Lucas mientras yo aguanto peleando contra éste tipo, no puede subestimar a tipejos como estos ya que es capaz de matarlo sin dudar.

Shosho: ¿En serio Allez? ¡Vamos!

Betch: ¿Acaso crees que vas a poder tú solo conmigo?

Allez: Hm...

Allez se quedaría frente a frente contra Betch esperando ambos el primer movimiento del otro, mientras que Shosho había alzado un rápido vuelo con el que se impulsaría hacia Rice, dándole un fuerte cabezazo que le vendría de imprevisto al estar concentrado con los movimientos de Lucas.

Rice: ¡Agh! ¡tú también vas a ver! Lucas: ¡No lo toques al wachín!

El terrícola aprovecharía la distracción y le daría una combinación de golpes a Rice quién nuevamente se había distraído, por su parte Shosho estaba expectante de su siguiente movimiento.

Rice: ¡Esto no terminó!

El kabochano comenzó a contraatacar con fuerza y solidez, llegando a chocar con su puño la cara del otro en simultáneo con Lucas. Posterior a ésto Rice con su brazo libre le devolvería el golpe en el estómago a Lucas y lo mandaría unos metros atrás, en éste momento Shosho se lanzaría por su espalda para darle otro cabezazo. Sin embargo, Rice ya se lo esperaba e hizo uso de su Órbita de Golpes Críticos para crear una esfera con la que impactaría en Shosho y lo haría volar unos pocos metros. No obstante, había perdido la vista hacia Lucas quién apareció frente a él y le dio un cabezazo en todo el pecho.

Rice: Ugh... ¡No son fuertes, solo abusan de ser dos!

Lucas comenzaría a golpear sin parar a Rice, quién poco podía hacer al respecto más que cubrir alguno de los golpes, sin embargo la furia de Lucas aumentaría al punto de pasar a la siguiente fase del Raudoken, aumentando así exponencialmente su velocidad.

Shosho: Parece que Allez subestimó al humano... ¡Dale más fuerte Lucas!

веза=Special:FilePath/RicexLucas.png

Lucas le da un fuerte golpe en la cara a Rice, que por su gran fuerza lo deja sorprendido, pensaba en transformarse pero el terrícola no le daba tiempo. De repente, sentiría una lejana voz que se comunicaba con él.

???: ¿Esto es de lo que es capaz un kabochano? ¡Eres una vergüenza!

Rice: ¿Quién... Me está hablando?

???: Pasame el control, yo te enseñaré cómo se hace.

Rice: ¿Hacer qué...? ???: ¡Sólo cierra esos malditos ojos tuyos!

Mientras todo ésto pasaba en la mente de Rice, Lucas terminó de impactar su golpe y lanzó a su rival directamente al suelo, quién parecía no levantarse.

Shosho: Parece que ya lo mataste y todo.

El cansancio por el uso de esta forma se notaba en Lucas quién estaba jadeando mucho, quedando así quieto por unos pocos segundos, los cuales sin saberlo le darían tiempo vital a su enemigo.

La adrenalina de Lucas lo motiva a saltar hacia el tendido Rice, buscando rematarlo de alguna forma. Pero el kabochano se levantaría de golpe, saltando también hacia el terrícola, mostrando un aura de fuego y un gran vapor proveniente de todos lados de su cuerpo.

???: Estúpido...

Lucas recibiría de su parte un fuerte cabezazo en la frente, que le dejaría no solo una gran herida sino quemaduras adicionales, saliendo a volar hacia atrás por el golpe.

Shosho: ¡¿Qué es eso?!

???: Es... tu muerte. Y un viaje de regreso al Otro Mundo para ti, Lucas. ¿Verdad?

Lucas: Perdón, ¿Te conozco?

El supuesto Rice utilizaría su órbita de golpes críticos y le lanzaría varias de sus esferas a Shosho buscando aniquilarlo de una vez, sin embargo Lucas con gran velocidad se interpondría y desviaría todas y cada una de ellas con facilidad.

Lucas: Su poder aumentó pero estas esferas fueron una poronga, ¿Qué le pasó?

???: Claramente los estaba posicionando, ¿Acaso crees que yo usaría en serio una técnica tan mala? Ahora van a morir juntos... ¡¡LUZ DE DESGRACIA!!

El kabochano abriría su boca y lanzaría una fuerte ráfaga de la misma, que iba directo hacia Lucas. Éste con gran velocidad tomaría a Shosho y la esquivaría corriendo.

Lucas: Mucha charla pero eso fue fácil de esquivar.

Pero no se esperaba que la técnica del guerrero cambiara su trayectoria hacia dónde él se encontraba, para así impactar en toda su espalda y causarle una gran herida, cayendo así al suelo con Shosho en brazos.

Lucas: No amigo... se re pudrió acá, Shosho andá a avisarle a Alle-

Mientras intentaba pronunciar éstas palabras el kabochano se aparecería para darle una fuerte patada en la nuca que volvería al estado base y dejaría inconsciente al argentino a la vez. Luego de ésto, tomó al pequeño tech-tech del cuello mientras expandía su aura de fuego.

Shosho: Tú no eres... El mismo...

???: Enano molesto... vas a morir primero, pero te voy a dar el placer de saber quién es tu asesino... ésta forma se llama Sangre Hirviente, y yo... ¡¡Soy ZEEK!!

Luego de éstas palabras, Zeek apretaría lentamente el cuello de Shosho, a la vez que recibía varias quemaduras por el aura de fuego. Shosho intentaría pedir el rescate de su amigo Allez, pero apenas lograba balbucear. El tech-tech se encontraba en las manos de Zeek, pensando que eran sus últimos momentos. No obstante, para su sorpresa un guerrero hizo aparición para darle un golpe al invasor en el estómago, que logró hacer que suelte al tech-tech y que pierda su transformación.

Shosho: ¡¿Kurima?!

El que lo había salvado se trataba del capitán Kurima, quien llegaba de derrotar a Otal y Garuba.

Kurima: Tendrás que agradecérmelo después, tech-tech.

Shosho: No creas que ésto va a solucionar todos los problemas entre nosotros.

Kurima: Toma al terrícola y aléjense, ya no se encuentran en condiciones de combatir.

El amigo de Allez haría caso a Kurima y se alejaría junto a Lucas lentamente, mientras que el crémux se alejaría un poco de Zeek, quien estaba concentrado en recuperarse del golpe.

Zeek (cuerpo de Rice): Hm... ¿Tú quién rayos eres?

Kurima: El capitán de las fuerzas de Frost, Kurima.

Zeek (cuerpo de Rice): ¿Y quién es ese Frost, otro más que voy a tener que derretir con mi calor?

Kurima: Frost no está aquí, y si lo estuviese estarías muerto desde hace tiempo.

Zeek (cuerpo de Rice): ¡Eso lo veré yo después de encargarme de ti!

El kabochano se acercaría al crémux buscando devolverle el golpe en el estómago, Kurima reaccionaría y tomaría su puño con fuerza, para después lanzarlo hacia atrás de dónde se encontraba para chocarlo contra el suelo, quedando Zeek boca abajo.

Kurima: Ya despídete.

El hermano de Ceddara intentaría ejecutar su Patada Rompedora, pero el kabochano lo sorprendería al volver a entrar al estado de sangre hirviente para darle un gancho en el mentón.

Zeek (cuerpo de Rice): ¡Te derrotaría si no estuviese limitado por este cuerpo inútil!

El golpe de Zeek levantaría a Kurima en el aire un metro, lo suficiente para poder ejecutar su Pulso de Fuego directo en el abdomen de Kurima, haciendo un agujero en su armadura que lo protegió de ser quemada su piel, pero el impacto lo haría volar unos pocos metros hasta aterrizar de pie.

Zeek (cuerpo de Rice): Te dije que lo devolvería.

Kurima': Bastante bien para estarme conteniendo, incluso lograste dañar mi armadura... ¿Te interesaría unirte a mi equipo? Hace tiempo que estuve pensando la inclusión de un nuevo miembro.

Zeek (cuerpo de Rice): ¡No digas idioteces!

Kurima: Tsk, como digas.

Esta vez Kurima pelearía en serio, esquivando todos los ataques de Zeek, el kabochano cada vez se estaba frustrando más y más, hasta que logró embocarle un golpe en la cara.

Zeek (cuerpo de Rice): ¡Toma!

El kabochano usaría su Expulsión de Calor para dañar al capitán, sin embargo no tendría efecto sobre su piel, dañando apenas su armadura al no ser un ataque concentrado.

Luego de esto, Zeek volvería a dormir dentro del cuerpo de Rice, quien recuperaría el control, se destransformaría y a su vez conectaría una última patada en la cara con gran velocidad a Kurima.

веза=Special:FilePath/Rice_pateando_a_Kurima

Kurima: Repentinamente aumentaste tu velocidad e incluso cambió tu mirada.

Rice: Se podría decir que por fin pelearemos de verdad.

Kurima: Tu aura de calor desapareció, no entiendo a que te refieres.

El capitán tomaría la pierna extendida del kabochano con fuerza, haciendo que haga una mueca de dolor.

Kurima: Perdiste tu resistencia y fuerza también, qué decepción.

Frente a ésta situación, Kurima extendió su mano libre directamente en la cara de Rice para activar su técnica Fueur, levantando un leve humo después del uso de ella.

Kurima aún sostenía su pierna, y se sorprendió al ver que en ningun momento perdió su fuerza, el poco humo de la explosion se corrió y logro ver que Rice tenía unas pocas heridas en su rostro.

Kurima: Odio decirlo pero tendré que halagar tu determinación, ahora cae.

El pirata espacial levantaría brevemente al kabochano y lo estrellaría contra el suelo, dejándolo casi inconsciente. A unos metros de distancia, Betch caería catapultado desde lejos tras ser golpeado por Allez.

Betch: K-k... ¿Dónde has conseguido tanto poder?

Kurima: Hicieron una mala elección al venir aquí.

Allez llega al lugar, así como también el resto comienza a reunirse.

Ling: Oigan, tomen esto.

El asiático comienza a repartir semillas del ermitaño, excepto a Kurima quien la rechaza con desprecio.

Lucas: ¿Por qué chota trajiste eso?

Ling: Siempre hay que estar preparado.

Allez: Hablando de estar preparados...

Amelie: Sí, algo se aproxima.

Bajando del cielo se comienza a ver una nave. La principal donde Daiju y Gouda se encontraban.

Gouda: Parece que al fin es el momento, hijo.

Daiju traga saliva y presiona sus puños. Detrás de ellos aún quedaban varios soldados dispuestos a continuar la batalla. En Poriparo ya se lograba ver a esta gran nave aterrizar justo frente al palacio. Allí Gruyer veía desde una de sus ventanas.

Gruyer: ¿Quién rayos eres?...

A esas alturas gran parte de los nativos se había ido muy lejos del palacio, por lo que al aterrizar Gouda nota una desolación que solo mantenía en frente a sus rivales. Tras aterrizar y dejar bastante humo en el lugar, la gran compuerta comienza a abrirse.

Betch: Emperador...

Allez oye al kabochano y mira con bastante intriga y algo de enojo a los visitantes. De allí bajan algunas tropas, y tras ellos aparecen dos crémux de gran tamaño.

Gouda: Es un placer regresar a mis tierras después de tantos años... El aire se siente como la última vez que pisé este suelo.

Allez: ¿Qué es todo esto? ¿A qué vienen a nuestro planeta?

Gouda: Tsk, este no es su planeta, malditos subversivos sirvientes de Ower.

Chatella: ¿Ower?

Nasu: Bah, creí que estaba muerto hace varios años.

Gouda mira al saiyajin, tras esto coloca su mirada sobre Allez quien adelanta varios pasos.

Allez: ¿Es verdad? ¿Acaso el problema es a raíz de Ower?

Gouda mira algo consternado, Daiju comienza a sentir cierta tensión en su cuerpo.

Gouda: ¡Claro que lo es! Nosotros somos nada más ni nada menos que los salvadores de nuestro pueblo, ¡Hemos venido a reclamar lo que nos pertenece!

Shosho: Pues, han llegado algo tarde, ¡Mi amigo Allez y su servidor hemos sido los encargados de hacerlo hace ya mucho tiempo.

Gouda: ¿Q-qué?... ¡¿De qué rayos hablan?!

Munster: Eso es verdad, Lait pertenece a los crémux.

Daiju: P-padre... ¿Qué sucede?

Gouda mira algo nervioso a su hijo. Oportunamente aparece Gruyer saliendo de su templo e irrumpe en el ambiente.

Gruyer: Ower ya no existe, fue eliminado por la fuerza de nuestra especie. Nuestro salvador es Ceddara, quien fue apoyado por todos nosotros.

Gouda: Ag-h... N-no....

Daiju: Imposible.... Padre....

Daiju mira a Gouda, quien observa con algo de furia a sus contrincantes. Los soldados kabochanos no logran comprender lo que sucede, así mismo Daiju se siente algo presionado y enfurecido.

Gouda: Y tú... ¡¿Quién eres?!

Gruyer logra sentir la violencia en sus invitados, cuyos actos se veían reflejados en la invasión realizada.

Gruyer: Yo... Soy Gruyer, rey de los crémux, ¿Y quién demonios eres tú?

Gouda ¡¿De qué rayos hablas?! Agh... Seguramente eres un sirviente del Barón Ower, ¡Esto no es real!

Daiju: G-gruyer...

Tras escuchar éste nombre, los recuerdos comenzaron a invadir a Daiju, reconociendo al instante a quién tenía enfrente. Destapando toda su furia, salió expulsado hacia Gruyer pasando en medio de la horda de soldados crémux, derribándolos en el acto.

Daiju: ¡¡Te acabaré, a ti y a todos!!

Okura: Tsk, cuánta potencia... ese tipo va a barrer a todos antes de que alguno de nosotros pueda hacer algo.

Daiju pasa junto a los terrícolas, pero estos ni se inmuten, puesto que aquel iba directo contra el rey.

Daiju: ¡¡Y-aargh!!

Antes de que el rubio llegue ante su objetivo, Allez se interpone ante Daiju y lo detiene chocando sus antebrazos con los del príncipe kabochan.

Allez: Yo seré tu rival, espero no defraudes como tu compañero.

Shosho: Terrícolas, no se preocupen por Gruyer, Allez se encargará de esa bestia como hizo con Ower.

El emperador Gouda camina varios pasos hacia atrás a medida que sus soldados se enfrentan con el resto de guerreros, a excepción de Kurima quien se mantenía al margen y observaba en tiempos distintos a Gouda y Daiju.

Gouda: Idiotas... Éste planeta nos pertenece.

Kurima: Tsk, ya veo. Tal parece que el anciano escapó del planeta antes de la revolución de mi padre.

Volviendo al otro duelo, Daiju era más alto que Allez, y aprovechando esto comienza a ejercer presión con sus brazos hacia abajo logrando que su rival comience a agacharse. Por dicho accionar Allez cae al suelo, viendo un inminente pisotón de Daiju que esquiva rodando hacia su izquierda. Pese a esto, con su otra pierna Daiju pisa su estómago.

Allez: Ung-gh...

Daiju extiende su palma derecha para lanzarle una ráfaga a corta distancia, pero antes de hacerlo, estos sienten unos pasos a su lado.

Kurima: Cúbrete.

Seguido a esto, el capitán larga de su boca una fuerte ráfaga que arrasa con ambos guerreros. Esta técnica deja un largo y ancho rastro de destrucción, en el cual Allez había quedado hasta el final.

Allez: K-kurima...

La humareda comienza a abandonar el lugar, allí Kurima ve a Daiju a mitad de camino en el recorrido de su técnica. Este se había cubierto con sus brazos los cuales estaban algo dañados al igual que sus prendas.

Daiju: No te vi venir.

El pirata espacial se precipitó hacia el rubio, decidido a atacar sin darle tregua. Daiju no logró más que defenderse de los golpes de Kurima, que lastimó sus brazos hasta romper su guardia y encajarle una patada en el rostro que lo empujó hacia la derecha. Detrás de ellos, Allez se recomponía con ayuda de Nasu, pues el ataque de su hermano lo había dejado algo descolocado.

Kurima: ¿Cuánto más vas a poder resistir, chico rudo?

Daiju: Tranquilo, abuelo, ahora es mi turno.

Kurima: Huh... ¿Abuelo? ¿Y acaso esas arrugas que tú traes son invisibles?

El príncipe arremete contra su oponente, queriendo engañarlo con un ataque de frente, para rápidamente desaparecer y atacarlo por la espalda con un codazo a la nuca.

Kurima: No tan rápido...

El sanguinario crémux atrapa el brazo de su enemigo, deteniendo su ofensiva, para luego colocarle rápidamente su otra mano en el pecho y estamparlo contra el suelo, terminando su ataque con un pisotón.

Daiju: ¡Gaaah!

Kurima: Como para sorprenderme.

Daiju reacciona disparando una onda de energía directamente a la cara de Kurima, consiguiendo que retroceda, sacándole su pie de encima en el proceso. Ahora libre, se levanta del suelo para levantarse en vuelo.

Daiju: ¡Prueba esto!

Ya en el cielo, comienza a disparar de su mano una ráfaga de proyectiles hacia Kurima, quién la esquiva fácilmente, mientras comienza a cargar su propio ataque.

Kurima: ¡Suficiente!

El pirata dispara su Neo-Etoile, una pequeña esfera que se asemeja a un sol, directamente hacia Daiju, sobrepasando su ráfaga y explotando al alcanzarlo, generando una gran nube de humo.

Shosho: ¡Asombroso! ¡Lo impactó de lleno!

Nasu: Creo que todavía es pronto para cantar victoria...

Kurima: Sigue ahí... Suficiente de juegos, voy a acabarlo de una vez.

Kurima se encontraba dispuesto a lanzar una último ataque de energía que liquide a Daiju, pero al dispersarse el humo logra ver a su rival parado con sus brazos estirados. El rubio miraba desde abajo a su oponente y sonríe.

Daiju: Ya era hora de encontrar a alguien merecedor de mi esfuerzo.

Mientras tanto, Betch había aprovechado la distracción que Daiju indirectamente le proporcionó durante su combate con Kurima para ir a buscar a Rice, Otal y Garuba quiénes se encontraban inconscientes, para así llevarlos hacia Gouda y los soldados sobrevivientes. Allí, les daría a los 3 parte de su energía para que puedan ponerse de pie para solventar cualquier urgencia, quedando un poco cansado. Rice y Garuba responderían a la situación y se pondrían de pie, pero Otal seguía en el suelo.

Betch: Vamos Otal, no es momento para seguir durmiendo.

Rice y Garuba pensaban acotar algo al respecto, sin embargo una sensación de un gran poder que venía de su capitán los tomó desprevenidos a ambos, especialmente a Rice quién comenzó a prestarle atención a Daiju.

Rice: A-acaso... ¿Está sonriendo?

Instantáneamente, los brazos de Daiju comienzan a emanar una energía violeta con destellos oscuros, todos sus compañeros lo observaban.

Betch: Tsk... Ese maldito, realmente liberará todo su poder.

Garuba: Bien, yo los espero en la nave para cuando finalicen.

El kabochano amaga con retirarse, pero Gouda lo toma del hombro.

Gouda: Nadie se irá antes de tiempo, dejemos a Daiju actuar.

El capitán oye los gritos de su hermano y lo mira brevemente, pero al voltear su vista se encuentra con un repotenciado Daiju que lo ataca con un golpe, Kurima intentaría cubrir el golpe pero no llegaría por sus heridas y el notorio aumento de velocidad del príncipe, dándole dicho golpe en su zona de la armadura que se encontraba rota.

Kurima: ¡Argh!

Daiju: ¿Qué tan patético tuviste que ser como para que Rice te haga esto?

Siguiendo con su ataque, le daría un golpe en la cara con la suficiente potencia como para tirarlo al suelo, el capitán de las fuerzas de Frost se levantó como pudo después de dichos golpes y dio un salto hacia atrás pero sentía demasiado dolor por ellos, notando la diferencia de poder. Daiju se le aparecería nuevamente frente a frente, creando una jabalina hecha de su propia energía púrpura con la que le daría un gran golpe en la cara y lo mandaría a volar lejos de dónde se encontraba.

Allez: Ataquen todos, ¡No lo subestimen!

Todos los presentes menos Gruyer se lanzarían hacia Daiju, quién comenzaría a jugar con su jabalina de energía cual monje shaolin esperándolos, por su parte Kurima se encontraba en el suelo y era incapaz de recomponerse por el momento.

Boris: ¡No comprendo esto, pero voy a hacer que este engreído caiga!

Lucas: Dale trosko, vos mandale que se pudre todo.

El ruso sería el primero en llegar hacia Daiju junto con Lucas quién lo alcanzaría con su gran velocidad, juntos intentarían darle golpes al príncipe pero no lograrían nada, llevándose múltiples golpes con la jabalina de Daiju, quién los daría con mucha velocidad, tanta que ni el propio Lucas fue capaz de percibirla.

Lucas: ¡Argh, hijo de puta!

Pensando que tenía una oportunidad, el argentino intentaría usar su Golpe Supersónico pero Daiju lo mandaría a volar tal como a Kurima. Por otra parte, Boris recibió un golpe bastante fuerte en el hombro, que se lo dislocaría y lo haría caer al suelo gracias a las otras múltiples heridas. Todo esto había pasado en tan poco tiempo que parecía que los demás tardaban en llegar, la siguiente oleada era compuesta por Amelie y Nasu, por su parte Daiju pondría un pie encima de la espalda del tendido Boris, haciendo alarde de su superioridad.

Nasu: ¡Hazlo ahora!

Amelie: ¡Sí!

El patrullero haría uso de sus Balas Namida hacia los ojos de Daiju, no logrando impacar ninguna ya que Daiju fue capaz de desviarlas con su jabalina, sin embargo le sirvieron de distracción a Amelie quién con gran velocidad corrió y utilizó su Puño de Hierro con el que le intentaría dar un golpe en el torso al villano, haciendo contacto pero no surtiendo efecto.

Daiju: ¡No me tomes el pelo, mujer!

De nueva cuenta haría uso de su jabalina para pegarle dos golpes contundentes a la francesa y mandarla a volar incluso más lejos y alto que a Kurima, cayendo la humana justo dónde Gruyer se hallaba, tomándola en sus brazos de imprevisto.

Gruyer: ¿Oh... estás bien?

Amelie: No... Es decir... ¿Sí?

Amelie intentaba forzar una sonrisa hacia el rey, pero el dolor que presentaba su cuerpo le ganaba, en el campo de batalla Daiju seguía con lo suyo derrotando a Nasu de dos simples golpes con su jabalina, tirándolo unos metros lejos. Tras él llegarían Allez y Munster, sin dudarlo Daiju utilizó a Boris quién se encontraba debajo suyo como un arma y lo lanzaría hacia Allez, alejándolo del combate brevemente y quedando únicamente contra Munster.

Daiju: ¿Cómo se siente ser incapaz de esto aún siendo un crémux?

Munster: ¡Tú no mereces...!

Las palabras de Munster fueron interrumpidas por los golpes de jabalina de Daiju aún más contundentes que antes, el líder de las Fuerzas de Defensa de Lait se encontraba muy afectado por los golpes recibidos. Antes de que recibiese un golpe más, Okura aparecería en escena y tomaría la jabalina de Daiju para congelarla por completo con parte de su brazo.

Okura: Ahora vas a quedarte quieto.

Daiju: ¡Eres un desperdicio!

Con facilidad el rubio rompería el hielo de un movimiento y desharía la jabalina al verla ya como un punto débil que alguno podría aprovechar. Posteriormente le daría una fuerte patada a Okura en el estómago que la alejaría un tanto, seguido a eso le daría un golpe en el rostro a Munster que lo tumbaría al suelo, mientras que Allez reaparecía después de alejar del campo de batalla a Boris para atacar a Daiju por la espalda, acto que no sirvió ya que Daiju lo repelió de un codazo hacia atrás.

Munster: Ceddara...

Daiju: ¡Salvador, intenta salvar a tu compañero de esto!

El gigante tomaría a Munster de una pierna y comenzaría a golpearlo de un lado a otro contra el suelo, de forma sanguinaria, notándose los alaridos de dolor del crémux.

Munster: ¡¡A-ARGH!!

Chatella: ¡Ya déjalo!

La crémux restante intentaría golpear a Daiju, quién soltó a Munster y se dejó llevar por el combate con ella, intercambiando múltiples golpes, los cuales surtían efecto hacia Chatella pero no hacia Daiju. Sin darse cuenta, Chatella ya se encontraba en el suelo con Munster. En un ataque casi preparado, Ling y Antonio aparecieron y harían ambos uso de sus técnicas especiales hacia Daiju, la Ráfaga Infernal por parte del chino y el Rayo Mortal por parte del español. Dichas técnicas no la harían nada a Daiju, quién las repelería haciendo uso de un escudo de energía, posteriormente se lanzaría a los golpes contra ambos.

Antonio: ¡Joder!

Ling: ¡No voy a permitir esto, maldición!

El chino insistiría con su Explosión Aérea, pero no tenía ningún resultado sobre Daiju, quién ignoraría dicha técnica y le daría una paliza en toda regla, para después tomarlo de la cabeza con su palma entera y enterrarlo en el suelo. Antonio atacaría de nueva cuenta pero ahora junto a Lorraine y Shosho quién se encontraba en la espalda de la mujer, el español sería herido nuevamente y el príncipe lo tomaría del brazo para lanzarlo hacia Allez quién se quería acercar de nueva cuenta.

Lorraine: ¡Yo sé que tú puedes, enano!

Shosho: ¡Vas a pagar lo que le hiciste a Allez!

Shosho había saltado desde la espalda de Lorraine hacia Daiju, cargando su puño de energía dispuesto darle un golpe en los ojos como distracción para que Lorraine pueda atacarlo con sus garras por todos los flancos posibles, pero Daiju esquivaría el puño de Shosho tirándose hacia abajo de espaldas y levantando una de sus piernas, dándole una potente patada a Shosho en todo el tórax.

Allez: ¡¡¡SHOSHO!!!

Luego de esto, el tech-tech volaría hasta caer al suelo, Allez correría detrás de él mientras que Daiju dejaba fuera de combate a Lorraine de varios golpes. Parecía una victoria total para el crémux, pero aparecería detrás suyo Nasu de pie nuevamente, lanzándole múltiples ráfagas de ki.

Daiju: ¿Un patrullero galáctico...? evadimos muchos de esos viniendo aquí, vaya equipo de inútiles.

Nasu: ¡Ya cállate!

Mientras Allez corría hacia el tendido Shosho, Gouda observaba como Nasu y sus compañeros seguían insistiendo en luchar.

Gouda: Ese patrullero se volvió a levantar, y varios de los terrícolas y crémux también son capaces de luchar aún... todos menos ese rey de pacotilla.

Garuba: Pero si usted tampoco comb-...

Gouda: ¿Acaso no ves que tengo 80 años?

Garuba: Si su majestad, perdóneme.

Gouda: Pondremos a ese supuesto rey en peligro para desestabilizar la moral de su ejército.

Rice: Señor, sé que no he tenido los mejores resultados en los anteriores combates, pero yo...

Gouda: Tu trabajo terminó por el momento, Rice. Estás despierto gracias a la energía de Betch, pero ni tú ni Garuba pueden luchar porque ya se encuentran demasiado cansados, no voy a arriesgar sus vidas aún más.

Garuba: Sí, Rice... su majestad tiene razón.

Betch: Pese a que es muy evidente que Garuba lo dijo solo para ahorrarse el ir a combatir, su majestad, permítame ir a enfrentarme nuevamente.

Gouda: Sí. Betch, estaba pensando en ti como la única opción que tengo en éste momento... Otal sería ideal para acercarse a ese Gruyer pero no creo que pueda levantarse, mientras que tú no estás casi herido.

Betch: ¿Su majestad, que hago con ese rey y la mujer que lo acompaña?

Gouda: Usa esas hachas tuyas y mátalos a ambos.

Betch: ¡Sí señor!

Rice: Si necesitas ayuda urgente grítame, no quiero más bajas de las que ya tenemos en soldados.

Betch: Voy a encargarme de esta situación y éste planeta será todo nuestro.

Betch un tanto cansado por sus combates anteriores y su energía dada a Otal, Garuba y Rice, se dirigiría volando a toda velocidad hacia Gruyer y Amelie, quiénes se encontraban un poco alejados del campo de batalla. Mientras recorría el cielo hasta llegar a ellos, Daiju continuaba reduciendo a sus rivales y veía con algo de rabia como su padre enviaba a Betch a enfrentar a Gruyer.

Daiju (En su cabeza): Arg-h... Estúpidos, ¿Piensan que no puedo hacerlo por mi cuenta?

Segundos después Betch bajaría frente a Amelie y Gruyer, a medida que en su mano derecha comienza a manifestar un hacha formada de un ki rojizo.

Betch: Tal parece que les llegó su hora.

En la otra batalla el crémux rubio ve venir una patada de Ling, este la detiene y con su otra mano carga una esfera de energía que parecía estar destinada a acabar con el asiático, sin embargo Daiju mueve levemente su mano y la energía va disparada justo donde los otros 3 se encontraban, quienes saltan y esquivan la fuerte explosión por poco. En cuanto a Ling, este es enviado al suelo con fuerza de nueva cuenta mientras que Lucas, Antonio, Okura, Lorraine, Nasu, Munster y Chatella continuaban aventándose ante Daiju para resistir lo más posible.

Betch: Idiota, ¿Acaso no ve que estoy aquí?

Gruyer (En su cabeza): Daiju... Ciertamente te recuerdo, ¿Qué te han hecho?

Amelie: Su alteza, tiene que abandonar este lugar, rápido.

Gruyer: Puede estar tranquila, señorita, los hombres nos encargare-

Amelie: ¡Su majestad, cuidado!

El rey ayudaba a la humana a estabilizarse, cuando esta logra ver venir al soldado kabochano a punto de clavar su gran hacha compuesta de energía en la espalda del crémux. Amelie empuja a Gruyer, separándose a tiempo y evitando el ataque de Betch.

Betch: Ese fue su último golpe de suerte.

Desapareciendo el arma de energía que clavó en el suelo, crea dos hachas de mano con las que procede a atacar. Gruyer retrocede nervioso, y Amelie se para en frente de él, resistiendo sus heridas, para defenderlo bloqueando los ataques de Betch con sus patadas y puñetazos, evitando el filo de sus hachas.

Betch: No te entrometas, mi objetivo es el rey.

Amelie: Merde, no sé cuánto más podré aguantar...

El crémux notaba como Amelie cada vez perdía más velocidad, hasta moverse al mismo ritmo que los pesados ataques del kabochano.

Gruyer: Tengo... Tengo que hacer algo... O va a matarla...

El kabochano se permite una sonrisa, seguro de estar a punto de dar el golpe final con el que acabará con la cansada humana, pero una sorpresa se lo lleva por delante.

Gruyer: ¡Crémux Lariat!

El rey se lleva puesto el cuello del soldado con su brazo abierto, interrumpiendo su ataque y estrellándolo contra el suelo, salvando a Amelie.

Betch: ¡Gaah!

Gruyer: Ja... Siempre quise decir eso...

Amelie: Sacré bleu...

El kabochano se levanta del suelo mientras que Gruyer se regocija en la momentánea victoria, en cambio, la francesa se prepara para el siguiente movimiento del soldado.

Betch: Ya ha sido suficiente...

El soldado prepara sus hachas nuevamente, ahora notándose más enfadado. Amelie da un paso adelante, lista para continuar.

Amelie: ¡En garde!

Betch arremete contra la francesa, pero Gruyer se interpone nuevamente empujándolo con una embestida.

Por parte de Ceddara, se encontraría con un Shosho despierto pero muy herido como para seguir combatiendo, llevándolo rápidamente cerca de sus compañeros, de reojo miraría al tendido Kurima, intentando no darle importancia.

Algo cansados, Gruyer y Betch quedan enfrentados cuando sienten un silencio atroz, por lo que observan hacia la batalla principal y ven que todos se habían apartado dejando a Daiju solo tras la llegada de Allez con Shosho en brazos.

Nasu: ¿Algún análisis general, líder de las fuerzas de Lait?

Munster: Shosho está muy golpeado, Boris tiene un hombro dislocado y Ling ya fue estampado contra el suelo dos veces por ese monstruo, ya no están en condiciones para pelear, y siento que próximamente también seré parte de esa lista.

Nasu: ¿Allez, por fin te vas a dignar a hacerlo?

Allez: Ya es hora, ¿Tú seguirás con tu cabello oscuro por mucho tiempo?

Nasu: He... Luego te acompaño si lo amerita.

El crémux sonríe y avanza varios pasos, Nasu mira hacia atrás y hace señas de que se alejen lo más posible.

Daiju: ¿Planeas luchar tú solo? No me hagas reír.

Allez: Ahí es donde te equivocas, yo nunca lucho solo... ¡Llevo en mis espaldas a toda la raza crémux!

Allez separa sus brazos y comienza a emanar un aura violeta con tonos oscuros por todo su cuerpo. Así mismo, presiona cada parte de su cuerpo y su musculatura se comienza a agrandar poco a poco.

Shosho: ¡Eso es! ¡Están perdidos!

Gruyer: Ha... Vamos, demuestra tu poder, Ceddara.

Allez: ¡¡¡Y-AAARGH!!

El entorno cercano comienza a verse envuelto en una fuerte aura que se agigantaba y cubría por completo a Allez. Este estaba liberando el Crémux Spirit mientras todos miraban con asombro.

Gouda: ¿Q-qué es ese poder?... Es muy similar al de Daiju... Oh, ¿Acaso lo será?...

Repentinamente, las almas desprendidas en la transformación retornan hacia Ceddara, creando un campo de atracción que se lleva rocas y el cuerpo de soldados caídos a su alrededor. De misma forma la mayoría allí hace fuerza para no ser llevados contra la energía, incluso Daiju.

Daiju: Tsk... No... ¡Tú no eres el salvador, tú no eres el más fuerte, ese se supone que soy yo, debo serlo!

A medida que se disipa el Mangeur, la técnica librada por Allez tras transformarse, se logra ver un aura menos intensa y más pequeña que rodea a Allez, quien ahora tenía una musculatura levemente mayor y pupilas violetas. A pesar de esto, Daiju mucho más enérgico y furioso sale eyectado para desatar un nuevo duelo. El de cabellos rubios lanza un duro puñetazo que el otro contiene con sus antebrazos.

Allez: Vaya, parece que nunca te cansas.

El salvador genera una pequeña explosión de energía con su aura que hace que Daiju salga empujado algunos metros hacia atrás, para luego volar tras él y de una patada doble en su cabeza derribarlo. Daiju se levanta rápido y esquiva un subsiguiente ataque de su rival, aprovechando el momento para realizar un contragolpe exitoso que corta el labio de Allez.

El residente el Kabocha intenta acertar otro puñetazo, pero Allez toma su brazo y con mucha rapidez lanza aproximadamente tres ráfagas directamente en el pecho de su contrincante.

Daiju: Grr... ¡Idiota!

Daiju toma el otro brazo de Allez, haciendo que ambos comiencen a forcejear.

Daiju: T-te destrozaré en mil pedazos, ¡¿Me oíste?!

Allez: Tsk... Cállate.

El de cabellos castaños comienza a liberar su intensa aura que hace retroceder a Daiju. Al mismo tiempo que comenzaba a ser dominado por su rival, en su cabeza nuevamente comenzaban a resonar extrañas voces que lo perturbaban. Apretando sus dientes y llevando su fuerza al límite, Daiju se recompone con un esfuerzo sobrenatural y rápido provoca que Allez ceda su fuerza y caiga sobre una de sus rodillas.

Allez: ¿Cómo?

Shosho: ¡Imposible!

Ling: ¿De dónde es que saca tantas fuerzas?

Daiju realiza un veloz movimiento para tirar a Allez contra el suelo y quedar encima de el. El villano coloca una de sus manos en el cuello de Allez y comienza a ahorcarlo.

Allez: Ag-h-h...

Las pupilas de Daiju comienzan a titilar, y de una forma totalmente sorpresiva el aura de Allez comienza a desvanecerse y hacerse presente en su rival, tal y como si las almas del Crémux Spirit de Allez pasaran hacia Daiju. Tras esto, los brazos de Daiju se agrandan de sobremanera, casi tanto que pierde su control y suelta a Allez.

Daiju: ¡¡¡AARGH!!!

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Gouda: Daiju... No puede ser... ¡Está sucediendo!

Kurima oye las palabras de Gouda y un escalofrío comienza a recorrer su cuerpo, así mismo ve como Nasu sale volando para quitar a su hermano del camino. Pocos segundos después, Daiju se ve envuelto en una potentísima aura liberando algo muy similar al Manegur, por lo que otra vez todos comienzan a aislarse para un poder de atracción incluso mayor al de Allez.

Antonio: ¡Joder, es imparable!

Muchos de ellos se ven en serios aprietos intentando mantenerse en el suelo sin ser tragados por el aura de Daiju, pero para su fortuna esta comenzaría a cesar así como el grito desgarrador de Daiju. Después de un corto período de tiempo, el Mangeur de Daiju se detendría.

Al esclarecerse las cosas, el Gruyer visibilizó a Betch alejándose de ellos, afortunadamente habían logrado repelerlo. Luego de ésto, Gruyer y Amelie corrieron hacia donde todos se encontraban.

Gruyer: ¿Están todos bien?

Chatella: Eso creo... su majestad...

Antonio: Si que nos la lió.

Munster: ¡Atentos que todavía no terminó!

Daiju estaba de pie en el medio del campo de batalla, con el aura del Crémux Spirit presente, todos sentían una gran presión al estar cerca suyo, nadie se atrevía a moverse.

Daiju: ¡GRAAAAAH!

El príncipe descontrolado daría un gran salto mostrando a reducir su enorme aura púrpura en medio de vuelo, lanzándose directamente hacia Betch quién se encontraba volviendo hacia Gouda.

Daiju: ¡GRYAH!

Betch: ¿¡Qué demonios haces, Capitán!?

Rice: ¡¡¡Cuidado, Betch!!!

Para sorpresa de todo mundo, Daiju embestiría con todo su poder contra Betch, arrastrándolo por el aire con dirección a la ciudad.

Munster: ¡No es capaz de controlarse, así va a acabar con todo, hay que detenerlo!

El líder de las fuerzas de Lait se lanzaría a combatir contra Daiju, acompañado por unos heridos Lucas, Antonio, Okura, Lorraine, Chatella, Amelie y Gruyer. Por su parte, Betch continuaba siendo apalizado por el príncipe, deteniendo su vuelo al chocarlo contra una roca.

Betch: ¡¡WAGH!!... ¿Acaso no me reconoces, idiota?

El khoyordano vomitaría sangre, tenía el cuerpo demasiado dañado de una sola embestida.

Gouda: ¿Qué le haces a Betch, hijo mío? ¡Contrólate!

Rice: ¡Hay que ir a salvarlo!

Gouda: Te entiendo Rice, pero es nuestro precio a pagar por la victoria de Daiju, es una lástima porque era un gran soldado.

Rice: ¿Precio a pagar... qué rayos dices...?

La furia de Rice se haría notar, sus venas se hincharían y haría uso de la Sangre Hirviente.

Garuba: ¿Rice?

Rice: ¡Se acabó, Gouda... no voy a permitir que maten a mi compañero incluso si el que lo hace es tu propio hijo!

Garuba: ¡No vayas, te va a matar!

El usuario de la Sangre Hirviente ignoraría las palabras de Garuba y se dirigiría a toda velocidad hacia Betch quién ya estaba en el suelo después de varios golpes de Daiju, quién parecía querer rematarlo. En medio del vuelo se toparía con el grupo de terrícolas y crémux, los que se extrañarían por su presencia.

Munster: ¿Y tú que rayos haces aquí?

Lorraine: Lo único que faltaba es que éste tipo venga a atacarnos de nuevo.

Rice: Mi batalla con ustedes terminó... ustedes quieren proteger a este planeta y yo a mi compañero así que vamos a tener que colaborar con nuestras diferencias y todo.

Gruyer: Hmph... ¡Háganle caso al invasor, parece ser honesto!

Todos: ¿Sí... señor?

Munster, Lucas, Antonio, Okura, Lorraine, Chatella, Amelie, Gruyer y Rice llegarían frente a Daiju, quién dejaría de prestarle atención a Betch.

Daiju: ¡GRAAAH!

Betch: Rice... no debías...

Rice: ¡DAIJU!

Rice llamaría a su Orbita de Golpes Críticos, tiñéndola del fuego de la Sangre Hirviente, transformándola así en su Aura de Golpes Críticos. Con ella, atacaría a Daiju en conjunto con Lucas, quién a toda velocidad se propondría a asistirlo.

Lucas: ¡Me la vas a tener que chupar después, hijo de puta!

Sin mucha dificultad, Daiju de dos brutales golpes mandaría a Lucas a volar, mientras que Rice intentaría golpear a Daiju con su técnica, sin embargo no surtiría mucho efecto, cubriéndose el monstruoso crémux y después mandando al suelo a Rice de una fuerte patada, quien volvería a estado base. Por otro lado le aparecería Chatella intentando lanzarle una Onda de Poder Máximo en toda la cara, sin embargo Daiju le daría un golpe fuertísimo en el abdomen que la haría caer hacia atrás, desde un costado Antonio comenzaría a lanzar ráfagas eléctricas, mientras que Lorraine sacaría a relucir las extremidades de Halley con las que intentaría ejecutar su Bloody Cross.

Antonio y Lorraine: ¡Muere, desgraciado!

Daiju: ¡GRYYYYAAAAAH!

Con una gran destreza el rubio esquivaría todos los ataques, para después darle golpes con enorme potencia a ambos, Munster atacaría junto con Okura, el líder crémux haciendo uso de su Ráfaga Láctea y la japonesa acercándose a Daiju y congelando todo alrededor suyo, dicha acción no serviría de mucho, ya que trabando sus músculos Daiju rompería todo el hielo y desviaría con un solo brazo el ataque de Munster.

Munster: ¿Pero qué...?

El líder de las fuerzas de Lait sería avasallado a golpes por Daiju, al igual que Okura. Por otro lado Amelie y Gruyer se lanzaron a atacarlo por la espalda, pero Daiju los sentiría y molería a golpes también. Éste y otros procesos se repetirían una y otra vez, con los mismos guerreros atacando al usuario del Crémux Spirit de todas las formas posibles. Entre tanta lucha, Rice se hizo un hueco y tomaría a Betch en brazos para después escapar del campo de batalla e ir hacia Gouda y Garuba, pero en medio de vuelo caería al suelo, el gasto de energía había sido demasiado.

Rice: ¡Maldición!

No se había alejado demasiado de Daiju, y aún veía desde el suelo como sus terrícolas y crémux volaban tras los golpes de Daiju, pronto se les unirían soldados del ejército crémux, quienes tampoco podrían hacer mucho al respecto.

Betch: Se acabó Rice... el capitán va a matarlos a todos y después vendrá por nosotros, no sé cómo pudiste confiar en esos tipos que nosotros mismos derrotamos.

Rice: No confié en ellos, confié en mí mismo... está bien, ya está... se hizo lo que se pudo.

Para sorpresa de ambos, unos largos brazos enrollarían sus cuerpos y los arrastrarían con fuerza hacia dónde Gouda se encontraba.

Betch: Éstos brazos son...

Rice: ¡OTAL!

El namekiano bastante herido aún esbozaba una sonrisa, terminando de llevar a sus compañeros hacia su rey.

Gouda: Me hiciste darle parte de mi propia energía a Otal con tal de salvarte, tenías que ser Rice...

Rice: Sí, qué suerte que Otal está en nuestro equipo...

Otal: Su majestad, estamos todos destrozados, debemos irnos ahora que estamos reagrupados.

Garuba: ¡Sí, vayámonos de una vez!

Gouda: ¡¿Desgraciado no has hecho nada ahora y ya quieres huir?!

Garuba: Perdóneme.

Rice (susurrando): Pero usted tampoco hizo nada...

Betch: Otal tiene razón, su majestad...

Gouda: ¡Me niego a irme! Tengo a mi hijo delante mío y si nos vamos será con él y con la victoria.

Mientras todo esto sucedía Allez ya se encontraba de pie tras el encontronazo con Daiju. Al lado de él estaban Nasu y Kurima quien acababa de llegar tras recomponerse.

Nasu: Diablos, esto empeora a cada momento.

Kurima: ¿Qué sucede? ¿No tienen plan B?

Allez: ¿Acaso tú sí?

El capitán de las Fuerzas Especiales espera unos segundos, mientras ve a Daiju masacrando soldados y terrícolas.

Kurima: ¿Recuerdas nuestra charla sobre el sujeto que me topé antes de llegar aquí?

Allez: Pss... No es el momento.

Kurima: Tsk, idiota. Eso fue en el planeta Farawa, a tan solo media hora de aquí.

Allez: ¡¿Qué?! ¿Media hora?

Kurima: Así es, el tan buscado Hundred se encuentra a la vuelta de la esquina... Está varado en aquel lugar, lo localizamos hace ya meses y hemos enviado docenas de pelotones de piratas para aniquilarlo, pero nadie fue capaz... Ni siquiera yo.

Nasu: Hundred... Se trata de aquel que destruyó la Tierra, ¿No es cierto?

Allez: En efecto... Kurima, propones que acudamos a él, ¿Verdad?

Kurima: ¿Alguna mejor idea? Lo único que me preocupa es que estos invasores destruyeron todas las naves.

Allez: Bien, yo puedo hacerlo, no creo que guste mucho de hablar con un patrullero o con un pirata al que acaba de patearle el trasero.

Nasu: Bien, mientras ayude yo no me opondré, aunque dudo que le alegre a los terrícolas.

Allez mira a su izquierda y ve a Gouda y sus soldados, detrás de ellos ve un total de 5 naves de tamaño mediano, sin contar a la principal.

Allez: En cuanto a las naves, creo que ya lo tengo resuelto.

Nasu: Pff... ¿Robar una nave? Nunca podría haberlo sospechado de ti.

Allez: Tú concéntrate en aquel engendro, tardaré más de una hora y no quiero que al volver Lait esté destruida.

El saiyajin da unos pasos al frente, y con bastante tranquilidad una brillante aura dorada se impregna en él, a su vez que su cabello toma un tono muy rubio y sus ojos se aclaran.

NasuEyes.png

Allez: ¿Estás seguro que podrán entretenerlo hasta que regrese?

Nasu: De todos modos nada nos asegura que nos ayudará, contenerme ahora no es una opción.

Su amigo crémux y el hermano lo ven decidido al enfrentar a un Daiju que lo observa caminar un poco intrigado desde lejos.

Kurima: Ten cuidado, no intentes provocarlo.

Allez: Creo que lo convenceré, después de todo supongo que debe tener una personalidad similar a la mía... Debe aburrirse estando atrapado en un planeta.

El hermano menor mira una vez más al mayor, alejándose del campo de batalla y con mucho cuidado burlando la mirada de los soldados kabochanos restantes e infiltrándose en una de las naves más pequeñas. Por otro lado Nasu y Kurima se encontrarían en medio de vuelo con Ling, quien estaba alejado de toda la situación junto a Shosho y Boris.

Nasu: ¿Ustedes no deberían estar peleando allí?

Ling: Ese monstruo nos incapacitó a los tres, pero tenía 4 semillas del ermitaño así que pude sanarnos, por otro lado... ¿Qué le pasó a tu cabello?

Nasu: Yo lo llamo Super Saiyajin, es una transformación de mi raza.

Shosho: ¿Más importante, dónde está Allez?

El tech-tech y los otros ven una nave despegando de en medio de dónde se encontraban los soldados kabochanos, quienes comienzan a desesperarse.

Boris: Creo que ahí está la respuesta.

Ling: ¿Acaso escapó... el salvador es un miedoso?

Kurima: Fue a buscar algo muy importante para derrotar a éste imbécil, y hasta que vuelva tenemos que entretenerlo.

Al ver las notorias heridas de Kurima, Ling le ofrecería de nueva cuenta una semilla del ermitaño, siendo ésta la última que tenía.

Ling: Tómala... tu poder total será de mucha utilidad para resistir.

Kurima: Maldito terrícola, no tomaré tu asquerosa semilla, yo voy a luchar si quiero y no me interesa si matan a tus compañeros y yo estoy de brazos cruzados. Incluso podría matarlos a ustedes 3 por simple gusto.

Nasu: No sé quién me envió a aliarme de un pirata siendo yo un patrullero galáctico... Ling, guarda esa semilla y dásela a alguno de tus compañeros en el que creas que pueda retener más tiempo a éste monstruo.

Ling: Algún compañero...

Al ver de lejos el combate, Ling logra visibilizar tendido en el suelo a Lucas, quién tenía demasiadas heridas, estando alrededor de un charco de sangre. Nasu, Kurima, Ling, Shosho y Boris se dirigieron hacia él, mientras que Daiju lanzaba a soldados crémux para todos lados como si se tratasen de basura.

Daiju: Así que vienen por más...

Nasu: Ya está más consciente que antes, rápido Ling.

Lucas: Ling... ese mogólico me pegó tan fuerte que tengo todas las costillas rotas y varias se me clavaron en los pulmones, dame esa mierda ya o me cago muriendo.

Ling: Aunque no sería la primera vez que lo hicieras.

El chino le daría la última semilla a Lucas, quién se repondría con energía para pelear.

Kurima: Si sabía que se la ibas dar a otro terrícola habría ido a buscar a algún soldado raso de Frost, que habría sido menos desperdicio.

Lucas: Cerra el orto, viejo pelotudo.

Boris: No es momento para pelear entre nosotros, tenemos que prestar atención a lo que tenemos enfrente.

Tras expulsar Daiju una gran cantidad de soldados a los golpes, Gruyer se le lanzaría una vez más solo para ser atrapado por el cuello.

Daiju: Gruyer... ¡después de tantos años por fin tendrás tu merecido!

Gruyer: Daiju... ¿en qué te has convertido...?

Desde el suelo, bastante herida una guerrera intentaba ponerse de pie para socorrer al rey.

Amelie: ¡Gruyer!

Lucas: Amelie, vos también cerrá el orto, ahí te salvo al marido.

Lucas haría uso de su Raudoken, siendo acompañado por Nasu en Super Saiyajin, Ling, Kurima, Boris y Shosho, los 6 atacarían a Daiju, quién tiraría a Gruyer al suelo y se lanzaría a quemarropa contra ellos.

Daiju: ¿Más tipos que osan ir en contra de mi destino?

Shosho: ¡Tu destino es morir, gigantón!

El tech-tech sería el primero en combatir, yendo directo hacia Daiju lanzando múltiples ondas de ki a su cara, nuevamente no servirían de nada al desviarlas todas. Al llegar a cuerpo a cuerpo, Shosho se percató de que los movimientos de Daiju se habían hecho más lentos por el aumento de musculatura, pudiendo esquivar algunos tanto por éste factor como por su casi insignificante tamaño delante de él.

Shosho: ¡Y ahora toma esto!

Shosho intentaría darle un cabezazo a Daiju pero éste lograría conectar un golpe con el que lo mandaría al suelo, dejándolo muy herido. Lucas aparecería por otro lado a toda velocidad, dándole golpes por todos lados a Daiju mientras que éste no podía concretar ningún golpe hacia él igual que con Shosho.

Lucas: ¡Patada Supersónica!

El argentino usaría la técnica pero Daiju lo tomaría de ambas piernas con sus manos y lo estrellaría contra el suelo, luego daría un salto hacia Nasu para confrontarlo en el aire, ambos comenzando a intercambiar múltiples golpes.

Nasu: Vamos a aguantar todo lo que sea necesario.

Daiju: ¡Cállate!

Daiju le daría golpes cada vez más fuertes a Nasu, quién apenas podía defenderse. De un momento a otro, Nasu se vería forzado a contraatacar haciendo uso de su Soul Fist, con la que le daría varias dificultades a Daiju. Pronto el crémux aumentaría su ira e invocaría a una de sus jabalinas de nueva cuenta para darle varios golpes a Nasu, impactándole éstos pero al final tomando la jabalina con ambas manos. En éste momento, Kurima aparece ejecutando su técnica Tourbillon, con la que ataca directamente a Daiju.

Daiju: ¡Inútil!

Luego de ésta exclamación desharía la jabalina para desestabilizar a Nasu de varios golpes y a rápidamente desviar los ataques de Kurima, para dirigirse hacia él y embestirlo.

Kurima: ¡UAGH!

El capitán de las fuerzas especiales de Frost sería brutalmente apaleado por el príncipe del planeta kabocha, quién había creado de nuevo su jabalina y ahora lo atacaba con fiereza por todos los lados. Por un costado Boris intentaría ayudarlo pero de un simple golpe con la jabalina al pecho lo derribaría de vuelta al suelo, por detrás Ling estaría cargando su Ráfaga Infernal Doble que venía cargando hace rato, comiéndosela Daiju de lleno y Kurima alejándose un poco para no verse afectado. Luego de la técnica, el rubio se mantenía ileso únicamente con daño en sus vestimentas.

Daiju: No importa lo que hagan, éste planeta me pertenece.

Nuevamente embestiría hacia Ling, quién intentaría resistir pero se vería arrastrado de forma similar a que lo haría una locomotora con un ser humano normal, Nasu aparecería por detrás de él para sostenerlo y que Ling no sea aplastado. El humano agradecería el gesto y se apartaría de un salto para que así Nasu siga peleando con Daiju, intercambiando ambos una gran cantidad de golpes.

Nasu: ¡Sigan así, maldición!

Detrás de ellos los soldados crémux comenzarían a lanzar ondas de ki hacia Daiju, las cuales le harían cosquillas y les lanzaría rápidamente una Ráfaga de Ki, la cual mataría a varios de ellos y dejaría heridos a otros.

Munster: ¡Maldito asesino!

El líder se había levantado furioso al ver a muchos de sus soldados muertos o heridos, y miró hacia Daiju sin miedo alguno. Posteriormente activaría su técnica Foudroyer con la que intentaría dañar a Daiju, quién usaría al propio Nasu tomándolo del cuello para cubrirse de ella, llevándose todo el daño, después simplemente lo arrojaría con fuerza lejos de él y noquearía de 3 golpes a Munster.

Ling: ¡Esto no se acabó!

Daiju: Eres demasiado molesto apareciendo una y otra vez, ahora sí que te voy a tener que matar.

Ahora con un aura asesina Daiju le daría golpes más fuertes a Ling, procurando no darlos con la suficiente fuerza como para matarlo, ya que quería disfrutar su sufrimiento.

Ling: ¡Argh!

Lo lanzaría al suelo para después aplastar su cabeza con su pie, haciendo presión sobre ella lentamente. Para salvarlo, aparecería Nasu a toda velocidad con un ataque que Daiju no previó.

Nasu: ¡¡KOKYU SHINE!!

La técnica se efectuaría y sorprendentemente se llevaría a Daiju por delante, alejándolo de Ling, de repente aparecería Lucas de pie de nueva cuenta para tomar a Ling en brazos y comenzar a correr. Daiju quedaría algo agobiado por los efectos de la técnica, dificultando su respiración, audición y visión.

Ling: ¿Qué rayos haces...?

Lucas: ¿Estás en pedo? Ya no podés pelear, tu cuerpo está hecho mierda.

Ling: Pero tú todavía puedes...

Lucas: Yo todavía estoy peleando.

Ling: ¿Cómo?

Detrás de ellos el usuario del Crémux Spirit se libraría por fin del Kokyu Shine que le dejaría varias heridas, pero golpearía a Nasu para alejarlo de él y comenzar a volar hacia Lucas y Ling. Desde el suelo, Boris los alertaría a los gritos.

Boris: ¡Lucas... Ling... va por ustedes!

Ling: No hay peor escenario que éste...

Lucas: Esto era lo que yo buscaba.

El argentino correría cada vez más y más mientras Daiju lo perseguía, corrió tanto que incluso Ling comenzó a marearse por la altísima velocidad a la que se encontraban, Lucas en medio de su andar activaba su Fractura de Tiempo, haciéndose ver a Daiju cada vez más lejos.

Daiju: No... No... ¡NO!

De nueva cuenta perdería el control tras poner el grito en el cielo, el cometido de Lucas se había cumplido, ahora Daiju lo perseguía sin cesar.

Kurima: Así que a esto se refería con alguien que pueda entretenerlo... correr sin parar hasta que Ceddara llegue.

Nasu: Nosotros tenemos que ayudarlos.

Kurima: ¿Yo a esos terríc-...?

El saiyajin voltea y clava su mirada en Kurima, incitándolo a luchar en equipo.

Nasu Lait.png

Nasu: Voy a insistir con múltiples de mis Balas Namida hacia Daiju, cuando te diga la señal vas a ir y le dirás a Lucas que te lance a Ling, así podrá correr más rápido.

Sin dejar a Kurima hablar, Nasu subiría a los cielos para cumplir con su cometido, lanzándole su técnica muchas veces hacia Daiju, la cual no le haría mucho daño pero sería suficiente como para hartarlo cada vez más, Kurima resignado se acercaría a dónde Lucas llegaría pronto por un atajo en diagonal y lo recibiría extendiendo las manos, a lo que Lucas entendería y le lanzaría a Ling, justo en ese momento la velocidad del argentino aumentaría aún más.

Kurima: Sólo te estoy ayudando porque tuviste buen ojo al darle la semilla a ese tipo, no te confundas.

Ling: De todas formas, gracias...

Kurima con Ling en brazos se pensaba dirigir hacia dónde Nasu se encontraba, sin embargo sería embestido por la carrera de Daiju, soltando a Ling por el gran golpe y dejándolo caer al suelo, siendo empujado por los aires.

Kurima: ¡¡ARGH, SUÉLTAME!!

Daiju callaría a Kurima de un golpe con el que lo mandaría a volar con una gran potencia, que detendría la carrera de Lucas al estamparlo contra él.

Kurima: Maldita sea...

De nueva cuenta el príncipe kabochan aparecería para pisar la espalda de Kurima y luego dirigirse hacia Lucas quién había caído por el impacto, para así tomarlo de la cabeza con su mano completa y estamparlo por un conjunto de rocas que se encontraban cerca.

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Daiju comenzaría a arrastrar a Lucas por todo el conjunto de las mismas, para después tomarlo con más firmeza y estamparlo contra el suelo..

Nasu: ¡Lucas!

Mientras esto sucedía, Allez finalmente había llegado al planeta donde Hundred se encontraba. Dicho planeta era inhóspito, miles de cadáveres de nativos yacían en el suelo junto al de cientos de piratas espaciales.

Hace mucho tiempo que Allez no sentía la sensación de tanta muerte a su alrededor, lograba notar una vez más cuánta devastación había causado en su juventud, todas aquellas almas inocentes que había aniquilado sin piedad. En medio de su pensamiento, siente unos huesos crujir.

Allez: Sé que estás ahí.

Hundred: Vaya, así que tu también puedes sentir la energía de los rivales, siempre me pregunté cómo es que lo hacían. Se ve que aprendiste muchas cosas en tu instancia en la Tierra, Allez.

Allez: Veo que sabes quién soy.

Hundred: Por supuesto que te conozco, después de todo eres mi hermano... Mi padre... ¿O acaso somos simplemente un reflejo dividido en 2?

Allez: No te equivoques, tu y yo no somos nada, ni mucho menos la misma persona.

Hundred: ¿Qué te hace pensar que no podría atacarte ahora mismo? Tu actitud me hace dudar que hayas querido venir a formar amistades.

Allez: Sé cómo piensas, después de todo tenemos la misma sangre corriendo en nuestras venas, quieras o no eres un crémux.

Hundred: Ha-ha... Veo que al parecer eres todo lo que el Doctor Gasshi hablaba de tí; un sujeto valiente y confrontativo, lleno de convicciones, decidido y con una lengua muy suelta. Hmm... Aquel anciano decrépito, quería crear una maldita réplica.

Allez: Escucha, no tengo mucho tiempo para estas charlas, hay un motivo por el cual vine hasta aquí.

Hundred: Soy todo oídos.

Allez: El Planeta Lait, nuestro hogar, el de nuestra raza, ha sido atacado por un guerrero fuera de nuestros límites... Es el sujeto más poderoso que he visto en mucho tiempo, mucho más que cualquier bandido o pirata espacial que haya conocido en mi vida... Incluso tal vez al nivel del mismísmo Frost.

Hundred: Planeta Lait... Un rival a mi altura... La situación es tan alarmante que has tenido que acudir a mi, me siento honrado... Podría ayudarte, aunque antes quiero que respondas una simple pregunta que siempre divagó en mi mente desde el momento que fui reactivado... ¿Tú eres más fuerte que yo?

Allez: Tsk...

Ante la pregunta el crémux queda petrificado, sin saber qué responder. El androide comienza a reír sádicamente.

Hundred: No somos tan distintos, tu orgullo nunca te permitiría aceptar que otro sujeto es más fuerte que tú, eso nos hace similares por sobre todo. En cuanto a tu propuesta, si el rival que me prometes no me dá un duelo entretenido no dudes que acabaré con todos y cada uno de los seres vivos en tu planeta, ¿Está claro?

Allez, sonriendo, se da media vuelta hacia la nave y suelta algunas palabras.

Allez: Estoy de acuerdo, solo espero que no vayas a decepcionarme, después de todo te crearon con los mejores genes guerreros; los míos.

Hundred: Hehe, touché.

Mientras la charla entre los crémux daba lugar, tras varios minutos el enfrentamiento en el planeta Lait continuaba. Nasu aparece volando a toda velocidad con el objetivo de derribar a Daiju con su Soul Fist, sin embargo Daiju de una fuerte patada en el estómago lo haría perder su transformación de Super Saiyajin, para después tomarlo de los pelos y darle un rodillazo en la cara y por consiguiente un puñetazo en la espalda, que lo mandaría al suelo.

Nasu: Ahg-h...

Por su parte, Lucas se encontraba tendido en el suelo con sus brazos extendidos, Daiju se acerca lentamente a él.

Daiju Es hora de terminar con esto.

Inesperadamente, Okura aparece detrás de él y le congela la espalda y sus piernas, deteniendo su movimiento. Sin oportunidad de reaccionar, Antonio se posiciona frente a él y, colocando ambos brazos en el estómago del crémux, sonríe a medida que comienza a desplegar ligeros chispazos eléctricos.

Antonio: Abracadabra, hijo de tu puta madre.

En ese instante, Okura realiza un pequeño salto para atrás y ante la mirada expectante de Daiju, Antonio realiza una descarga inconmensurable de energía, cubriendo por completo no solo su cuerpo sino también el de Daiju de un poder eléctrico muy potente. Además del fuerte despliegue de energía, también se oyen los gritos de Antonio y Daiju.

Lorraine: A-antonio...

Ling: Tsk, ¡Contrólate, ya no te quedan energías!

A pesar de los comentarios de sus compañeros, Antonio continuaría efectuando su ataque ante un estático Daiju que resiste de pie. Tras varios segundos más, las chispas frenan repentinamente, Antonio se sostenía jadeando del cuerpo de Daiju, quien tenía el estómago y las partes de su armadura casi negras por la fuerte descarga. Una gran cantidad de humo salía de ellos.

Lucas: Antonio, ¡Movete!

Antonio: Ung-h... ¿Qué?

Tras recobrar su fuerza, Daiju tomaría los brazos de Antonio con fuerza y simplemente lo tira lejos de él, tomándose unos segundos para respirar con normalidad.

Lucas: ¡Ja! ¿Qué pasó, te dolió?

Daiju mira con algo de odio al argentino, y nuevamente camina decidido a asesinarlo.

Lucas: Ahg, la puta madre. ¿Están seguros que no queda nadie más que quiera salvarme?

Boris sale de entre unas rocas, pero Daiju lo derriba con una simple ráfaga.

Lucas: Ruso de mierda.

Daiju: Ahora te enviaré al otro mundo.

Lucas: N-no te preocupes, soy visitante recurrente.

El príncipe levanta su mano izquierda para aplastar por completo a Lucas, pero cuando comenzaba a bajarla se ve envuelta en una extraña soga de metal que lo retiene en su lugar.

Daiju: ¡¿Qué es esto?!

Kefire frente a Daiju.png

Kefire: Entonces esto es lo que causaba tanto alboroto.

Lucas: Ah, vos sos el de la isla, pensé que estabas de relleno nomás.

Kefire: Qué extrañas formas de agradecer.

En medio de la charla, Daiju tira de la cuerda y hace que el crémux sea impulsado hacia el rubio, quien tira un manotazo que el joven esquiva por muy poco. Kefire cae algunos metros adelante de Daiju, presiona un botón en su soga y esta se desenrolla rápidamente. Detrás de ellos aparece Munster otra vez.

Munster: Oye, niño, ¿Quién eres y qué haces aquí? Es un lugar peligroso.

Kefire: Mi nombre es Kefire, y no he venido solo.

Frente a ellos aparecen una docena de crémux con prendas iguales a las de Kefire.

Daiju: Tsk, parece que la basura sigue llegando.

El joven aprovecha la distracción de Daiju y con su soga automatizada le atrapa los pies como si de un térapo se tratase. El resto de recién llegados comienzan a lanzar sus sogas las cuales atrapan a Daiju y lo mantienen quieto por varios segundos.

Daiju: ¡¡ARG-H!! ¡¡SUÉLTENME!!

Este tarda unos instantes pero logra recomponer su postura y así, tras aplicar fuerza con sus músculos, rompe las cuerdas.

Lucas: Bueno, no me digan que nadie vio venir esto.

Daiju voltea y realiza con su brazo un extenso barrido de energía que derriba a todos los crémux de Miruoka. Kefire intenta atacarlo pero con un simple revés provoca que el joven salga expulsado y choque contra Munster, cayendo ambos al suelo.

El argentino atina a levantarse haciendo que Daiju vuelva a centrar su mirada en él, esta vez cargando una ráfaga para asesinarlo de una vez por todas.

Daiju: Esta vez nada te salvará.

Nuevamente, ante la mirada de Lucas esperando la salvación, Daiju es interrumpido por una pequeña roca que golpea su frente. Al mirar hacia adelante ve a un hombre pelirrojo frente al palacio.

Aldous: ¡Métete con alguien de tu tamaño, bolsa de testosterona!

Lucas: ¿Es en serio? ¿Te levantaste con ganas de que te empalen?

Daiju: Tsk, malditos... ¡Los mataré a todos!

Daiju sale volando contra Aldous quien muy espantado se mete dentro del palacio.

Lucas: Sí, no te hagas drama, te espero acá.

Daiju destruye la pared, pero al atravesarla ve que Aldous no se encuentra allí, pues ya había escapado por las escaleras.

Ling llega junto a Lucas casi arrastrándose.

Ling: L-lucas... ¿Te encuentras b-bien?

Lucas: Dejando de lado que me duele respirar, sí.

Munster: ¡Oigan!... ¿Sienten eso?

El resto responde desde sus lugares, derribados y heridos.

Kurima: ¿De qué hablas?

Boris: E-esa energía...

Ling: Tsk... Están aquí.

La nave que Ceddara robó finalmente había aterrizado, no muy lejos del campo de batalla. Hundred era el primero en salir de esta, ansioso por haber llegado.

Hundred: Qué bonito planeta.

Allez: Y ni te imaginas lo que es cuando no está destruido.

Ambos se dirigieron volando hacia donde se encontraban luchando los demás.

Hundred: ¿Y cómo es ese guerrero del que me tengo que encargar?

Allez: Creo que lo reconocerás en cuanto lo veas, ahora mismo debe de estar masacrando a mis compañeros.

En pocos minutos ya habían llegado a su destino, los demás los veían venir mientras descendían hasta el suelo.

Allez: Muchachos, traje ayuda.

El androide camina entre los terrícolas, quienes lo recuerdan con odio por haber sido el causante de la destrucción de su planeta.

Lucas en el piso.png

Lucas: Si-sinceramente prefiero que me maten antes de que este hijo de puta nos ayude.

Hundred frena en seco al pasar al lado suyo, esboza una sonrisa, levanta su pierna y pisa levemente la caja torácica de Lucas, quien escupe sangre por la presión.

Hundred: Tranquilízate, no queremos que explotes por los aires de nuevo.

Larga una corta pero filosa carcajada, al instante, mira en frente suyo a quien parecía ser su rival, una bestia indomable de más de 2 metros que se acercaba cual locomotora andante.

Hundred: Qué emocionados están por mi llegada.

El avance del crémux sería detenido por una veloz patada propinada por el recién llegado, de la cual alcanzó a cubrirse con sus dos brazos.

Hundred: Yo también estoy impaciente por empezar.

El androide se postró en frente del crémux, notando el aura morada que lo rodeaba, le echó un vistazo de abajo hacia arriba.

Hundred: ¿Y este grandulón que tenemos aquí quién es?

Daiju: Soy el nuevo dueño de este planeta, ¿Y este alfeñique quién es?

El crémux rubio se imponía frente a Hundred, como intentando intimidarlo, la diferencia de altura entre ambos era clara.

Hundred: Haha, pues nada más ni nada menos que tu verdugo, ahora...

El androide levanta sutilmente su mano derecha, apuntando hacia Daiju.

Hundred: Veamos de qué estás hecho.

Un Ki invisible es liberado desde el brazo de Hundred, chocando contra el hombro izquierdo de Daiju y empujándolo unos metros. Una mueca de dolor se ve en su cara, mientras que el androide sonríe.

Hundred: Asombroso, no te rompiste con el primer movimiento, ya has llegado más lejos que la mayoría de mis rivales.

Daiju: Tsk... ¡Eres un fanfarrón!

El enorme guerrero comienza a correr hacia Hundred, quién se agacha en un parpadeo esquivando su embestida, para atinarle un codazo y luego un puñetazo que alejan más al crémux.

Daiju: ¡Maldición!

El príncipe crea una jabalina de energía, la cual abanica hacia Hundred, quién la esquiva con rápidos movimientos, dejando imágenes residuales de si mismo.

Hundred: Linda arma, ¿Me la puedo quedar?

El androide atrapa con su mano la jabalina, arrebatándosela para lanzársela de nuevo. Daiju desvía el ataque con un movimiento de su brazo.

Daiju: Me estás haciendo enfadar...

Empieza a elevarse en el aire y ya arriba de Hundred crea varias jabalinas de energía.

Hundred: Veamos qué es lo que tienes...

Daiju: ¡Esquiva esto!

Con un movimiento de su mano levantada, llevándola hacia el frente, dirige todas las lanzas creadas directamente a por Hundred, realizando su Needle Pluie.

Hundred: ¡Fácil!

El androide crémux vería llegar la técnica del príncipe, esquivándola en su mayoría, pero para su sorpresa algunas habían logrado rozarle y causarle varios cortes.

Daiju: ¡Al final no pudiste, gusano!

Daiju se lanzaría directo hacia su rival, mientras éste aún procesaba el daño que sorpresivamente había recibido, recibiendo un golpe de lleno en el rostro que lo tomaría desprevenido. La presión de dicho golpe se mantendría y el rubio desataría el aura de todo su Crémux Spirit para empujar a su rival hacia atrás, mientras éste resistía.

Daiju: ¡GRAAAH!

Hundred: ¡Qué sujeto más interesante, te agradeceré por éste combate dándote más de mi poder!

El impulso de Daiju se detendría por una nueva resistencia por parte de Hundred, quién estaría firme mientras tomaba los puños de su rival, frente a esto el usuario del Crémux Spirit lograría zafar sus puños y le daría un cabezazo al pelinaranja que por su parte también cabeceó hacia adelante, chocando ambos sus frentes y quedando mirándose fijamente el uno al otro.

Hundred: Demuéstrame el mayor poder que un miembro de nuestra raza pueda cultivar.

Daiju: ¡Voy a disfrutar despedazarte!

El rubio invocaría una de sus jabalinas e intentaría apalear a Hundred con ella, pero éste la rompería de una fuerte patada.

Hundred: Luchemos sin esos sucios objetos de por medio.

Ésta vez Daiju haría caso omiso a las palabras de Hundred y crearía otra jabalina que también sería destruida de otra patada, pero ésta vez el capitán del escuadrón sacroreal había estado atento para poder tomar la pierna de Hundred y arremeter contra ella de un fuerte codazo.

Hundred: ¡Urgh!

El androide se zafaría con un poco de dolor de las manos de Daiju, para atestarle un golpe en el estómago que lo haría escupir sangre.

Daiju: ¡Maldito seas!

De nueva cuenta el rubio intentaría devolverle el golpe a Hundred, quién también atacaría y comenzarían a repartirse golpes frenéticamente.

Daiju: ¡GRAH!

Para éste momento ambos estaban muy emocionados por combatir, Daiju intentaría atrapar a Hundred por la cabeza pero éste no se dejaría y se agacharía para expulsar un tanto lejos al rubio de una patada.

Hundred: ¡Aquí está mi premio... Cañón Hundred!

La técnica sería lanzada con el objetivo de probar nuevamente las capacidades de Daiju, y éste último no lo defraudaría.

Daiju: ¡Rond Shield!

Creando otra jabalina, comenzaría a moverla en altas velocidades para cubrirse de la técnica de Hundred, mitigando muchísimo daño pero llevándose un poco del residual.

Hundred: ¡Hahahaha! ¡Aguanta todo lo que puedas!

Las ráfagas consecutivas no dejarían de llegarle a Daiju, quién ya se estaba cansando de hacer girar su arma y solo recibir ataques.

Daiju: ¡Maldición!

El príncipe empezaría a amplificar su aura morada, para luego liberar una onda expansiva que despejase las ráfagas e hiciera retroceder al androide.

Hundred: ¡Wow! No creí que lo lograrías.

Mientras Hundred se recomponía, Daiju aparecería nuevamente detrás de él.

Hundred: Oh, aquí est-

Daiju: ¡GYAAAAH!

Con una increíble fuerza, el rubio conecta un puñetazo en la cara del androide, empujándolo varios metros. Este se levantaría, mirando hacia abajo con una creciente furia. Pasándose la mano por la cara, notaría algo de sangre manchada en esta.

Hundred: Se acabó, ahora sí que estás muerto.

Apareciendo repentinamente frente a Daiju, lo desequilibraría con una patada sorpresiva. Mientras este recupera su postura, el androide empezaría a calentar su brazo derecho, hasta que el aire a su alrededor se ioniza y un plasma púrpura se manifiesta, recubriéndolo.

Daiju: Grr... ¡Espera!

Hundred se precipitaría hacia él, realizando un movimiento descendente hacia su cara con su Rebanador de Plasma, cortando a través de su frente, pasando cerca del ojo.

Daiju: ¡GRRAAAAHHHH!

El incontenible dolor se apoderaría del crémux, quién daría unos pasos atrás cubriéndose la cara con las manos, viendo la sangre que salía de su herida.

Hundred: ¡Haha! ¡¿Qué te parece?!

Daiju: ¡D-Desgraciado! ¡Eres un maldito imbécil!

Sumido en una ira ciega, con su rostro cubierto por la sangre que le brotaba, el príncipe se abalanzó hacia su rival en una embestida, llevándoselo por delante.

Hundred: ¡Agh! ¡Quítate!

Ambos comenzarían a volar, intercambiando golpes de forma errática sin dejar ir al otro. Incapaz de ver con claridad y totalmente enfurecido, Daiju llevaría la pelea lejos del lugar, junto con Hundred, pasando por encima del mar y aproximándose hasta la isla de Miruoka.

Daiju: ¡Voy a enterrarte aquí mismo!

Hundred: ¡Eso en tus sueños!

Cargando su mano con una onda de ki, el descontrolado crémux conectaría un golpe en el pecho de Hundred, disparando la onda que explotaría sobre él. El androide se defendería encajando un par de patadas sobre su enemigo, pero este se dejaría llevar nuevamente lanzándose sobre él, apresándolo y cayendo ambos en el bosque.

Hundred: ¡Suéltame, inútil!

Antes de aterrizar, atravesarían varios árboles, destruyendo buena parte del lugar, hasta detenerse al chocar con el duro y grueso tronco de un gran árbol. El androide sentiría el duro golpe en su espalda, mientras que un desorientado Daiju intentaría levantarse y pararse erguido sin mucho éxito, después de separarse de Hundred.

Hundred: ¿Hasta dónde nos trajiste? ¡Bah! No importa, acabaré contigo aquí.

Empezó a reunir energía en sus manos mientras que Daiju terminaba de estabilizarse, solo para recibir la ráfaga de disparos directamente. Cuando esta cesó, el crémux de Kabocha se pondría firme, comenzando a reunir energía.

Hundred: ¡Eso no es todo!

En unos segundos, el despiadado genocida de pelo naranja estaría repartiendo puñetazos a diestra y siniestra, mientras que su oponente solo se cubriría para bloquear todo el daño que pueda, con los pies anclados al piso para no retroceder.

Hundred: ¡Vamos! ¡No te quedes quieto, que esto recién empieza!

Tras recibir varios golpes, aprovecharía el momento que su rival se tomaría por cargar otro golpe, para liberar una onda de energía expansiva similar a la qué usó anteriormente, haciéndolo retroceder.

Hundred: Esto no es nada...

Mirando nuevamente hacia Daiju, el androide notaría que este se encuentra totalmente estático, y antes de poder imaginarse qué es lo que planea, un resplandor repentino lo enceguece.

Hundred: ¿Qu-

En tan solo un instante, recibe incontables golpes que ni siquiera logra ver de dónde provienen, mientras que Daiju aparece detrás de él, finalizando la técnica con una patada a la espalda. Había ejecutado su Solaire Hammer.

Hundred: Bien... Muy bien...

Se levantaba del suelo, riéndose de su propio dolor. El mastodonte rubio se le acercaba nuevamente en carrera, pero Hundred flexionó sus rodillas para asestarle un golpe desde abajo en la quijada, y emprender vuelo agarrándolo de su destruida armadura.

Daiju: ¡GROAAAH!

Hundred: ¿Quieres que te deje ir? ¡Como gustes!

Lo lanzaría de nuevo hacia el bosque, para luego preparar otra técnica con la cual bombardearlo, pero Daiju regresaría, agarrándolo de la pierna.

Hundred: ¡Qué molesto!

Zarandearía su pierna, pero el príncipe la apretaría más fuerte, procediendo a agarrarlo con ambas manos y hacerlo girar a su alrededor.

Daiju: ¡Muere!

Lo liberaría enviándolo otra vez hacia el suelo con un puñetazo. Tras estrellarse, Hundred se levantaría para ver venir una enorme descarga de energía sobre él, seguida de varias ráfagas de energía que no dejarían rastro visible del terreno debajo de una nube de humo.

Daiju: Tsk...

El rubio pensó que había hecho suficiente daño al pelinaranja como para inmovilizarlo, por lo que se acercó a la nube de humo con intenciones de rematarlo. Para su sorpresa, el crémux robótico estaba de pie esperándolo, dándole un golpe fuertísimo en el abdomen que lo haría vomitar una gran cantidad de sangre.

Daiju: ¡URGH!

Hundred: La verdad me sorprendiste, pero éste es el final. ¡Eón Galáctico!

Tras estas palabras el rayo de energía de la técnica sería lanzado, sorpresivamente las almas del Crémux Spirit hicieron un último esfuerzo para no permitir que dicho rayo atravesase a Daiju, causándole únicamente un daño superficial que se sumaría a su empuje directo hacia dónde previamente se encontraban, Poriparo.

Eón Galáctico.png

Daiju se estamparía contra unas rocas por el empuje de la técnica de Hundred, todos los terrícolas, crémux y kabochanos estaban observándolo, tendido sobre ellas.

Gouda: Hijo mío... ¿Qué te ha pasado?

Garuba: Su majestad, creo que ya sabe qué tenemos que hacer en éste caso.

Gouda: Sí... ve adentro de la nave y prepara todo para una inminente retirada.

Otal: ¿Vamos a retirarnos?

Gouda: Sí, no quiero dar explicaciones pero si Daiju cae ya no tenemos nada que hacer.

Hundred se acercaría volando hacia Daiju, quien estaba lo observaba con ira desde las rocas, sin tener presente ya el aura del Crémux Spirit.

Hundred: Fue un buen combate, pero llegó la hora de despedirnos.

La frustración del príncipe era evidente, y al ver a los soldados kabochanos huyendo del lugar, su orgullo se sentiría aún más dañado. Mientras tanto el pelinaranja apuntaba con su mano abierta hacia él, los terrícolas y crémux pensaban que todo ya había finalizado, pero...

Daiju: ¡Esto... NO SE HA TERMINADO!

Para sorpresa de Hundred, Daiju daría un grito colosal que resonaría por todo el planeta Lait, a la vez que se transformaría nuevamente en el Crémux Spirit y se pondría de pie extendiendo una mano hacia atrás.

Daiju: ¡Yo soy el dueño de éste planeta... yo jamás perderé con una basura como tú!

Hundred: ¿Qué tramas...?

Daiju: El día que muera no será hoy, pero cuando ese día llegue te aseguro que nos reencontraremos en el infierno. ¡CRÉMUX BOMBARD!

Hundred: ¡¿Qué?!

El rubio lanzaría una gigantesca onda de energía de su brazo que había enviado hacia atrás, a quemarropa hacia Hundred quién no llegaría a cubrirse y se la comería de lleno, los crémux y terrícolas estaban sorprendidos. Luego de varios minutos, la técnica dejaría un enorme hueco en la zona en varios kilómetros de distancia, la nube de humo se dispersó y Daiju pudo ver a Hundred más alejado, con su ropa muy destruida y él lleno de heridas.

Hundred: Bastardo... tengo que admitir que con eso casi me matas.

Daiju: Es... imposible.

El Crémux Spirit desaparecería de nuevo y Daiju volvería a estado base, posterior a ésto Hundred daría un salto y de un combo de golpes que harían muchísimo daño al príncipe lo derribó, cayendo éste al suelo.

Daiju: Yo no puedo... perder.

Hundred: y ahora llega el momento en el que todo realmente termina.

El androide sube a los cielos y carga energía en ambas palmas de sus manos para ejecutar la técnica de Cataclismo Catastrófico, lanzando la técnica hacia Daiju a quemarropa.

Gouda: ¡Hijo!

La técnica golpearía de lleno a Daiju, causando una gran explosión y su consiguiente nube de humo, al dispersarse Hundred vio el cuerpo de Daiju enterrado entre los escombros sin moverse.

Hundred: Parece que finalmente murió, una lástima.

Allez: La verdad tengo que admitir que diste un gran combate, tanto que me habría gustado estar en tu lugar.

Hundred: Hmph, supongo que siento gratitud ante tus palabras... mi trabajo ha terminado.

El androide cumpliría su promesa, y no atacaría a ninguno de los presentes y se alejaría caminando del campo de batalla.

Hundred: Pero su trabajo no terminó aún.

Tras las palabras de Hundred, se logra ver a un Gouda furioso observándolo fijamente.

Gouda: ¡Algún día nos las pagarás, maldito guerrero de cabello naranja!

Hundred: Parece que hay otra persona que quiere morir.

Pensaba lanzarse hacia Gouda, pero es detenido por el propio Ceddara.

Allez: Como dijiste, déjanos el resto.

Hundred: Sí... tienes razón, ya me quedé con el plato principal, allí les dejo las sobras.

Un tanto resignado Hundred siguió con su camino, del otro lado del campo de batalla los kabochanos estaban preparando su retirada.

Gouda: Mi hijo ha muerto... Es una lástima pero tendrás que quedarte ahí, enterrado entre esas rocas.

Rápidamente se acercaría corriendo a él Betch, con noticias.

Betch: Señor, todavía faltan muchos soldados por agruparse y entrar aquí.

Gouda: Aguantaremos lo que sea necesario hasta que todos estemos a salvo y podamos retirarnos.

Tras ellos llegaría sorpresivamente Otal.

Otal: Su majestad, es urgente.

Gouda: ¿Sí, Otal?

Otal: Mis capacidades auditivas son muy altas al igual que todos los miembros de mi raza, y quería informarle escucho latidos en el corazón del capitán.

Frente a ésta afirmación, Gouda se pondría feliz y aliviado a la vez.

Gouda: ¿Mi hijo está vivo...? ¡Ésto es fantástico, podremos volver de nuevo a éste planeta para cobrarnos nuestra venganza!

Rice: Pero primero tendremos que sacar al capitán de ahí.

Gouda: Como dije antes ésto es un ajedrez, y Daiju es la pieza más importante, no tengo miedo a gastar unos cuantos peones en pro de recuperarlo.

Otal: ¿A qué se refiere con eso?

Gouda: Betch, ayuda a los soldados dispersos a agruparse y entrar en las naves, yo te acompañaré en dicha labor.

Betch: ¡Qué honor, señor!

Gouda: Rice, confío en ti, usa tus poderes para aguantar todo lo que puedas contra esos sujetos.

Rice: ¿Vas a mandarme a morir de la misma manera que casi dejas que tu hijo mate a Betch?

Otal: ¡Rice!

Gouda: Parece que ya no puedo contar contigo como un soldado que me respeta como su emperador... entonces voy a tener que jugar sucio. Si no me obedeces, ese niño que está dentro de esa soldado llamada Kypea morirá desintegrado junto con su madre.

Estas palabras harían a Rice pasar a la sumisión, su pareja Kypea estaba embarazada y lo esperaba en el planeta kabocha, no podía ponerla en peligro.

Rice: Está bien, su majestad...

Gouda: Otal, mientras Rice aguanta ve a buscar a Daiju.

Otal: ¡Sí!

Gouda: ¡En marcha!

Ante las órdenes de Gouda, Rice comienza a volar hacia el campo de batalla, parándose en el medio y levantando su mirada y viendo a un solo guerrero dispuesto a detenerlos; Ceddara. Con lo que le restaba de energía, activa por última vez la sangre hirviente.

Rice: ¡Voy a sobrevivir a ésto y a darle una vida feliz a ambos, no puedo morir aquí! Así que... ¡voy a dejar todo por ello!

El kabochan se lanza desmedidamente contra su rival, quien también se encontraba muy cansado y herido por lo cual a duras penas esquiva las embestidas de su rival.

Por otro lado, Garuba se encontraba todavía encendiendo una de las naves secundarias como le había sido ordenado hace un tiempo, por afuera se veía a Otal quien rápidamente ya había tomado a un herido Daiju y más lejos a Gouda y Betch, quienes le guiaban el paso a los soldados sobrevivientes.

Gouda: ¡Vamos, deprisa!

Betch: Tsk... Es increíble que hayamos sido derrotados, ese sujeto de cabellos anaranjados es una maldita bestia.

Gouda: Realmente no esperaba encontrar algo así, un ser incluso capaz de superar el nivel de Daiju.

Los últimos soldados entran, por lo que Betch comienza a correr detrás de ellos. Gouda siente un extraño ruido entre unas rocas y ve allí salir a Kurima.

Kurima: ¿Abandonas nuevamente?

Gouda: Tsk... No sé quién rayos seas, ¡Pero te aseguro que la próxima vez no correrán con tanta suerte!

Si bien lo amenazaba, Gouda retrocedía bastante asustado del sujeto en frente suyo.

Kurima: No habrá próxima vez para ti... Sabes... Durante muchos años culpé a mi padre, Froma, por haber provocado la revolución y con ello la aniquilación de nuestra especie... Pero, ¿Gouda? Los sujetos como tú, cobardes que huyeron sin enfrentar a Ower, ¡Son los verdaderos culpables!

El crémux da un fuerte y veloz pasó que lo coloca frente a Gouda, y con una patada horizontal en su rostro lo derriba en el suelo, haciéndole un buen corte en su labio. Para ese entonces Betch nota que Gouda no se encontraba con él, mira hacia atrás y a lo lejos ve como Kurima comienza a cargar una energía ante un derribado Gouda.

Betch: ¡No! ¡¡GOUDA!!

Uno de los soldados intenta contener a Betch, pues la nave estaba a punto de despegar, pero el soldado los ignora y regresa para intentar salvar a su emperador.

Kurima: Es el fin, Gouda, viviste y morirás como el cobarde que eres.

Gouda: ¡A-alt-

Antes de finalizar su oración, Kurima atraviesa el pecho de Gouda con su rayo, logrando así su cometido: asesinarlo.

Betch: ¡No... Imposible! ¡¡EMPERADOR!!

Conteniendo su rabia y tristeza, Betch se dispone a enfrentar a Kurima. El pirata espacial ve la nave escapar y levanta su mano para estrellarla.

Kurima: Como sea, no es mi problema.

El pirata baja su mano e ignora completamente a Betch, yéndose de nueva cuenta por donde vino.

Betch: ¡¡DESGRACIADO, VEN AQUÍ!!

El kabochan manifiesta una de sus hachas.

Kurima: Escucha, no tienes nada que demostrarme, admiro tu lealtad por esta escoria, pero con enfrentarme solo ganarás tu muerte.

Kurima se detiene, lo mira y totalmente serio le lanza con sus dedos un rayo leve que atraviesa su hombro, haciendo que ya no esté apto para combatir.

Kurima: Puedes intentar luchar contra mi, si eres inteligente simplemente te rendirás.

Betch: Ts-k-...

El pirata se va, dejando a Betch junto al cadáver de su emperador. Alrededor suyo comienzan a aparecer docenas de miembros de las Fuerzas de Defensa de Lait, entre ellos aparece un poco recuperado Munster.

Munster: Señor, por sus múltiples acciones y delitos usted se encuentra bajo arresto en el planeta Lait.

Betch cae de rodillas, simplemente viendo a Gouda y esperando su captura.

Por otro lado, Rice lanza una patada que conecta, haciendo retroceder a Allez.

Ceddara adulto combate.png

Allez: Tsk, detente, si te sigues exigiendo de esa manera acabarás muerto.

Cerrando los ojos, Rice siente cierta influencia de Zeek, dando un golpe que parecía combinar la fuerza de ambos.

Rice-Zeek: ¡Eres débil!

El golpe atina entre los pectorales de Allez, que era el punto más alto al cual el kabochan podía acestar. La energía de Rice se desvanece, habiendo dejado una marca en el cuerpo de Allez, pero este último había resistido el ataque con fortaleza.

Allez: Bien, ¿Ya has terminado?

El crémux toma el antebrazo de Rice y con una dura patada en su cuerpo lo derriba, dejándolo tendido en el suelo. Allez se acerca levantando su brazo, parecía dispuesto a acabarlo. Detrás de ellos llega Kurima.

Kurima: Házlo, Ceddara, yo sé que tú quieres... Lo deseas.

Allez: Ha... Veo que ya estás con energías para intentar darme órdenes. ¿Por qué debería hacerlo?

Kurima: Vamos, acábalo de una vez, hermano... Esto es lo que somos, así nos criamos, hemos nacido para castigar a revoltosos como este.

Nasu: A-allez... N-no lo hagas...

Por unos segundos Allez afirma su brazo, viendo el rostro de Rice vacío de esperanza. Pese al aliento de su hermano, Allez baja su brazo y habla con Rice.

Allez: Tienes un gran ímpetu, te felicito.

Kurima: Tsk. Como sea.

El pirata se aleja del lugar, por al lado suyo aparecen nuevamente Munster con sus Fuerzas para arrestar a Rice.

Rice (pensando): Kypea... ojalá pueda volverte a ver, algún día.

Allez comienza a caminar por el lugar, sus compañeros terrícolas lo observan de lejos sin decirle mucho, se notaba su descontento con respecto a la presencia de Hundred. A medida que los médicos y sirvientes reales ayudaban a los caídos, Allez ve a lo lejos sobre una colina a Hundred. Al acercarse, lo ve de espaldas contemplando las vistas de Poriparo.

Allez: Es bonito, ¿Verdad?

Hundred voltea, y con una sonrisa cómplice le contesta.

Hundred victoria.png

Hundred: Es un bello lugar. Jamás había sentido tanta paz como aquí.

Allez: Se podría decir que en parte es tu propia casa.

Hundred: Podría ser, pero mi destino está allí, en el resto del universo... no voy a quedarme en un solo planeta, pero no estaría mal para visitarlo de vez en cuando.

Allez: Claro, mientras no mates a nadie ni destruyas nada no creo que al rey le moleste tu presencia, y en caso de que lo hagas te las verás conmigo.

Hundred: Si así lo dices, voy a empezar a matar a todos desde ya.

Allez: Sabes que si quieres combatir en algún momento puedes decírmelo.

Hundred: Claro... en algún momento. Tengo tus células y pude derrotar a ese tipo, así que estoy seguro de que en el futuro lo superarás, en ese momento tendremos nuestro encuentro.

Allez: En ese caso espérame.

Hundred: Hasta ese momento será.

Kurima: ¿Te piensas ir así como así?

Hundred: Sí, ¿Por qué?

Kurima: Bastardo, me vas a pagar lo que me hiciste en ese maldito planeta.

Hundred: Ponte en la fila detrás de tu hermano entonces, también te estaré esperando... ahora eres muy débil.

Kurima: Tsk, maldito engreído.

Hundred: En fin, adiós. Gracias por la nave.

Antes de la salida de Hundred, el resto de guerreros se acercarían para dialogar con ellos.

Gruyer: ¡Nuestro segundo salvador! ¿Puedo saber tu nombre antes de que partas?

Lucas: ¿Salvador... éste hijo de puta un salvador?

Hundred: Mi nombre es Hundred, su majestad, y la verdad debo admitir que tiene un magnífico planeta bajo su jurisdicción.

Gruyer: Oh, muchas gracias. Señor, su ropa se encuentra muy dañada y se encuentra herido, si quiere puede quedarse en el planeta todo el tiempo que quiera para recuperarse.

Hundred: Gracias pero no, tengo otros asuntos que atender.

Hundred subiría a la nave que Allez había robado previamente, y Lucas se acercaría a él para darle unas últimas palabras.

Lucas: La próxima vez que nos veamos te voy a cagar matando.

Hundred: ¡Quiero verte haciéndolo, maldito terrícola!

El androide despegaría con su nave luego de responderle a Lucas, todos miraban su partida hacia el espacio.

Nasu: Si la patrulla galáctica se llega a enterar de que dejé irse a éste criminal, me van a degradar.

Kurima: Es peor para mí el hecho de haber protegido a éstos estúpidos terrícolas.

Luego de todo esto varios días pasaron, Gruyer había terminado de celebrar la independencia de Lait satisfactoriamente pese a los inconvenientes, luego de dicha celebración Kurima se fue del planeta por motivos desconocidos, lo mismo Nasu que regresó a cumplir con sus labores de patrullero, e incluso Allez y Shosho volvieron a sus viajes. Mientras tanto en Lait, era un bonito atardecer en el que los terrícolas ya se despedían de los crémux.

Ling: Muchas gracias por la hospitalidad y por la nave para regresar, rey Gruyer.

Gruyer: Gracias a ustedes, no solo por venir sino por la gran ayuda que nos darán.

Entre ellos aparece Munster, subiendo a la nave.

Munster: Entonces... ¿Esferas del dragón?

Lorraine: Cualquier deseo. Con fortuna no tardaremos mucho y todos los asesinados en la invasión estarán de regreso.

Gruyer: Por cierto, hay uno de ustedes que no podrá ir, no hay suficientes asientos.

Boris: Bah, debe ser una broma.

Amelie: ¡No hay problema! Yo puedo quedarme.

Gruyer: Perfecto, no te preocupes jovenzuela, el rey Gruyer te dará las comodidades necesarias.

Amelie toma del brazo al rey ante la mirada de Lucas y Antonio.

Lucas: No puede ser...

Antonio: Ese debería ser yo...

Ling: Bueno... Se lo comunicaremos a tu padre, en fin, ¡Nos vemos pronto!

Apenas voltea, Ling ve a Lucas quién lo besa en los labios ante la risa de Amelie.

Ling: ¿Pero qué rayos haces?

Lucas: Decile a Okura que no me pegue muy fuert-

Antes de terminar, la japonesa estrella una durísima cachetada en la nuca de Lucas, haciendo que de un salto y grite del dolor.

Okura: ¡¿QUÉ TE PIENSAS QUE HACES?!

Todos los presentes ríen a medida que la cámara se aleja de la escena.

Fin.

Créditos U6 Choque de mundos.png

DOS MESES DESPUÉS, PRISIÓN DE LAIT

Los dos prisioneros kabochanos se encontraban en una celda compartida, vigilada constantemente. Por su parte el líder de las fuerzas del planeta tenía charlas diarias con ellos, no la pasaban tan mal.

Rice: Y entonces fue cuando activé mi sangre hirviente y me lancé a pelear con ese sujeto.

Munster: Es una habilidad bastante interesante, ¿la tienes tú, Betch?

Betch: Cosas de tribus kabochanas, yo no pertenezco a la suya por lo que no poseo esos beneficios genéticos.

Munster: Yo pienso que cada quién tiene sus puntos fuertes, tanto su capitán como Ceddara pudieron usar el Crémux Spirit, pero que yo no pueda usarlo no significa que me quedaré atrás.

Betch: Sigue siendo algo difícil de creer porque te la puso difícil Garuba.

Munster: ¿Vas a decirme eso cada vez que tengas oportunidad?

Betch: Es que no... no se puede no ganarle directamente a ese tipo.

Rice: Tampoco lo infravalores tanto, Betch... él simplemente hace lo que puede.

Betch: Ya sé que es el líder del ejército de éste planeta, pero...

Rice: Yo hablaba de Garub-

La entrada de la prisión sería abierta de un portazo, era Chatella.

Chatella: Munster, disculpa las molestias pero necesito hablar en privado contigo ahora mismo.

Munster: Está bien, allí voy, ustedes dos no se escapen.

Rice: ¿No lo hicimos en todo éste aburrido mes ni el anterior y lo vamos a hacer ahora?

Munster y Chatella se irían a algún lugar poco relevante para los kabochanos, quienes pensaban que iba a ser un día más.

Rice: ¿Si el imbécil de Daiju sobrevivió entonces por qué rayos no mandan a nadie para rescatarnos?

Betch: Capaz no aguantó el viaje de regreso y pasó para el otro lado también, y ahora el rey es Garuba... algo que explicaría muchas cosas.

Mientras ellos hablaban, una sombra se acercaría con sigilo y haciendo uso de su fuerza atravesaría las durísimas paredes de la cárcel, fuera de ella los otros crémux se alertarían.

Chatella: ¡¿Y esa explosión?!

Munster: ¡Soldados, vamos a la prisión antes de que ocurra una fuga!

Los kabochanos serían tomados de los brazos por el sombrío sujeto, que comenzaría a volar por el aire arrastrándolos. Con la luz del día se percatarían de quién se trataba, era Kurima, el capitán de las fuerzas de Frost.

Kurima: Que conste que sólo hice esto porque alguien me insistió demasiado.

Rice: ¿Alguien... qué haces aquí?

Betch: Maldito asesino del emperador, yo voy a...

Kurima: Ya han pasado más de dos meses, supéralo.

Munster: ¡¡¿KURIMA, QUÉ RAYOS ESTÁS HACIENDO?!!

Kurima: No lo sé, adiós.

La potencia de vuelo aumentaría, y Kurima llevaría a ambos a un lugar inhóspito, dónde una nave los esperaba.

Betch: ¿Dónde nos vas a llevar, maldito?

Kurima: Yo no los voy a llevar a ningún lado.

La nave se abre y de ella baja una cara conocida para Rice.

Rice: Eres... ¡¿Mi hermano?!

Lentil: La verdad, me sorprende que me haya tocado venir a buscar a mi pequeño hermanito delincuente.

Betch: ¡¿Qué es todo esto, Kurima?!

Lentil: Tranquilízate, todo está bajo control... ya te explicaré en el viaje de regreso.

Rice: Si es así vámonos de una vez y allí hablamos, ya estoy harto de estar en éste planeta.

El pequeño kabochano se sube a la nave junto con su hermano Lentil, quién se coloca en el asiento del piloto, en los dos asientos de atrás se sube Betch, todos preparados para despegar.

Rice: Supongo que después de todo tendré que agradecerte.

Kurima: Hago esto por mis propias razones, no me interesa tu vida.

Rice: Qué desconsiderado.

Betch: Ya cállense.

El ambiente se tensaría un poco y ya todos los preparativos de despegue de la nave se habían completado, aunque Lentil no la había puesto en marcha aún.

Lentil: ¿Subes, grandulón?

Kurima frena mientras oye a Munster y el resto llegar. Rice y Betch se quedan desconcertados, pero más lo quedarían aún al escuchar la respuesta del crémux, el cual antes toma su rastreador debajo de su taparrabo

Kurima: Esto no acaba aquí, pero antes haremos una pequeña parada.

El rastreador se enciende y Kurima, a medida que se acerca a la nave para despegar, habla con su soldados.

Kurima: Buret, es el capitán Kurima... Comunícale a Katejesse que se preparen, estamos en camino.

Continuará....

Personajes

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