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S3
Sugoki // Bamber

Sugoki(Bamber)

SugokiNew

BamberNew

Nombre Sugoki // Bamber
Sexo Masculino // Asexual
Raza Tsufurujin // Metalman
Edad 18 // Desconocida
Otros Datos
Creador DenCosmic
Series en las que aparece Ninguna

Sugoki y Bamber son un dúo de personajes del usuario DenCosmic, los cuales serán utilizado tan solo para torneos, concursos, como lo es el Torneo del Poder o el Teamkaichi.

Vista General

Etimología

Sugoki

La palabra 'Sugoki' proviene de dos palabras de origen japonés: Sugoi (すごい), cuyo significado es "prodigioso" y Chiteki (知的な), que significa "intelectual".

Eso se debe a que el joven fue un prodigio en cuanto la inteligencia desde muy pequeño, y el hecho de que su padre quisiera que su hijo siguiera sus pasos fue el motivo de su nombre.

Bamber

El nombre de este Metalman, al igual que el motivo de Magetta en Dragon Ball Super deriva de nombres de famosos robots (Magetta deriva de Maginzer Z y Getter Robo). En este caso su nombre proviene de 2 robots famosos del anime: Baron Rojo y Chamber.

Apariencia

Sugoki

Sugoki es un tusufurujin de aspecto normal, siendo de estatura promedio entre los de su raza: 154 cm. Su piel es de un tono beige grisáceo, y su cabello de color marrón, todo esto siendo muy común en los de su especie. Posiblemente en cuanto a físico destaca únicamente por sus ojos, los cuales son verdes, algo que no suele pasar en una raza donde casi todos poseen ojos marrones.

Su complexión física es la típica, debido a que los tsufurus no destacan por su físico, sino por su intelecto. Claramente no posee un cuerpo con el cual dedicarse al combate. Por lo general suele llevar una armadura creada absolutamente por él, la cual se basa en una camiseta spandex de color negro, la cual se adapta a las dimensiones del cuerpo, y sobre esta una especie de armadura muy parecida a las utilizadas por los soldados de Freezer o los Saiyajines, siendo de color gris y negro, excepto las hombreras que poseen un color marrón. Seguido de esto vemos grisáceo-blanco, al igual que sus botas, que terminan con un color marrón. En el lado izquierdo de su pecho vemos lo que se conocía como el símbolo tusufurujin, el cual se compone por una especie de rombo con 2 líneas superiores que sobresalen y debajo de este 2 rombos más pequeños.

De niño solía llevar una especie de chaleco como armadura, sobre una remera marrón claro, un pantalón negro y botas blancas. Además utilizaba muñequeras de color marrón y negro.

Bamber

Su apariencia es la de un Metalman normal, pero con el hecho de ser más pequeño y su cuerpo es menos resistente que el de los demás, un pequeño pero gran detalle. Su coraza inferior es de un color oro apagado, mientras que la superior es de un gris plata, además posee el 'cristal' que deja ver la lava de su interior. Sus manos y pies son de color lila/azulado, mientras que su ojo es de color celeste grisáceo.

Posee un tubo en su cabeza el cual permite expulsar humo del calor que se encuentra dentro de él, el cual también vemos en cada uno de sus hombros, teniendo la misma función que el principal. Sus manos tienen 4 garras retráctiles y sus pies son grandes y cuadrados.

En el medio de los dos cristales que dejan ver su interior podemos observar el símbolo tsufurujin, hecho por el mismo Sugoki en una de sus tantas mejoras.

Personalidad

Sugoki

Desde pequeño se caracterizó por ser débil físicamente y miedoso, lo cual contrarrestaba con su brillante inteligencia siendo tan solo un niño. Era de los más populares en toda la ciudad, pero nunca dejó su humildad y timidez, por lo que los pocos "amigos" que hizo solo interactuaban con el en la escuela. Obviamente estos "amigos" tan solo eran tan cercanos por interés para aprovecharse de la ingenuidad e inocencia del pequeño para utilizar su inteligencia a su favor. Además, Sugoki nunca se abstuvo de ayudar a sus compañeros, era muy (demasiado) generoso, cosa que le pasaba factura.

Con la muerte de Bamber se tornó mucho más serio, frío e incluso cínico, tomó más valentía y ya lograba hacerse valer por si mismo, y llegó al punto del egocentrismo, pero este cambio repentino sería pasajero, ya que luego de un tiempo volvió a ser el mismo de antes, con el agregado de esta valentía y audacia.

Bamber

Los Metalman siempre destacaron por su sensibilidad hacia insultos, a pesar de su gran dureza física, y esto es algo que no faltaba en Bamber. De hecho, Bamber era bastante más sensible, y no ayudaba su baja estatura, siendo poco más de 2 metros, bastante bajo del promedio.

Por lo que Bamber pasaba su tiempo solo, no le agradaba pasar el tiempo con sus similares, y a los demás tampoco les agradaba "perder" su tiempo con él. Pero eso si, cuando tenía que defender a alguien que no fuera él, haría todo lo posible para hacerlo.

Concepto del Personaje

ConceptoYCreración
El personaje base para su diseño y técnicas, entre otros, claramente es Magetta y su raza presentada en Dragon Ball Super. La idea principal siempre fue crear al Metalman como personaje principal, pero antes de publicarlo y gracias a una idea repentina se decidió reestructurar el artículo, siendo el personaje principal Sugoki, un Tsufuru normal, pero muy inteligente y estratégico, algo que son de las cosas que más le gustan que tenga un personaje al creador (Claros ejemplos son Shikamaru o Gowther).
SugokiFacesss

Historia

Infancia

Sugoki era el hijo de un científico muy famoso en el Planeta Plant, y una mujer proveniente de una familia poco adinerada. Desde pequeño siempre fue incentivado por su padre para que realizara actividades que mejoraran su inteligencia, siendo que a la edad de 5 años poseía la habilidad para realizar experimentos que apenas los Tsufurujines adolescentes podían hacer.

En su respectiva escuela era nombrado como un prodigio para la raza Tsufuru, y era de los más populares (No como en la Tierra, donde a los más inteligentes se les hace bullying solo por el hecho de serlo). Además ayudaba a su padre en su trabajo, notándose fascinado por la te tecnología, ciencia, etc, en un Planeta y una raza muy avanzados en este sentido.

Cuando Sugoki cumplió los 9 años, llegó una serie de naves extrañas, siendo sus tripulantes algunos seres pertenecientes a la raza Saiyajin, los cuales buscaban ayuda. Los Tsufurus, al ser muy inteligentes y bondadosos les ofrecieron hospedarse en su planeta.

El tiempo pasó y la población de Saiyajines aumento demasiado, además de que habían aprendido de los avances Tsufurus, por lo que se llegó a un acuerdo, donde el Planeta se dividiría a la mitad, cada parte para cada raza (Los Tsufurus se quedarían con la "mejor parte", cosa que desencadenaría en conflictos posteriores).

Se veía tensión desde el principio entre ambos bandos, los Saiyajines decían que los Tsufurus se creían superiores y los trataban como esclavos, mientras que estos últimos decían que habian sido traicionados, al ofrecerles hospedaje y quedándose con medio Planeta.

Guerra vs Saiyajin

Los Saiyajines decidieron revelarse luego de las palabras del Rey, atacando la capital Tsufuru, pero serían fácilmente derrotados, gracias a su tecnología. Los guerreros comenzaban a perder las esperanzas, pero algo se las devolvió al instante...

La Luna llena... Los Saiyajines se transformaron en Ozharu, cosa que no hacían hace años, por lo que habian perdido el control. Se llevaron todo a su paso, matando familias, destruyendo hogares e incluso la ciudad capital entera.

Fueron muchos los Tsufurus que se salvaron pero a costa de perder toda su tecnología y siendo acorralados por los guerreros, la madre de Sugoki falleció, quedando a cargo de su padre. Pero llegaría el Rey Vegeta, ordenando que todos los científicos se pusieran a su mando. Algunos se revelaron pero no opusieron mucha resistencia, pero el padre de Sugoki intentó atacar al Rey, al cual lo defendieron sus soldados y encerraron al reconocido científico.

Sugoki comenzó a llorar y a atacar a los enemigos, pero obviamente era detenido sin mayor dificultad, también siendo secuestrado.

Pasarían los meses, los Tsufurus estaban casi extintos, los que no trabajaban para los Saiyajines eran asesinados. El niño ayudaba a sus compañeros científicos pero no veía a su padre prácticamente nunca.

Hasta que una noche, su padre se escapó de su encierro y llegó al laboratorio, empezando a utilizar los artefactos creados a escondidas. Llegó la mañana y Sugoki fue despertado por su padre, que luego de un encuentro emotivo le reveló que había creado una nave capsular, para que pudieran irse de ese Planeta. Tenían todo listo para marcharse, hasta que los soldados Saiyajines encontraron al científico, secuestrandolo, apenas dándole tiempo de despedirse de su hijo.

"Adiós hijo, confío en ti" fueron sus últimas palabras al mismo tiempo que la nave despegaba, sin rumbo alguno. El niño intentaría controlarla pero no tenía forma de hacerlo, y pasó un día y medio dentro de esa cápsula, hasta que...

Planeta Metalman

La nave aterrizó en un Planeta desconocido, y al bajar, Sugoki se encontró con un lugar bastante desierto. Estuvo varias horas rondando en busca de un lugar que hubiera gente, pero no había caso, tuvo que arreglárselas solo, y lo hizo bastante bien a pesar de ser tan solo un niño.

Pasaron los días, el pequeño Tsufuru se veía débil, solo se habia logrado alimentar de plantas y alguna especie de "pez". Pero llegó el día que encontró una especie de poblado, era extraño, habían casas cuadradas, grandes, sin ventanas, y hechas totalmente de metal, y en ella vivían una especie de robots, llamados Metalman.

Eran de un tamaño considerable y no parecían ver al pequeño, por lo que este aprovechó para escabullirse y buscar comida, sin éxito alguno (Los Metalman comían chatarra). Pero no se salió con la suya siempre, ya que tarde o temprano lo terminaron descubriendo e intentaron capturarlo múltiples veces, pero todos los Metalman se caracterizaban por ser lentos.

Todo parecía ir mal, estaba en un mal estado de salud debido a no poder alimentarse bien y se encontraba solo, o eso pasó hasta que conoció a Bamber...

Bamber

Desde "pequeño", el Metalman se caracterizó por tener baja estatura, cosa por la que era muy humillado. Siendo que la mayoría de los de su raza comienzan a ayudar en construcciones teniendo pocos meses de nacidos, y con un tamaño considerable, Bamber tan solo se pudo encargar de los trabajos más livianos, se sentía solo y triste.

Además, tampoco tenía una condición física muy buena, de hecho era más lento que un Metalman promedio. En definitiva, siempre estuvo aislado de resto, haciendo trabajos de poca o nula importancia.

Encuentro con Sugoki

Sugoki se encontraba escondido en el pueblo en el que Bamber vivía, y en este pueblo se estaba rumoreando, por no decir confirmando, que alguien estaba escabulléndose ahí. Se le encargó a Bamber la "importante" tarea de buscarlo, como quien busca a un gato.

El Metalman pasó varios días buscando al joven, sin éxito ninguno, de hecho Sugoki ni siquiera supo que lo estaban buscando. Pero una noche, el Tsufuru se encontraba descansado debajo de lo que parecía un basurero, Bamber lo encontró. Primero se asustó, no estaba acostumbrado a ver un ser como ese, pero al verlo detenidamente se compadeció, viéndolo totalmente sucio, ropa rota y desnutrido.

No lo molestó, y por el contrario lo intentó despertar. El niño despertó, pegándose un gran susto, e intento escapar, pero no lo logró ya que estaba totalmente acorralado. El Metalman intentó hacerle saber que no quería lastimarle y al parecer por el hecho de haber trabajado con tantas máquinas, Sugoki lo entendió, a medias.

Al otro día, Bamber le dijo al pueblo que había acabado con el niño sin problemas, mientras a escondidas comenzó a llevarle alimentos, agua, etc, cosas que no precisaban los Metalman. Tarde o temprano terminaron haciéndose muy amigos, de hecho el robot pasaba más tiempo con Sugoki que en su pueblo o con su gente.

El pequeño era continuamente defendido por su amigo de las diferentes especies que a pesar de fuertes, grandes o veloces, no podían hacer nada frente a la dureza y resistencia de el ser metálico, siendo fácilmente derrotados.

Invasión Saiyajin

Pero todo cambió cuando un día, ya pasados al rededor de 2 años, llegó una nave relativamente grande. Sugoki le sonó conocida, parecía bastante a las que usaban en su Planeta natal, y no estaba equivocado, ya que de esa nave bajaron el comandante más reconocido de los saiyajines junto con un escuadrón detrás de él.

El tsufuru le advirtió a su amigo, y este se escondió junto a él, viendo como los guerreros empezaban a obligar a los Metalman a entregar sus tesoros y tierras, mientras que los seres metálicos opusieron su resistencia, siendo incluso superiores, pero el hecho de tener rehenes hizo que estos últimos se rindieran casi totalmente.

Bamber veía como sus familiares y compañeros eran secuestrados, derrotados, o incluso peor... Estuvieron escondidos unos cuantos días, hasta que eran pocos los Metalman que quedaban vivos o libres, y Bamber no soportó más, y se lanzó al ataque a pesar de que Sugoki lo quiso detener.

Se enfrentó a una dupla de saiyajines, derrotando al primero de una embestida, y casi derrotando al segundo, pero fue detenido por la llegada del escuadrón completo, y para empeorar las cosas, con Sugoki como rehén. Este último le dijo a su amigo que no le prestara atención y se preocupara por salvarse a si mismo, pero le era imposible.

Al distraerse, los Saiyajines aprovecharon y atacaron en conjunto, superando ampliamente al Metalman, lanzando golpe tras golpe, el cual resistía al comienzo pero tarde o temprano comenzaba a verse abrumado. Bamber cuando se centró en la pelea ya era tarde, y estaba casi derrotado, pero logró levantarse y acertar un golpe con furia que impactó en uno de los soldados.

El soldado en cuestión cayó debido al golpe, y se golpeó la cabeza, quedando inconsciente. Pero el ser metálico no habría terminado aquí, ya que la adrenalina lo hizo enfadarse cada vez más, y aprovechando que el soldado estaba inconsciente terminó por pisarle la cabeza.

Los compañeros del ya muerto soldado se vieron horrorizados, e intentaron pararlo, pero Bamber estaba desatado, y comenzó a lanzar golpes hacia todas las direcciones, acertando alguno que otro y dañando severamente a quien lo recibía.

El líder del escuadrón, que tenia a Sugoki agarrado y esposado, viendo como su equipo parecía perder se lanzó al ataque, creó una Luna artificial y se transformó en Ozharu, algo que todos los seres que aún quedaban vivos y libres alertaron, acercándose al lugar.

El líder, se encontraba sin poder controlarse como Ozharu y matando a todo ser que se acercaba, incluso al resto de su escuadrón, siendo el Metalman el único que resistía ligeramente. De todas maneras, el hecho de que ya estaba cansado, herido y no muy bien mentalmente no le ayudaba, y se veía como poco a poco era más dañado.

Pero la batalla llegó a su final, Bamber logró golpear en el pie al mono gigante, desestabilizándole y haciéndole caer, parecía que todo había terminado, Sugoki veía todo de cerca, y mediante un grito y llanto intentó advertirle a su amigo que...

El Ozharu le cayó encima, el Metalman no pudo hacer nada, era prácticamente imposible que pudiera resistir eso, Sugoki logró liberarse gracias a unos pequeños seres que le ayudaron, acercándose al líder, aún transformado. Intento moverlo, pero obviamente no pudo, horas más tarde, el Saiyajin quedó inconsciente debido al gran gasto de energía, volviendo a su forma humanoide.

El Tsufuru lo apartó, y vio como Bamber se encontraba ahí, parecía un robot apagado, su 'coraza' estaba muy abollada y agrietada y una de sus piernas estaba separada de su cuerpo. Sugoki solo pudo llorar y gritar, su único amigo en años había muerto defendiéndolo. Escondió el cuerpo del Metalman, demorando bastante ya que pesaba mucho, pero lo logró.

La nueva vida

El joven se encontraba casi solo en el planeta, no le costó para nada el sobrevivir ya que su comida se basaba en seres que habían sido asesinados, podía utilizar a las ciudades de los Metalman ya fallecidos como refugio, se encontraba bien físicamente. Pero caso contrario era en lo sentimental, no tenía amigos, otra vez, su mejor amigo había muerto y el conservaba su cuerpo.

Fue aquí cuando, sin darse cuenta, comenzó a cuidar el 'cadáver' de Bamber, reparó sus heridas, abolladuras, unió su pierna, lo limpió. Parecía un robot, vacío. Al ser lo único que tenía para hacer, Sugoki se dedicaba todo el día a realizar máquinas, naves, y a mejorar el cascarón vacío de su amigo. Incluso logró reforzar su cuerpo y mejorarlo notablemente, por más que sea inútil.

Llegó el día donde el Tsufurujin terminó de crear su nave definitiva para por fin escapar de ese Planeta, pero obviamente no dejaría a su fallecido amigo, por lo que para que entrara dentro de la nave se "metió" en la ya transformada en armadura, ingresando en la nave. Una vez llegado a otro Planeta desconocido, comenzó a recorrerlo pero dentro del Metalman, al buen estilo de los Megazord de los Power Rangers.

Incluso le sirvió como defensa de algunos pequeños pseudo-dinosaurios y terminó por acostumbrarse, ya que le servía como resistencia de la lluvia ácida que se encontraba en dicho planeta. Se le hizo costumbre el caminar y vivir dentro del robot, saliendo únicamente para mantener su higiene por ejemplo, o remodelarlo.

Tuvo tales mejoras, gracias a los cuerpos de los ya fallecidos Metalman había logrado hacer a Bamber totalmente impenetrable, y desarrolló diversas habilidades, ya sean cañones, taladros, etc. Debido a que se aburría constantemente al estar casi solo, decidió ir de planeta en planeta conociendo nuevos mundos, seres, y demás.

Sin rumbo

Sugoki, usualmente, se encontraba tranquilamente en uno de los planetas cercanos a lo que fue su hogar, es decir el Planeta Plant, observando tranquilamente las estrellas. Habían pasado ya años que no mantenía una simple conversación, y su mente se había visto afectada notoriamente.

Llegó el punto que el pequeño, ya no tan pequeño, no sólo había reparado el cadáver de su mejor amigo, sino que había vagado de planeta en planeta, de galaxia en galaxia, tomando lo mejor de cada una de las civilizaciones que había conocido, e incluso había formado su propia aldea en uno de sus planetas, al cual él catalogaba como su hogar.

Pero aún así, él se sentía absolutamente solo, no tenía propósito en la vida, y su cordura se estaba perdiendo, hasta el punto que le instaló una voz artificial a varios de los objetos con los que el cruzaba palabras, se había vuelto un adicto a la tecnología. Su antigua armadura había sido reemplazada por una muy tecnológica, hecha en base a las armaduras Saiyajines.

No fueron pocas las veces que se encontró con algunos soldados del Emperador ¿Freezi? ¿Freezer?, Sugoki nunca prestó atención a su nombre, de hecho, evitaba contacto con ellos al ver sus avanzadas naves o armas, por lo que no tardaba en activar uno de sus tantos equipos de defensa para aniquilarlos en un instante. Por esto mismo, el tsufur logró obtener diversas maquinarias y aparatos sumamente avanzados.

Pero todo cambió un día, cuando llegó a un planeta bastante interesante...

El Planeta Owari

"Planeta Owari, Galaxia HRBS, hogar de los Owaries", es lo que se leía en la base de datos que Sugoki había instalado en su nave. Se observaba un planeta bastante habitado, se podía ver un par de ciudades primitivas, el joven se interesó en este planeta, podía sacar algo bueno de aquí. Bajó de su máquina, ya estando dentro de Bamber y se acercó al más grande de sus pueblos, el cual poseía un edificio relativamente alto, algo poco visto en los planetas que aún no habían sido conquistado por el Emperador Freezer.

Una vez se acercó, utilizó su avanzado traductor para comunicarse con unos pequeños seres azules que vivían allí, los Owaries. Estos resultaron bastante amables, y entendieron la situación de Sugoki, y luego de ver el potencial que podría tener su tecnología en su planeta, lo invitaron a quedarse.

El hecho de que el tsufurujin se encontrara tan solo, y que los Owaries habían sido muy amigables y hospitalarios provocaron una enorme felicidad en él, y luego de frecuentes visitas decidió quedarse a vivir en planeta.

Eso sí era la buena vida, pensaba, la raza originaria de ahí le brindaba comida, y convivencia a menudo, mientras que Sugoki los ayudaba en cuanto a la infraestructura, siendo que en 6 meses el pequeño pueblo se había transformado en una gran ciudad. Esto provocó que las razas cercanas a este planeta se acercaran de forma masiva, y para buena fortuna eran razas bondadosas, por lo que el Planeta Owari pasó a ser hogar no solo de los Owaries sino también de variedad de especies que convivían en armonía.

Déjà vu

Corrían los días del verano en el planeta hogar de tantos seres, la sociedad ya estaba conformada por un conjunto variado de especies, además de híbridos que pocos se hubieran pensado. Sugoki se encontraba descansando en su morada, la cual a comparación del resto de hogares era bastante humilde, algo irónico, pero el joven era feliz con eso, además de poseer una posición muy privilegiada, encontrándose en un punto donde podía observar todo gracias a sus avanzadas cámaras telescopiográficas (el nuevo invento del que tanto presumía).

Uno de esos tranquilos días, una nave llegó, una muy grande nave... Sugoki conocía esa nave...

El chico se aterró, recordando todo lo ocurrido, su deserción de su planeta hogar, abandonando a todo familiar o amigo que muy seguramente había fallecido... Su llegada a el Planeta de los Metalman y su encuentro con Bamber... La llegada de una nave muy similar a esa, y la muerte de su amigo, junto a la destrucción de su planeta...

Todo se le vino a la mente, no sabía que hacer, se encontraba paralizado. La puerta de la nave se abrió, y de ella bajaron un conjunto de seres muy extraños. El primero con la piel celeste y una barba prominente de color azul marino, los dos a sus lados eran similares, altos, delgados, amarillos y con numerosas manchas verdes. Los últimos dos, un ser pequeño y violeta, y el otro un pequeño de cabello azul y cuernos. Los 5 portaban el símbolo del ejército de Freezer tanto en su pecho como en su nave.

Sugoki salió volando en su armadura directo hacia allí, mientras los soldados observaban el área, dispuestos a acercarse. Una vez allí, el chico les ordenó detenerse al instante, cosa que causó mucha gracia en dichos seres.

"No lo voy a repetir nuevamente, vuelvan por donde han venido o sino..." Le temblaban las piernas, estaba muy nervioso, sus recuerdos no paraban de repetirse una y otra vez.

"¿O sino qué?" replicó el que parecía ser el líder del escuadrón.

"Se arrepentirán", una vez dicho eso, apretó uno de los botones de su armadura, y dos taladros salieron uno de cada brazo.

"No te andes con juegos, tranquilos, su ki no es de más de 150" contestó el ser azul.

Sugoki sonrió y tan solo apretó un nuevo botón, esta vez mucho más grande, y mientras los soldados se creían victoriosos y reían, el enorme edificio que se encontraba a las espaldas del joven se inclinó, abriéndose a la mitad y mostrando un misil de tamaños impensados.

Los visitantes no se dieron cuenta, hasta que el soldado violeta y pequeño señaló hacia el edificio, asustándose demasiado, y provocando el mismo sentimiento en sus compañeros, los cuales intentaron convencer a Sugoki de que no lo hiciera, pero este último seguía con su ideal firme, obligando a sus oponentes a irse o apretaría el botón, sin importar si la mitad del planeta desaparecía, o sino con esto también perdía la vida.

El oriundo de Planeta Plant ordenó a todos los residentes del Planeta Owari que se fueran lo más lejos posible, que de lo contrario morirían, estos no dudaron ni un segundo y en un instante no había nadie a sus al rededores que pudiera ser lastimado.

Los soldados comenzaron a discutir acerca de si marcharse o no, pero el tsufur no pensaba esperar por ellos, por lo que anunció que contaría hasta 3 y sino se iban, lanzaría el misil.

...Uno... Dos de ellos ya se encontraban subiendo a la nave, mientras los otros dos trataban de convencer a su líder de que se fueran ya.

...Dos... Sugoki acercó su dedo al botón, pero se comenzaba a poner nervioso, hacía demasiado calor y el estar adentro de su armadura no ayudaba para nada, necesitaba que se fueran ya. Los dos soldados de piel amarilla también subieron, y gritando le ordenaban al último de ellos que se rindiera de una vez por todas.

...Tre-... Justo antes de pronunciar el último número se escuchó una potente explosión, que claramente provenía de la ciudad central, a sus espaldas. El chico se asustó y en seguida se dio la media vuelta, aterrándose completamente, el edificio más grande, el cual portaba el misil había caído completamente, y unos seres los cuales no podía distinguir se encontraban arrasando todo a su paso.

No dudo ni un segundo en ir lo más rápido posible, abandonando a sus contrincantes, los cuales aprovecharon para seguirlo, sin entender que ocurría. Pero cuando llegaron al epicentro de la metrópolis... No podían creerlo.

Un grupo de 4 Saiyajines disparaban Ondas de Ki de forma despiadada a los pocos Owaries que rondaban por la ciudad, mientras destruían unos cuantos edificios y casas.

"¡NOOOO!" Gritó el tsufurujin, era increíble, no podía ser, otra vez no. Lleno de rabia gritó a los invasores, los cuales se sorprendieron pero poco se lo tomaron en serio, pero seguido de esto, los soldados de Freezer que llegaron atrás, también muy sorprendidos preguntaron el por qué de su invasión.

"Kuboran...La pregunta es ¿por qué están ustedes aquí" Respondió uno de los Saiyajines que poseía una larga cabellera y una armadura predominantemente azul.

"Fuimos ordenados por el Amo Zarbon, la mano derecho del Señor Freezer" Respondió Kuboran, el líder del otro bando.

"Pues mala suerte, pueden largarse, porque nosotros estamos aquí por petición del mismísimo Freezer"

Comenzaron a discutir, pero Sugoki, lleno de rabia no soportó más, y con el taladro que tenía en su brazo derecho se dirigió a uno de los soldados de piel amarilla, el cual estaba desprevenido, y para mala fortuna (para él) fue atravesado por el cuello, muriendo al instante.

Los invasores, tanto saiyajines como el otro escuadrón se asombraron, y sin pensarlo atacaron al joven. Este último esquivó la primera de las embestidas, y con su gran brazo tomó al segundo, el cual era el soldado violeta, por la cabeza y lo lanzó hacia uno de los Saiyajines, para posteriormente atravesar a ambos con un rayo de Ki.

Ninguno podía creer lo que ocurría, el segundo de los soldados amarillos intentó sorprender por la espalda, pero la armadura del Metalman comenzó a lanzar una gran cantidad de humo, impidiendo ver a cualquier que se acercara. Menos a Sugoki, que con una increíble visión de calor desarrollada atacó al alien, el cual no pudo defenderse y luego de un combo de patadas y un duro golpe en el rostro cayó totalmente muerto.

Estaba desacatado, no era el Sugoki frío y calculador, no estaba pensando acerca de sus actos, solo buscaba matar a todo el que se le ponga en frente. El siguiente en sufrir esas consecuencias fue otro de los Saiyajines, que fue tomado por las piernas con uno de los brazos y por la cabeza con el otro, y aplicando una gran cantidad de fuerza partió su cuerpo por la mitad.

Aterrado, el líder de los Saiyajines junto con su compañero quisieron escapar, pero no lo lograron, ya que el cuerpo del Metalman apareció delante de ellos y se decidió a golpearlos, pero a sus espaldas, el líder del otro escuadrón, Kuboran, lo golpeó con una débil patada que le terminó por doler más al atacante que al receptor. Sugoki no lo dudó y con un potente Survival Turn terminó con los 3 al mismo tiempo, derrotando a todos al fin.

Se puso a pensar y a observar los cuerpos fallecidos de sus oponentes. Uno, dos, tres... ocho. Falta uno. Comenzó a mirar hacia todos lados y a lo lejos pudo distinguir una nave que se alejaba a gran velocidad, intentó seguirla a máxima velocidad, pero le fue imposible. Algo enfadado e impaciente, se quejó, y posteriormente tomó todos los cadáveres para llevárselos a su hogar, junto con el resto...

No debí dejarlo escapar, regresarán... Pensó...

Demencia

Sugoki estaba prácticamente enloqueciendo, el primero de los ataques, que conllevaron la muerte de su mejor amigo lo habían hundido en la tristeza, pero luego de tanto tiempo, el lograr encontrar un lugar lleno de paz, donde había sido recibido con total hospitalidad, le había devuelto esa tranquilidad.

Incluso lograba realizar lo que tanto le apasionaba, y realmente lo único que podía hacer, que era construir y planificar, ganándose una fama bastante reconocida en esa zona del universo.

Pero ese segundo ataque le había llevado a la locura...

Ya no sabía que hacer para mantener protegida a su planeta de residencia, había construido más de una barrera protectora, un espejo que cubría todas las ciudades en forma de bóveda, un detector para reconocer quien salía y entraba, ya que los Owaries definitivamente no eran una especie conquistadora, por lo que preferían quedarse allí, pero la llegada de nuevos seres en busca de conocer al paraíso en infraestructura hacían que este se tirara de los pelos.

Lo de los cadáveres ya fue un punto inimaginable, el tsufuru había construido un sótano con una gran cantidad de cuerpos, algunos de los soldados de Freezer o saiyajines que se dignaron a atacarlos, otro de algunos Metalman que había rescatado, además de otras especies desconocidas. Sugoki estaba orgulloso de esto, había limpiado toda la habitación y colocado los cuerpos en cápsulas en una especie de galería, incluso llegando a disfrutar el ver a los soldados que intentaron asesinarlo en un estado de putrefacción.

Algunos intentaron decirle que era algo que estaba mal, que podía llevar a un problema serio, pero el joven solo los ignoraba, diciendo que ellos no entendían su situación, y realmente no lo hacían, pero él había pasado de ser un niño entusiasta y curioso, a un psicópata de la seguridad y bienestar, atacando a todo aquel que se acercara con ligeras malas intenciones, y guardando su cuerpo para realizar investigaciones y como trofeo por su victoria

Freezer vs Sugoki

Pero esto no quedó aquí, ya que aquella vez no fue la única vez que Sugoki se cruzó con alguno de los soldados de Freezer, ni con un escuadrón de Saiyajines, de hecho, el mismo cuando se enteró de la erradicación de esta especie se puso muy alegre ya que ellos le habían arrebatado todo.

Pero ese error al dejar escapar al más pequeño de los soldados del Emperador en aquel encuentro lo pagaría muy caro. Este le comunicó lo más pronto posible la aparición de un "robot" que aniquiló sin piedad a 2 escuadrones de más alto nivel en el ejército. Freezer se sorprendió, claramente, por lo que decidió tomar cartas en el asunto y matarlo con sus propias manos.

El tsufuru sabía de esto, era previsible, por lo que lo primero que hizo fue otorgarle al Planeta Owari una capa de protección ante futuros invasores, además de numerosos métodos de defensa súper avanzados, para posteriormente, y luego de agradecer a todos los seres de ese planeta, marcharse sin rumbo nuevamente, no dejaría que cuando lo encuentren lograran destruir nuevamente el planeta que había sido su hogar.

Vagó de planeta en planeta, de galaxia en galaxia, la historia se volvería a repetir...Pero hubo un día que cambió la historia del Universo en el que se encontraba.

Sugoki descansaba en un planeta deshabitado, el cual había nombrado a este como Owari N° 2, debido a su tranquilidad, durmiendo una pequeña siesta dentro de su amigo robótico, cuando una nave gigantesca apareció, era mucho más grande que las anteriores, y debido al ruido provocado despertó al chico. De ella bajaron un ser de piel y cabello verdes (Zarbon), al otro lado uno de piel y cabello azul (de la Raza de Zarbon) y en el medio el ya más que conocido Freezer.

Sugoki despertó súbitamente y se levantó de golpe, lo que provocó que el mareo ocasionado, y la sorpresa al ver esa escena le causaran un gran shock. Salió corriendo para ver que es lo que estaba ocurriendo, incluso insultando a los recién llegados y amenazando con que se fueran o acabarían con ellos.

Algo que no le agradaba era que el terreno era neutral, después de todo, en Owari él poseía una gran diversidad de armas, o maneras de vencer en caso de que estuviera en desventaja, asegurando su victoria en el 100% de las ocasiones, pero esta vez era diferente.

Obviamente siempre destacó por ser alguien inteligente, razón que le había llevado a planificar variedad de estrategias, ya sea si tenía que proteger a alguien, si estaba en una zona lluviosa, o desolada, si existía calor o frío, y un largo etcétera.

El demonio del frío descendió lentamente por la escalera, portaba una de las antiguas armaduras de la OIC, y su cara denotaba satisfacción, pero también emoción por al fin encontrar a aquel que había derrotado a 2 de sus escuadrones más fuertes, juntos, y sin ayuda ninguna.

El emperador, muy contento, lo halagó por haber derrotado a tantos oponentes, a pesar de que fueran parte de su ejército, y aunque quería enfrentarlo en ese instante, decidió que lo mejor era observarlo mientras se enfrentase a uno de sus esbirros, Zarbon se ofreció a ser quien atacase. Freezer se lo concedió, y él atacó sin pensarlo. Sugoki, algo dormido aún recibió un par de ataques, pero ni bien reaccionó lo tomó del brazo y lo lanzó hacia arriba, para luego "vomitar" una especie de ácido hacia el piso, formando lo que parecía una lava verde.

Esta decisión había sido tomada porque no había nadie en muchos kilómetros a la redonda, entonces ese ácido no dañaría a nadie, era la primera vez que la realizaba pero lo hacía con una naturalidad como si esa fuese su manera de afrontar las batallas, el demonio se regocijaba en placer.

Este último observaba todo a lo lejos, Zarbon atacaba nuevamente, pero era contrarrestado sin mucha dificultad, de hecho, no pudo hacerle casi ni un rasguño, y a pesar de que no estaba muy seguro de ello, se transformó en un monstruo que perdió todo rasgo de belleza que poseía su forma anterior.

El combate se volvió un poco más parejo, pero el robot seguía teniendo una clara ventaja, incluso tuvo la oportunidad de terminar el combate, cuando al tener en frente a su oponente decidió terminarlo con un Rayo de Ki, pero fue interceptado por el otro ser, ya transformado, que lo atacó por la espalda.

El combate pasó a ser un 2 vs 1, lo que si lo volvió interesante, pero en un momento Zarbon se distrajo, recibiendo un golpe de lleno, lo cual sorprendió a su compañero, el cual fue embestido sin piedad, haciéndolo caer en el piso.

El soldado intentó huir volando de aquel líquido viscoso, pero era tan pegajoso que le era imposible, realmente estaba atrapado ahí, por lo que intentó gritarle a su compañero o a su líder, quienes hicieron caso omiso, sabiendo que si se acercaban estaban totalmente perdidos. Su cuerpo se fue derritiendo mientras los gritos desaparecían, hasta que lo único que se podía observar era una mancha en su mayoría roja debido a la sangre entre tanto ácido verde.

La mano derecha de Freezer quiso atacar con rabia, pero su jefe se lo impidió, explicando que era su turno, entrando en combate al sacarse su armadura. Antes de atacar procedió a halagar una vez más a su contrincante, y decirle unas palabras que realmente le harían cambiar de parecer a Sugoki... "Deberías agradecerme... Yo maté a esos simios saiyajines"...

El tsufurujin quedó paralizado, por una parte quería agradecerle que hubiera erradicado la raza que le habían arrebatado a su familia y a su planeta, pero por otra parte, sus soldados habían sido quienes le atacaron en numerosas oportunidades, llevándose consigo la vida de sus más cercanos.

Freezer volvió a decir algo que confundiría, ofreciéndole el entrar a su ejército, incluso el ser su mano derecha, algo que Zarbon intentó protestar pero fue callado con una mirada seria. El joven se lo pensó, realmente veía una posibilidad de salvar a los Owaries, que eran los únicos cercanos que le quedaban, además de que podría aprovechar el ser tan cercano para en algún momento asesinar al tirano, pero luego de recapacitar, lo negó rotundamente.

Dicho tirano intentó convencerlo, explicando que tenían un enemigo en común, terminar con los pocos saiyajines sobrevivientes, pero Sugoki le cerró la boca, diciendo que todos eran del mismo bando, por lo sus enemigos eran ellos que estaban allí enfrente.

Seguido de esto decidió ir con todo, y comenzó a golpear fuertemente a su oponente, quien lo bloqueó con dificultad, y luego de múltiples cruces de golpes y ondas de Ki, el tsufuru se alejó para realizar un Rayo de Ki de gran calibre expulsado por su boca, que daría de lleno.

Creyendo que había ganado se acercó a la nube de humo, acción que imitó Zarbon, esperando que su líder se encontrara bien, pero cuando dicha nube se disipó, allí se encontraba el villano, sin ningún rasguño, pero ya habiendo dejado su armadura.

El emperador le explicó que habían pasado años de que un rival le podía combatir a ese nivel, por lo que podía llegar a estar algo inestable en su poder, pero su rival hizo oídos sordos y volvió al ataque, aunque esta vez sería minimamente superado por momentos.

Pero el tsufurujin volvería a emparejar las cosas al utilizar su Holobyl, llenando el campo de batalla de un humo ácido para cualquier organismo, afectando notoriamente a su contrincante, el cual debería alejarse y realizar ataques a larga distancia, pero todos serían absorbidos por la mano izquierda del robot, la cual poseía la habilidad de absorber el ki.

Esto confundió al demonio, quien decidió ponerse serio, y muy sorprendido por las habilidades del chico, lo volvió a persuadir, aunque esta vez amenazando con que si no aceptaba moriría en ese lugar, algo que claramente fue negado por él.

Freezer comenzó a aumentar el ki de manera exabrupta, provocando que el joven se aterrara por momentos, e incluso Zarbon, quien había visto todo a la lejanía huyera volando del planeta, además de que el scouter que había sido implantado en el cuerpo de Bamber no se detuviera en ningún momento, aunque a diferencia de los de los soldados de Freezer, no explotaría. Su cuerpo se hizo más grande, alto y corpulento, sus cuernos de su cabeza crecieron y denotaba una mirada mucho más segura y aterradora

Más de 1 millón de unidades de ki... Sugoki estaba totalmente asustado, aunque su voluntad no se quebrantó, sabiendo que sin importar cuanto fuera el nivel de poder, las condiciones estaban a su favor y su armadura era realmente irrompible, mientras que el tirano explicó que esa era su Segunda Forma, y que no la utilizaba hace ya muchísimos años.

Ahora sí, la batalla era increíble, el planeta temblaba, el piso estaba cubierto de ácido, la atmósfera cubierta de humo, Sugoki parecía tener la ventaja, pero luego Freezer remontaba, el cuerpo del Metalman no parecía sufrir daño alguno, pero quien lo controlaba ya estaba bastante cansado.

Esto parecía que iba a demorar una eternidad, o al menos hasta que uno de los dos se agotara, algo que parecía estar más cerca de lo que se podría pensar, ya que el emperador siguió aumentando su ki, su aura explotó y sus músculos crecieron notablemente, llegando a su 100% de esa fase, agotado y sin poder creer que un "niño" lo había hecho llegar a este ese punto, y lamentándose ya que aún no podía mantener el control de sus siguientes transformaciones, por lo que pensar en utilizar su Forma final era una utopía.

El tirano se alejó y levantando un dedo comenzó a acumular ki, en una bola de color muy oscuro, Sugoki pensó que esa era la mejor oportunidad para recuperarse, por lo que descendió al piso y espero que su oponente finalizara, mientras cerraba los ojos y controlaba su respiración.

La Bola Mortal al 100% fue lanzada sin piedad alguna, pero para sorpresa de quien la ejecutó, estaba siendo detenida por el robot, con sus 2 manos, e incluso parecía disminuir su tamaño, hasta que desapareció totalmente, dejando al tsufuru parado y sin ningún daño, ya que había absorbido todo el ataque.

Ahora se encontraba en una ventaja absoluta, y su contrincante estaba siendo llevado a la locura, sin saber que otro recurso utilizar, fue Sugoki quien aprovechó y tomando al emperador lo reventó contra el piso, comenzando a cargar una bola de ki por la boca.

Pero cuando fue a lanzarla, esta desapareció, apagándose todo el sistema operativo por un par de segundos, los cuales fueron suficientes como para que Freezer saliera de entre sus brazos, aunque se encendería segundos después. Todo debido a que la cantidad de ki absorbido ya había sobrepasado un límite que ni siquiera Sugoki sabía que existía, ya que no le había dado importancia a esto, pensando que no existía ser con tal cantidad de poder.

El combate siguió, pero el sistema operativo comenzó a fallar, no solo recibiendo varios golpes que serían letales de no ser por la armadura, sino que la protección aumentada que esta recibía había desaparecido. Freezer, otro increíble estratega y experimentado de las batallas no titubeó dos veces cuando vio donde estaba el punto débil de la armadura, preparando un gran Kienzan que sería esquivado en un par de ocasiones, pero que finalmente daría en el blanco, la unión del brazo izquierdo de Bamber.

Dicho brazo cayó como una piedra en un mar de ácido, derritiéndose en el acto, mientras el tsufuru miraba aterrado como el ser tan temible había encontrado un punto frágil que hasta él desconocía, aunque luego de pensarlo fríamente se daría cuenta que no era un punto débil existente, sino que había sido causado por la absorción de ki realizada con el mismo brazo.

Jactándose de ser muy astuto, Freezer procedió a hacer lo mismo con el otro brazo, y aunque no lo conseguiría, si dañaría dicha zona, por lo que aprovechando la sorpresa de su rival, para tomarlo con su cola y con todo su esfuerzo lanzarlo hacia el ácido, que derretiría casi todo su brazo derecho y apróximadamente la mitad de su pierna derecha, aunque se salvaría al impulsarse con una Onda de ki.

El arrogante antagonista vería la victoria en sus manos y se acercaría para liquidarlo, siendo este su mayor error, ya que sería sujetado por una especie de pinzas que salieron de la espalda de la armadura, al mismo estilo del Dr. Octopus.

El chico vio la situación, y pensó...

"El planeta no resistirá más, de hecho no creo que aguante más de 30 segundos, es un planeta bastante grande, la explosión acabará con todo al rededor de medio año luz a la redonda... Freezer está muy dañado, pero seguro puede sobrevivir en el espacio, tengo que matarlo aquí y ahora... Pero mis brazos, y mi pierna, además de que un ataque de ki puede hacer colapsar la válvula de nuevo..."

"Ya entiendo... Con que así será... No queda otra alternativa"

Freezer intentó salirse de las garras, pero le era imposible, incluso perdió su apariencia musculosa, dejando ver que su ki se había casi agotado y su cuerpo quedó casi acabado, pidiendo que por favor lo perdonara y que no lo atacaría de nuevo.

Sugoki sonrió... Apretó una serie de botones y el núcleo de la armadura comenzó a iluminarse, el color blanco se apoderó del cuerpo, y una lágrima cayó por su rostro, el emperador gritaba de auxilio, pero sería callado por la gran explosión.

El Final Blast de Bamber fue la única esperanza, y había sido calculado para ocurrir al mismo tiempo de la explosión del planeta, demostrando la inteligencia del tsufurujin hasta el último instante de su vida.

La onda expansiva llegó a golpear varios de los planetas a su al rededor y por poco no alcanzaría a la nave de la OIC que estaba siendo manejada por Zarbon. El cuerpo de Sugoki quedó totalmente incinerado, pero la parte de la armadura que no había sido consumida por el ácido se encontraba intacta.

El cuerpo de Bamber vagaría por el espacio, con un cadáver irreconocible dentro de él. Sugoki había triunfado... El cuerpo de su amigo era indestructible... Pero el de él no...

Una pequeña risa se oiría a lo lejos, la cual solo se escucharía debido a el silencio que existía luego de la explosión, una risa que denotaba arrogancia... Una risa de un tirano que había sobrevivido...

FIN

Otro Mundo

Sugoki recordó todo lo que vivió, como su padre dio su vida para protegerlo, todo lo que tuvo que pasar en soledad y el como tuvo que hacer frente a las adversidades, y sobretodo su encuentro con su amigo, Bamber, hasta llegar a su muerte.

Aunque cuando se dio cuenta, el seguía razonando y recordando a pesar de que él mismo sabía que su cuerpo había sido calcinado y desintegrado poco a poco, pero por alguna extraña razón estaba consciente, aunque no parecía poder sentir nada.

Se mantuvo con los ojos cerrados hasta que sintió como que aterrizaba, abriéndolos y encontrándose con un demonio de gran tamaño, piel roja, barba negra y un traje de color violeta, sentado en una especie de escritorio, y con un semblante serio.

"Emm... Sugoki Panpapparu, bienvenido, buen combate allí abajo" dijo el ser desconocido, algo que sorprendió al joven, quien intentó evaluar la situación, pero se le hizo imposible, parecía un cuento de hadas o algo por el estilo, el sabía que había muerto pero un ogro gigante con traje le daba la bienvenida a quiensabedonde.

Preguntó donde estaba, y qué estaba haciendo allí, lo cual fue respondido de forma tajante: "Bienvenido al Otro Mundo, tú estás muerto", con esto confirmó su teoría, pero antes que pudiera emitir un comentario más, fue interrumpido por el gigante, quien dudó a donde mandarlo, ya que había asesinado a muchos, pero todos del Imperio de Freezer.

Sugoki rápidamente preguntó por el tirano, pero Enma Daiosama lo miró seriamente, explicando que había sobrevivido, algo que le dolió mucho al tsufuru que se había sacrificado para detenerlo y pensar que no pudo hacerlo fue devastador, pero cuando sus ojos se pusieron llorosos, fue nuevamente interrumpido... "Antes que nada, hay alguien que estuvo esperándote..."

Una puerta se abrió y allí apareció Bamber, con un lenguaje corporal que demostraba felicidad, comenzando a hacer ruidos que recordaban a sollozos. Sugoki quedó paralizado y cuando se dio cuenta de lo que ocurría saltó hacia su amigo, abrazándose entre los dos, y llorando de felicidad.

AHORA SI, FIN.

Técnicas y Habilidades

Sugoki como tal no posee técnicas, pero ha desarrollado sus habilidades con respecto a utilizar la armadura del Metalman.

Técnica Clase Imagen Descripción
Saliva de Ácido Adquirida por Sugoki
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Por lo general, los Metalman poseen su característica "Saliva de Lava", pero al morir Bamber y dejar de producirla, Sugoki se encargó de dotar a la armadura de la lluvia ácida del Planeta en el que se encontraba, la cual puede seguir produciéndose gracias a los avances que le dio Sugoki.
Ráfaga de Ki Habilidad básica
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Obviamente también tiene el control de su propio Ki, así como la capacidad de manifestarlo como ráfagas u ondas de Ki. Esto, a su vez, es el primer paso para manifestarlo de diferentes maneras posteriormente.
Absorción de Ki Típica de su raza
Energy Absorption
Otra de las habilidades otorgadas por el tsufuru, obteniendo la habilidad de absorber el Ki y acumularlo para utilizarlo posteriormente.
Dreel Adquirida por Sugoki
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Gracias a la inclusión de Sugoki colocando un taladro en una de sus manos, la cual puede salir o 'esconderse' cuando le plazca, con este taladro es capaz de romper prácticamente cualquier cosa.
Survival Turn Habilidad básica
Super Survival Mode
Es una de las habilidades básicas del cuerpo del Metalman, esconde sus piernas y junto a sus brazos estirados comienza a girar llevándose puesto todo lo que se ponga delante de él.
Final Blast Técnica final
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Cuando se encuentra totalmente sin oportunidades de vencer y está muy dañado, puede optar por realizar una explosión enorme que se lleva consigo todo a su paso, obviamente muriendo en el acto.
Holobyl Adquirida por Sugoki
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En principio, Bamber podía realizar está técnica con un gas a alta temperatura, pero luego de las mejoras de Sugoki puede utilizar un gas casi mortal como defensa.

Mejoras

Las mejoras otorgadas por Sugoki hacia el ya muerto cuerpo de Bamber serían claves para la supervivencia del mismo, las cuales fueron:

  • Un par de taladros, uno en cada brazo.
  • Dos expulsores de humo/ácido en cada hombro, y dos más en la espalda.
  • Un sistema operativo (Tal como lo es Jarvis para Ironman).
  • Varias capas del mismo material del que está construido su cuerpo, en base a los otros cadáveres de los Metalman.
  • Los brazos tenían la capacidad de estirarse, lo cual tuvo como consecuencia un punto frágil a la altura de su hombro y con esto su muerte.
  • Capacidad de autodestrucción con alcance masivo, posiblemente destruyendo más de un planeta con esto.

Objetos

Bamber no posee objetos característicos más allá de su cuerpo, el cual parece ser un conjunto de herramientas o máquinas, pero Sugoki es conocido por manejar todo tipo de herramientas o sustancias, sin tener una específica consigo en todo momento.

Evolución

Bamber desde un principio destacó por ser alguien introvertido, y realmente no tuvo una gran evolución en su personalidad, más que la confianza que ganó gracias al amigo que había conseguido. Incluso esta confianza se había limitado a su relación con Sugoki, ya que se mantuvo como motivo de burlas hasta el día de la invasión, y de hecho, ese día demostraría lo mucho que había cambiado, dando todo de si para defender a lo único que tenía.

Por otra parte, la evolución de Sugoki es algo que pudimos ver a una escala mucho más grande, desde un principio se notó como un prodigio de su raza, además de proceder de un linaje de intelectuales que lo habían catalogado como una verdadera promesa para el progreso tecnológico del Planeta Plant, pero la muerte de su padre y por consiguiente su escapatoria hacia el planeta Metalman fue un punto de inflexión en su vida.

Pasó mucho tiempo sobreviviendo a base de extraños seres y frutos, los cuales, para su fortuna, no eran aprovechados por los residentes de dicho planeta, pero se sintió muy triste, ya que seguía siendo un niño que no estaba teniendo ningún tipo de contacto con alguien hace ya bastante. Por eso su relación con Bamber fue de gran importancia desde un principio, Sugoki ganó confianza, se notaba mucho más feliz, pero todo cambiaría "ese día".

Posterior a la muerte de Bamber, el joven se dedicó a cuidar del cadáver de su amigo, algo que normalmente veríamos como extraño, pero él no lo pensaba así, y su objetivo pasó a ser vengar a los que hicieron eso a su amigo, empezando con la mejora de su cuerpo para posteriormente ser utilizado como armadura.

Otra vez los años de desolación fueron varios, pero para su fortuna logró encontrar un planeta donde sería recibido con amabilidad y gratitud, parecía que todo volvería a estar bien, Sugoki hacia lo que gustaba, podía vivir en una sociedad, aunque realmente se había vuelto demasiado solitario, prefería observar a los Owaries charlar y disfrutar por las cámaras que hacerlo él mismo.

Este fue solo un paso para lo que se convertiría posteriormente, ya que la nueva invasión por parte de los dos escuadrones provocaría en Sugoki un sentimiento de melancolía, pero a su vez mucha rabia que sería descargada sobre ellos, incluso guardando sus cuerpos fallecidos y sonriendo al verlos de vez en cuando.

Se volvió alguien aún más misántropo e insociable, se encerraba en su hogar, el cual irónicamente era el único que no había remodelado, en el centro de una increíble ciudad repleta de edificios construidos y planificados por él, y como agradecimiento para la especie que le había ofrecido dicho lugar, decidió que lo mejor era abandonarlos para que la llegada de Freezer en su busca no les afectara.

Realmente los nuevos años que pasó vagando por el espacio no fueron tan perjudiciales para su salud mental como las anteriores ocasiones, disfrutaba de estar sólo y tranquilo, observando las estrellas, y no perdía un solo segundo para planificar todo lo que haría en cada una de las oportunidades cuando se enfrentara al tirano Freezer, teorizando su aspecto, habilidades, momento en el que llegaría, etc.

Y eso mismo fue lo que lo destacó en toda su vida, ya que siempre fue alguien muy inteligente, y que sabía mantener la cabeza fría la mayoría de las ocasiones, aunque cuando más le hubiera gustado hacerlo no pudo, pero supo aprender de ello.

Incluso cuando se encontraba en desventaja, o cuando su muerte era más que próxima, solo pensó y planteó sus hipótesis de cual era la decisión correcta, tomando la mejor sin duda alguna, aunque para su mala fortuna, le faltaban muchos años de entrenamiento y progreso para alcanzar al Emperador del Universo.

Frases

Sugoki

No soy inteligente por tener ideas brillantes, lo soy por aplicarlas mejor que el resto.
— Sugoki cuando alguien critica su inteligencia.
Tengo un IQ de 210, es decir 210 más que tú.
— El tsufuru antes de un combate
Tienen 3 segundos para irse por donde llegaron, o serán exterminados...
— Sugoki hacia los soldados de Freezer


Galería

Curiosidades

  • La idea de unir los dos artículos de Sugoki y Bamber surgió al pensar que por si solos no son tan interesantes y lo que les hace especiales es su historia y relación entre ellos.
  • Eso provocó que se tuviera que hacer 1 personaje más, bastante apurado: Deneb.
  • El apellido de Sugoki, "Panpapparu" deriva de la fruta en japonés, ananá: パイナップル (Painappuru).
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