Dragon Ball Fanon Wiki
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Dolor es el esperado prólogo de la serie Dragon Ball Fanon. Su fecha de estreno fue el seis de marzo del 2020, aunque su estreno estaba previsto para el primer día de dicho mes.

Espero que les guste. :D


La tierra siendo destruida.jpg

Kaioshin: ¡¿Qué fue eso?!

Planeta Supremo.

Planeta Supremo-0.jpg

Están Shin, su antecesor de hace quince generaciones y Kibito, teniendo su habitual charla sobre el cuidado del Universo. Todo parece ir perfectamente bien y el día aparenta ser totalmente normal, hasta que, de repente, un intenso temblor empieza a sacudir el planeta. Ambos dioses caen al suelo tras perder abruptamente el equilibrio, gritando asustados. Después de unos pocos segundos, el terremoto termina, dándoles una oportunidad de reponerse.

Kaioshin: (Alarmado.) ¡¿Qué fue eso?! ¡Hace tiempo que el Planeta Supremo no se agitaba tan bruscamente!

Ro Kaioshin: (Serio.) Sea lo que sea, definitivamente no es algo normal... ¡Veamos qué sucede!

El Kaioshin de hace quince generaciones toma su bola de cristal y realiza una serie de movimientos en torno a la misma, hasta que ésta muestra en su interior el gran vacío que es el Espacio exterior.

Ro Kaioshin: (Pensativo.) ¡Hmmm...! ¡La energía que desencadenó el temblor evidentemente provino de la Tierra...! (Preocupado.) ¡¡E-esto no puede ser...!!

Kaioshin: ¿Qué sucede? ¡Dígame!

Ro Kaioshin: ¡L-La Tierra, precisamente... debería estar aquí...! (Estremecido.) ¡¡E-eso sólo significa una cosa...!!

Kaioshin: ¡¿Está diciendo que la Tierra fue destruida?! ¡¡Eso es imposible!!

Ro Kaioshin: Ojalá lo fuera, pero dime, ¿sientes el ki de Goku, Vegeta, Gohan o algún otro terrestre?

Shin busca el ki de los guerreros mencionados, para, unos segundos después, sentirse desilusionado al descubrir que no puede sentirlos por ningún lado.

Ro Kaioshin: La explosión debió ser causada por una ráfaga de ki muy poderosa, tal vez lanzada desde lejos. Ninguno de nuestros amigos terrestres habría podido prever aquel ataque, y menos con la guardia baja...

Kaioshin: ¡Esto quiere decir que el ataque fue premeditado por alguien conocía el poder de Goku y sus amigos!

Ro Kaioshin: Tu teoría podría ser acertada, pero en cualquier caso sólo puedo asegurarte que el Universo entero está en peligro, así que será mejor que nos apresuremos en ir al planeta Namek en busca de las esferas del dragón.

Kaioshin: ¡Bien!

Ambos dioses se teletransportan, desapareciendo de la escena.

Nuevo planeta Namek.

Namekuseí.jpg

Los kaioshin irrumpen en una aldea namekiana, sorprendiendo a todos los habitantes, quienes dejan sus actividades cotidianas para acercarse a presenciar la visita. Entonces empiezan a oírse murmullos de todas partes, hasta que Shin decide hablarle directamente a la gente.

Kaioshin: Esperamos no haber llegado en un momento inoportuno; somos amigos de Goku...

Tras estas últimas palabras, los susurros se multiplican.

Namekiano I: ¡Vaya, son amigos del saiyajin que nos salvó del tirano Freezer...! ¡Es un honor tenerlos aquí! ¡¿Qué desean?!

Kaioshin: (Lamentándose.) Tristemente... Goku y todos los habitantes del planeta Tierra fallecieron tras un misterioso ataque. Vinimos en busca de las esferas del dragón para pedirle a Porunga que los resucite.

Namekiano II: ¡Lamento oír eso...! No obstante, es necesario que esperen para reunir las esferas del dragón. Apenas hace unos pocos días fueron usadas y se convirtieron en piedra.

Ro Kaioshin: (Preocupado.) ¡¿En serio?! ¿Saben quién las reunió?

Namekiano II: No sabemos quién las juntó, pero hace unos días el cielo se oscureció totalmente, indicándonos que Porunga estaba siendo invocado.

Kaioshin: (En voz baja, frustrado.) Esto es en verdad muy grave... Hay gente muy peligrosa recorriendo el Universo y destruyendo planetas... ¡No podemos darnos el lujo de esperar tanto tiempo!

Ro Kaioshin: Si así lo desean, igualmente pueden ayudarnos de otra forma... ¿Conocen a algún guerrero lo suficientemente fuerte y que esté dispuesto a luchar enfrentar una amenaza de escala universal?

Inmediatamente después de oír la pregunta del Kaioshin, todos los aldeanos responden casi al unísono.

Namekianos: ¡Moori!

Kaioshin: Parece que todos están de acuerdo en que el tal Moori es el namekiano más fuerte...

Namekiano IV: (Asomándose entre la multitud.) ¡Así es! (Hace una reverencia.) Yo soy Moori. A su servicio.

Kaioshin: (Con tono amable.) ¡Soy Shin! ¡Gusto en conocerlo!

El dios extiende su brazo al namekiano y éste corresponde, dándose ambos un apretón de manos lleno de confianza.

Kaioshin: Y mi acompañante es el Kaioshin de hace...

Ro Kaioshin: (A Shin, enojado.) ¡Piensa bien lo que vas a decir, jovencito! (A Moori.) Puedes llamarme "Señor Kaioshin".

Kaioshin: (En voz baja, intrigado.) Últimamente lo noto muy coqueto... ¿a qué podría deberse...?

Moori: Será un placer ayudarlos en todo lo que pueda. Cuando Freezer invadió este planeta yo estaba ausente, pero oí la historia de Goku y los terrícolas que lo ayudaron a vencerlo. Les debo mucho por haber mantenido a mi gente a salvo.

Kaioshin: ¡Excelente! ¡Entonces toma mi mano y te llevaremos al Planeta Supremo! ¡Allí te daremos más detalles sobre tu misión!

Moori: ¡Bien! ¡Vamos!

Moori toma la mano de Shin. Entonces, éstos dos más el Ro Kaioshin desaparecen de la escena.

Planeta Supremo.

Planeta Supremo-0.jpg

Moori: (Estupefacto, volteando a los árboles, ríos, mesetas y arbustos.) ¿Éste es el lugar donde viven...?

Shin: Exacto, ¿qué te parece?

Moori: Muy bello; siempre pensé que el Paraíso debía verse así...

Ro Kaioshin: (Serio.) En condiciones normales no te deberíamos dejar entrar a este lugar, ya que es morada de los dioses y guardianes del Universo, pero en este caso no hay tiempo que perder... Entonces, dinos, Moori, ¿podemos confiar en ti?

Moori: Les doy mi palabra.

Ro Kaioshin: ¿Y podemos confiar en que estás listo para enfrentar a todo tipo de enemigos?

Moori: ¡Claro que sí! He recorrido todo el Cosmos y derrotado a oponentes en cada rincón del Espacio. (Serio.) No les voy a mentir; solía ser un feroz soldado del malvado Freezer, pero en el ameno planeta Namek me convertí en un humilde aldeano.

Ro Kaioshin: ¿Nos harías una demostración de tu poder?

Moori: (Separa las piernas y los brazos, poniéndose en la posición adecuada para hacer su demostración.) ¡De acuerdo!

Moori desata su poder en un aura de intenso brillo celeste que sorprende a los kaioshins.

Kaioshin: (Emocionado, a Ro Kaioshin.) ¡Su poder es impresionante...! ¡Tal vez haya esperanza después de todo!

Ro Kaioshin: Apuesto a que con más guerreros como Moori podremos formar un nuevo grupo de guerreros aptos para proteger al Universo como en su momento supieron hacerlo Goku y sus amigos...

Moori: Tendré que luchar junto a otras personas para vencer a la amenaza de la que tanto hablan, ¿no es así?

Shin: Exacto.

Moori: (En voz baja.) ¡Maldición...! No soy muy bueno trabajando en equipo..., ¡pero si quiero salvar a mi gente tengo que darlo todo!

Ro Kaioshin camina hasta el lugar donde está situada su bola de cristal para luego sentarse frente a ella. Unos segundos después, Shin hace lo mismo.

Moori: ¿Qué sucede?

Ro Kaioshin: Usaremos esta bola de cristal para buscar a tus futuros compañeros.

Moori: Hablando de eso, conozco a alguien que podría ayudar.

Kaioshin: (Voltea a Moori.) ¿En serio? ¿De quién se trata?

Moori: De Koshu, el "Saiyajin Espacial", un viejo compañero de trabajo. Se rebeló contra Freezer e instauró una organización que se alió con la Patrulla Galáctica para hacer frente a él y sus hombres. Yo mismo tuve un combate con él algún tiempo atrás, y no les miento al decirles que se trata de un sujeto muy poderoso.

Kaioshin: ¡Grandioso! ¡Si tu amigo es tan fuerte como dices, seguro nos será de gran ayuda!

Moori: ¡Claro que sí...! Pero, ¿cómo podríamos encontrarlo? Aunque ustedes puedan teletransportarse a cualquier lado, ¿cómo podrán llegar hasta él sin saber dónde se encuentra?

Kaioshin: No te preocupes, el "Señor Kaio" se encargará de eso.

Moori y Shin observan a Ro Kaioshin concentrado en el contenido que le muestra la esfera situada frente a él. Unos segundos después, éste hace aparecer una hoja de papel en su mano izquierda y un lápiz en su mano derecha para anotar una serie de lo que parecen ser coordenadas geográficas. Habiendo terminado, le da la hoja a su compañero, quien analiza detenidamente la información.

Ro Kaioshin: Éstos son los lugares donde, según mi rigurosísima investigación, están todos los guerreros que nos ayudarán en nuestra misión. Ve allí y habla con ellos. Yo y Moori te esperaremos aquí. ¿Entendido?

Kaioshin: ¡De acuerdo!

Shin se teletransporta, desapareciendo de la escena.

Espacio Exterior.

Las-5-cosas-mas-raras-enviadas-al-espacio.jpg

En el solitario e inconmensurable espacio sólo es posible apreciar una nave sumergiéndose entre las estrellas, pilotada por un jovial hombre, de expresión seria. Su nombre es HRX. Es evidente que se dirige a un planeta cercano. Durante todo su trayecto se mantiene en total silencio, concentrado en su destino.

Una vez que ingresa en la atmósfera del planeta, el piloto opta por aterrizar en una zona desértica, donde asume que su nave estará segura. Entonces sale de ella y empieza a sobrevolar aquel desierto.

HRX: La última vez que visité este lugar... recuerdo que era muy ameno. (Entre risas.) ¡Espero que siga siendo así!

El misterioso visitante sigue volando por la zona hasta hallar un pequeño pueblo, en cuyos alrededores se detiene, para seguir su recorrido a pie. Ya hallándose en medio de la ciudad, sin calles asfaltadas ni casas grandes, pero bastante limpia y agradable, se dirige a un bar, apenas concurrido por la gente. Después toma asiento en una mesa hallada justo en el medio de la sala.

Camarera: (Acercándose a HRX.) Buenas tardes, ¿qué va a ordenar?

HRX: Me gustaría pedir dos medialunas y un café con leche, por favor.

Camarera: ¡De acuerdo! ¡En un rato le traigo sus medialunas y su café!

HRX: Gracias.

Sin que el piloto lo sepa, hay muchos otros sujetos a su alrededor que, entre risas, lo observan. Por lo visto, éstos habían bebido mucho y no estaban muy conscientes de lo que hacían.

Borracho I: (Señalando al piloto.) ¡Miren lo harapiento y sucio que se ve el tipo de ahí!

Borracho II: Deberían expulsarlo de este lugar. Tal vez ni siquiera tenga dinero para pagar lo que pidió.

A pesar de los insultos y las burlas, el recién llegado joven permanece quieto en su silla, sin prestarle atención a los hombres que lo están maltratando.

Borracho III: (Al piloto.) ¡Ey! ¡Toma unas monedas y vete de aquí!

El último de estos hombres le lanza al joven unas monedas diminutas con el propósito de hacerle daño, pero antes de que eso suceda, éste se da vuelta, se levanta de su asiento y sólo con su mano derecha agarra todos los proyectiles, todo esto en una fracción de segundo.

HRX: No soy ningún mendigo. Si mis ropas están en mal estado es porque tuve que emprender un largo viaje a lo largo del Espacio Exterior. De hecho, ésta es la primera parada que hago en mucho tiempo, así que, por favor, déjenme en paz.

Borracho III: (Desafiante.) ¿Y si no?

El muchacho toma una de las monedas que le había arrojado su interlocutor y se la tira de manera que ésta termina impactando justo en su frente, quedando incrustada ahí. Mientras el Borracho III, al borde del llanto, extrae cuidadosamente la moneda de su cabeza, el resto de los presentes se ríen a carcajadas.

Borracho II: (Entre risas, mirando la cara del Borracho III.) ¡Esa cicatriz que te dejó el raro te va a durar para toda la vida!

Borracho III: ¡Miserable...! ¡Ahora seré menos atractivo para las damas!

HRX: Agradece que me haya limitado a dejarte esa cicatriz, porque fácilmente podría haberte matado.

Borracho III: (Furioso. Levantándose de su silla y caminando hacia el joven.) ¡Grrrrr... no te burles de mí, maldito!

El Borracho III se acerca a HRX a la vez que se prepara para darle un puñetazo, pero este último reacciona poniéndose de pie rápidamente y pegándole a su contrincante una patada que lo hace caer y golpearse la cabeza contra la mesa, quedando inconsciente. Ni bien esto sucede, comienzan a oírse toda clase de murmuros, de modo que hasta el personal entero del bar se queda viendo con asombro la escena.

Borracho I: (Levantándose y poniéndose en posición de combate.) ¡No dejaré que ningún extranjero a quien nadie conoce venga aquí a causar problemas y quede impune!

HRX: No vine a causar problemas. Te pido que no hagas nada estúpido.

Borracho I: (Enojado.) ¡Toma esto!

El Borracho I le lanza al viajero un puñetazo directo a la cara, el cual fue esquivado por su oponente, quien posteriormente lo toma del brazo y lo tira con fuerza sobre una de las tantas mesas que hay, rompiendo las tazas y platos que había sobre la misma.

Borracho I: (Adolorido.) ¡¡¡Agghhh...!!! ¡¡Mi espalda...!!

Todos los presentes vitorean al muchacho y le aplauden. Entonces, de forma abrupta, alguien entra por la puerta. Es Kaioshin.

Kaioshin: (Al joven.) ¡Muy impresionante! Iba a entrar antes pero no quería entrometerme en tu combate.

HRX: (Sorprendido, en voz baja.) ¡Esa vestimenta...! ¡Claramente se trata del Supremo Kaio de este Universo! ¿Pero a qué se deberá su visita...?

Kaioshin: Hola, Soy Shin.

HRX: Mi nombre es HRX.

Kaioshin: Eres muy fuerte, HRX. Estoy seguro de que serías de gran ayuda en cierta misión...

HRX: ¿Misión?

Kaioshin: Sí. Si quieres, puedo darte más detalles en otro lugar donde tengamos más privacidad.

HRX: ¡Claro!

Entonces, Kaioshin se teletransporta al Planeta Supremo, llevándose con él a HRX.

Mansión de Rokoshi, día.

Rokoshi se encuentra sentado en un cómodo sillón, ordenando un montón de papeles que hay desparramados en su escritorio. Entonces, Kaioshin se teletransporta justo detrás de él.

Rokoshi: (Calmado, entre risas.) Pudiste haber tocado la puerta antes de entrar...

Kaioshin: (Nervioso, llevándose la mano a la cabeza.) ¡Oh, lo siento...! (Serio.) Pero en fin, tengo que hablar de algo muy importante contigo. Seguramente hayas oído hablar de mí como yo oí hablar de ti.

Rokoshi deja su asiento y se da vuelta adonde está Kaioshin.

Rokoshi: (Sorprendido.) ¡El Supremo Kaio...! ¡¿Qué te trae por aquí?!

Kaioshin: Tranquilo, Rokoshi, no he venido por eso. Si bien, tiempo atrás, tu organización causó problemas, ahora debo felicitarte, pues aprendiste a moderarte desde la última visita de mis colegas.

Rokoshi: ¿Qué necesitas entonces?

Kaioshin: Antes aprendiste que erradicar la destrucción es improductivo, pues tiene que existir en el Universo un equilibrio entre la creación y la destrucción. Ahora hay alguien que desea alterarlo.

Rokoshi: Ya veo... Si así lo deseas, puedo llamar a toda la Academia a ayudarte.

Kaioshin: No. Me temo que si involucras a los miembros de tu Academia de artes marciales, éstos no serán lo suficientemente fuertes como para hacerle frente a esta nueva amenaza y así lo único que lograrán será morir en vano. Tú eres extraordinariamente fuerte, Rokoshi, tú eres lo que estoy buscando.

Rokoshi: (Serio.) ¡Entendido!

Kaioshin: Eso no significa que vayas a estar solo. Tus nuevos compañeros te están esperando.

Rokoshi: ¡Espera! Antes de irnos, tengo que avisar a mis camaradas sobre mi ausencia, para que no se preocupen por mí.

Kaioshin: Está bien.

Rokoshi sale a uno de los balcones frontales de su mansión, que da al patio de la sede de la Academia, lleno de gente, que, al percatarse de la presencia de su líder, forma un semicírculo en torno al balcón, preparándose ansiosa para oír sus palabras.

Rokoshi: (Toma un micrófono y lo enciende.) ¡¡Muchachos!! ¡Voy a emprender una peligrosa misión! ¡No teman por mí!, ¡estaré bien! Mientras tanto, será un Consejo el que dicte las misiones temporalmente de acuerdo a las disposiciones mencionadas en nuestro reglamento que ustedes conocen bien.

Estudiantes: ¡Suerte, Rokoshi! ¡Vuelve pronto!

Kaioshin camina adonde está Rokoshi, quedando a la vista también del público.

Kaioshin: ¿Estás listo?

Rokoshi: (Emocionado.) ¡¡Sí!! ¡Vayamos!

Ambos se teletransportan, desapareciendo de la escena pero no dejando de ser aclamados por los estudiantes allí presentes.

Planeta desconocido, tarde.

La escena transcurre en un valle precioso lleno de árboles de hojas doradas que anticipan el invierno. Ahí es posible apreciar a un metalman, de baja estatura en comparación con otros miembros de su especie, pero igualmente imponente en medio de aquel paisaje. Éste recorre tranquilamente el valle hasta encontrarse con un gigantesco dinosaurio.

Metalman: ¡Perfecto! ¡Ésta será mi cena de hoy!

La hostil criatura reacciona a estas palabras rugiendo con fuerza y acercándose al metalman, dispuesta a embestirlo. No obstante, este último le lanza una ráfaga de ki directamente a la cabeza, matándola al instante.

Metalman: Y considerando su tamaño, tal vez pueda sacar provecho de él durante toda una semana en caso de que conserve su carne adecuadamente.

El individuo, realizando un esfuerzo mínimo, carga al reptil sobre sus hombros y lo arrastra por el camino hasta llevarlo a su refugio, un modesto campamento levantado en torno a una nave ovoide y poblado sólo por él.

Metalman: (En voz baja.) ¡Comencemos!

Campamento, noche.

El metalman se encuentra de pie a un lado de la nave espacial, totalmente inerte, casi como una estatua. Al otro lado del campamento, sentado frente a la luz de una pequeña fogata, está un sujeto de aspecto jovial, una tez apenas clara, ojos verdes y cabello castaño. Es Sugoki, quien se encuentra comiendo tranquilamente hasta que...

Kaioshin: Espero que mi intromisión no te resulte molesta...

Sugoki: (Sorprendido.) ¡¿Quién eres y qué quieres?!

Kaioshin: Mi nombre es Shin. Tal vez no estés acostumbrado a ver gente por esta zona, pero no tienes por qué preocuparte, ya que soy el guardián del Universo y no tengo malas intenciones.

Sugoki: (Volteando hacia Shin.) ¿Para qué viniste entonces?

Kaioshin: Verás, el Universo entero corre peligro a causa de una nueva amenaza. No sabemos a ciencia cierta si se trata de un puñado de hombres o de un ejército, pero sabemos que son muy poderosos y que no podemos combatirlos solos.

Sugoki: (Pensativo.) Hmm... Me gustaría ayudar, pero la realidad es que no soy yo el fuerte aquí, sino él...

El joven señala tímidamente al metalman, que sigue totalmente inmóvil. Shin logra entender rápidamente lo que el muchacho quiere decir.

Kaioshin: Ya veo... Todo este tiempo estuviste usando el cuerpo de ese metalman como armadura.

Sugoki: Exactamente... Soy muy bueno con la tecnología, así que pude preservar el cuerpo de un viejo amigo, Bamber, e incluso mejorarlo y adaptarlo. Así fue como pude sobrevivir todo este tiempo... (Baja la mirada.)

Kaioshin: (Posando su mano sobre el hombro del joven.) No te sientas mal. Veo que has pasado por mucho...

Sugoki: Así es. (Poniéndose de pie.) Pero si, como tú dices, el Universo está en peligro, estoy dispuesto a ayudar en lo que pueda. Mi fuerza me la provee Bamber, pero además soy alguien muy inteligente, así que sé que mi ayuda te será valiosa.

Kaioshin: ¡Bien, entonces te llevaré al Planeta Supremo, donde conocerás a tus compañeros! Pero antes dime... ¿cuál es tu nombre?

Sugoki: ¡Soy Sugoki! Creo que podría considerarme el último miembro de la raza tsufuru con vida, y también, a partir de ahora, un amigo.

Kaioshin: ¡Me alegra saber que podemos contar contigo! ¡¡Vayamos!!

Shin se teletransporta junto a Sugoki y su armadura.

Planeta Reizoko.

El Supremo Kaio aparece en medio de las calles de una pequeña ciudad, donde hay bastante gente, pero una sola persona destaca entre esa multitud, dicha persona viste una armadura característica de los soldados de Freezer.

Kaioshin: (Acercándose velozmente al individuo, agitado.) ¡Ey! ¡Tú eres Koshu!, ¿no es así?

Koshu: (Voltea. Confundido.) ¿Eh? Sí, soy yo.

Kaioshin: ¡Te estaba buscando! Oí hablar muy bien de ti, ¿sabes? Me contaron que eres muy fuerte, lo suficiente como para...

Koshu: (Indiferente.) Sea lo que sea, no estoy interesado..., busca a alguien más.

Koshu comienza a alejarse del dios, quien decide insistir, siguiéndolo.

Kaioshin: ¡P-pero... ni siquiera sabes de qué se trata! ¡¡De ti podría depender el destino del Universo!!

Koshu: Yo ya me esforcé bastante por el Universo... Lo di todo por eliminar a la escoria de Freezer de la existencia cuando me enteré de que alguien más ya lo había hecho...

Kaioshin: ¡P-pero...! ¡Vamos! Eres un saiyajin; imagino que te gustan las peleas. ¡Además... Moori estará ahí!

Estas últimas palabras sorprenden a Koshu.

Koshu: (Pensativo.) Podría, tal vez... por los viejos tiempos... darles una mano, creo.

Kaioshin: ¿Entonces, qué dices?

Koshu: ¡Está bien, pero como dije, sólo por los viejos tiempos!

Kaioshin: ¡Prepárate!

El dios y el saiyajin desaparecen de las calles.

Planeta Supremo.

Planeta Supremo-0.jpg

El Supremo Kaio y Koshu aparecen en la escena frente al grupo de héroes formado por Moori, HRX, Sugoki y Rokoshi, sentados en semicírculo en el pasto.

Moori: (Poniéndose de pie, sonriendo.) ¡Koshu! ¡Qué bueno volver a verte!

Koshu: Hola, Moori.

Kaioshin: (A todos.) Con Koshu, nuestro equipo ya está completo...

HRX: (Serio.) Si el "enemigo" del que hablaste es tan peligroso como para poner en peligro a todo el Universo, ¿qué te hace pensar que apenas cinco guerreros bastarán para derrotarlo?

Kaioshin: Supimos de ustedes porque nuestra bola de cristal nos mostró lo que buscábamos; guerreros de corazón fuerte, voluntad inquebrantable y habilidades extraordinarias. Lo más probable es que en su misión se presente todo tipo de dificultades, pero ustedes hallarán la manera de superarse a sí mismos y salir adelante.

Todos miran emocionados a Kaioshin después de haber escuchado su discurso.

HRX: (Sorprendido.) ¿Tanto confías en nosotros...?

Kaioshin: (Feliz.) Así es.

De repente, llega Ro Kaioshin, con una expresión de preocupación que llama la atención de todos los presentes, pero más de su colega.

Kaioshin: ¿Sucede algo malo?

Ro Kaioshin: Sígueme.

Los dos kaioshin caminan juntos hasta llegar al lugar donde se encuentra la bola de cristal. Junto a ella se encuentra, tirado en el césped, un hombre muy malherido. Éste está siendo sanado por Kibito. Una vez que el proceso de curación finaliza, el individuo se incorpora.

???: ¿Qué lugar es éste?

Kibito: ¡Sandown, por fin estás bien!

Sandown: ¡¿Cómo saben mi nombre?! ¡¿Qué pasó?!

Kibito: Estabas al borde de la muerte cuando te hallamos. Nos contaste brevemente lo que te había sucedido y te desmayaste.

Kaioshin: ¿Qué está pasando?

Ro Kaioshin: (Apoyando su mano sobre el hombro del Supremo Kaio.) Mira, muchacho... La situación es más compleja de lo que esperaba.

Kaioshin: ¿A qué te refieres?

Ro Kaioshin: Mientras estabas reclutando a los guerreros que te indiqué, yo indagué un poco con mi bola de cristal lo que pasó en la Tierra. Por un lado, esto me permitió encontrar al único terrestre con vida, Sandown, quien se las había ingeniado para robar una nave espacial y huir del planeta, no obstante, en medio del camino tuvo un accidente que lo dejó varado en el espacio exterior y que provocó grandes daños en su nave y en su cuerpo.

Kaioshin: (Nervioso.) ¿Y qué descubriste además de eso?

Ro Kaioshin: La gente que buscamos, la amenaza que estamos enfrentando, está detrás de las esferas del dragón supremas...

Kaioshin: (Impactado.) ¡¡¡¿¿QUÉÉÉÉÉÉÉÉÉ??!!! ¡¡Eso es imposible!!

Ro Kaioshin: Debería, pues es muy raro que un mortal tenga conocimiento de ellas, e incluso si así fuera, éstas están dispersas por todo el Cosmos, por lo cual jamás podrían ser reunidas. No obstante, quienquiera que se haya propuesto conseguir las esferas del dragón supremas, se las arregló para conseguir la ayuda de un montón de guerreros más. No hay duda ahora de que éste es un gran problema...

Ambos dioses se mantienen en total silencio, permitiéndoles oír el llanto de Sandown.

Sandown: (Desconsolado.) ¡¡Ahora lo veo todo claramente...!! ¡No pude proteger a mi familia y ahora están muertos!

Kaioshin: No te pongas mal, Sandown...

Sandown: (Frustrado.) ¡¿Cómo quieres que no me ponga mal?! ¡¡Lo he perdido todo!!

Kaioshin: Existe un modo de revivirlos, Sandown, pero eso será en vano si no vencemos primero a los responsables.

El terrícola se seca las lágrimas con sus puños.

Sandown: (Serio.) Si los ayudo... ¿me prometen que los resucitarán?

Kaioshin: Te lo prometo.

Entonces, llegan Moori, HRX, Rokoshi, Sugoki y Koshu.

Rokoshi: Entendemos la gravedad del asunto, pero lo discutimos entre todos, y nos gustaría que trataran de no guardarnos ningún secreto. Querríamos oír todos los detalles de nuestra misión.

Kaioshin: Así será.

Mientras tanto, en un planeta desconocido, ciudad en ruinas.

Kurima y Azeirf se encuentran volando por los aires y destruyendo toda edificación a su paso, ya sea lanzándole poderosas esferas de ki o atravesándolas con su propio cuerpo. Esto se da hasta que un pelotón armado aparece justo frente a ambos guerreros. El comandante del ejército se pone al frente, desafiándolos.

Comandante: (Toma un megáfono y con él apunta a Azeirf y Kurima.) ¡¡Cesen ya mismo con esta matanza o las consecuencias serán terribles!!

Kurima: (Gritándole al comandante.) ¡No pararemos hasta que nos revelen la ubicación exacta de la esfera del dragón!

Kurima saca de una pequeña bolsa una de las esferas del dragón supremas y se la muestra a todos los soldados y al general.

Kurima: ¡Es un objeto casi idéntico a éste! ¡Si seguimos a este paso todos morirán y este planeta se convertirá en un desierto deshabitado, así que más les vale entregarnos la esfera!

Comandante: (Furioso.) ¡No sabemos qué son esas esferas del dragón ni hemos visto nunca nada parecido!

Kurima: ¡Qué pena! ¡¡Pistola borradora Kurima!!

Kurima lanza una potente ráfaga de ki de su boca que pulveriza a una gran parte de los soldados, incluido el comandante. Entonces, los sobrevivientes abren fuego y disparan incontables balas a los dos invasores, sin que ninguna logre atravesar su piel siquiera.

Azeirf: ¡Patético!

Azeirf junta las palmas de sus manos para luego extender sus brazos y cargar un montón de bolas de ki que rápidamente caen al suelo. Se trata de su técnica, aluvión renegado.

Azeirf: ¡Mueran, malditas cucarachas!

El ataque choca contra los soldados restantes, matándolos.

Habiendo aniquilado a la única verdadera amenaza dentro de aquel planeta, el crémux y el demonio del frío recorren lo que quedó de la ciudad hasta llegar a una plaza en cuyo centro se halla un palacio con grandes balcones, columnas y ventanas.

Kurima: (A Azeirf.) Bonito palacio. Tal vez ahí esté la esfera.

Los dos se van volando al palacio, metiéndose rompiendo una de sus grandes ventanas. Al entrar, se encuentran con una gran sala repleta de esculturas de todo tipo, algunas de gusto muy exquisito y otras muy excéntricas. En el centro de la habitación hay un escritorio bajo el cual está acostado, en posición fetal, un hombrecito cuyo llanto se intensifica ante la presencia de los invasores. Kurima le pega una patada al escritorio, revoleándolo por el aire y dejando expuesto al hombre.

Rey: (Desesperado.) ¡N-no me hagan daño, por favor, soy un hombre importante, soy el rey de este planeta!

Kurima: Entonces hagamos esto rápido, "rey" (Toma al Rey por el cuello.) ¿Has visto un objeto similar a éste? (Le acerca la esfera del dragón.)

Rey: (Nervioso.) Ehhh...

Azeirf: ¡Mira esto, Kurima! (Le lanza una esfera del dragón a Kurima, quien suelta al rey para atraparla.) ¡Ese miserable tenía la esfera en la mano de una de las estatuas como si fuera un adorno.

Kurima: No entiendo..., si nuestra amenaza fue transmitida en la tele, ¿cómo puede ser que el mismísimo Rey de este planeta no estuviera al tanto?

Rey: (Asustado.) ¡¡P-puedo explicarlo...!!

Kurima: No hace falta ninguna explicación. ¡Eres un rey de porquería! ¡Muere!

Kurima apoya su mano sobre la cara del hombrecillo y carga una ráfaga de ki, quemándole la cara y asesinándolo al instante.

Kurima: (A Azeirf.) Ya tenemos lo que queríamos. Vámonos de aquí.

Unos minutos después, Azeirf y Kurima se encuentran en una nave espacial, en medio de un largo trayecto a algún planeta misterioso. Entonces, Kurima toma un transmisor conectado a la nave y empieza a hablar.

Kurima: ¿Me copian? Soy Kurima. Hallamos la esfera de tres estrellas.

Voz del transmisor 1: Aquí, Rhodex. Diríjanse a la base para discutir nuestro próximo destino. Cambio.

Kurima: ¿De qué lugar se trata?

Rhodex: Aún no lo hemos decidido, pues todos las localizaciones señaladas por nuestro radar parecen ser igualmente peligrosas. Cambio.

Kurima: ¿Acaso eso importa? Ya tenemos dos esferas, y sin las otras cinco nuestro esfuerzo no habrá servido de nada. En fin... Estamos a cinco minutos aproximadamente de la base. Tú avísale al resto de nuestra llegada. Cambio y fuera.

Esferas del dragon supremas en el espacio.jpg

Narrador: ¿Cuáles serán los poderes sobrenaturales que posean las esferas del dragón supremas? ¿Qué tan peligroso será quien logre tenerlas en su poder? ¿Qué harán nuestros héroes para evitar que caigan en las manos equivocadas? ¡¡Averígüenlo en el próximo episodio de Dragon Ball Fanon!!

Avances del próximo episodio

Rokoshi: ¡¡Hola, soy Rokoshi!! ¡Por fin sabemos de qué se trata la amenaza de la que hablaba el Supremo Kaio! ¡¿Cómo?! ¡¿Quien tenga las esferas obtendrá poder absoluto?! ¡No podemos dejar que esos desgraciados las consigan! ¡El próximo capítulo de Dragon Ball Fanon será ¡Comienza la carrera por el destino del Universo!! ¡No se lo pierdan!

Elenco

Personajes principales

Personajes secundarios

  • Kaioshin (debut)
  • Kibito (debut)
  • Ro Kaioshin (debut)

Personajes menores

  • Namekianos
  • Camarera
  • Borrachos
  • Estudiantes
  • Dinosaurio
  • Rey

Curiosidades

  • El título del prólogo, "dolor", hace referencia a la pérdida de la esperanza que se da simultáneamente con la pérdida de los Guerreros Z. Sin embargo, esa esperanza es restaurada cuando se reúnen los nuevos héroes.
  • HRX se fue del bar sin pagar el café con leche y las medialunas.
  • El diálogo del borracho III: "Grrrr... no te burles de mí" es una referencia a un viejo vándalo del wiki. (?
  • Los siguientes caps serán más cortos y tendrán más acción. Se los aseguro. (?
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