Dragon Ball Fanon Wiki
Advertisement
Dragon Ball Fanon Wiki

Este personaje pertenece al canon del Universo 6








SistemaestrellasDestacado2.png

Deneb

Creador DenCosmic
Género Masculino
Edad 40-50 años
Raza Sphinix
Series en la que aparece Desconocido
Medallero
Medalla 3Teamkaichi - 2.png[1]

Deneb (デネブ, en japonés) es un personaje creado por el usuario DenCosmic para ser utilizado en torneos y concursos, pero que también tendrá sus propias historias para ampliar su desarrollo. Pertenece a la raza de los Sphinix, desempeñándose como héroe en el Universo 8.

Etimología

La palabra Deneb proviene del nombre propio de la estrella Alfa Cygni, una de las estrellas más brillantes en el cielo nocturno en la Tierra. Esto se debe a que su creador tiene como nick 'Cosmic', es decir "Cósmico", lo cual está directamente relacionado con lo estelar. Además, esta es la más brillante de la constelación del Cisne, el cual representa al personaje de la mitología griega, Orfeo, quien destaca por ser alguien inteligente, utilizando la música para "calmar a las fieras", cosa que se podría comparar con la telekinesis de Deneb para bloquear o meterse en la mente de sus rivales.

En general, los nombres de Altais y Aquilae, es decir, todos los miembros de la familia de Deneb, tienen los orígenes de su nombre en la misma constelación.

Por otro lado, las técnicas de Deneb, algunas en particular, también deben su origen en lo cósmico, pero difiriendo en cuanto a la constelación o el tipo de cuerpo celeste, basándose en cualquier tipo de referencia al espacio exterior y el vasto universo.

Apariencia

Al ser de la misma raza que Bills y Champa (Sphinix) posee claras semejanzas con los mencionados. Tiene la apariencia de un gato, al igual que los antes mencionados, pero a diferencia de estos no es tan delgado como Bills ni tan gordo como Champa.

Cosmic1.png
Su piel es de color violeta y sus ojos amarillos con la pupila negra. De niño vestía una remera de manga larga de color negro, un gi de color naranja con detalles dorados y negros, y un pantalón del mismo color, más oscuro. Además, utilizaba zapatos de color marrón con empuñadura amarilla.

Ya de joven utilizaría un ropaje más simple, mejor tanto para su vida cotidiana como a la hora de combatir, este constaba de una remera de manga larga verde, un pantalón marrón rojizo con un cinturón gris y unas botas de color dorado.

Pasaría por varios cambios en su vestimenta, pero todos adecuándose a su forma más cómoda de combatir, siendo que incluso llegó a estar gran parte del tiempo que entrenaba sin nada en su torso porque le era molesto, pero esto cambio con su entrada al Laberinto de la Demencia, donde se acostumbró a vestir aquella camiseta verde.

Fisiología

Próximamente...

Vestimenta

Próximamente...

Personalidad

Deneb desde pequeño se destacó por ser alguien más bien introvertido y tranquilo, alguien que no solía perder la compostura a pesar de que en su raza solían ser bastantes impulsivos, algo que lo hizo resaltar sobre el resto. Podemos hablar de un joven que siempre fue muy idealista y más que nada bondadoso, incluso en los peores momentos, lo que lo llevaría a alguna mala pasada pero que en general le brindaría muchas amistades.

También es muy intuitivo, dando a sus acciones un contexto más que nada emocional, dejando de lado lo racional en muchas medidas, con un pensamiento más que nada lateral y muy flexible. Además destaca por su cautela y el hecho de ser muy reservado, ya que aunque suele tomar confianza de los demás de una manera muy rápida, esto no hace que se abra hacía él sino que suele permanecer bastante tímido hasta forjar un buen vínculo.

A pesar de ser alguien bastante reservado, en su interior posee una llama de pasión que lo caracteriza como un ser bastante emocional, que le cuesta expresar sus sentimientos en base a su timidez pero que siempre es tan empático como puede y siempre valora las emociones del otro y en la mayoría de los casos, tiende a guiarse más por sus principios que por la misma lógica.

En su forma de comunicarse con los demás y en el como se muestra al mundo tiene en cuenta un conjunto de aspectos y principios que se basan en la moralidad, la virtud, la justicia o el honor, lo que se le ha reconocido como alguien muy bondadoso y que siempre busca llegar a las mejores decisiones en base a ser lo más imparcial que pueda, pero que sus sentimientos y emociones a veces se lo impiden y no puede ser tan justo como le gustaría.

Como se mencionó, es cierto que es bastante tímido, y al principio le cuesta el comunicarse, pero eso ha causado que tenga un gran talento para la autoexpresión, sobre todo en cuanto a las expresiones faciales, la gesticulación y su lenguaje corporal, siendo bastante obvio saber su sentido del humor, o incluso en lo que está pensando simplemente viendo su postura.

Con el correr de los años ha mejorado su forma de expresarse hacia los otros, pero aún siendo ya un adulto, la manera en la que lo intenta siempre lo hace irse por las ramas, y a pesar de que suele comprender al resto con facilidad, cuando se trata de hablar de si mismo suele hacerlo de forma muy profunda e incluso con metáforas, lo que lo hacen bastante inentendible para muchos, causando que pocas veces pueda mantener una conversación fluida que se sienta cómoda para ambas partes.

A la hora de plantear sus objetivos, suele centrarse en la pureza de sus intenciones en vez de en la recompensa, evaluando profundamente la razón de lo que hará, pero sabiendo que a pesar de esto se terminará guiando por su intuición. En general se frustra cuando tiene que tomar una decisión, ya que sabe que hacer otras acciones podrían darle un mayor beneficio, pero sino entran en sus principios, suele negarse.

En definitiva, siempre busca ayudar a una buena causa, y siempre intenta hacerlo de la mejor manera posible, al menos en lo que a él respecta, destacando por su bondad y honestidad. Destina la gran mayoría de su energía diaria a aquellos que lo rodean , lo que genera que pocas sean las oportunidades en las que se centra en él, originando múltiples problemas de personalidad y pertenencia, que casi nunca son solucionados con facilidad.

Deneb está orgulloso de ser como es, a pesar de todos los problemas que le causa el ser tan poco racional a la hora de tomar decisiones, además de que agradece a aquellos pocos que le han ayudado en sus cuestiones individuales, y se lamenta de ser tan poco comprendido.

Ideología

Próximamente...

En combate

Próximamente...

Concepto del personaje

El concepto de Deneb fue variando mucho a lo largo del tiempo. En principio se tuvo la idea de simplemente ser un héroe, sin pensar en mucho más, y cuando la fecha del Torneo del Poder se acercaba se decidió por darle a este personaje la raza de Bills y Champa, creando finalmente el artículo pero sin darle mucha relevancia, básicamente siendo el sacrificio del equipo que compartía con Nebula y Sugoki.

Siempre me gustó la idea de proyectar nuevos conceptos en ideas que no fueron aprovechadas por Toriyama en la serie original, o al menos no por el momento, por lo que profundizar en una raza muy importante, como lo es aquella a la que pertenecen los dos Dioses de la Destrucción más importantes de Dragon Ball Super, me pareció algo que podía ser adecuado.

Pasó por varios conceptos y aspectos que lo hicieron personajes muy diferentes desde su comienzo hasta la actualidad, incluso variando el universo o a la cronología que pertenecería, pero algo que siempre prevalecería sería la bondad del personaje y su heroísmo, algo que no he explorado con otros personajes y quise hacerlo con este.

En conclusión, se trata de un personaje que ha pasado por todo tipo de cambios, pero que finalmente para la 3era edición del Teamkaichi logra asentarse y afianzarse con su historia terminada y buscando el logro que su compañero de equipo, Sugoki, logró en la edición anterior.

Relaciones

Aquilae

La relación con su padre podríamos decir que fue bastante complicada, muy relevante en su vida pero no podríamos decir que fue una buena conexión. El hecho de que Deneb naciera fue solo un capricho del rey para que tuviese un digno sucesor, lo que lo llevó a obsesionarse con el entrenamiento y la rigurosidad con su hijo, a pesar de que este fuese muy pequeño.

Cuando este fue creciendo, comenzó a darse cuenta que el comportamiento de su padre no era el mejor ni mucho menos, sino que muchas veces "se pasaba de la raya", estresando tanto al joven como a su padre, y abuelo de Deneb, Altais. Todo explotó cuando un día, agresivo como siempre, Aquilae llegó a golpear a Deneb e insultar a su abuelo, lo que los llevó a ambos a la decisión de partir, esperando que así pudiese entender que había hecho las cosas mal.

A pesar de esto, Deneb nunca dejó de quererlo y extrañarlo, después de todo, entrenó como sino hubiese un mañana solo con el fin de rescatarlo, algo que Aquilae tomaría muy en cuenta y en su reencuentro se lo haría saber, teniendo una mejor relación.

Altais

Posiblemente la mejor relación de Deneb con otro ser fue con su abuelo, alguien que no era especialmente amable, ni bondadoso o algo por el estilo, pero que quiso a su nieto desde el momento en el que nació. Por ello, el pequeño también le tomó un gran cariño, y todo se acrecentó cuando Aquilae comenzó a tener más trabajo y ambos pasaron mayor tiempo juntos.

Su relación llegó a su clímax cuando partieron de Arukoru, ya que en el hogar de los Kuronojines entrenaron constantemente y afianzarlos vínculos, lo que provocaría que la inminente desaparición de Altais fuese un golpe devastador en Deneb. Para su fortuna se reencontrarían, volviendo a tener esa bonita conexión que les caracterizó.

Kuronojines

Fueron los primeros seres ajenos a la raza raza ajena a los sphinix con los que Deneb tuv contacto. Fueron indispensables para que un pequeño guerrero comenzara su progreso y su aprendizaje, además de que sirvieron como distracción, con su energía y alegría desbordantes, antes los malos momentos que estaban pasando.

Fueron los causantes de que Deneb aprendiese la clonación, un enorme paso no solo en su posterior perfección del control del ki sino también en el hecho de que siguiese un régimen y se preocupase por mejorar, algo que mantendría el resto de su vida, destacando por ser alguien ordenado y metódico en este sentido.

Mirajines

La especie enemiga de los sphinix. Aquilae y Altais, su padre y su abuelo respectivamente, le enseñaron desde pequeño que debía odiarlos con todo su ser, pero la bondad y honestidad del pequeño Deneb le impedían hacer esto, algo que le causó numerosas discusiones y regaños.

Pero a fina de cuentas terminaría por tenerles un gran recelos luego de que fuera esta la raza de todas sus desgracias, obteniendo su venganza finalmente, pero sin perdonarlos jamás.

Los sphinix

Los sphinix eran una raza que se encontraba tanto en el universo 6 como en el 7, hace millones de años. En este último fueron causantes de muchos problemas para los Kaioshin, debido a su poder y arrogancia, así como sus ansias por conquistar, por lo que dialogaron con el Hakaishin de turno, quien no dudaría en eliminarlos.

Pero por otro lado, en el universo 6 no tenían este afán de conquista, por lo que se mantuvieron tranquilos en su planeta, sin causar ningún tipo de problemas, aunque, eso sí, demostrando en muchas oportunidades el gran poder y potencial que en ellos albergaba.

Lo ocurrido en el Universo 7 alertaría al mismísimo Dai Shinkan, quien se vería interesado en sus homólogos del 6, por lo que los seguiría de cerca. Esto concluyó en que un día, el ángel se acercaría al planeta y solicitaría al Rey Tabsen a uno de los jóvenes sphinix, llamado Champa. El pequeño sería entrenado arduamente y años más tarde sería nombrado como el Dios de la Destrucción del Universo 6. Esto hizo que el hermano de Champa, llamado Bills, se molestase por esa elección e intentaría llamar la atención de ángel de muchas maneras, pero sería totalmente ignorado.

A pesar de esto, años más tarde, mientras Champa cumplía con su labor, el Dios de la Destrucción del Universo 7 dejaría su cargo, por lo que Dai Shinkan sabría rápidamente a quien acudir, yendo nuevamente con el Rey de los sphinix, esta vez para llevarse consigo a Bills.

El anuncio de Bills como el nuevo Hakaishin del Universo 7 causaría una fiesta muy grande en el planeta, a la cual estarían invitados todos los habitantes y tendría lujos que pocos habrían visto alguna vez. Cuando Bills se agotó de degustar todo tipo de alimentos y recibir toneladas de regalos, exclamaría que la fiesta había acabado, algo que tomó por sorpresa al Rey Tabsen, quien haría honor a su reconocido ego, haciéndole frente al recién nombrado Dios, diciendo que la fiesta se terminaría cuando él decidiese.

Los sphinix que se encontraban en las inmediaciones comenzaron a estar alerta y poco a poco alejarse, formando una ronda, mientras en el centro de esta, Bills y Tabsen se miraban fijamente. La tensión que se vivía era extrema, pero todo explotó cuando se pudo ver que el resto de habitantes también se habían dividido en 2 bandos, aquellos que defendían al Hakaishin y aquellos que defendían, o se veían obligados a defender a la realeza.

Esto desató una batalla campal, un todos contra todos, mientras Bills y Tabsen prácticamente chocaban frente con frente mientras apretaban los dientes. Algunos pocos se llevaron consigo a los más pequeños para así protegerlos, mientras el resto batallaba sin piedad alguna. Esto duró un buen tiempo hasta que un ser de piel pálida, cabello blanco y ropa ostentosa aparecería, presentándose como Wiss, el ángel del universo 7. Debido a la llegada del ángel, Bills se vio obligado a detener esto, cosa que vio casi imposible, por lo que simplemente huyó del planeta dejando a todos los habitantes con una gran tensión y en pleno enfrentamiento.

Todo lo ocurrido causó que el Rey Tabsen se quedara con una gran impotencia, así como envidia hacia los hermanos Hakaishin, por lo que una necesidad de poder se apoderó de él. El reino de los sphinix comenzó a conquistar algunos planetas vecinos, pero esto alertó a Vados, ángel del Universo 6, quien sabiendo lo que ocurrió en su Universo gemelo no tardaría en notificarlo.

Dai Shinkan ordenaría a Champa la destrucción del planeta Arukoru, por lo que el Dios de la Destrucción no tardaría en responder e iría a su antiguo hogar para acabar con la raza que lo vio nacer y crecer. Al acercarse a presenciar como se encontraba su planeta, la nostalgia le jugaría en contra, y terminaría por tomar una decisión bastante riesgosa.

El Dios de la Destrucción del Universo 6 entabló conversaciones con su similar del universo 12, Liquir, otro Hakaishin joven en su puesto. El trato era que el planeta Arukoru fuese transportado a su universo, pero una vez se hayan erradicado a los más peligrosos y ambiciosos de la raza.

Esto fue aceptado, ya que una raza de tal poder haría que el nivel promedio del Universo 12 aumentara bastante, y a pesar que dicho nivel disminuyera en el 6, Champa podría estar seguro que los habitantes de su antiguo hogar no serían eliminados tan fácil.

Entonces se llevó a cabo, el sphinix enfrentó al rey Tabsen en un intenso combate, así como a los más poderosos y quienes estaban en busca del poder y la conquista, derrotando y eliminando a cada uno de ellos. Por otro lado, exigió a su ángel, Vados, que transportara el planeta a la zona indicada del universo en cuestión.

Los sphinix podrían vivir tranquilamente, pero Dai Shinkan se daría cuenta de lo ocurrido, castigando severamente a Champa, quien tuvo que actuar de niñero de Zeno-Sama por un buen tiempo...

Universo 12

Al comienzo, los sphinix tuvieron que acostumbrarse al cambio repentino, y pareció que lo hacían bastante bien, no es que tuvieran muchas dificultades, además de que frecuentemente Liquir los veía a la lejanía, aún temía que se convirtieran en lo mismo que en los otros universos en los que estuvieron.

Pero al haber sido transportados tan solo los jóvenes y los menos peligrosos de dicha raza, el planeta Arukoru pasó por un período de tranquilidad que trascendió por miles y millones de años. En este tiempo, Liquir tuvo que intervenir y derrocar a un ser de dicha raza que se proclamó como emperador, con un régimen muy autoritario, y de hecho estuvo a punto de erradicar a la especie por completo, pero su poder era muy alto y esto hacía que se situase en los universos más altos en cuanto a nivel de poder.

Y así los sphinix se asentaron en el universo 12, teniendo ya una estabilidad en su planeta hogar y conociendo poco a poco las zonas circundantes, lo que provocó que con el correr del tiempo formaran sus propias rivalidades, precisamente una muy importante con los Mirajines, una raza de gran poder tanto en cuanto al ki como al control que tenían sobre la galaxia en la que se encontraban, siendo seres que destacaban por sus grandes habilidades ilusorias.

Tuvieron grandes batallas entre los Sphinix y los Mirajines, disputas por territorios, discusiones por quien debía gobernar, entre muchas otras, lo que fue acrecentando la rivalidad, convirtiéndose prácticamente en enemigos mortales, algo que no cambiaría ni con el paso de miles de años.

Deneb

Luego de tanto tiempo, corría el año 730, el planeta Arukoru pasaba una época que variaba entre extrema tranquilidad y algún episodio aislado de enfrentamiento con los Mirajines, los cuales se habían expandido más a lo largo de la galaxia. El planeta se encontraba dividido en 3 zonas, siendo una de ellas la gran capital, la cual estaba comandada por el líder de los sphinix, el gran guerrero llamado Aquilae, hijo del antiguo líder Altais.

Aquilae destacaba por ser un gran líder, tanto en el tema de la organización y perseverancia de la raza como en cuanto a su aptitud física, siendo un gran guerrero, pero que debido a ya tener una edad importante estaba comenzando su declive. Por esta razón, el líder había decidido tener un hijo que actuase como su sucesor, por lo que se uniría con una joven para que luego de un buen tiempo un pequeño sphinix naciera.

Dicho niño sería llamado Deneb, y sería cuidado de la mejor manera posible por la familia, quienes aprovecharon esto para establecer un período de tranquilidad en donde intentarían evitar cualquier conflicto, incluso con los Mirajines, al menos hasta que el pequeño creciera. Deneb nunca conoció a su madre, falleció al poco tiempo de que él naciese, pero no importaba mucho en esa raza, veían la reproducción como un acto natural y lo afectivo era muy poco usual.

En su infancia llamó la atención por su gran inteligencia pero más que nada por su bondad y honestidad, ya que a pesar de que a Aquilae y Altais se les consideraba héroes del planeta, se sabía que no eran seres especialmente bondadosos, sino que por el contrario hacían todo tipo de artimañas para obtener lo que querían.

Dichos líderes criaron a Deneb para que se convirtiese en un gran guerrero, explicando las bases del combate cuerpo a cuerpo, el como manejar la energía que era conocida universalmente como "ki" o que decisiones tomar en batalla, pero con todo esto también vino un adoctrinamiento que le intentaba inculcar el odio hacía los Mirajines, para que desde joven supiera que eran sus principales enemigos.

Con el paso del tiempo, Deneb fue creciendo tanto física como mentalmente, pasando a ser un joven bastante independiente para su corta edad pero que no había perdido ni una pizca de bondad. Admiraba mucho a su padre pero mantenía una relación más cercana con su abuelo, debido a que Aquilae tuvo que tomar las riendas de Arukoru, por lo que fue Altais quien comenzó a pasar más tiempo con su nieto y enseñarle muchas cosas.

Cuando ya era un adolescente comenzó a ser mucho más reconocido en el planeta, incluso muchos sphinix, los más pequeños sobretodo, lo veían como un ídolo y su ejemplo a seguir, mientras que algunas familias que repudiaban a su padre lo veían como un buen sucesor, ya que a pesar de estar muy ocupado entrenando siempre se tomaba un tiempo para recorrer el planeta y conocer al resto de la población.

Nunca le gustó entrenar, lo veía más como una obligación debido a todo lo que su padre y abuelo le habían impuesto cuando era más pequeño, pero a pesar de esto no dejó de hacerlo, sabía que debería tomar el cargo de Aquilae en algún momento y para ello debía hacerse más fuerte, aunque no le llamase mucho la atención esto.

Mientras tanto, Aquilae pasaba por un período de enorme frustración, ya que los Mirajines se hacían cada vez más fuertes mientras que el espíritu de guerra de los Sphinixs era cada vez menor, lo que le preocupaba mucho, además de que sabía que pronto podrían atacarlos sin compasión, y no estaban en condiciones de soportar una invasión de tal magnitud.

Dicha frustración provocó que el guerrero se tornara bastante agresivo, más que nada cuando estaba junto a su padre y su hijo. No les dirigía la palabra, y si lo hacía, era para quejarse de algún acontecimiento, e incluso a veces los ignoraba completamente. Deneb y Altais se dieron cuenta de esto y lo hablaron en varias oportunidades, sabiendo que debían hacer algo al respecto porque de lo contrario podría terminar en algo mucho peor.

Y así fue... Luego de unas semanas de intenso trabajo, Aquilae llegó a su hogar totalmente enfadado al no poder encontrar ni un solo ser de su raza con un nivel de poder aceptable, más allá de sus familiares y sus dos asistentes. Altais lo intentó calmar diciendo que tal vez no fuese necesario luchar esta vez, aunque él sabía que no iba a ser tan fácil, pero su hijo reaccionó al comentario de forma muy agresiva, gritándole al ya anciano que era todo su culpa por haber descuidado el entrenamiento de los Sphinixs en su mandato.

El ambiente se tornó muy tenso, pero pasó a mayores cuando Deneb interrumpió la discusión para decirle a su padre, casi de forma amenazante, que no volviera a dirigirse de esa manera a su abuelo. Obviamente Aquilae, con su característico orgullo, no se dejaría refutar así, por lo que mandaría a callar a su hijo, quien no lo hizo y por esta razón recibió un golpe por parte del rey que lo dejó inconsciente. Acto seguido se marchó, ignorando todo lo que Altais le decía, muy enojado con él.

Una vez Deneb despertó luego de haberse desmayado, Altais le comentó que es lo que había sucedido, y ambos entendieron que la situación en la que vivían no era para nada sana, y que vivir de esa manera no los beneficiaría en ningún sentido, por lo que tomarían una decisión muy importante: Irse del planeta Arukoru.

Unos días después, y luego de preparar todo muy detalladamente, partirían con una de las únicas dos naves que tenía esa raza, las cuales las habían obtenido al vencer a los Mirajines en un enfrentamiento y las conservaban como representación de aquella victoria. Aprovecharon que Aquilae se encontraba trabajando para partir sin un destino en específico, y tan solo dejando una carta que decía "Volveremos".

Kuronojines y Mirajines

2 días y medio de viaje tuvieron los sphinix hasta aterrizar de forma automática en el primer planeta habitado que encontraron. Para su fortuna, este planeta era el planeta Willmut, hogar de los Kuronojines, es decir que no había sido conquistado por los Mirajines, al menos no por el momento.

Al llegar fueron rodeados de una gran cantidad de seres de baja estatura, de color anaranjado y que tenían una gran energía ya que no paraban de correr o saltar de un lado a otro mientras emitían sonidos indescifrables para los recién llegados. Estos últimos se hicieron paso entre la multitud para caminar lentamente mientras observaban la zona, encontrándose un planeta con mucha tranquilidad y vegetación, así como incluso un río de gran caudal, habían llegado al lugar indicado.

Luego de un rato investigando, y siendo perseguidos a todos lados por los inofensivos Kuronojines, se establecieron bajo una cueva, la cual mantenía el clima frío al que estaban más acostumbrados luego de su vida en Arukoru. Descansaron allí, sabían que tendrían que ponerse a entrenar cuanto antes, pero debían estar en sus máximas condiciones para obtener mejores resultados.

Deneb despertó antes que su abuelo y decidió recorrer el planeta, conociendo un poco más de cerca a la raza que allí habitaba y sorprendiéndose mucho cuando al verlos dormir vio como iban desapareciendo de a poco hasta que quedó un grupo muy reducido en comparación a la gran cantidad que habían avistado.

Debido a las características de su raza, que los hacía dormir muy poco y aún así poseer grandes cantidades de energía, el sphinix logró ver tan solo minutos después como se despertaban y al hacerlo comenzaban a multiplicarse al mismo estilo de la mitosis de una célula, volviendo a ser la multitud que habían conocido.

A Deneb le descolocó esto, pero entendió que seguramente esa fuese su habilidad, la clonación, por lo que luego de un rato viéndolos de cerca regresó a la cueva donde su abuelo lo esperaba para entrenar.

Días pasaron, semanas, meses incluso, donde Altais se dedicó al ciento por ciento a entrenar a su nieto, quien se volvió bastante fuerte, y que aprovechó la pubertad para aumentar tanto en la habilidad como en masa muscular, demostrando un cuerpo bastante tonificado.

Por otro lado, Deneb comenzó a recorrer el planeta en solitario, debido a que su abuelo necesitaba descansar luego de cada sesión de entrenamiento, lo que causó que su relación con los Kuronojines progresara rápidamente, incluso llegaron a jugar juntos, pero el sphinix siempre terminaba agotado. No les seguía el ritmo a aquellos seres que denotaban energía, pero gracias a esto logró una gran resistencia.

Todo el tiempo que pasaba con los Kuronojines generó un gran interés en su gran habilidad de la clonación, por lo que luego de observarlos fría y detenidamente por un buen período intentó imitar su habilidad, fracasando una y otra vez. Al no saber porqué fallaba decidió preguntárselo a su abuelo, quien no le atraía mucho la habilidad de los habitantes de ese planeta, pero su experiencia y sabiduría le harían entender como funcionaba, ayudando a Deneb en su búsqueda de lograrlo.

La cuestión era que los Kuronojines poseían un flujo del ki que no paraba en ningún momento del día, salvo el pequeño lapso que dormían, y se distribuía uniformemente a todas las partes del cuerpo, cosa que era muy difícil de conseguir en un guerrero, quien siempre tiende a reforzar alguna zona, ya sea para atacar o defender.

Deneb lo comprendió con facilidad, inició con sesiones de meditación o entrenamientos que destacaban por la paz que demostraban, sin ataques de ki o golpes fuertes, pareciendo coreografías que reflejaban una clara armonía, lo que causó que con el tiempo lograra duplicarse, obteniendo un solo clon y siendo este muy débil.

Cuando todo parecía muy tranquilo en el Planeta Willmut, una gran nave, rústica y de color verde, aterrizó repentinamente, lo que alertó a los sphinix que allí habitaban, levantándose y yendo rápidamente a la zona, donde ya todos los Kuronojines saltaban a su al rededor, tal como fue en su llegada hace poco más de 2 años.

Deneb no entendía mucho que estaba ocurriendo, pero el rostro de Altais dejaba claro que se encontraba muy preocupado. El joven le preguntó si sabía de quienes eran esa nave, aunque viendo la preocupación de su abuelo lo intuyó, pero lo confirmó cuando la puerta de la nave se abrió de par en par, dejando ver un ser de mediana altura, piel verdoso y cabello blanco, que portaba una capa blanca y un par de hombreras del mismo color.

Eran los Mirajines, que estaban llegando al planeta a conquistarlo como ya habían hecho con una gran cantidad de planetas. Ambos sphinix se preocuparon y se escondieron detrás de unos escombros, mientras observaban como aquel ser, miembro de la raza que tanto detestaban, descendía con una sonrisa y comenzaba a caminar entre los pequeños Kuronojines.

Ninguno sabía mucho que hacer, por lo que se mantuvieron ocultos, pero fueron sorprendidos por un grito del mirajin que les ordenó salir de su escondite, los había descubierto. Se mofó de ellos al haber huido de su planeta, haciendo un comentario sobre lo mal que se encontraba Arukoru, por lo que Altais respondió lanzándose al ataque.

El invasor esquivó el ataque pero fue interceptado por Deneb, que lo golpeó en el rostro, tomándolo por sorpresa y haciéndole caer al piso. Se levanto rápidamente y quiso responder con un ataque de ki, pero fue esquivado por el joven, quien hizo gala de su gran poder y atacó con un gran rayo de ki.

El combate continuó en un dos versus uno, en el cual los sphinix poseían la ventaja notoriamente, pero de un momento al otro, los dos seres de piel violeta comenzaron a marearse. Continuaron batallando pero parecía que estuviesen en un sueño, puesto que lo que ellos veían era totalmente irreal, y posteriormente cayeron inconscientes.

Despertaron unas horas después, atados, amordazados y en la nave del mirajin que había invadido al Planeta Willmut, el cual se encontraba sonriendo mientras los observaba, y otros 3 de su misma raza comentaban acerca de lo ocurrido, bastante alegres.

Uno de ellos hizo un comentario haciendo alusión a que estaban a tan solo unos minutos de llegar a Arukoru, lo que sorprendió a Deneb y Altais, pero no podían hacer mucho, se encontraban totalmente inmovilizados.

La nave aterrizó en una zona muy cercana a la capital, pero ni bien descendió uno de los mirajines, el rey Aquilae los estaba esperando con una mirada desafiante. Sabiendo a quien se enfrentaban, los otros tres también lo acompañaron, con un rostro que denotaba soberbia y orgullo.

Aquilae les ordenó salir de ese planeta en ese instante, pero sus enemigos hicieron caso omiso, y de hecho le dirían que en poco tiempo ese planeta sería de su propiedad, como ya lo eran la mayoría de planetas en esa galaxia.

El sphinix se lanzó al ataque y logró impactar varios golpes, los cuales llevaban una gran potencia pero sobre todo una ira sobrecargada debido a todo el estrés que había pasado en los últimos años. Gracias a esto logró tener a sus cuatro oponentes contra las cuerdas, y todo esto sin encontrarse muy dañado, pero todo sería en vano cuando uno de ellos abriría la compuerta de la nave, mostrando a Deneb y Altais secuestrados.

Aquilae se alegraría momentáneamente al ver nuevamente a su padre y su hijo luego de al rededor de 2 años, pero la furia se apoderaría de él al ver en la situación que se encontraba. Sería tanta la rabia que de un solo golpe a la altura del abdomen asesinaría a uno de sus rivales, mientras el resto lo miraba con temor.

Lo que no se percató es que uno de ellos había escapado y se encontraba a escasos centímetros de los sphinix, y los apoyaba su mano derecha en la cabeza de Deneb, quien observaba todo con los ojos llorosos pero sin la posibilidad de hacer nada.

El rey se quiso acercar pero el mirajin le diría que si daba un paso más, su hijo moriría. Obviamente Aquilae decidió quedarse en la posición que estaba e intentaría negociar con ellos, ofreciendo riquezas, zonas, entre otras cosas que rechazaron sin dudarlo, querían el planeta... o su cabeza.

Lo pensó por unos segundos, y posteriormente tomó la importante decisión de entregarse a sus más grandes enemigos, a cambio de que dejaran a su familia en paz. Los mirajines se miraron sorprendidos por esto, pensando que sería más difícil de convencer, y ataron al sphinix, subiéndolo a la nave, mientras que a los otros 2 los dejaba en el piso, sin posibilidad de moverse mucho.

La nave partiría, con 3 de los mirajines y Aquilae, secuestrado por dicha raza, mientras que Deneb y Altais serían encontrados por unos hombres que pasaban por ahí, que anonadados al ver a dos miembros de la familia real en dichas condiciones, los desataron y ayudaron a recomponerse.

Nuevo comienzo

Los días posteriores fueron muy difíciles en Arukoru... Altais tomó el mando como rey, a pedido del mismo Deneb, quien decidió seguir entrenando por su cuenta, con el único objetivo de rescatar a su padre y terminar con la tiranía de aquella raza enemiga. Ambos dudaron de si Aquilae se encontraría vivo, pero el abuelo, sabiendo la manera en la que esa especie se manejaba, sabría que posiblemente lo dejaran vivo para utilizar como moneda de cambio en alguna negociación futura, pero estaba seguro que debían prepararse de la mejor manera posible antes de que esto ocurriese.

Y así fue como el joven sphinix tomó la importante decisión de partir en un viaje de entrenamiento, pero con la fortuna de que podría contactarse con su abuelo gracias al sistema de comunicación que la nave con la que partiría poseía. Varios sphinix lo apoyaron y le pidieron que se cuidara, la mayoría lo apoyaba y tenía en él las últimas esperanzas, mientras que su abuelo le diría que entrene tanto como pudiese, y que si sabía alguna novedad se lo diría, ya que tenía a toda la raza alerta ante cualquier ataque de los mirajines.

Subió a la nave y partió de una vez por todas, y luego de varios días de un viaje agotador aterrizó de forma abrupta en un planeta que parecía bastante inhóspito. Intentó divisar el entorno y no encontró absolutamente nada, pero para su mala fortuna la nave debía tener un lapso de un par de días entre viaje y viaje porque de lo contrario se sobrecargaría.

El guerrero aprovechó esto para entrenar de forma solitaria, sobre todo lo relacionado con el flujo y control del ki, el cual le había hecho progresar mucho, demostrando técnicas bastante convencionales en cuanto a lo conceptual pero que poseían una potencia que podría intimidar a muchos, y lo mejor de todo, es que no producía el mismo agotamiento que causaba antes de su entrenamiento.

Luego de aquellos dos días volvió a partir, aterrizando en un nuevo planeta, el cual parecía haber tenido una sociedad hace no mucho pero que en ese momento estaba devastado, lo que le extrañó y en parte molestó, ya que no podía aprovechar ese tiempo para entrenar como le hubiese gustado, o aprender nuevas técnicas.

Esta historia se repitió en un par de oportunidades más, encontrándose con planetas totalmente destruídos pero con signos de que una especie lo había habitado y no hace mucho, pero la gota que colmó el vaso fue cuando aterrizó en un nuevo cuerpo celeste, el cual en esta oportunidad si estaba habitado.

Deneb se adentró en lo que parecía la zona metropolitana del planeta, encontrando una especie de montaña, divisando un gran castillo en la cima. Allí fue cuando el sphinix logró atar cabos de una vez por todas, al recordar que su padre, hace varios años, le había dicho que los mirajines solían colocar sus zonas de vigilancia en el punto más alto, para así estar alerta de toda llegada y además poder esparcir sus espejismo hacia todo el planeta.

Recordar esto lo enfureció bastante, ya que se dio cuenta que aquellos planetas en los que había estado habían sido devastados por sus enemigos, los mismos que habían secuestrado a su padre, y aunque intentó calmarse, sus instintos fueron más fuertes y voló a toda velocidad hacia la cima de la montaña, donde para su sorpresa no había mucha seguridad y logró entrar sin ninguna dificultad.

Fue sorprendido por un grito desconocido, proveniente de detrás suyo, y al girar se encontraría con un intimidante mirajin, más alto que el promedio y con un tono de piel verde bastante oscuro. Deneb le pidió explicaciones por todo lo que estaba ocurriendo pero el mirajin se negó a responder, simplemente diciendo que era el rey de ese planeta y no debía contestar nada a un plebeyo.

A continuación expresó su sorpresa de encontrar a un sphinix allí, y más luego de que hace unas semanas había sido capturado el rey de dicha raza, pero luego de colocarse en posición de batalla, seriamente, decidió que lo ayudaría a extinguir dicha raza de una vez por todas.

El joven guerrero se mostró serio, y un poco molesto al recordar el secuestro de su padre, su instinto superó a su razonamiento una vez más y atacó sin piedad alguna, rasguñando con sus largas uñas el hombro de su oponente que no logró seguir su velocidad. Al ver como había reaccionado el mirajin, entendió que posiblemente no fuese de los más fuertes de su raza, por lo que aprovechó ese momento para entrenar en cierto sentido.

Sin perder un segundo se alejó un par de metros y luego de un suspiro comenzó a utilizar la técnica de los Kuronojines, la clonación, dividiendo su cuerpo en 2 seres idénticos, su "yo" original y un clon que a decir verdad no destacaba por su fortaleza ni resistencia, pero era de ayuda.

El autoproclamado rey se sorprendió por esto pero no dudó en lanzar una onda de ki, la cual sería esquivada con mucha facilidad. Deneb respondió atacando tanto por derecha como por izquierda, pero utilizando su cuerpo original para proteger al clon, ya que cualquier golpe por más débil que fuese lo eliminaría.

Luego de unos minutos de intensa batalla, el mirajin se encontraba agotado mientras que el sphinix parecía que aún no había comenzado, por lo que al ver que seguir con esto no serviría de nada impactó un golpe en la nuca de su oponente, dejándole inconsciente.

Luego de esto, investigó la zona, sobre todo la del castillo, encontrando una celda donde un señor mayor, posiblemente perteneciente a la raza oriunda de aquel planeta, el cual se asustó al ver a Deneb, pero que luego de ver que no parecía querer hacerle daño, le pidió que lo sacase de allí.

El guerrero golpeó las barras que lo encerraban, destruyéndolas sin esfuerzo, y el ser que allí se encontraba salió casi arrastrándose, y agradeciéndole por aquello. Deneb le pidió explicaciones de lo que había ocurrido y aquel sujeto le explicó que el mirajin había llegado hace unos días al planeta, reclamando la propiedad del mismo. Claramente los habitantes de allí se negaron a entregarse, pero fueron duramente masacrados por el invasor al no ser una raza guerrera, todos excepto él, el rey del planeta hasta ese entonces.

El mirajin lo había encarcelado y mantenido allí, dándole algún alimento de vez en cuando para que no muera, y sobornándole para conocer todos los recursos de allí. Deneb le dijo que lo había derrotado, cosa que sorprendió al sujeto, quien le agradeció varias veces, pero aún así no se quería acercar, sabía que los sphinixs también eran una raza a la cual debían temer.

Posteriormente, el joven le diría que se marcharía, pero antes de esto le preguntaría si conocía alguna zona donde pudiese entrenar. El sujeto lo pensó por unos segundos y una sonrisa maliciosa se reveló por un instante, pero enseguida la oculto, para posteriormente indicarle unas coordenadas donde podría dirigirse si quería un buen reto. Agradeció la información y luego de cargar con el cuerpo del inconsciente mirajin, partiría con su nave, esta vez con un destino en especifico.

Mientras tanto, en el planeta que acababa de dejar, el sujeto que hasta hace instantes había sido salvado por Deneb sonreía de una forma bastante malintencionada, pero pensando que había hecho lo correcto... "Los sphinixs tampoco son una raza en la cual hay que confiar", pensó...

Laberinto de la Demencia

Destino: Planeta Dédalo.

La nave del sphinix aterrizó junto con varias naves más, algo que le sorprendió, pero al bajar del vehículo vio como todos se dirigían a un mismo lugar, una puerta gigante, en la que se encontraba un gran oni de color rojo y un cuerno en su cabeza.

Obviamente Deneb decidió ir hacía allí, no sin antes dejar al mirajin que había derrotado totalmente inmovilizado, atado junto a una roca de la zona. Mientras se acercaba pudo observar como los que iban en la misma dirección lo hacían junto a un cargamento bastante grande, una gran caja la cual no paraba de moverse e incluso se escuchaba algo que provenía de allí, como si fuesen gritos.

El joven se paró en la fila, y el resto que allí estaban lo miraron bastante extrañados, pero el de piel violácea no entendía el porqué. Los recién llegados eran recibidos por el oni, el cual les pedía una identificación y posteriormente tomaba esas grandes cajas que no paraban de moverse y las ingresaba a través de la puerta, mientras que los seres que la transportaban se daban la media vuelta y se marchaban.

Cuando fue el turno de Deneb, el oni le pidió su respectiva identificación, lo que puso nervioso al joven que explicó que no tenía una. El ser intimidante de color rojo le dijo que de no tener una identificación debía marcharse de allí, y más sino poseía una carga de dejar, pero fue interrumpido por el guerrero, que explicó que no quería dejar ninguna carga sino que é quería ingresar allí.

El oni no comprendió, pero pensó que no había problema en dejarlo ingresar si eso es lo que quería, y casi riendo sarcásticamente le dijo que ingresara por la puerta.

La puerta se abrió, y dando pasos pequeños y con la punta de sus pies, ingresó despacio, pero ni bien atravesó la línea que marcaba la entrada, la puerta se cerró de golpe. Quiso darse la vuelta e intentar abrir pero era imposible,.. La puerta había desaparecido.

El ambiente en el que se encontraba no era el más agradable, parecía ser un bosque pero los árboles no poseían ni una sola hoja, el piso estaba formado por una especie de granito pero cada dos pasos había un pequeño pozo y el cielo mostraba una noche tenebrosa, con un silencio estremecedor, o así sería sino fuese por los gritos que no cesaban.

Avanzó unos cuantos pasos hasta que escuchó un impacto detrás suyo, era una de las cajas que había observado afuera de dicha zona. La caja fue abierta por un oni de color violeta que se encontraba allí, dejando ver una gran cantidad de seres de baja estatura de color verde, con una textura como si fuesen caracoles.

Deneb aprovechó la presencia de aquel oni y le preguntó donde podía dirigirse si quería entrenar, pero aquel ser de más de tres metros de altura se río levemente e ignoró la pregunta. El sphinix se adentró en aquel bosque, caminando por unos cuantos minutos sin cesar, hasta que se reaccionó que se encontraba en el mismo lugar donde había comenzado, dándose cuenta que había estado caminando en círculos.

Esto lo confundió pero a su vez le hizo estar más atento del entorno, algo que no era fácil, los árboles eran todos idénticos y no había nada que marcase que estaba avanzando, lo que causó desconcierto e incluso algo de temor en el joven.

Para su fortuna, encontró un sujeto de aspecto parecido al de un anciano, con una piel amarillenta y una barba blanca, que estaba vestido únicamente por una capa marrón, bastante deteriorada. Deneb aprovechó para preguntarle si sabía a donde se podía dirigir, pero el sujeto lo miró extrañado.

El anciano le preguntó a que se debía su buen humor, y este le respondió que era porque había comenzado su viaje de entrenamiento, y este planeta era su primera gran parada para lograr su objetivo. EL sujeto de barba lo miró sin entender mucho, tal vez estaba jugando con él, por lo que le preguntó si sabía donde estaba, obteniendo una respuesta negativa.

"Este es el Laberinto de la Demencia, un campo de concentración donde mandan a todos los que no somos útiles ni como esclavos"
Dijo el anciano, sin dar crédito a que el sphinix no supiera esto de antemano.


El joven no comprendió mucho, o mejor dicho, no parecía querer comprender y no podía creer que había sido engañado de tal manera, encontrándose encerrado. Pidió la manera de salir, pero claramente aquel sujeto no sabía, de hecho, nadie sabía como salir, y la única pista que tenían era el llamado "Primer bastión", una estructura de piedra que se encontraba a pocos metros con un cartel que indicaba aquel nombre.

Agradeció por ello y le dijo que si tenía novedades intentaría avisarle, pero mientras se marchaba, el anciano lo miraba con un rostro que mostraba algo de preocupación y tristeza, sabía que sería uno más de los tantos que no sobrevivían.

Primer Bastión

Llegó a aquella zona, en la cual se encontraba una especie de cueva gigante de roca, con una puerta de madera y el cartel del mencionado "Primer bastión". Le sorprendió la presencia de bastantes seres al rededor de la zona, todos con las mismas pintas del sujeto que vio hace minutos, tristes y desolados, con ropa en muy mal estado.

Intentó ignorar las miradas de todos que se posaban en él y avanzó hasta la puerta de la cueva, pero no había nadie allí por lo que decidió abrirla. Una vez se adentró, una lanza cayó desde el techo, pero la logró esquivar justo a tiempo. El interior de la cueva se conformaba de una laguna que poseía un puente de roca por encima de esta, la cual Deneb quiso atravesar, pero no fue tan fácil ya que se encontraba con miles de trampas que tuvo que esquivar, recibiendo un par de golpes e incluyo cayendo al agua en una oportunidad.

Una vez superó la laguna una nueva puerta se apareció delante de él, pero esta vez mucho más pesada que la otra, posiblemente hecha de algún material como el plomo. Intentó empujarla pero era casi imposible, era un verdadero reto, por lo que aumentó su ki y centró su energía en sus brazos, pero el llevar tanta energía a estos dejaría un apoyo inestable en el tronco inferior, resbalándose.

Aquí fue cuando nuevamente se dio cuenta lo importante que era el flujo del ki y su control, y utilizando el mismo principio que aprendió con su abuelo al usar la clonación, distribuyó uniformemente el ki en su cuerpo, y creando un apoyo firme, empujó la puerta, que luego de unos segundos terminó por ceder.

Detrás de la puerta se encontró con una especie de ring, formado por una plataforma de roca y 4 paredes del duro material que conformaba la puerta que acababa de atravesar. En el medio del mismo se divisaba un ser musculoso, de aspecto felino, con una capa blanca, que dormía plácidamente.

El sphinix intentó pasar por al lado de él para así abrir la puerta que se encontraba detrás suya, pero cuando tocó el ring un chirrido comenzó a sonar, despertando al león humanoide. Este último dio un gran bostezo que asustó al recién llegado, y luego se sorprendió al ver al guerrero de piel violeta parado allí.

"Hace lustros no tenía visitas, menos mal porque ya comenzaba a tener hambre, me mintieron cuando me dijeron que dormir quita las ganas de comer."
El león se relamió y observó de arriba a abajo a Deneb


Deneb le dijo que tan solo quería pasar para salir de una vez de allí, pero el felino se río y le dijo que si quería atravesar esa puerta primero debía vencerlo en un combate uno contra uno. El joven le preguntó la razón de esto y aquel ser de frondosa melena le explicó que el Laberinto de la Demencia poseía 4 bastiones, los cuales debía vencer si quería salir de allí.

Cuando quiso hacer otra pregunta fue callado por su similar, diciendo que no respondería más preguntas y se colocó en posición de pelea, cosa que imitó enseguida aunque algo insatisfecho por la información que había recibido. El sphinix esperó una cuenta regresiva o algo por el estilo, pero fue brutalmente sorprendido por un golpe del león en su rostro, que hizo que se golpease contra una de las paredes.

Allí entendió que esto ya no era un juego y debía tomárselo en serio, porque de lo contrario nunca podría salvar a su padre. Explotó su aura, aumentando su ki, algo que sorprendió y mucho a su rival, y posteriormente comenzó a lanzar ondas de ki mientras se acercaba.

Su oponente las esquivó sin dificultad pero sirvieron como distracción para que pudiese impactar con su rodilla a las costillas del gran guerrero, que se vio totalmente superado en velocidad. El joven continuó con una arremetida de golpes, aprovechando que su adversario aún estaba recalculando lo ocurrido, por lo que logró un daño importante antes de dar unos pasos atrás y respirar.

El guerrero de aspecto de león se dio medio vuelta y observó a su oponente, con una mirada que denotaba bastante rabia pero también desconcierto, por lo que también aumentó su ki, lanzándose al ataque.

Ambos mantuvieron un combate bastante intenso, conectando muchos golpes y recibiendo otros. Deneb se mantenía veloz y haciendo gala de su control de ki, utilizando diversas técnicas para sacar más rédito del combate cuerpo a cuerpo, mientras que el rival a batir conservaba la compostura y buscaba la manera de poder utilizar su fuerza física en el momento adecuado.

Para fortuna del joven, llegó el momento que su rival mostró síntomas de cansancio, por lo que no perdió un segundo más y comenzó a cargar una gran bola de ki, que una vez completó, fue lanzada a una gran velocidad, formando un haz de luz que impactó en el pecho del felino (Su técnica insignia, el Halley Comet), quien perdió el conocimiento instantáneamente.

Segundo Bastión

Una vez su contrario cayó desmayado, la puerta se abrió de par en par, y el guerrero no perdió un segundo para continuar su aventura. Fueron varios días en los cuales no paró de perderse y buscar la manera de salir de allí, y a diferencia del primer segmento, en este no había absolutamente nadie, y el clima era un poco mejor de hecho.

Se podía divisar un terreno totalmente llano en el centro, de una gran extensión y rodeado por una especie de cordillera. Bien a la derecha, en donde la llanura y las montañas tenían su encuentro, se podía ver un pequeño montículo con una bandera en la cima.

Una vez llegó a dicha zona se encontró con una campana junto a la bandera roja que pudo ver desde lejos, la cual procedió a hacer sonar y luego de unos segundos una especie de insecto humanoide emergió del montículo, dejando ver un cartel que decía "Segundo bastión".

"Me sorprende encontrar un candidato luego de tantos años pero en fin, me gusta hacer las cosas rápido por lo que te explico que mi desafío consiste en una carrera de velocidad, entre la cordillera que puedes observar"
Comentó el guerrero de aspecto de insecto


Posteriormente explicó que estaba prohibido volar e indicó cual sería el trayecto, y debido a la gran extensión del terreno Deneb entendió que no solo sería una prueba de velocidad sino también de resistencia. Ambos comenzaron la carrera, el insecto sorprendió con saltos extremadamente largos, gracias a sus siempre fuertes patas delanteras, mientras que el sphinix hacía lo posible para mantener una velocidad constante en su trote.

El joven observaba como su oponente se iba alejando cada vez más, pero cuando llegaron a la parte de la colina de la montaña se centró en concentrar su ki, tal como había hecho en la prueba anterior, lo que generó que pudiera mantener la calma y sus pasos fuesen más veloces y constantes.

En tan solo unos minutos se encontraba a unos pocos metros pero ya llegaba la ronda final, y viendo que no lo alcanzaría si seguía así, decidió utilizar una estrategia que había pensado mientras se mantenía corriendo. Desde sus pies comenzaron a formarse bolas de ki que una vez tocaban el piso generaban que el sphinix recorriese una gran distancia.

Con tan solo cinco o seis de estas bolas de ki fue suficiente para tomar la delantera y en un último esfuerzo, lograría llegar a la meta. Su rival no parecía muy molesto, por el contrario, quiso terminar con todo rápidamente por lo que levantó la bandera roja de la cima del montículo y una puerta apareció, la cual sería abierta y atravesada por Deneb, superando el segundo bastión.

Tercer Bastión

Se llevó una grata sorpresa al pasar por la puerta, encontrándose con una especie de bosque, con una vegetación frondosa e incluso una brisa, que daba lugar a un clima bastante agradable, y más si lo comparamos al infierno que parecía el laberinto en primera instancia.

Se dedicó a caminar de un lado a otro, en parte buscando la siguiente prueba pero en otra parte descansando de todo lo ocurrido, incluso se dio el lujo de tomarse una pausa de tranquilidad y descanso, para continuar con más energía en la búsqueda de su objetivo.

Luego de un tiempo de investigación, y casi de casualidad, encontró una pequeña casa que parecía casi escondida entre los árboles, muy rústica pero con un ambiente algo alegre que contrastaba con el infierno que era el Laberinto. Deneb supuso que debía entrar, y lo confirmó al ver a su lado un cartel de madera que decía "Tercer bastión".

Sin dudarlo mucho y buscando perder el menor tiempo posible se adentró en la pequeña casa, pero no encontró nada, era un monoambiente totalmente vacío. Dio unos pasos hacia su derecha y sintió como una brisa pasaba detrás suyo. Giró rápidamente, sin embargo, no había nada, pero si logró escuchar una risa que provenía de su izquierda. Volvió a girarse en esta dirección, pero nuevamente nada había allí.

Esto se repitió en varias oportunidades hasta que Deneb cerró ambos ojos para centrarse en la presencia del ser que lo estaba molestando, logrando sentir donde se encontraba, siendo necesario tan solo levantar la vista para verlo colgado del techo. Era una especie de duende verde, pequeño y con una risa burlona que ya estaba comenzando a irritar al guerrero.

El duende lo observó con una sonrisa y le dijo que él era el tercer bastión a vencer, algo que sorprendió al sphinix, pero tan solo se dignó a preguntar cuál era la prueba. El pequeño ser salió de la casa y le exclamó que lo siguiera, cosa que hizo sin pensarlo dos veces.

Cuando ambos se encontraban fuera del aposento, se miraron seriamente, hasta que una risa del duende rompió el hielo, para posteriormente explicar de que trataría dicha prueba.

"Al ver que has superado los dos primeros bastiones puedo dar por hecho que tienes una gran capacidad física y un buen control de tu cuerpo, pero en un combate real son los instintos los que triunfan... Tu objetivo será atraparme dentro de todo este bosque, y yo intentaré esconderme de ti. Para tu mala fortuna, puedo esconder mi ki bastante bien, por lo que no será una tare tan fácil."
Dijo el duende para posteriormente saltar a la copa de un árbol y marcharse saltando


Deneb pensó unos segundos que hacer y cuando quiso acordar su oponente se había marchado sin dejar rastro alguno, lo que lo dejó perplejo pero sabiendo que tenía que actuar cuanto antes si quería pasar esta prueba. Copió los movimientos del ser de piel verdosa, saltando a la copa de un árbol y posteriormente adentrándose en el bosque, pero no encontró rastro ninguno, todo se encontraba sin un mínimo movimiento o huella.

No supo que hacer y comenzó a ponerse nervioso, lo que no facilitó nada ya que sus sentidos se veían perjudicados y no podían actuar de una forma óptima. Fueron unas horas complicadas, ya que el guerrero intentaba buscar a su rival mediante lo que tenía al alcance, como su velocidad o fuerza, con la cual podía derribar algunos árboles, pero nada era suficiente y no había avanzado en lo más mínimo.

Pasó una noche entera, noche en la que aprovechó para dormir un buen rato y aún así no lograba encontrar a su adversario, por lo que descansó unos minutos para poder utilizar su estrategia de la mejor manera posible. Una vez estaba al 100% aumentó su ki ligeramente y se concentró, creando dos clones idénticos, con los cuales partió en búsqueda.

Fueron horas de intensa búsqueda hasta que uno de los clones encontró al duende durmiendo dentro de un árbol. Sin hacer mucho ruido notificó al resto y Deneb deshizo los clones, para posteriormente tomar a su adversario del talón y levantarle cual cazador a su presa.

El duende se despertó y se llevó un gran susto pero no tuvo otra opción más que aceptar su derrota y acompañar al sphinix nuevamente a la casa, donde una nueva compuerta se abriría desde el piso y una escalera lo guiaría a la última zona del Laberinto de la Demencia.

Último bastión

No había vegetación ninguna, se encontraba en plena noche y con un suelo formado de alguna especie de roca de color violeta, muy agrietada e incluso con un acantilado. Pero lo que más sorprendía eran unas especies de géiseres que expulsaban un humo de color rosado.

Deneb investigó la región, teniendo cuidado con no tropezarse con las grietas, pero esto causó que se distrajera con esto, cayendo en uno de los géiseres. Para su desconcierto, sería expulsado por la presión del géiser, pero con una gran confusión hasta el punto de no recordar que había ocurrido.

Decidió ignorar esto y continuó con su aventura, siendo el único camino que parecía tener sentido era aquel que necesitaba atravesar el acantilado. Obviamente esto no fue difícil para el guerrero, que tan solo tuvo que levitar hasta llegar hasta el otro extremo.

Posteriormente continuó caminando por la zona en el mismo sentido, atravesando varios acantilados y algunas elevaciones de rocas, pero esto se mantuvo por un buen tiempo, hasta que al fin pudo divisar algo destacable, una gran montaña a lo lejos.

Para su desgracia, no fue fácil llegar hasta allí, ya que, intercalando caminar con volar, y tomando un descanso de vez en cuando le tomaría 2 días y medio llegar hasta allí. Una vez en la base de la montaña logró realizar el duro desafío de escalarla, ya que se negó a volar, queriendo reservar su ki para el reto del último bastión.

Una vez en la cima, tan solo encontraría un simple cartel de madera con la inscripción de "último bastión", pero nada había a su al rededor. Deneb pasó por un momento de frustración y preocupación, comenzó a examinar toda la montaña, pero no veía signo alguno de nada, hasta que cegado por la furia golpeó el cartel, lo que permitió que el piso se abriese en un hueco gigante por el cual caería en caída libre.

No podía observar nada, estaba todo oscuro, y podía intuir que posiblemente el agujero fuese tan alto como la montaña misma, por lo que cerró sus ojos y concentrando sus sentidos, fue capaz de aterrizar con ambos pies en el momento exacto, su control del ki y de su cuerpo era casi perfecto.

Todo se mantenía oscuro, hasta que una luz rosada se encendió delante suyo...

"Buenas, Deneb, me presento como el último bastión. Te felicito por haber llegad hasta aquí, hace siglos no teníamos un aspirante tan dedicado y mucho menos alguien que superase las pruebas tan rápido."
Comentó una voz que provenía de la luz rosada


El sphinix se sorprendió y lanzó varias preguntas, pero todas fueron ignoradas, hasta que suspiró y preguntó cual era el desafío de este último bastión. La voz volvió a hacerse presente, explicando que este último desafío sería mucho más duro que los anteriores, pero que tenía gran relación con lo que había tenido que hacer en estos retos.

Aprovechando que al fin alguien respondía sus dudas con claridad, le pidió que le explicase de que trataba este Laberinto.

"Bueno, es una larga historia, pero la podemos resumir en que este Universo se ha caracterizado por querer mantener un nivel de poder muy alto, algo que el Kaioshin y Hakaishin de turno suelen regular todo el tiempo. El Laberinto de la Demencia es un planeta ubicado a las afueras del universo y el cual tiene una entrada en el Planeta Dédalo, siendo un lugar que ha servido de desafío para aquellos seres débiles que son enviados, con el objetivo de que se vuelvan más fuertes y mantener la elite del universo.

Con el correr del tiempo se ha malinterpretado esto y se cree que funciona como un campo de concentración, pero lo cierto es que, aunque no destaca por su hospitalidad, es un conjunto de retos con el fin de crear un guerrero apto "

Aquella voz explicó con tranquilidad


El joven estuvo uno segundos para entender lo que había planteado, y una vez lo comprendió, le explicó su situación, siendo que había llegado a ese planeta buscando entrenar y hacerse más fuerte, por lo que esa noticia le alegraba. A continuación la luz rosada se apagó pero instantáneamente se encendieron numerosas luces colocadas en las paredes que daban visibilidad de la zona.

Allí, Deneb se encontró con un ser de piel rosada un traje bastante rústico o antiguo, pareciendo un monje o algo por el estilo. Dicho sujeto se acercó lentamente mientras le explicaba que la última etapa antes de salir era un entrenamiento puro y duro, uno como nunca había tenido.

Y así fue, el ser se identificó como un Majin, un ser mágico de una raza primordial en los 12 universos, el cual posee un control del ki perfecto, dominándolo de todas la maneras posibles, e incluso pudiendo darle forma o manipularlo de maneras que no se podrían ni esperar.

Continuó admitiendo que había seguido de cerca el progreso de Deneb, y que en su opinión tenía un control del ki muy bueno, pero con un gran margen de mejora, por lo que su entrenamiento finalizaría una vez dominase su ki, cuerpo y espíritu al ciento por ciento.

Y así Deneb fue entrenado de manera incesante, aprendiendo una nueva habilidad, aquella que intensifica al máximo el control del ki, estamos hablando del Teosi-ken. En principio no era un objetivo primordial el aprender dicha técnica, pero el excelso control de la energía vital y el progreso exponencial al que solía estar acostumbrado el sphinix fueron más que suficientes para lograr tener un avance en esto.

La técnica consistía en un potenciador, pero no en uno que mejorara la fuerza o aumentara el poder del usuario, sino uno que se centraba en acrecentar el flujo de ki de quien la utilizase, así como el dominio que tuviese de este. Esto lo beneficiaba ya que no es que tuviese mayor cantidad de energía sino que la manera en la que la usaba era mucho más eficiente, así como también le permitía tener el control perfecto, para poder distribuirlo a aquellas partes del cuerpo donde precisase reforzar, sin perder estabilidad en otras.

La gran desventaja de esta técnica era la gran concentración que se necesitaba para poder utilizarla, teniendo que estar aproximadamente unos 30 segundos en total calma y armonía tanto consigo mismo, así como con el ambiente.

Luego de días y días de entrenamiento sin descanso, el Majin aprobó a Deneb, admitiendo que había superado el último bastión, y como conmemoración de ello, tuvieron un combate amistoso en donde dieron su máximo pero el joven guerrero aún no era suficientemente fuerte para derrotar a aquel ser de millones de años de experiencia.

Posteriormente se despidieron y una puerta apareció delante de ellos, la cual fue atravesada por Deneb, apareciendo en alguna zona del Planeta Dédalo, lugar donde se encontraba la puerta de ingreso. Se tomó unos minutos para descansar y partió en busca de su nave, y una vez la encontró no tardó un segundo en salir hacia Arukoru.

Rescate y venganza

Aprovechó los días de viaje para entrenar como sino hubiese un mañana, pero sentía que algo estaba mal, lo sentía raro. Luego de ese tiempo, le extrañó el aterrizar en un planeta bastante destruido en comparación a como había estado cuando se marchó de allí, pero claramente era su planeta de origen.

Exploró por un buen rato hasta encontrar el castillo principal, donde solía vivir junto a su padre y abuelo. Pero lo que encontró fue un conjunto de escombros de gran tamaño.

Intuyendo lo que ocurrió, las emociones salieron a flor de piel, pero se contuvo y salió en dirección a una de las aldeas circundantes. Allí encontraría a algunos sphinix, que se alegraron de su llegada, pero que se mostraba la preocupación en su rostro.

Deneb preguntó qué había ocurrido, y la respuesta fue clara y concisa.

Los mirajines nos atacaron hace unos meses, se llevaron al rey Altais y destruyeron el castilo.
— Comentó una de las aldeanas


Esto provocó la ira del joven, pero fue interrumpida por un sentimiento de confusión, había dicho que atacaron el planeta hace meses pero no había pasado tanto tiempo de su partida. Preguntó nuevamente por esto y una de las aldeanas, sin entender mucho le explicó que ya hace 3 años se había marchado de allí.

Quedó incrédulo. No podía ser que tanto tiempo hubiese pasado. Intentó reflexionar acerca de esto pero decidió que lo mejor era actuar cuanto antes, tomando nuevamente su nave y partiendo hacia la dirección que todos conocían como la base de los mirajines, pero a la que nunca habían ido debido a su inferioridad tanto numérica como en poder.

Los días que pasó dentro de la nave fueron cruciales para que entendiese que lo más probable era que había perdido la noción del tiempo en el Laberinto de la Demencia, o incluso posiblemente el tiempo transcurriese más lento allí.

A fin de cuentas, lo importante era que debía rescatar tanto a su abuelo como a su padre ni bien llegase, aunque eso le costase la vida.

Días después, mientras dormía, la nave fue atacada mientras buscaba aterrizar en un planeta, lo que despertó al guerrero que salió del vehículo velozmente. Varios cañones disparaban sin piedad, pero para su fortuna, no eran tan potentes y sus ataques eran fáciles de esquivar, por lo que pudo descender hasta el suelo tranquilamente.

Allí, 5 mirajines lo esperaban a las puertas de un túnel subterráneo, después de todo, su planeta solía tener las sociedades bajo tierra. Dichos seres no esperaron que el invasor se pusiese en posición de combate, sino que atacaron con golpes y patadas, pero serían esquivados sin mucha dificultad.

Deneb quiso acabar rápidamente, ya que no eran muy fuertes, y con un giro de 360° derribaría a cada uno de ellos para posteriormente salir volando adentrándose en el túnel. Allí disminuiría su ki, con tal de pasar desapercibido, cosa que lograría, pasando por encima de un guardia que ni se inmutó.

Llegaría a una nueva entrada, donde se encontraba una larga escalera hacía abajo, la cual atravesaría rápidamente, hasta encontrar una nueva puerta, esta vez abierta. Se asomó ligeramente, divisando un salón totalmente vacío, a excepción por dos tronos, estando uno de ellos ocupado y el otro vacío.

Dando la cara por su raza dio un paso al frente, mientras que el ser que estaba sentado en el trono se sorprendió y no demoró ni un segundo en levantarse. Lo miró de arriba a abajo y preguntó cómo había hecho para llegar aquí y a que venía. Deneb dudó en responder pero tan solo dijo que no tuvo mucha dificultad en llegar hasta allí, y que venía a defender a su raza así como a rescatar a su padre y abuelo.

La tensión se palpaba, y aquel sujeto, mientras decía que no sabía de que estaba hablando, se identificó como el rey mirajin, lo que le causó cierto estrés e ira al sphinix, que siguiendo sus instintos se lanzó al ataque.

Como todo mirajin de la élite, el combate cuerpo a cuerpo no era su fuerte, sin embargo si que podía defenderse muy bien utilizando sus características ilusiones. El rey golpeó con 2 dedos la frente de su oponente, quien comenzó a tener ciertas alucinaciones, pero respirando profundamente supo reponerse y atacar con mucha precisión, dejando en el suelo a su rival.

Quiso rematarlo con un ataque de ki pero un recuerdo vino a su cabeza, pero era raro, él no había vivido eso. Se trataba de su padre y su abuelo encerrados en una celda, sufriendo y sollozando, para luego desvanecerse y ver como varios mirajines reían observando esto con una clara mirada de soberbia.

La rabia se apoderó del joven, pero no podía hacer nada, se encontraba encerrado en la ilusión y los sentimientos de enojo y desesperación no ayudaban, ya que para salir de ella debía mantener la calma. De hecho, algunas lágrimas le caían de sus ojos cerrados, mientras el rey mirajin lo golpeaba sin piedad.

Un golpe en la cabeza lo dejaría inconsciente, mientras su oponente reía con soberbia, pero al cabo de unos segundos una ligera aura azul apareció sobre el sphinix que se encontraba herido y tendido en el suelo. Levemente comenzó a levitar mientras abría sus ojos de a poco, mostrando unos ojos totalmente azules.

El mirajin se dio la vuelta cuando lo escuchó, asombrándose al ver a su oponente recién derrotado levantándose. Lanzó un golpe al abdomen pero fue esquivado con delicadeza, para luego dar media vuelta y despertarse completamente. El guerrero no entendía que había ocurrido pero solo sabía que estaba utilizando el Teosi-ken en su máxima expresión, habiendo salido de la ilusión.

A posteriori avanzó a una gran velocidad hasta quedar frente a frente con el rey de la raza enemiga, golpeando con su pierna la rodilla de este, quien no pudo reaccionar y se desestabilizó. Aprovechando esto dio un codazo en su rostro y luego de apartarse unos metros cargó dos rayos de ki que se unirían e impactarían de lleno, derrotando al rey mirajin en un santiamén.

Sin perder tiempo fue en busca de su padre y su abuelo, y le facilitó aquella ilusión que vivió porque reconoció el lugar donde estaban, llegando allí en unos minutos. Increíblemente no había prácticamente nadie en el castillo, ya que la mayoría se había dispersado en diversas expediciones, y cuando encontró las celdas los vio a ambos, devastados y agotados en el piso.

Los sacó de allí, preocupándose porque respiraran, algo que confirmó, pero no pudo hacer que recuperaran el conocimiento. En parte alegre por haberlos encontrado y triste por verlos en esa situación afrontó todo y los llevó a la nave, donde tendría algunos recursos para que se alimentasen.

Les dio dichas provisiones y al cabo de unos minutos, ya en camino a Arukoru, lograrían despertar. Deneb se alegró enormemente del verlos, teniendo un momento emotivo, mientras que Aquilae y Altais se disculpaban por haber sido un estorbo y no poder ayudarle, algo que su hijo y nieto respectivamente negó, diciendo que la situación fue muy importante para su evolución.

Llegarían al Planeta Arukoru, donde serían recibidos por los sphinix, que se alegraron de verlos. Los meses posteriores fueron duros, juntos reconstruyeron el castillo como pudieron, mientras Aquilae retomaba su cargo de rey, por su parte Deneb se encargó de intractuar con los más jóvenes de la raza, entrenándolos en el arte de controlar el ki.

Su abuelo observaba todo con una sonrisa, viendo como su nieto había crecido, pero sabían que no terminaría todo aquí...

Pasaron años, años donde fueron atacados en varias oportunidades pero ahora la fuerza de los sphinix era mucho mayor, tanto por parte de Deneb que no paraba de progresar como por el resto de sphinix que también habían tenido una mejora luego de su entrenamiento con su nuevo maestro.

Tanto mejoraron que lograron recuperar el control de 2 satélites naturales que poseían anteriormente y los mirajines les habían arrebatado. Hablando de dicha raza, decidieron no meterse en más problemas, dejando de atacar a Arukoru y la raza que lo habitaba, y decidiendo mantener su imperio por otras zonas.

Pero todo cambió un día, todo terminó un día...

Final total

Todo se encontraba tranquilamente en Arukoru cuando un par de seres se acercó al planeta con tranquilidad, levitando ligeramente mientras se mantenían serios y callados. El rey Aquilae se alertó por esto y salió a ver quienes eran, sorprendiéndose por el aspecto de estos. Viendo que su padre salí, Deneb lo acompañó, yendo rápidamente, y posteriormente tanto Altais como el resto de la raza que vio la situación se fue acercando de a poco.

Todos formaron una ronda al rededor de los dos recién llegados, Aquilae y Deneb. El rey del planeta le preguntó quienes eran y que buscaban, pero tuvo que repetirlo para que le prestaran atención, algo que le irritó bastante.

"Me presento, soy Liquir, el Dios de la Destrucción de este Universo y él es Korn, mi ángel correspondiente. Solo venía a decirles que como Hakaishin he decidio que acabaré con esta raza de una vez por todas, como debí haber hecho hace eones."
Dijo con un tono serio


Ante este comentario todos se alertaron, pero quienes más reaccionaron fueron el rey y su hijo, que se prepararon para el combate, aunque intuían que no sería fácil. Liquir también venía preparado para esto, extrañaba tener un buen combate, por lo que se alejó y se preparó, alzando sus 3 colas.

El primero en atacar fue Aquilae, quien fue con todo lo que tenía, logrando impactar un duro golpe en la cara del zorro, o eso había parecido, ya que en verdad el golpe no había hecho nada de daño. El Dios respondió con un rodillazo en las costillas y con una de sus colas golpeó la espalda del sphinix, que cayó al suelo. Deneb quiso hacer algo al respecto pero ninguno de sus ataques fue efectivo, siendo bastante inútil, lo que le estresó, pero la experiencia de tantos años le hizo poder mantener la calma.

Aquilae se levantó y volvió a la carga pero solo fueron suficientes 3 golpes para dejarlo fuera de combate y con un gran dolor, claramente la edad ya le estaba pesando. Todo quedaba en manos de Deneb.

El joven guerrero se lanzó con un fuerte impulso, logrando conectar un golpe bastante efectivo, pero a cambio recibiría 2 más, siendo que parecía que el Hakaishin se estaba tomando todo como un juego. Debido a esto, acumuló la rabia e irritación que toda la situación le provocaba y luego de un suspiró sus ojos se tornaron azules, estaba utilizando el Teosi-ken.

Con dicha técnica pudo sorprender a Liquir y dar un par de impactos, e incluso utilizó su técnica Halley Comet logrando un gran resultado. Pero el Hakaishin se hartaría de esto y sacaría 9 colas, cargando una esfera de ki con cada una de ellas, atacando a los sphinix que se encontraban observando.

Una de dichas esferas atravesaría a Altais, quien murió en el acto, sin nada más que hacer. La ira se acumuló en Deneb, quien estuvo a punto de perder el Teosi-ken, pero debido a su gran control del mismo lo supo mantener e incluso acrecentar con la rabia que tenía.

Con un potente grito lanzó dos rayos de ki mientras se acercaba, usándolos como distracción para aparecer detrás de la deidad, pero no fue lo suficientemente veloz, ya que lo esquivó tan solo girando su cuerpo y con una de las colas lo apartó, para que con las otras 8 le propinase un combo de golpes.

El joven quedó incapacitado para seguir luchando, aunque mantenía su técnica activa, pero todo se terminó cuando el Hakaishin decidió marcharse, con un rostro de decepción. Todos pensaron que se había terminado, alegrándose en parte por ello, pero la tristeza era abundante al ver como el ex-rey Altais yacía muerto en el piso de Arukoru.

Todos lloraban o consolaban a los que lo hacían, incluso Deneb y Altais que no sabían que hacer, pero fueron interrumpidos por una luz violeta que iluminó todo el planeta. Deneb se volvió a parar y estuvo a punto de ir hacía el origen de dicho resplandor, pero se quedó conmocionado al ver una gigante esfera de ki violeta que se acercaba lentamente.

El guerrero cargó un ataque de energía y lo lanzó a la esfera, pero este fue absorbido y continuó como si nada hubiese ocurrido. Y así le llegó el final definitivo a los sphinix, una raza atormentada por su triste pasado.

FIN.

Estilo de combate

Deneb siempre se caracterizó por ser un guerrero bastante tranquilo y calmado, lo que le hace pensar fríamente en muchas ocasiones, pero lo cierto es que era normal que se estresase continuamente, y la calma llegó luego con sus posteriores entrenamientos.

Es bueno en el combate cuerpo a cuerpo, al menos mejor que el promedio, pero es más que obvio que siempre destacó por su excelente control de ki y su manejo del mismo, desde el flujo manejado para utilizar sus famosos clones de ki, aprendidos de los Kuronojines, como también para utilizar sus técnicas, potenciándolas de gran manera.

No es orgulloso ni nada soberbio, por lo que no suele humillar a sus oponentes, además, tampoco es de perdonarlos, es posible que lo haga pero si se trata de un combate a vida o muerte, o si se meten con algunos de sus familiares no dudará en dar el máximo de si.

Debilidades

Habilidades

Técnica Clase Imagen Descripción
Vuelo Control de Ki
Nube-Voladora VoxBox.gif
Como la mayoría de personajes posee la capacidad de volar mediante el control de Ki. Puede hacerlo tanto de manera normal sin gasto de Ki, como también utilizando el llamado "vuelo rápido", gastando más Ki y dejando una estela.
Kiai y Ondas de Ki Control de Ki
Tumblr m9bwvuaphN1rboeh5o1 500.gif
Obviamente también tiene el control de su propio Ki, así como la capacidad de manifestarlo como ráfagas u ondas de Ki. Esto, a su vez, es el primer paso para manifestarlo de diferentes maneras, como a través de Ondas invisibles.
Clonación Adquirida de los Kuronojines
WavyDecimalBlobfish-size restricted.gif
Es capaz de crear varios clones de sí mismo con el fin de ayudarle en la batalla contra un oponente. La habilidad que Deneb maneja con este técnica es tal que puede mantener peleas de larga duración utilizando 2 o 3 cuerpos de forma simultánea.
Psicoquinescia Habilidad típica de los Sphinixs
Kaikosen.png
Esta habilidad le permite paralizar a los enemigos impidiéndoles el movimiento con tan solo mirarlos.

Técnicas

Técnica Clase Imagen Descripción
Punto Gravitacional Telekinesis
Maxresdefaultdd.jpg
Deneb puede manipular la gravedad mediante telekinesis, tanto aumentarla como disminuirla.
Transformación en Arena Habilidad típica de los Sphinixs
5252246-beerus egg.gif
Puede transformar objetos inertes en arena con tan solo tocarlos, incluso puede hacerlo sin tener contacto con ellos, aunque solo con objetos pequeños o frágiles.
BlockMental Telekinesis
Ae4fea618da2f61fd73b294903cec33efcec334f hq.gif
Puede dejar en blanco la mente de su oponente si este lo mira fijamente durante unos pocos segundos.
Thrental Telekinesis
Mind Control.gif
Puede conectar ambas mentes, sin manipularlas, pero pudiendo retrasar pensamientos o tan solo saberlos antes de que su rival efectúe su acción.

Teosi-ken

Deneb Meditando para controlar el Teosi-ken

El Teosi-Ken es la principal habilidad de Deneb, la cual más que habilidad se basa en un estado, tal como el Kaio-ken lo es, pero a pesar de intesificar la fuerza, aumenta la capacidad de manejar el ki y la forma en la que el flujo de dicha energía se manifiesta, brindando un mayor control tanto para utilizar técnicas como para ocutarlo o estabilizarlo. Sus ojos pasan a ser de color azul, su expresión se vuelve más seria, su complexión física pasa a ser de alguien más delgado y su personalidad pasa de ser alguien estratégico y tranquilo a ser alguien totalmente sereno, obviando movimientos innecesarios para ahorrar más energía.

Batallas

Arco Rival Resultado
Planeta Willmut Mirajines invasores Derrota
Entrenamiento Deneb Mirajin clase baja Victoria
Laberinto de la Demencia Primer bastión Victoria
Laberinto de la Demencia Segundo bastión Victoria
Laberinto de la Demencia Tercer bastión Victoria
Rescate y venganza Soldados mirajines Victoria
Rescate y venganza Rey mirajin Victoria
Final definitivo Liquir Derrota

Torneos y concursos

Torneo/Concurso Rival Resultado
1º Torneo Fanon del Poder ►Farnat◄ y Dark Smoke Derrota
2º Torneo Fanon del Poder ╠ Kynos ­­­­╣ & Arctic (junto a Riesig (DBF)) Derrota
3º Torneo Fanon del Poder Galak (WW) y Fukai Shijizu Victoria
3º Torneo Fanon del Poder Tagoku (CW) y Sariel (DB:S) Derrota
3° Teamkaichi Budokai Darkhan (WW) & Ƶhivago/Legión (WW) (junto a Neru) Victoria
3° Teamkaichi Budokai Kumori & Crim (WW) (junto a Neru) Victoria
3° Teamkaichi Budokai Ánima (DB:S) & Aerith (junto a Neru) Derrota
Golden Freezer Awards 2021 (Mejor Anti-héroe) Anti-héroes varios Derrota

Galería

Curiosidades

  • La nueva historia del personaje es una fusión de la historia vieja y la historia de Cosmic (WW), otro personaje del autor.
  • Pasó de ser el relleno del equipo del 1er Torneo Fanon del Poder a ser uno de los líderes del equipo del 3ero.
  • Tabsen, el nombre del rey de los sphinix deriva de Absenta, una de las bebidas alcohólicas más fuertes.
  • El nombre del planeta, "Arukoru" proviene de alcohol en japonés, ya que los nombres de Tabsen, Bills y Champs vienen de bebidas alcohólicas.
  • El nombre de Altais, el "abuelo" de Deneb, proviene de una de las estrellas de Draco, una de las constelaciones más cercanas a la cual le da nombre a Deneb.
  • El planeta Dédalo, donde se encuentra el Laberinto de la Demencia, claramente hace referencia al Laberinto de Dédalo.
  • El planeta Willmut, hogar de los Kuronojines, debe su nombre al científico que fue protagonista de la clonación de la oveja Dolly, haciendo referencia a la habilidad de dicha raza.

  1. Segundo lugar del 3º Teamkaichi Budokai
Advertisement