Dragon Ball Fanon Wiki
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Stroke (ストローク; Sutorōku) es un personaje creado por Zakura15 para así darle participación en la Segunda Edición del Torneo Teamkaichi.

Etimología

El nombre del personaje, Stroke es un sinónimo en inglés de la palabra “toque” –Touch– que referencia al estilo de pelea del guerrero. Mientras que la denominación de su raza Tsutaijin proviene del anagrama de la palabra Taiketsu –que en japonés se le define al término ‘enfrentamiento’– junto a la combinación del sufijo -jin.

Apariencia

Es un joven de estatura media-alta, tez morada en su mayoría con tonalidades más claras rodeando sus oídos y parte del rostro, que a su vez es cortado por un delineamiento sobre sus mejillas. La zona superior de su cabeza es cortada por una especie de abertura curvada que concluye poco más de su oído izquierdo. También posee ojos rasgados junto a unas pupilas carmín típico en su raza.

Su vestimenta consiste en una camiseta sin mangas de tonalidad bordó, acompañado de una hombrera dorada por el lado derecho que cubre parte de su trícep. En su brazo izquierdo posee un vendaje negro y y en ambas manos utiliza un par de guantes del mismo color.

Por debajo hace uso de un cinto dorado en conjunto de unos pantalones de tela comoda para así facilitar sus movimientos. Para finalizar, trae puestas unas botas purpuras con detalles negros, tanto la punta como su entrada.

Diseño original

Aquí que se pueden apreciar los dibujos hechos a mano por la autora, tomados de referencia para el diseño final.

Niño Adulto
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Personalidad

Desde muy pequeño, Stroke se ha caracterizado por amor a la naturaleza como también respeto a ésta y las artes de pelea dadas por su padre; del cual siempre cumplía sin objetar las órdenes dictadas, notándose la confianza –casi ciega– que le dirigía al mayor. Esto se generaría mayormente al ser el susodicho el único de su especie con quién nuestro protagonista conviviría y se desarrollaría –hasta una mediana edad–, compartiendo así un poco de la ideología pacifista de su viejo y comprendiendo que cada ser vivo, fuera o no de su raza, valía lo mismo.

De manera similar funcionaban las peleas, siendo visto un medio por el cual un individuo podría conocerse a sí mismo y ejercer prácticas con fines para comprender la energía de alrededor –Ki en éste caso–.

Esta rutina cambia con su creciente curiosidad hacia los de su raza, del cual constantemente interrogaba a su tutor y éste no daba respuesta alguna. A partir de allí, se detuvo en objetar al susodicho, sin embargo las dudas permanecieron latentes y serían el catalizador que provocaría en él las ansias por explorar rincones desconocidos.

En su juventud, cuando dio por sentada la interacción con otras personas –desconocidas para él en su momento– se vio sorprendido por la clase de cultura y vivencias que tenían, estableciéndose en su mayoría, personas convertidas en soldados o contrabandistas, dispuestos a valorar su “deber” por sobre todo lo demás –contrastando notablemente con la ideología que se impuso desde memoria–. Sin embargo, aún en su inocencia, permaneció con ellos, cambiando su actitud paso a paso  y tomando un rumbo más negativo. Dicho sea, esto empeoraría con sus problemas de comunicación con su padre, perdiendo de alguna manera, su brújula moral.

Esto seguiría así, hasta que se diera a conocer la cúspide en su egoísmo junto a la enfermedad del anciano. Con el colapso de éste, Stroke se sentiría vivamente arrepentido de éste evento al creer que de alguna manera, su mal comportamiento hacia él habría de provocado aquella desgracia.

Con ello en mente y la oportunidad de tomar viaje a paraderos desconocidos, su actitud rebelde decrecería hasta obtener un porte más calmo y analítico causado en mayoría por su repentina independencia y sus constantes recorridos en solitario. Este aspecto sería reforzado aún más con el desarrollo de su nuevo estilo de combate, proporcionado a las características imbuidas hacia la lógica y regularización en las emociones del propio ser en afán de que estas no sean los motores para la propia destrucción –tomando de referencia como sus sentimientos le nublaron y provocaron un distanciamiento de su padre–.

En medio de su recorrido, tendría la oportunidad de obtener una ‘medicina’ –en la Tierra– para su padre a su vez que la grata presencia del ser humano más conocido de por allí, Saairu. En un principio, se le apareció a éste con cierta desesperación a causa de la tensión poseyente, sin embargo, logró la calma en su corazón en cuanto su nuevo compañero accedió a cooperar –con determinadas condiciones a cumplir–.

No es que Stroke tuviera mucho conocimiento de otras especies y tampoco tuvo tiempo a hacerse alguna primer impresión, sin embargo, gracias a las continuas interacciones que ambos compartirían, el de tez morada se percataría del buen individuo que realmente es Saairu. Claro está, tampoco haría caso omiso a los defectos que aquejaría la mente del susodicho.

Aquél sería el motor por el cual el maestro del Henkō enseñaría la disciplina a Saairu, esperanzado que pueda contribuir en pulir el equilibrio de su carácter y la mejor toma de decisiones. Lo que Stroke no sabría –de forma consciente– es la influencia del humano hacia su persona, ganando mayor humildad y habilidad para convivir con otros, así como también, la comprensión en que cada individuo no está dividido por una línea exacta entre el bien o el mal.

Historia

Nacido en un planeta desconocido por varios –mas no todos– seres del Universo 7 y a falta de progenitores propios, un pequeño niño es acogido por un anciano viviente entre una zona montañosa para así criarlo como si su hijo de sangre se tratase; el susodicho crío sería nombrado ‘Stroke’.

Al estar en un ambiente aislado de prácticamente toda la civilización, él como pequeño se vio forzado en elegir a su nuevo tutor como modelo a seguir y del que “absorbería” varias de sus costumbres –incluso ideas– debido a su naturaleza pasiva. Y así daría lugar a un estilo de vida bastante particular, dónde ambos entes aprenderían uno del otro.

Desde el principio, se le enseñó al joven ser atento y benévolo con la flora y fauna que le rodease a causa de ser estos las principales fuentes energía y “propulsores” de la vida en su mundo, gracias a la ley del equilibrio de fuerzas entre estos seres. Era también a causa de esta ‘idea’ que su padre le enseñó –gracias al vínculo con la energía– el control del llamado Ki, debido a que una de las tres reglas principales de ésta forma de técnica, era su relación con la energía espiritual residente en cada alma consciente –en este caso, el denominado ‘Genki’–.

Claro que esto no fue fácil, requirió de mucho tiempo tal aprendizaje, pero a la par que se adentraba a éste nuevo mundo que solo su protector pudo enseñarle, con mayor eficacia podía comprender la importancia de las criaturas vivientes en cada rincón que visualizase, y de alguna manera, también concientizarse del gesto de su maestro.

Sin embargo, su guía siempre siendo tan tranquilo y bondadoso, se mostraba escéptico ante sus interrogantes en cuánto se tratase de otros miembros de su raza o la causa de no querer viajar más allá de sus conocidos relieves rocosos. Y era la realidad, Stroke se caracterizaba por ser –algunas veces– bastante curioso si no era capaz de saciar sus grandes dudas. Lastimosamente debió dejarlo pasar, ya que sí él lo quería, su padre era bastante terco y el pequeño aún respetaba la autoridad del adulto, por lo que dejó de cuestionar, al menos en voz alta.

Pasando unos pocos años y dando sus primeros pasos como adolescente, el jovenzuelo de piel morada se propuso a investigar más allá de lo dictado, recorriendo un largo camino hasta encontrarse un pueblo con ¡Varias personas similares a sí mismo! ‘¿Qué estaba ocurriendo? ¿Realmente al fin lograría interactuar con otra persona que no fuera su viejo? ¿Y por qué se sentía tan ansioso?’ eran las múltiples interrogantes que lo apresaron aquél día, mientras se acercaba tímidamente al primer grupo del que echó un vistazo.

Y a partir de allí todo cambió, porque otra cosa que nunca se le fue dicho hasta la interacción con otros de su especie, sería la estimación por el poder como fuente de dominación y el deber por sobre lo demás, incluyendo vínculos familiares. Obviamente esto dejó anonadado al chico en un primer momento, y claro, también se le había cruzado por la cabeza la intención de alejarse de seres tan completamente insensibles a lo acostumbrado. No obstante, recordando lo que se le fue enseñado desde pequeño –involucrando el entendimiento a otras mentalidades– se decidió por realizar visitas más frecuentes a aquél pueblo (y otros) con el fin de obtener un mayor conocimiento al ya poseyente. Sin embargo, para conseguir aquello, deberán de darse estos recorridos en desconocimiento de su padre, esto debido al temor y respeto profundo que Stroke aún le guarda.

Posteriormente, el mencionado guerrero fue aprendiendo las costumbres tradicionales de los suyos; extendiéndose desde el valor del silencio en una batalla, la cooperación entre equipos –irónico ante la ya dicha naturaleza de la raza– para así seguir las ordenes y por sobre todo, no dejar que los sentimientos interfieran en un encuentro. Esto último dejó con un amargo sabor de boca a nuestro protagonista, ya que según, las peleas era uno de los mejores métodos para conocer a una persona e incluso su mismísimo espíritu, pero limitando aquello… Le generaba una sensación bastamente insípida.

Y sí con ello no era suficiente, la relación con su padre se tensaba hasta el hartazgo, desconfiando el mayor de su propio hijo a causa de las constantes desapariciones y excusas que imponía en el medio, sumado a que en un momento repentino, Stroke retornó con las constantes preguntas sobre el aparente exilio de su padre entre los suyos y como éste se resignaba a no brindarle un conocimiento mínimo sobre estos y sus tradiciones. Evidentemente aquella grieta provocó de a poco una ruptura en su comunicación hasta que inconscientemente, el adolescente imitaba conductas despreciables provenientes de sus nuevos “amigos”, tales como la egolatría o descortesía hacia los seres vivientes de su entorno salvaje, tratándolos con más frialdad de lo usual.

El tutor de nuestro protagonista, consciente del extraño porte en su hijo, decide acercársele en varias ocasiones con la finalidad de poder platicar y así arreglar sus diferencias para volver en lo que fue una vez, un vínculo de familiaridad que sobrepasaba la sangre. Esto cobraría mayor relevancia al descubrir unos ligeros síntomas prevenideros de una conocida pero mortal enfermedad que con anterioridad ya habría pillado la vitalidad de cualquier habitante en su planeta.

Habiéndose encontrado ambos miembros, el anciano toma la iniciativa para hablar, logrando opacar lo máximo posible sus rasgos enfermizos con tal de no ametrallar a Stroke con terribles sucesos. Lastimosamente, dicho muchacho demostraría completo repudio ante las palabras de su padre y queriendo huir de allí, no se contentaría con su arrogancia, si no que escupiría insultos y toda clase de diálogos irrespetuosos hacia quién lo crío, en un intento por alejarlo de las malas influencias –lamentablemente Stroke se había mantenido bien pegado a éstas– y concluyendo así con el corazón herido del más veterano.

Sin ninguna clase de vergüenza, el tez purpúreo se aleja de su hogar sin dirigirle mirada alguna a su viejo, mientras que el susodicho apenas ve desaparecer a su ‘pequeño’, cae completamente inconsciente en origen de sus recientes problemas respiratorios.

Tras aquel evento, y nuestro protagonista permaneciendo ignorante ante el estado de su familiar, se propone a practicar algunos movimientos de combate a la vez que es envuelto en un debate mental sobre lo que hizo; acababa de alzarle la voz a quien lo crió en un momento donde éste quería decirle algo importante. Cierto, guardaba muchos secretos, pero él mismo también y no estaba en posición de juzgarlo, más aún con su comportamiento grosero. Ciertamente la falta de comunicación entre ellos lo influenció para mal, sin embargo ¿Qué debería hacer?

Quedarse con las dudas no resolvería nada, y debía una disculpa por el trato que le proporcionó al hombre. Sin más rodeos, él retorna a su domicilio horrorizándose ante el escenario que contemplaban sus ojos. Su padre, rendido en el suelo, apenas temblando y con una expresión desfallecida. Rápidamente, Stroke se acerca a él en fin de observar con mayor detenimiento su salud vital, lo cual no daba lugar a demasiada esperanza.

Sin tiempo que perder, el joven consigue un médico a la par que este último explicaba la situación de su viejo a él para lograr comprender qué clase de enfermedad lo carcomía; ésta era una extraña enfermedad que solía apresar a varios miembros de su raza llegada a cierta edad, y lastimosamente no existía una cura viable.

Muy apenado, Stroke se acerca a su padre para así dialogar e intentar recomponer su relación mientras aún podría mantener contacto visual. Para su sorpresa, el anciano es quién de a primeras expresa su vergüenza al guerrero a causa del escepticismo que le tuvo desde infante por sus constantes interrogantes hacia la raza. Con calma, él expuso con cierta dificultad su punto;

“Diversos habitantes poseen desapego en su corazón. No pueden valorar como es debido a los vínculos y sus efectos espirituales, tanto en el mismo ser como lo que nos rodea. Hijo mío, creo firmemente que de haber una permanencia en grupos de seres así, no habría un lugar adecuado para mí entre los suyos. Por ello decidí exiliarme hacia nuevos rumbos en búsqueda de una paz propia”.

Anonadado ante su respuesta, Stroke hubiera deseado comentar algo, sin embargo los síntomas de su padre comenzaron a agravar, concluyendo en un desmayo y una intensa fiebre.

Entendiendo que la vida de aquél hombre pendía de un hilo, nuestro protagonista se dispuso a concretar un viaje en búsqueda de una cura. Sin importar las palabras que dio el médico, haría lo imposible por encontrar algo, por más pequeña que fuera la posibilidad.

Reuniendo todo lo necesario y dejando en cuidado a su tutor, Stroke avanzaría de pueblo en pueblo, interrogando habitantes como a su vez investigando los alimentos, sectores ambientales y costumbres distribuidos en cada uno. De esta forma, acabaría recabando conocimientos hacia sus iguales, comprendiendo de una manera considerable, la clase de ideología que poseía su padre, y de forma simultánea, moldeando una propia.

Entre tal tumulto de desplazamiento, estaba claro que Stroke se establecería –determinados momentos– en tierras no muy pacificas o en casos extremos, con bestias salvajes habitándolas. Y es en postura a ello, se vio obligado a pulir sus habilidades de lucha, tanto las físicas como vinculadas a su manejo de la energía.

Respecto a esto último, gracias a las observaciones realizadas hacia la flora de variadas zonas silvestres, se convirtieron en el empujón necesario para así crear un nuevo estilo de pelea más aproximado a la instrucción del Genki que se le fue dada. En este caso; tomando como base la toma de energía proveniente de la fotosíntesis, concluyó en una habilidad que le permitiese algo similar con la sola regulación de la respiración y la prudencia correcta.

Tras un tiempo de práctica, el joven lograría completar la formación de tal habilidad, a su vez que ésta, por su esencia característica en lo sereno y cuidadoso, influenciaría lo suficiente su carácter para convertirlo en una persona más reservada y de moral respetuosa –dejando un poco de lado su faceta arrogante–. En respuesta a tal cambio, se decidió por denominar tal cualidad “Henkō”, no solo por las capacidades alterativas a nivel celular, si no también, el cambio que profundizó en su propio ser.


En medio del viaje por el cual se ha lanzado Stroke con la finalidad de hallar una cura para su querido padre –quién estaba preso de una enfermedad mortal–, él oiría rumores sobre una extraña sustancia con propiedades curativas, casi milagrosas a decir verdad, provenientes de un planeta con basta popularidad en aquél tiempo; la Tierra. Ésta era un lugar con alto nivel de comercialización en el ámbito gastronómico y muy comentado entre varias razas de la galaxia, no solo por sus alimentos, si no también por la gran historia que tienen por detrás y como han batallado los seres de allí por resurgir entre las cenizas.

Con los medios que tenía a mano en ese momento –es decir, infiltrarse en una nave de contrabando que se presentaba por allí–, el guerrero redirige su curso hacia el susodicho terreno con la esperanza de conseguir un poco de aquella medicina. Y tras un tiempo en el espacio, Stroke se hospeda en el lugar, observando con gran fascinación la belleza de ahí. Sin embargo, él tiene una meta a lograr, por lo que sin perder el tiempo, recorre los alrededores e interrogando a los ciudadanos de allí por la persona poseyente del remedio que anhelaba. Luego de un par de intentos, supo identificar que quien buscaba, era un cocinero muy afamado del medio, llamado ‘Saairu’. Éste era quien cultivaba las adoradas semillas del ermitaño, y de lograr un buen dialogo con él, podría tener una oportunidad en curar a su viejo.

Posteriormente, el de tez morada encontraría a Saairu y pediría –incluso suplicando– las suficientes semillas para calmar la salud de su padre. El humano en un principio se negaría rotundamente a esto, teniendo bien presente el preservar éstas hacia lo posibles peligros que podrían presentárseles, sin embargo, tras conocer por completo el contexto de la situación a palabras de Stroke, le fue imposible no sentir un poco de empatía con tan nobles causas. Esto lo afectaría en mayor sobremanera gracias a la no tan reciente muerte de su avejentado padre.

Con eso dicho, Saairu accedió a entregarle un poco de su pedido a Stroke, con la condición de que él mismo pasara las pruebas que un tiempo atrás tuvo que enfrentar –ir hasta la torre por las ya mencionadas semillas, el agua sagrada y luego tener que cultivarlas– para así  juzgar cuanta paciencia posee el extranjero. El mencionado se mostró extrañado ante tales condiciones, pero no dudó en aceptar si de esa manera podría tener en sus manos la medicina necesaria.

Y así pasaron las semanas. Subir a la torre y obtener el agua fueron objetivos medianamente fáciles de completar, pero la cultivación de las semillas era algo que conllevaba tiempo y paciencia, sobre todo ello, lo cual por momentos se le dificultaba a Stroke por la constante preocupación hacia quien lo esperaba en su planeta. Aún así, intentó soportar tal estrés con éxito, distrayéndose con la vista de los alrededores y la diversa flora y fauna presentes. Incluso en ese intervalo sus interacciones con Saairu se volvieron más frecuentes hasta el punto de estrechar un lazo amistoso ciertamente valorable; pudiendo notar ciertas características positivas y negativas del otro. Lo que más aquejaba a su acompañante –según la perspectiva de Stroke– era una especie de anomalía en su personalidad y en cierta forma no lograba dejarse cómodo consigo mismo.

Aún así, él calló tales deducciones para llegada la ocasión, lograr retribuírselo de alguna manera como una especie de pago por la ayuda que le ha brindado desde su aterrizaje en la Tierra.

Por consiguiente, al haber cultivado las semillas suficientes, Saairu iría al planeta de su visitante con la finalidad de crear una medicina a base de los síntomas del enfermo. Claro, esto tenía que ser un secreto para los demás habitantes, así que Stroke sería su guardián en caso que alguno quisiera husmear en sus tareas e intentaría alejar a algún curioso.

Ambos estaban algo tensos por la situación, sobre todo el maestro del Henkō, quién estaba algo dudoso por las habilidades prácticas de Saairu, sin embargo confió en él y sorpresivamente, la fiebre bajó pasadas unas horas. La alegría fue grande, pero también efímera, ya que ahora existía una nueva problemática por resolver; acabar con la enfermedad desde la raíz. Esto desconcertaba a Stroke, pero a palabras de su compañero, era muy necesario si querían evitar otra desgracia de esta clase.

Sin embargo, antes de embarcarse en otro viaje de investigación, Stroke fue a ver a su padre para finalmente tener la charla que se debían desde hace mucho. Al principio había temor –sobre todo por parte del joven– pero el anciano supo aligerar el ambiente dando a notar los cambios que aparentaba su hijo desde la última vez que lograron verse. Posteriormente ambos se sinceraron, cortando de una vez la línea que los alejaba y así retornando a un vínculo mucho más cercano del que alguna vez hayan obtenido.

El hombre mayor se había llevado varias sorpresas; no solo la actitud tan serena y lógica de Stroke, si no el cómo fue capaz de vincularse tan bien con un ser de otra especie e incluso llegar a un acuerdo para ejecutar un plan que podría encaminar para bien a toda su raza. Realmente no podría sentirse más orgulloso de su muchacho e incluso reflexionó que de lograr una salvación, podría entender que todo este tiempo él mismo estuvo equivocado. Tal vez no siempre un pensamiento debe ser blanco o negro.

Concluida aquella charla, el dúo de investigadores se propusieron a revisar los síntomas y otras áreas del lugar, hasta llegar a la conclusión que el virus era proveniente de hábitats naturales como los suelos que influenciaba en los cultivos tal cual parásitos y por esa razón a largo plazo infectaba tan negativamente a los seres de por allí.

Teniendo bien presente las habilidades medicinales de las semillas, Stroke comenzó la tarea de cultivarlas –de principio– en aquellas tierras, con la ilusión en que pueda extinguirse las propiedades defectuosas en ellas. Claro que algo que no tuvo el hombre en cuenta, era que los ajenos pueblerinos mostrarían mucho interés en dicha tarea, tanto por la curiosidad como la rareza que exponía –aunque también habría otros más conservadores que manifestarían rechazo al cultivo de la semilla, sin embargo, de a poco lo irían aceptando hasta el punto de cooperar en el cultivado de éstas–. Semejante cambio positivo trajo en consecuencia, un considerable descenso en mortalidad y una ‘evolución’ a la ideología de la mayoría de habitantes, poseyendo estos una mentalidad menos radical y más abierta a la naturaleza, sobre todo enfocado hacia los cuidados de la tierra e inclusive con mayor afectuosidad al momento de interactuar con otras especies. Esto último debido a las asistencias brindadas en torno a los terrestres con fines comerciales –es decir, exportar una serie de alimentos a la Tierra a modo de gratitud por la ayuda y beneficios que trae–.

Y hablando de agradecimientos, Stroke cumplió su deseo para intentar ayudar a Saairu en cuanto el regular su cambio de personalidad se refiere. Esto gracias a las pautas de la disciplina del Henkō, estableciéndose mayormente hacia la calma en uno mismo y equilibrar un balance en la mentalidad de su compañero.


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Habilidades

Estilo de lucha/disciplina

  • Henkō (変更) [Proveniente del español como "Alteración"]

A base de un control del juicio y la respiración, el usuario podrá utilizar la energía eléctrica proveniente de su organismo a causa de la influencia entre sus propias células y la energía producida por éstas.

Gracias a ésta habilidad, dicho usuario podrá desestructurar tanto sus células como las de su oponente –es decir, una "separación" de estas como una alteración en el mismo sistema– a base de "toques" específicos para así provocarle un daño de gravedad. Si el mencionado adversario recibe el golpe, la desestructura de sus celulas ocasionarán su posterior derrota y fatalidad para uso de las artes físicas o peores casos, el Ki, por un lapsus mediano de tiempo. Como efecto secundario, el adversario obtendrá una breve descarga con potencia variada.

Sin embargo, aunque suene ingeniosa, la habilidad posee un par de defectos; como su rango mayormente de corto alcance. También su dependencia al control de la respiración o el juicio, porque si algo evita una buena regulación en éstos, los efectos de la desestructuración le son devueltos al usuario.

Técnicas

Uso del Ki

Gracias al entrenamiento que obtuvo hacia el manejo del Ki, es capaz de realizar algunas técnicas generales de esa rama, como la técnica de vuelo u otra más complejas provenientes de su propia mano.

  • Onda de Ki.
  • Vuelo.
  • Spirit Wire: De manera similar a la Genkidama, el usuario reúne la energía vital de los seres vivientes, concentrándolo ésta vez en las yemas de los dedos. Llegado el momento, el usuario podrá moldear dicha fuerza en un fino pero resistente alambre, que será tan consistente y volátil como el Shoki del usuario lo permita. Éste alambre puede ser utilizado para atrapar o sostener elementos sólidos –desde una simple rama hasta alguna extremidad de una persona– y de tener contacto con éstos, automáticamente explota, causando daño todo lo que le rodee. Cómo desventaja directa de la técnica es el desgaste de energía que provoque en el usuario y el gran nivel de estabilidad mental necesaria para mantener el estado del hilo.
  • Nenshō: El usuario reuniría una cantidad específica de Ki en la palma de sus manos hasta el punto de que llegada la hora, la energía comience a parpadear en susodicha zona. Ya fijado su objetivo, Stroke apresará al oponente en una gran burbuja conformada por Ki –con un diámetro escasamente más grande del tamaño de éste– y proseguirá a alterar poco a poco el aire dentro de ella. Gracias a las propiedades de la energía, ésta calentará el limitado oxígeno que se ve obligado a consumir el oponente, afectándolo gravemente de en su fisiología; la falta de oxigenación a su cerebro traerá en consecuencia para el apresado, deshidratación y fallos en

el sistema nervioso.

Aún así, esto viene con un par de desventajas para Stroke, como la concentración que demanda preparar la presente técnica o que éste se vuelva un blanco fácil para cualquier otro atacante.

Uso del Henkō

Por medio de sus habilidades con las artes marciales, Stroke es capaz de combinar ello con el Henkō y así realizar técnicas especificas a favor de éste estilo.

  • Henkō Knuckle: El usuario realiza una serie de patadas con más intensidad conforme se conecte correctamente. Tras ello, se generara unas –apenas visibles– chispas en apoyo al golpe de gracia de la técnica; en éste caso, un nudillazo seco y certero a una determinada zona del oponente. En consecuencia a aquello, el golpe desprenderá un potente chispazo a las heridas internas de dicho atacante.

Técnica en conjunto

  • Saikomatchi: Al igual que siempre, Saairu utiliza su estrategia para convencer al rival de degustar su comida, esta vez, pudiendo tratarse de más cantidad y usando especialmente a su favor los efectos psicológicos. Al momento de pelear, y con el rival ya aturdido, Stroke estupidiza más al adversario con su Henkō, y posteriormente activa su Spirit Wire para apresarlo y seguir debilitándolo. En este punto, se realiza un remate, con Saairu atacando directamente a los puntos vitales, lanzando luego un Kame Hame Ha acompañado de una explosión en los hilos creados por Stroke; ambos ataquen alcanzan al rival a la vez.

Se trata de un combo muy complejo, y únicamente utilizado contra enemigos que representen un peligro mayor, debido al gran desgaste ocasionado y la coordinación.

Como dato curioso, el título de la técnica proviene de la pronunciación en japonés de “Psycho Match”, que a su vez ambas palabras poseen su significado propio. Psycho es un término vinculado a la mente y vitalidad de un individuo, mientras que Match se le utiliza para designar, tanto a los encuentros entre dos peleadores, como el emparejamiento de un dúo.
  1. Segundo lugar en el 2º Teamkaichi Budokai
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