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S3
Kynos es un personaje creado en conjunto por los usuarios Gond SS y Saail Gox con el objetivo de presentar una creación fresca con elementos pocos utilizados y conocidos. En este caso se representa a un personaje femenino, perteneciente a la extraña raza metamorana.

Historia



Los metamoranos solían ser una raza bastante respetada, debido a sus habilidades y técnicas exóticas, algo que significaba gran potencial para muchas otras razas, que caían en el planeta con la intención de comprar conocimiento de algún modo. No eran una potencia como tal, pero sí se volvieron un distintivo de bastante valor en la galaxia.

Los metamoranos también eran conocidos por vivir de forma bastante honrada y de acuerdo a sus creencias. Vestían solo ropa que ellos mismos confeccionaban, y no comían nada que no fuese de su propio planeta. Además, alababan a sus propios dioses y se negaban a utilizar armas, tomando esto como una muestra de cobardía.

La joven sin habilidades

Kynos provenía de una familia dedicada a la indumentaria y artesanía, por lo que desde temprana edad tuvo el hábito de trabajar con las manos.

De pequeña sufría acoso por parte de bravucones de su edad, debido a que carecía de la capacidad mágica y dones especiales que su raza naturalmente poseía—esto debido a una anomalía neuro-fisiológica—. Así que, en vez de conformarse con un rol marginal, utilizó sus conocimientos para crear armas sencillas, una resortera y un cuchillo de madera. Logró hacerle frente a los maleantes, pero recibió malas miradas a cambio por el uso de armamento, aún siendo algo tan sencillo, estaba estrictamente prohibido, y por ser tan joven, se dejó pasar como una advertencia.

El bullying cesó, y la muchacha siguió haciendo armas en secreto; se había vuelto un pasatiempo, y algo que le representaba seguridad, al no poder manifestar ninguna habilidad de control de ki avanzada o gran fuerza física. Pasó un tiempo trabajando en su ámbito familiar, pero el requerimiento de alguna capacidad era cada vez más notorio, cuando debían cazar animales para la vestimenta u otros materiales difíciles de conseguir sin un apoyo. Hubiese podido dejarle el trabajo a otros compañeros, pero la impotencia al no lograr estar al nivel de los demás la llevó a utilizar nuevamente las armas, esta vez, sin importarle las consecuencias.

Como era de esperarse, Kynos fue castigada por quebrantar la ley, sentencia que al menos pudo reducir si desistía a su equipamiento, pero la metamorana defendió su método, el cuál consideraba más práctico que los utilizados por su raza. En consecuencia, fue desterrada de su civilización, hacia la parte salvaje del planeta, dividida de lo demás por un enorme muro.

Supervivencia y adaptación

Dentro de los páramos, la vida era mucho más difícil. Kynos tuvo que arreglárselas no solo frente a animales salvajes, sino ante cambios climáticos y la dificultad para cubrir sus necesidades básicas—hubo frecuentes veces en las que estuvo a punto de morir, dejando secuelas permanentes en su cuerpo, como bajas defensas contra la baja temperatura o una lesión en la pierna derecha—. Aún así, su ventaja era que ahora podría usar las armas como deseara, así que, haciendo objetos con materiales simples, pudo ir superando estas dificultades y realizar herramientas más convenientes. Una vez pasadas las primeras semanas, progresar se fue haciendo más fácil; a la larga, pudo ir aprendiendo más de su entorno, averiguar qué animales o materiales servían y para qué función le convenían, y mientras más aprendía, más posible era que mejore su equipo, por lo que se iba volviendo cada vez más hábil. La constante presión y sensación de peligro, sin embargo, era algo que nunca disminuía, razón por la cuál siempre se veía obligada a mejorar su destreza.

Ya habían sucedido varios años desde aquella situación, y allí vemos a la ya adulta Kynos entre los árboles, era un día tranquilo en el exterior, perfecto para estudiar el comportamiento de las criaturas durante la calma, lo que provocaba una sonrisa en el rostro de nuestro personaje, ya que en esas raras ocasiones las crías salían con sus padres a explorar, recordando vagamente a sus padres. Repentinamente, escucha al menos tres explosiones en diferentes lugares, provocando que los animales se escondan o huyan, siguiendo el sonido de los estallidos se encuentra con que provenían de la ciudadela. Se trataba de una guerra civil entre los de su misma raza, algo que ella nunca había visto en toda su experiencia salvaje, lo más parecido era una batalla para conocer al dominante, o en su defecto, al líder.

Estalla la guerra

Las explosiones no cesaron, al contrario, al poco tiempo fueron acompañadas por gritos de agonía y llanto que alcanzaban a traspasar la barrera de las afueras. La disputa interna seguía durando unas semanas, lapso en lo que la rutina de la metamoran se vio afectada a causa de la euforia en las criaturas.

Tal conflicto bélico llegó al punto en el que cualquier ataque terminaba siendo aleatorio, afectado gravemente la estructura del muro, y provocando un resquebrajamiento tan grande en este que terminó por partirse. Todos terminaron sorprendiéndose, las bestias aprovecharon esto entrar y cazar a cualquier metamoran sin importa el bando, incluso la cazadora lo aprovechó, quien decidió tomar una nave espacial para escapar por algún tiempo de tanto caos, quería explorar más allá de los límites que le imponía su planeta, quería mejorar su armamento, quería ser la mejor de su categoría.

No entendía de tecnología y, cual Goku, presionó todos los botones de la consola con la palma de su mano, esta inmediatamente despegó, se tomó su tiempo pero finalmente aterrizó en otro planeta, aunque no fue una perdida del todo ya que fue aprendiendo lentamente las funcionalidades de la nave. Este lugar era similar a su hogar, sus habitantes no eran guerreros, eran herreros y artesanos, seres pacíficos que se ganaban la vida día a día. Tras presentarse y ponerse al tanto de su precaria situación, decidió hacer un trato, ella entrenaría a los más valientes de su raza para ir en búsqueda de raras criaturas que ellos puedan vender a un buen precio a otras razas, ingresando de dicha forma en un nuevo mercado lleno de variantes, y la cazadora se vería beneficiada al armarse con grandes artículos que la ayuden en mejorarse.

De regreso a casa

Trabajó arduamente durante casi medio año, el negocio funcionaba a la perfección, había salvado a cientos de la absoluta pobreza, sin embargo ese sentimiento de nostalgia se adueñaba de ella, necesitaba regresar a su hogar y ver cómo marchaban las cosas. A la par, la guerra civil no había terminado de forma clara, ya que fue abruptamente interrumpida por una invasión por parte de habitantes de Yardrat, quiénes habían aprovechado la crisis para acabar con las tropas contrarias. Ante el nuevo problema, los ahora desventajados metamoranos no tuvieron más opción que ceder al uso de las armas. Y como medida desesperada, recurrieron a su milenaria y legendaria técnica, la fusión, la cual les otorgaba el poder que nunca conseguirían individualmente aunque reducía la cantidad de soldados a la mitad, necesitaban otra opción. Así es, acudieron a las armas, y como era de esperarse, no sabían utilizarlas. Convenientemente, la que habían desterrado llegaba a escena, y fueron a recibirla para pedirle ayuda, ya que era la única que sabía perfectamente cómo sacarle provecho a los recursos que portaba su planeta.

Ante la súplica, Kynos impuso sus condiciones para aceptar, y marcho nuevamente a la ciudad—no sin antes obligar a los altos mandos a arrodillarse—. Una vez allí, se encargó de explicarles lo más brevemente posible a los líderes de las tropas de emergencia todo lo que sabía acerca de armamento y estrategia, para así estos les traspasen la información a sus soldados. Asimismo, se encargó de liderar una tropa. Tras una visita a las afueras para conseguir material de calidad, los soldados contraatacaron nuevamente a sus rivales, que ya habían ganado mucho terreno y sería difícil apaciguar esa ventaja.

La pelirroja había pensado en un plan conveniente, que le otorgaría algunos puntos a su bando. La mayoría de escuadrones de Yardrat habían llegado de refuerzo a su planeta cuando vieron que sus habitantes comenzaron a contraatacar, para asegurar su victoria. Eso quería decir que Yardrat se encontraba con las defensas bajas, por lo que podrían aprovechar y mandar algunas tropas en un ataque sorpresa.


A partir de ese punto, se recomienda leer One Shot como complemento y expansión del personaje.


Así fue, y como era de esperarse, Kynos fue una de las líderes de armada y quién más sangre contraria había derramado. Sin embargo, los yardratianos no eran fáciles, sus habilidades resultaban un inconveniente, pero podían hacerle frente con las armas. Tras unas semanas de combate, los dos grupos estaban fatigados, y como iban las cosas, cualquiera podría ganar, pero las posibilidades cedían un poco más al lado de los metamoranos.

La guerrera se enfocó en encontrar el lugar donde se escondían los líderes de Yardrat, y así acabar rápidamente la guerra. Para eso, había llevado de rehén a uno de sus soldados para interrogarlo. No obstante, otro yardratiano entró a escena para confrontarla. Klepsei no significaba un peligro, era un soldado sin habilidades ni estilo de lucha.

En ese momento llegó un aliado a informarle que Metamoran había sido destruido, seguramente por el imperio de Freezer tras enterarse de la situación, lo que hizo estallar a carcajadas al púrpura. Esto encendió el enfado de la metamorana, que posteriormente persiguió a su enemigo en dirección al norte. Dándose cuenta que su plan era debilitarla con el frío, lo detuvo con una cuchilla. Esto le había servido para darse cuenta que los refugiados se esconderían donde no esperasen que fueran los enemigos, es decir, al norte. Con el dilema resuelto, se dispuso a acabar con Klepsei, pero este último la sorprendió con su habilidad especial, quitándole la pistola y disparándole repetidas veces antes de caer inconsciente.

Kynos sobrevivió, aunque sus piernas y algún punto vital se había visto afectado. Intentó regresar, pero a medio camino perdió la capacidad de caminar, por lo que se recostó en el tronco de un árbol y esperó su muerte.

Yardrat terminó ganando la guerra, y se vió con el derecho de dejar mal vistos a los metamoranos, alterando la historia original de la contienda y dejando a estos últimos como los que comenzaron el pleito.

Vista general

Etimología

Su nombre deriva del tractocamión perteneciente a la infantería de marina española, denominado Kynos Aljaba. El motivo por el cual fue nombrada en honor al vehículo militar, es debido a que ambos pueden transportar y/o equiparse con cualquier objeto.

Personalidad

Desde pequeña, el hecho de no poseer poderes la había aislado del resto de su raza, no solo por algún que otro conflicto de bullying o discriminación, sino más bien el hecho de sentir una diferencia natural muy marcada; aquellos impedimentos que tenía la llevaron a pensar y sentir muchas cosas de forma distinta al resto, era como vivir en otra realidad. Debido a esto, para Kynos resultaba más fácil evitar relacionarse con los demás, en vez de eso, se mantenía ocupada aprendiendo a crear armamento.

Puede decirse que este sentimiento incrementaba a medida que iba creciendo; el entorno le exigía cada vez más poseer alguna habilidad mágica, y el no poder resolver sus problemas de otra forma tan solo le generaba frustración. La idea de utilizar las armas como salida había resonado en su cabeza mucho tiempo, pero fue hasta que realmente se dio cuenta que el método podría ser mucho más conveniente que decidió ir por ese camino.

A la hora de su expulsión, no encontraba una pizca de arrepentimiento por lo que había hecho; las armas eran adaptables, podían mejorarse y no tenían tantos limitantes como las técnicas de ki, no veía el problema a usarlas, solo por una riña ridícula que había ocurrido hace ya mucho tiempo. Comenzó a pensar en su propia raza como cobardes, y el hecho de tener que pasar tantas catástrofes y sobrevivir a medias por su culpa era algo que crió un rencor muy profundo dentro de ella.

Durante su estadía fuera de la civilización, su mentalidad se había vuelto más firme con el tiempo. Había perdido el miedo a muchas cosas, y aprendido mucho de la naturaleza. Sin embargo, su salud mental no necesariamente permaneció estable; con un ambiente así, y lidiando con la muerte en muchas ocasiones, se volvió una persona paranoica y de muy mal carácter, además de adquirid el hábito de no hablar ni pensar en nada durante largos periodos de tiempo; también sufría grandes problemas para manejar el temperamento, algo que se notó mucho a la hora de regresar al mundo interno.

Anatomía y fisiología

La metamorana presenta notables diferencias con sus pares, puesto que el sentido de la supervivencia se había apoderado de ella, teniendo un exhaustivo entrenamiento diario por sobrevivir al salvaje exterior, ganando masa muscular y una mejor pigmentación que los demás, debido al consumo de la carne y otros alimentos conseguidos a través de la recolección. Sin embargo, la característica más notable es la quemadura del lado izquierdo de su rostro ocasionada en un accidente en una de las exploraciones a otros planetas durante sus aventuras en el espacio. Como consecuencia de esto último, su ojo se vio afectado, aunque en vez de perderlo este logró una evolución extrema para seguir en funcionamiento, siendo completamente diferente al otro y con menor visión.

Objetos

Tras la llegada de Kynos al planeta comerciante, iniciaron una producción masiva de armamentos con lo traído por sus guerreros, quienes exploraban otros planetas con el fin de obtener mercancías para ganarse la vida.

Armas


  • Granada de Ácido Corrosivo: Al comerciar semillas Saibaman por otros productos, se inició una producción en masa tras encontrar la manera de utilizar el ácido ubicado en la cabeza de los Saibaman, como un arma letal. Con este tipo de arma arrojadiza, los guerreros no necesitaron en algunos casos entrar en combate cuerpo a cuerpo. Su utilización es la misma, tras quitar el seguro se lanza lejos, y esta en poco tiempo explota salpicando el peligroso líquido.
  • Granada Explosiva: Otra arma creada a partir de uno de los órganos de Saibaman, este órgano en especial es el que produce la auto-destrucción cuando la criatura se encuentra en peligro. Si se logra extirpar con un método delicado y especial, se podrá utilizar como una granada de gran alcance y poder.
  • Exile Guns (Pistolas del exilio): Pistolas creadas a partir un metal semejante al Katchin, debido a su dureza y resistencia. Su munición consta de ojivas energéticas, y cada pequeña ojiva produce un total de siete disparos de energía pura estilo ráfaga.
    • Energy Drive (Unidad de energía): Munición encapsulada con la que son equipadas las Exile Guns. El color de energía que emiten es de una tonalidad azulina. Además, cuenta con un medidor de municiones, ya que cada cápsula puede almacenar energía para un total de siete balas, donde se indica si la energía es suficiente para poder disparar.
  • Guadaña Oculta: La especie a la que pertenece Yakon no se vio excusada, y al iniciar la cacería, la guadaña oculta que estos poseían terminó siendo aprovechada por la metamorana. Creando un guantelete que pueda portarla y a la vez ocultarla.

Armaduras


  • Pechera: Utilizando el mismo metal con las que fueron creadas las Exile Guns, decidió forjar una pechera que cubriera parte de su cuerpo, ya que nunca sabía en qué momento se encontraría en desventaja.

Objetos de apoyo


  • Drenador: Tras el encuentro con los majuu, raza a la que pertenece Yakon, se decidió utilizar el saco que poseen para acumular la energía lumínica para crear un objeto capaz de drenar cualquier tipo de energía. El Drenador consta de una aguja conectada a un saco de piel majuu, este se inyecta al cuerpo de algún ser vivo y se le absorbe parcialmente su energía. La aguja es suplantada por una cápsula de Energy Drive, y de esa forma se restablece. Según la energía acumulada es la cantidad de munición que brinda.

Técnicas


  • Estocada Bláster de la Muerte: Al embestir al adversario con su guadaña oculta, intentara atinarle a algún punto vital, sin embargo esto no es más que una distracción, puesto que la idea original era desenfundar una de las Exile Guns y liberar una descarga de ráfagas de energía. Es la técnica característica de Kynos y la más utilizada en un combate cuerpo a cuerpo.
  • Disparos desde las Sombras: Kynos lanza la granada explosiva creada a partir de los Saibaman, acto seguido le dispara, provocando una cortina de humo para anular la visión del rival. Aprovechando esta ventaja decide, a través de la humareda, disparar a mansalva el resto de sus balas. La técnica se basa en la distracción en vez del ataque directo, siendo utilizada cuando se requiere escapar o crear una trampa.
  • Lluvia Ácida: Tras lanzar hacia el cielo la granada de ácido y dispararle, inicia un diluvio del ya nombrado peligroso líquido, afectando tanto al usuario como al enemigo si no se toma distancia del área afectada. Al tratarse de una técnica de doble filo, es necesario encontrarse en una situación extrema, por lo que se debe abstener a utilizarla.
  • Torbellino de la Desesperación: Con la guadaña oculta liberada, la metamorana empieza a rotar cada vez más rápido, provocando que si el enemigo entra en contacto reciba cientos de cortes, generando una gran pérdida de sangre, y muriendo eventualmente por desangramiento.

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