Dragon Ball Fanon Wiki
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Klepsei es un personaje creado en conjunto por los usuarios Gond SS y Saail Gox, miembro de una de las razas más conocidas por sus extrañas e interesantes habilidades, los yadratianos. Con el objetivo narrativo de ser la presa definitiva de Kynos, la cazadora metamorana.

Hace su primera aparición en Period, reinventándose en Campanas de Caza, y actualmente se profundiza más en su historia en El Peso de la Vida.

Concepto y Creación

En un inicio sería Kynos el personaje principal de la historia, una formidable cazadora miembro de una raza de la que se sabe relativamente nada, pero poco tiempo después surgiría la idea de crear un segundo personaje con el que pueda rivalizar, siendo alguien de otra raza con poca información respecto a sus costumbres. Ya que la metamorana no conocía el uso del ki y se basaba únicamente en habilidades físicas y conocimiento táctico, el yadratiano sería su contraposición al poseer habilidades enérgicas increíbles.. La cleptomancia vino luego, el poder de adquirir cosas que otros poseían sin el menor esfuerzo era bastante grandioso, sin embargo darle más habilidades sería crear un enemigo imposible de vencer, así que a cambio de tal habilidad no podría crear ninguna técnica, aunque eso no le impedía robarlas: de allí salieron las ramificaciones, una para los objetos cual ladrón y para una las habilidades cual guerrero; está de más decir que existen otras ramificaciones que fueron ideadas pero no llevadas a cabo.

En concepto estaba listo, solo faltaba agregarle la personalidad adecuada, y qué mejor para un ladrón que obtener un trastorno donde le es imposible resistirse al robo, un padecimiento mental que venga heredado con su habilidad: la cleptomanía. El aspecto fue lo siguiente, debía vestir de la misma forma que su raza aunque con un mejor estilo y características interesantes, así que el detalle de fuego en sus botas fue un añadido único para él; en el rework que sufre posteriormente se implementa mejor el cambio de estilo. Eso sí, debía poseer una constitución más adecuada para hacer de él un futuro guerrero, por lo que se le inventó una historia al mundo que lo rodeaba y que a la vez complementaba con la historia de Kynos.

Su evolución es adquirida durante sus participaciones en los concursos, donde se le restaba puntos por carecer precisamente de técnicas, reaccionando a esto de la mejor forma posible: robará una técnica a cualquier personaje de la comunidad que venza en combate, e incluso podrá combinarlas para adquirir más originalidad. De esta manera llamaría la atención de varios miembros, y por ende, adquiriría una mayor relevancia.

Etimología

Klepsei proviene del griego κλέψει, klépsei. El cual significa robar o hurtar, haciendo referencia a la habilidad de su clan familiar: la cleptomancia, y a su vez, el padecimiento mental que esta otorga al poseerla: la cleptomanía.

Descripción física

Anatomía y fisiología

A diferencia del actual y deteriorado estado de la raza, los yardratianos solían tener una gama de apariencia más amplia, siendo la mayoría de sus hombres de aspecto prominente. Por esta razón, Klepsei era mucho más alto que los yardratianos que se conocen; también contaba con una estructura facial distinta y tez más oscura, esto se debe a que en ese momento la piel de los habitantes contaba con varias capas de grosor, para protegerlos del clima y heridas profundas. Los ojos solían ser más pequeños también, debido a la vista avanzada que poseían y que, como lo demás, se fue deteriorando por falta de nutrientes.

Las características físicas de nuestro personaje se centran particularmente en poseer un tono de piel violáceo y cambiando dicha tonalidad a lila en la zona entre las mejillas delimitada hasta los ojos y boca. Hablando de esta última posee una forma acorazada y segmentada de una tonalidad más oscura del violeta siendo lo más destacado en la zona fácil, además de sus orejas con forma puntiaguda. En cuanto a complexión se trata tiende a conservar una figura semi-atlética, midiendo alrededor de 1,77 metros y pesando cerca de 82 kilogramos.

Vestimenta

Niñez
La versión infantil de Klepsei lleva un conjunto no muy diferente del ya conocido: una clásica camisa blanca con un cómodo cuello el cual es doblado hacia afuera, y abotonada en las mangas gracias a unos pequeños botones dorados a presión; unos pantalones semi-largos que finalizan debajo de las rodillas con una botamanga abierta color rojo oscuro, casi bordo, siendo ajustado por una faja amarilla; las botas todavía no presentan la distintiva llama, y su formato es completamente diferente.

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Juventud
Durante su ajetreado tramo entre la niñez y adultez, el yadratiano llevaba una indumentaria muy descuidada, la camisa blanca ya se veía gris por la suciedad, roturas apreciables sobre todo en los hombros y codos ya que eran los primeros en sentir fricción al escabullirse de los problemas, eso sí el cuello de la misma nunca lo acomodaba dejándolo levantado. Continúa llevando los pantalones semi-largos aunque esta vez con tirantes, los cuales siempre los dejaba sueltos, y en raras ocasiones se colocaba el del lado derecho al hombro. Ahora sí portaría las conocidas botas, regalo de sus estrictos padres por su cumpleaños, pero que en un acto de rebeldía les dibujaría unas interesantes llamas que posteriormente se volverían insignia en su atuendo.

Adultez
Su ropaje más conocido cuenta con una camisa blanca con puños dorados y una cuellera con un estilo acordeón, acompañada de unos pantalones rojos, y unas botas naranjas con detalles efecto llama de color rojo sangre gastado. En la parte superior, lleva la armadura del ejército yadratiano al que pasó a pertenecer, la cual es de color azul con bordes amarillos y tirantes color oro gastado, acompañada de una hombrera pequeña con el mismo diseño de la pechera pero teniendo una estética con dobleces, a su vez, en la cintura posee una división de la armadura continuando el mismo diseño.

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En el remake sufrido en cuanto a imagen, Klepsei sigue poseyendo su camisa blanca, pero la dos mitades de su armadura se terminan uniendo en una sola y pierde su hombrera, siendo de un color azul claro con bordes y tirantes en dorado, sus pantalones continúan rojos al igual que su botas naranjas con detalles de fuego. Además de lo primero mencionado, el nuevo diseño posee grilletes negros a la altura de la rodilla en la parte inferior, y en la superior entre la muñeca y el codo unos grilletes más chicos, acompañados de cadenas rotas. Por otro lado, su rostro se encuentra medio oculto por una máscara bucal negro, dejando ver solo sus ojos.

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Cultura racial

Los miembros de su raza eran seres muy tradicionalistas, esto se puede ver con un claro ejemplo de vestimenta como lo es la camisa en blanco, que sin importar la edad que el yadratiano posea siempre debía llevarla puesta; a tal punto se había vuelto importante el blanco que hasta un simple lápiz de esa tonalidad era símbolo de estatus. Otro indicio eran los pantalones, los cuales estaban permitidos en cualquier formato pero su color debía situarse dentro de la gama de los rojos, posteriormente se permitiría la gama de los naranjas. El calzado en sí se permitía de cualquier estilo y color, dándoles libertad a sus miembros de utilizar la combinación que desearan.

Esto claramente influenciaría a nuestro personaje, el cual ha llevado a lo largo de su vida este tipo de características muy notorias incluso desde temprana edad. Tan arraigada estaba la cultura en su mente que hasta sentía repulsión por el  amarillo impregnado en la camisa, llamándolo "blanco sucio". Aunado a esto, no siente repelús por los detalles en dorado o accesorios del mencionado color, así como se ve al portar la armadura de su raza o aquella faja de niño con total tranquilidad. Un pequeño extracto de este comportamiento es visto durante el prólogo de El Peso de la Vida.

Personalidad

La cleptomanía

Pese a poseer un poder peculiar y muy útil este conlleva una gran contra, y es que el usuario padece del trastorno mental conocido como cleptomanía. Este trastorno se caracteriza por la inclinación o el impulso obsesivo por robar, en término generales roba objetos a los cuales no les dará un uso adecuado y que suelen tener poco valor. El usuario empieza a sentir tensión, ansiedad o excitación antes del robo; placer, alivio o gratificación durante el robo; culpa, remordimiento, odio hacia uno mismo, vergüenza o temor después del robo.

Sin embargo, nuestro personaje a medida que va atravesando diversas situaciones conflictivas, siendo en su mayoría críticas, este padecimiento va evolucionando a uno más retorcido. Comenzando con su niñez, en donde la curiosidad por conocerse a uno mismo lo llevaba a comportarse como alguien de edad, empleando en más de una ocasión su rara habilidad con el fin de entretener a su pequeño grupo de amigos y a la vez ser aceptado en el círculo de confianza que todo niño necesita tener; claramente lo veía como un juego o un acto gracioso, lo que lo llevaba a tener problemas con sus padres, quienes solo accedían a repetir sus sermones de siempre, la importancia del comportamiento y la fidelidad a las tradiciones y a las normas.

En su trayectoria educativa se podía notar con el pasar del tiempo el recelo que sentían sus compañeros por él, el que faltara algo en el aula lo convertían en el primer sospechoso al que no tardaban en culpar con odio. Varias fueron las ocasiones en donde esto llegaba al oído de sus tutores, regañándolo e incluso castigándolo físicamente por el hecho cometido, sin embargo el trato seguía siendo el mismo incluso en esas pequeñas situaciones en donde él no era el verdadero culpable, llevándolo a la frustración al no recibir las disculpas correspondientes de parte de nadie por su equivocación. Su conclusión como pre-adolescente fue sencilla, si lo culparían de todas formas entonces mentiría con el fin de ocultar todo lo referente a su manía y evitar dar explicaciones de más, hasta la fecha la sinceridad solo le había traído problemas por lo que ese camino no sería el que seguiría; en su momento no tuvo ninguna gran repercusión pero sí quedó como un hábito medianamente marcado que a veces dejaba salir sin darse cuenta.

El odio

La presión impuesta por su familia y la sociedad tan apegada a las tradiciones fue el primer impulso para llegar a dicho estado mental desde temprana edad. Por mucho tiempo, robar fue un modo de llevarle la contraria a todo el mundo y desahogarse, y lo que antes era un juego se iba convirtiendo en una adicción. Fuera de lo que refiere a su trastorno, resultaba un tipo que actuaba de forma desinteresada frente a los demás, abusando del sarcasmo o chistes, especialmente cuando se sentía tenso, también podía ser condescendiente en ocasiones para evitar meterse en problemas innecesarios. Además, tenía el afán de parlotear bastante cuando se sentía cómodo o en confianza, balbuceando lo primero que se le ocurriese.

Con el tiempo empeoró todo, iba desapareciendo su habilidad social al solo recibir malas miradas, acumulando más odio y aumentando sus ansias de hacer lo incorrecto, pese a que no lo veía como algo muy malo en ese entonces puesto que nada de lo que robaba tenía un valor significativo.

Ya estaba manchado, el círculo de conocidos que alguna vez había formaba se iba dispersando, sus padres lo detestaban y las autoridades lo buscaban. Con algo de suerte, sería marcado como un criminal menor y el nivel de búsqueda era absolutamente nulo, persiguiéndolo solo en caso de avistarlo. Su mente haría una jugada cruel, y ahora era la paranoia de sentirse perseguido la que se unía al abanico de problemas psicológicos que ya poseía; vistiendo de forma tal que parte de su rostro se viera oculto durante sus caminatas aleatorias en la concurrida ciudad y volteando con cada incomodidad que se anidaba en su cuello, ese sería su estado alterado por bastante tiempo.

Cuando llegó a su límite, se sumergió en una depresión y en un círculo vicioso que solo le provocaba vacío. La ansiedad por hurtar llegaba a provocarle malestar físico como nauseas, vómitos, sudoración o dolor de cabeza, y en el peor de los casos, sufrir alucinaciones; sin embargo, la sensación tras el robo tampoco era satisfactoria, sino todo lo contrario. En esos momentos se trataba de convencer de que estaba haciendo lo correcto con sus habilidades, o que al menos era algo natural e instintivo, y nadie podría reprocharle. Está de más mencionar lo mucho que había afectado su entorno social del todo; siempre se encontraba de mal humor, y pese a reunirse con algún grupo cercano no era capaz de mantenerse estable mucho tiempo, desesperándose a la menor provocación.

Por su bien, y por el bien de los demás, tomó la decisión de vivir en soledad en una edificación casi derrumbada, en donde podría colocar todos los objetos hurtados sin recibir quejas a cambio y utilizar un pequeño espacio para colocar una bolsa de dormir. Las comodidades eran nulas, entraba el frío, el calor y la lluvia, podía sentir los rayos del sol en su cara al amanecer lo que le impedía tener un descanso ideal, lo que más odiaba era el levantamiento de polvo por los fuertes vientos ya que provocaban que sus preciados tesoros se ensuciaran y con el tiempo se arruinaran. Mantenerse no era una tarea sencilla y el robo del dinero nunca lo tomó como una opción, a pesar de solo tratarse de papel o monedas de metal para él tenían un significado más profundo por su función; hasta la fecha no se consideraba un ladrón incluso si era buscado por esa descripción, pero robar este tipo de bien material lo llevaría a que él mismo se considerara como uno. Frustrado por su inutilidad accedería a regañadientes al mercado negro, intercambiando los accesorios con menor apego sentimental por utilidades que satisfacían sus necesidades, empezando a actuar como un comerciante en el bajo mundo sin odiarse por hacerlo.

El adiestramiento

Con su captura, la decisión de una rehabilitación sobre la misma muerte fue una idea clara para él en su momento, idea que poco tiempo después iría cambiando, arrepintiéndose una y otra vez de haber elegido mal, como siempre ha hecho en su vida. El período allí no había mejorado su salud mental, fue todo lo contrario; todo en lo que podía pensar era en la tortura y el dolor que sentiría al día siguiente, y no ayudaba el hecho de que no tuviese nada más con qué distraerse. Se estaba volviendo muy paranoico en ese aspecto y había dejado de hablar casi por completo, algo inusual en él, respondiendo solo a la defensiva ante cualquier insinuación. Algo común que nadie notaba y solo el yadratiano sabía, era que usaba su mente como un diario personal, escribiendo una auto-biografía que nadie conocería, se sentía un escritor o al menos esa hubiese sido su profesión si no se hubiera retorcido su rumbo.

Tal vez para este punto ya se daba por perdida su cordura, sin embargo todos los sucesos posteriores a la guerra lo hicieron, o más bien obligaron, a reflexionar. Al librarse de su dependencia al robo y a la vez, ser privado de utilizar la cleptomancia, pudo darse cuenta de la importancia que esta tenía; si bien no era algo para obsesionarse, sí resultaba muy útil, y lo había malgastado por mucho tiempo. Claro que ya era tarde, el extremo tratamiento había surtido efecto y el intento de su uso solo le provocaba un indescriptible dolor mental, por lo que en el campo de batalla solo debía valerse con sus propias habilidades físicas adquiridas durante su juventud y en el reformatorio. El pelotón al que fue asignado no conocía el compañerismo, era una lucha individual contra el ejército enemigo y esa fue la perdición de la mayoría de sus miembros; para bien o para mal, Klepsei siempre se valió por sí mismo y no era ninguna broma el enfrentarse a él teniendo desventaja, ya que su corrompida mente le permitía ser un salvaje y violento asesino sin consciencia de sus actos ni remordimientos, un soldado que usará lo que haga falta para sobrevivir; después de todo a eso se ha dedicado toda su vida, a subsistir en la jungla llamada sociedad, perdiendo en su camino el chip de la piedad.

La apreciación

El encuentro con Kynos abrió sus ojos, veía una preciosa luminosidad al escapar de la mismísima oscuridad que intentaba darle caza, deseando por primera vez en muchos años vivir. La cazadora le hace entender que su rareza lo convierte en la presa perfecta para alguien como ella, aclarando que darle muerte con sus propias manos la haría entender sus propios límites. Ambos lo sabían, eran muy similares el uno al otro como si se tratara de una misma moneda, la diferencia se remarcaba en sus objetivos: uno deseaba reivindicarse entre los suyos al comportarse de la misma forma que el promedio, y la otra necesitaba cazar para sentirse viva, la simple necesidad de enfrentarse a la muerte y ganarle, alejarse de cualquier atisbo de reconfortamiento sentimental. Al final del enfrentamiento, Klepsei había dado lo mejor de sí, rompió sus cadenas mentales para volver a emplear su Cleptomancia gracias al tacto con las piedras en sus bolsillos, como si nunca lo hubieran abandonado, y de esta forma emplearía las armas contra la metamorana; ya para entonces no estaba en sus condiciones óptimas, y no lograría vencer a su fuerte rival, llegando la aclamada muerte a sus oídos con el sonar de un tintineo que finalmente le daría la anhelada paz.

Combate

El yadratiano nunca tuvo algún tipo de gusto hacia la lucha, ni siquiera había aprendido a pelear o tenido alguna experiencia relacionada con pleitos como tal. Tampoco estaba seguro de qué pensar al respecto, sin embargo, la guerra le formó una perspectiva al respecto; ser testigo de tanta muerte y destrucción le hizo pensar en lo innecesario que eran esos conflictos, incluida la hipocresía que generaba la idea de los bandos: "el héroe y el villano", siendo que todos son partícipes de la misma masacre.

Como tal, no posee un estilo de combate específico, sobre todo porque en su vida nunca ha practicado movimientos de defensa personal con un instructor. Lo que sí se puede llegar a notar son actitudes que toma dependiendo de la situación, si logra entender que su adversario no supondrá complicaciones a la hora de doblegarlo, actuará con confianza, atacando sin ningún orden o patrón simplemente donde desee hacerlo desestabilizando al rival con el peso de todo su cuerpo; por el contrario, se acobardará y entrará en desesperación, defendiéndose como le sea posible mediante bloqueos y esquives  e intentará encontrar algún apoyo que le ayude a vencer, pudiendo hasta huir en caso de no encontrarlo.

Existe una tercera variante, que es en el hipotético caso de ubicarse en un sitio desconocido y sin conocimiento de a quién se enfrenta, debiendo analizar y visualizar la forma de actuar del contrario y el medio ambiente que lo rodea. Una vez completado su análisis pasará a comportarse de una de las dos formas principales.

Relaciones

La relación con sus padres fue dura, ellos intentaban inculcarle a la fuerza las tradiciones familiares, marcándole siempre el paso que todos sus antepasados siguieron al pie de la letra; poco les importaba lo que realmente su hijo quería, pero este demostró que a él tampoco le importaba lo que ellos deseaban. Si las tradiciones mencionaban que su habilidad no debía usarse para actos egoístas, él lo haría; si debía conocer a quien fuera su pareja de por vida para así criar al niño que continuaría con el linaje, eso no sucedería; estaba decidido que diría por completo ese aspecto cultural de su raza. Es de esta forma como Klepsei fue indicándoles a sus padres que haría lo que quisiera, y a cambio claramente recibiría insultos y desprecio del resto de sus familiares, llegando al punto culmine donde huiría de su hogar. Nunca supo si ellos lograron huir con los refugiados o murieron entre el fuego cruzado.

En la rehabilitación conoció a quienes serían sus torturadores, aquellos que sin un poco de piedad le hacían las peores atrocidades, implementando técnicas que a cualquiera haría hablar en un interrogatorio. El yadratiano sintió el temor en carne propia, con solo sentir la puerta del pasillo abrirse todo su cuerpo comenzaba a sudar y a desesperarse; ya no quería seguir. Sus manos estaba magulladas, con cortes, quemaduras y ampollas; sus sentidos se habían disminuido por el encierro, especialmente su visión; parte de su piel ya era áspera de tantas electrocuciones que fueron llevadas a cabo. Todos estos indicios era una prueba irrefutable de cómo fueron mermando con su voluntad y ganas de vivir.

Sin embargo, su mayor relación fue con la cazadora. A pesar de que la conexión de ambos no fuese precisa en Period, siendo solamente un enfrentamiento entre soldados de ambos bandos, en Campanas de Caza fue diferente: en un mundo donde no había lugar para ambos, un recluso con una habilidad peligrosa y la cazadora definitiva sin presa que le haga frente, pudieron encontrar en aquel campo de batalla a su igual: el yadratiano recuperó sus ganas por vivir al sentir el verdadero terror en carne y hueso, y la metamorana al rivalizar contra alguien que logró ponerla en aprietos incluso en sus últimos minutos de vida; consiguiendo complementarse ambos al darle lo que buscaba al otro hasta su final.

Historia

Familia, unión, tradición, descendencia... Qué importancia tienen si la guerra te lo arrebata todo y a todos. Así comienza mi historia, en medio de una guerra innecesaria, todo para demostrar qué exactamente. ¿Supremacía? ¿Superioridad? A la mierda con esa porquería. Pero sabes... no todo era así, hubo un momento en el que los niños podían salir al exterior sin preocuparse por nada, en donde los vecinos conversaban sobre los cultivos, donde el progreso iba en aumento...

Un ladrón desde la cuna

Nos centramos en una típica ciudad menor, que por el incremento en la natalidad no hace mucho abandonó la categoría de pueblo, sin embargo todavía se podían apreciar sitios sin urbanizar que contrarrestaban con las enormes y hermosas edificaciones de la élite de la sociedad. La escena nos muestra a un joven yadratiano junto a sus compañeros, escondidos detrás de una pared, espiando a uno de sus vecinos, entre risas y murmullos observaban cómo traían un nuevo jarrón con una preciosa flor en él al hogar. Uno de ellos atinó a decir: — Haz tu magia —, entonces a nuestro personaje le comenzaron a brillar las manos por una tenue luz purpura, la cual se había dispersado al aparecer repentinamente el jarrón entre sus manos, y al tratarse de una técnica de intercambio, lo que apareció en la mesa fue una simple roca. Los diablillos festejaban la travesura, aunque los adultos no estaban nada contentos, entre gritos estos fueron a visitar a los padres del principal responsable, quienes no tuvieron otra opción que volver a castigar al joven, siendo la décima vez en la semana. Los sermones eran los de siempre: "no se debe utilizar la habilidad familiar para molestar", "se debe encontrar una mejor manera de utilizar el poder que le fue trasmitido", entre otras frases sobre la utilización de su capacidad, frases que de niño uno tilda de aburridas o estrictas, pero que de adulto le encuentra todo el sentido del mundo.

En Yardrat, como en todas las culturas o razas con ideales propios, existe una tradición que es primordial para sus habitantes, que simboliza para ellos un ciclo de vida y retorno, de lazos y respeto a los difuntos: Cada línea familiar se caracteriza por poseer, además de las capacidades de la especie, una habilidad única, imposible de aprender y que solo se puede transmitir a los descendientes a través de un ritual que se le realiza a los mismos en los primeros meses de vida — es necesario que sean herederos de sangre para que este funcione —. Klepsei, primogénito de una de las familias con la habilidad más extraña: la Cleptomancia, poder con múltiples ramificaciones que le permite obtener lo que otro posee; parecía restarle importancia a esta dinastía familiar. Desde pequeño utilizó su habilidad para cometer travesuras y actos que solo provocaban la vergüenza de sus consanguíneos, pero tampoco le tomaba mucha importancia, a sus ojos, todos estaban demasiados obsesionados con eso; basaban toda su ideología en una absurda ceremonia, era sofocante y repetitivo.

Sus padres al principio pensaban que se trataban de rabietas normales para su edad, algo que cesaría cuando madure. Sin embargo, el comportamiento de su hijo no mostraba mejora, y eso los alarmaba; por problemas de fertilidad, Klepsei sería el único hijo que tuviesen, y por ende, el único que continúe con el ciclo familiar por su parte. Eso era algo que habían tratado de explicarle por todos los medios, pero solo lograban desesperar al niño, era una presión con la que no quería cargar, y los años que pasaban vagamente fueron acumulando rencor y odio hacia la actitud de sus padres y a su raza. Robar se había vuelto una forma de desquitarse con el mundo, descargar su rabia haciendo lo que todos le repetían que no debía hacer; un capricho de su parte, pero era lo único que lo reconfortaba. Después de todo, sus amigos más cercanos se fueron alejando al ver que este se había transformado un delincuente a los ojos de la ley y de la sociedad, lo mismo sucedió con la institución educativa a la que asistía, abandonándola debido a las constantes agresiones y burlas directas a sus familiares; decidiendo no vivir encerrado entre esas cuatro paredes que le quitaban el tiempo de su niñez, y no dándole importancia al analfabetismo.

En ese momento, no le interesaba realmente si estaba haciendo algo malo, pues solo había estado robando objetos materiales sin mucho valor, al menos no dañaba directamente a nadie. Los años seguían pasando bajo el mismo estilo de vida, y lo que antes resultaba un juego para calmar su ira ahora se había vuelto algo sin lo que no podía vivir; necesitaba robar para sentirse bien, era algo que tenía tan arraigado como dormir o comer, y ya no bastaba con apoderarse de objetos mundanos. Mientras más caro, más extraño o llamativo, mayor era la ansiedad por obtenerlo. Había escapado de la casa de sus padres durante una noche, sin dejar carta o un motivo, no lo veía necesario después de todo, era sumamente implícito; ahora vivía solo en un terreno casi abandonado que había visualizado desde hace bastante rato al pasear por las zonas más pobres de la ciudad, una casa pequeña donde acumulaba todo lo hurtado. Resultaría desagradable para cualquiera, puesto que parecía un montón de basura apilada que se encargaba de juntar alimañas y suciedad. No siempre era así, a veces utilizaba lo que robaba para venderlo en el bajo mundo y con el dinero saciar sus necesidades básicas, pero gran parte del botín realmente no le servía y terminaba formando parte de la pirámide.

La mentalidad de un condenado

Ahora que saqueaba por inercia, solo podía reaccionar al nivel del hurto si se encontraba huyendo para evitar ser capturado. Como era de esperarse, eso también afectó su juicio y ahora era capaz de quitar aun si se trataba de algo vital para los demás; a este punto se había convencido que eso estaba bien, que si tenía esa habilidad y la necesidad de robar era su deber hacerlo y nadie podría entenderlo o replicárselo.

Su salud mental iba en picada al igual que su historial. Estaba siendo buscado por autoridades, y robar ya no le causaba nada, pero seguía sin poder dejarlo; había tocado fondo. Fue entonces que se le ocurrió algo distinto, y más arriesgado de lo que había hecho hasta ahora. Había decidido robar a una de las familias más reconocidas de su raza, la cual tenía la capacidad de comunicarse mentalmente con los demás sin esforzarse por soltar palabra: La telepatía, era el nombre de dicha habilidad. Todo indicaba que era un suicidio siquiera atravesar las defensas que rodeaban a aquella mansión sumado a su nivel de seguridad, aunque poco le importaba. Tras una ardua planificación y algunos preparativos, se infiltró en la lujosa vivienda y sigilosamente inició una búsqueda de un objeto agradable para robar; entonces algo llama su atención, una enmarcada habitación con detalles en dorado y plateado, que pese a su poca iluminación se podía apreciar un pequeño altar en el que posaba una vasija adornada con una foto al lado, aparentemente de algún familiar; debían ser los restos de un antepasado. Aquel monumento le hizo recordar su odio hacia las creencias que manejaba su raza, y que lo arrastraron a la miseria. No tuvo que pensarlo, tomó el objeto, ni siquiera había tenido que utilizar su habilidad, sin embargo no se había percatado de ello, puesto que la rabia se apoderó de él; la situación le había hecho recordar muchas cosas en las que prefería no pensar, pero... a pesar de todo, había logrado volver a sentir algo, aun si era enojo, eso era mejor que vivir en modo automático.

Escapar de allí no iba a ser fácil. El yardratiano escondía su presencia, mas no impidió que se topase a uno de los inquilinos por casualidad, un sujeto fornido de ropa elegante miembro de la familia, que reaccionó de inmediato atacando al ladrón. Klepsei era lo suficientemente hábil peleando, al menos como para arreglárselas; podía esquivar golpes, y cada tanto le lanzaba algún objeto cercano a su rival, no era gran cosa pero una distracción era suficiente para acertar algún golpe. Sin embargo la táctica se gastó muy rápido, y su oponente con la paciencia colmada lanzó su habilidad especial para manipular su mente con voces ilusorias e imágenes horripilantes. Al maleante le costó centrarse, había dado por hecho que no llegaría más lejos, así que en un último intento utilizó la variante de su poder que nunca había probado hasta ahora: la Ramificación Arcana. Cerró los ojos y esperó que todo salga bien, y así fue, porque al abrirlos nuevamente se encontró con el rostro aterrado de su contrario.

Su juicio aún se encontraba nublado y la adrenalina del momento no ayudaba, así que cuando escuchó a un grupo de yardratianos que venían a socorrer a su compañero, su primer instinto fue atacar al que tenía en frente; ejecutó la habilidad recién robada sin tener tiempo para pensar en las consecuencias, y en un parpadeo, vio caer el cuerpo del sujeto en un estado de shock, al no saber controlarla le causó una acumulación de recuerdos que le produjo convulsiones.

Encadenado

A partir de este punto, se recomienda leer El Peso de la Vida como complemento y expansión del personaje.

Lo siguiente pasó muy rápido; fue apaleado por el resto de los residentes, y pese a que ahora contaba con la misma habilidad que ellos, no era rival para tantos, y mucho menos con su actual estado de confusión. Una vez desplomado en el suelo, en medio de su agonía alcanzaba a escuchar la discusión que se había formado, debatían la posibilidad de entregarlo o acabar con él ahí mismo. Al final se decidieron por ponerlo al servicio de los altos mandos, ya que no les agradaba la idea de ensuciarse dentro de su hogar y en frente de sus ancestros, además de considerar que cualquier pena que le diesen sería peor que la justicia que harían ellos con sus propias manos.

El ladrón se desplomó en ese momento. Al recuperar la consciencia, se encontró atrapado entre cuatro paredes, una habitación formada por piedra ya gastada y con múltiples rayones de uñas, completamente vacía; miró hacia abajo, y se dio cuenta que ahora estaba esposado, tanto muñecas como pies. Intentó reincorporarse varias veces sin éxito, y quedó en un rincón hasta que una voz grave masculina se dirigió a él desde la única entrada que había hacia las celdas. Sus palabras dejaban en claro que era una amenaza para la sociedad, e incluso dejarlo con el resto de criminales sería arriesgado, por lo que le brindó dos opciones a elección. La ejecución o someterse a un método de rehabilitación experimental, y de tener éxito, pasar el resto de su vida sirviendo para las fuerzas armadas del planeta.

No tuvo que pensarlo mucho. Comparado a la muerte cualquier cosa sonaba agradable, aun si tenía que convertirse en soldado, la idea de reformarse le resonaba en la cabeza como un nuevo comienzo; una segunda oportunidad. Sin embargo... pronto se arrepentiría de su decisión, pues la "rehabilitación" resultó ser una tortura. Al aceptar, le habían explicado en qué consistiría su tratamiento: Viviría en ese cubo aislado del resto del mundo, y solo interactuaría con alguien cuando le trajesen comida o durante las horas de terapia. La misma duraría de dos a cuatro horas diarias; consistía en utilizar el novedoso método conductista, enseñarle un comportamiento que se sobreponga a la manía de robar a través de refuerzos negativos. Entre las variantes que utilizaban para lograr el resultado, estaba el colocar varios objetos en el cuarto, algunos de ellos portados por alguien, y cada vez que tratase de tomar uno sería electrocutado o quemado en las extremidades; lo obligaban a mirar escenas o proyecciones en las que se mostraban hurtos, y era intoxicado con anterioridad para sentirse mal durante el transcurso; repetían afirmaciones sobre lo bien que estaba robar, mientras era golpeado o le incrustaban púas en la piel. Este proceso debía repetirse todos los días, durante el tiempo que fuese necesario.

Dejando esos momentos de lado, rutinariamente era alimentado una vez al día con una especie de sopa, o mejor dicho, dos pequeños pedazos de lo que podría llegar a ser carne ahogados en agua sucia; una habitación pequeña con una rejilla en el techo por donde no entraba luz, solo el oxígeno suficiente como para no morir de hipoxia cerebral, y con otra rejilla en el suelo para hacer sus necesidades... realmente un asco; claramente no era la única celda, ya que se trataban de cubículos apilados uno sobre otros conformando un enjambre de carcelarios. La peor parte era cuando salía junto a los demás internos al patio de interior, continuando sin recibir luz solar al solo ser una habitación más grande mal pintada de un gris opaco y musgosa; la principal actividad eran las trifulcas entre ellos, incluso algunos portando armas a escondidas, eso sí, los guardias ya sabían de esto pero disfrutaban del espectáculo sobre todo si alguno moría, puesto que sería un peso menos del cual ocuparse. Al terminar la hora utilizaban la misma metodología que al entrar, colocándolos en una sola fila y enviándolos al área de las cárceles.

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Pasados seis meses, el paciente ya había tenido varios episodios de locura rogando que lo maten, ya no soportaba seguir así. Sin embargo, el tratamiento sí había sido efectivo, pues ante el mero amago de robar se retorcía de dolor inmediatamente. Su celda se encontraba marcada por sus uñas, manchadas con sangre proveniente de su cabeza y maltratada en algunos lado por golpes, necesitaba escapar o morir, solo esas dos opciones tenía en mente. Aún faltaban algunos meses de tratamiento para asegurarse que sea un efecto permanente, además de pulir algunos detalles. También intentarían enseñarle a actuar como soldado a través del mismo método.

Un conflicto belicista

Para su mala suerte, nunca pudo concluir su infierno de forma adecuada, sino que más bien tuvo que prepararse para entrar en otro. La guerra entre Metamor y Yardrat en la que estos últimos habían comenzado con ventaja ahora parecía inclinarse un poco más a los metamoranos; no tenían que arriesgarse y debían asegurar su victoria, Yardrat mandó a la mayoría de sus escuadrones a luchar, una mala idea, ya que habían dejado su planeta casi indefenso. No habían pensado en la posibilidad de que sus enemigos se aprovechasen de ello, pero fue sumamente conveniente, y al darse cuenta del gran montón de guerreros que se encontraban en su planeta, los metamoranos mandaron algunas brigadas de visita.

Tomando medidas desesperadas, Klepsei fue reclutado en uno de los batallones que quedaban, junto a otros cuantos novatos. Hasta ellos se encontraban mejor preparados, el morado jamás había sido partícipe de una contienda, ni siquiera sabía pelear apropiadamente. Los demás solo veían a los prisioneros como lacras sacrificables, empleando a algunos como carne de cañón o escudos vivientes; nuestro personaje se salvaba de esto, intentando parecer lo más amigable posible con sus superiores. Y para incluir más traumas a su desdichada mente, veía cuerpos despedazados por bombas, extremidades empaladas o agujereadas, cabezas estallando por algún impacto de bala; ya no quería seguir más, deseaba con toda su alma ser el siguiente en recibir una herida de muerte y alcanzar la paz de una buena vez.

El enfrentamiento duró varias semanas; los metamoranos parecían llevar ventaja al principio, principalmente al estar uno de sus escuadrones dirigido por Kynos y contar con armamento, pero varios de los yardratianos que quedaron en el planeta contaban con habilidades especiales funcionales, por lo que pudieron resistir. A la larga, el armamento de los metamoranos se iba desgastando, y ambos bandos estaban fatigados luego de tanto tiempo.

La terapia había obstruido cualquier intento del antiguo ladrón por utilizar su habilidad, por lo que únicamente era un estorbo en el campo de batalla; se había pasado la mayor parte del tiempo observando cómo su planeta caía en ruinas y se teñía de rojo, mientras que los reyes, responsables de aquel desastre, habían huido a refugiarse con el resto de civiles evacuados. Todas las edificaciones que admiraba de niño estaban derrumbadas, los preciosos jardines incendiados, la gloriosa música acabó suplantada por gritos de dolor y agonía. Nunca, jamás, en su vida había predicho ver ese terrible escenario; de un típico ladrón escurridizo a un soldado que además de no servir en el campo de batalla se quedaba a admirar el fin de la civilización.

A partir de este punto, se recomienda leer Campanas de Caza como complemento y expansión del personaje.

Durante el transcurso de la guerra, es llamado por un pequeño pelotón debido a las numerosas bajas que habían sufrido, allí es donde se entera de la existencia de Kynos, guerrera del bando contrario con grandes habilidades en la cacería. Al poco tiempo, sus compañeros son abatidos rápidamente por la misma, pero él termina siendo capturado y noqueado; confundido, observa a su captora a través de los barrotes, y entabla una larga conversación que termina por carcomer la mente del prisionero. Finalmente, es liberado de la jaula solo para terminar en el juego de la cazadora, debía escapar para sobrevivir, y no estaba seguro que su intento de comunicación mediante telepatía hubiera llegado a sus superiores. Necesitaba ser salvado.

Corriendo por el bosque nevado, inmerso en la adrenalina y el instinto de supervivencia Klepsei buscaba vivir, encontrar una mejor vida de la que estaba sufriendo. Sin embargo, la suerte no estaba de su lado, y tras esquivar algunos artefactos lanzados por la contraria, acabó por encontrarse en una inmensa arboleda de la cual era imposible escapar. Pasando por un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, el yardratiano tenía las de perder, sufriendo una paliza exhaustiva... pero cuando estaba a nada de rendirse, reacciona al encontrar piedras en su bolsillo, y utilizando su Cleptomancia las intercambia por el revolver de la metamorana, vaciando el cargador en el cuerpo de la misma. Con los papeles invertidos, este decide emplear su técnica nuevamente, tomando la poderosa guadaña que no pudo utilizar, puesto que con un simple empujón es desestabilizado. Ahora era su rival quien poseía el arma que había robado... lo último que alcanzó a escuchar fue un tintineo... todo acabó.

A partir de este punto, se recomienda leer Period como complemento y expansión del personaje.

Abrumado por la guerra y sintiéndose inútil, decidió esconderse entre los escombros del que había sido su hogar. Malherido, y sin poder pensar con claridad, se resignó al pensar que esa sería su tumba. No obstante, Kynos llega a la escena, arrastrando a uno de sus aliados. Escucha cómo la metamorana le exige al soldado el paradero de sus líderes, los cuáles se habían ido a esconder al norte, pero el soldado no había dicho una palabra. Klepsei se maldijo por no poner utilizar su habilidad especial, pero sin ninguna oportunidad de ganar, se escabulló entre los escombros, intentando huir.

Al darse cuenta que había tocado algo con la mano, llevó la vista al suelo y se encontró con una fotografía en la cuál, a pesar del deterioro, se distinguía a él junto a sus padres. Era algo que había robado antes de escapar de su casa, sabiendo que no volvería a ver a sus padres. Al observar ese recuerdo, y posteriormente el montón que tantos años había estado recolectando ardiendo en llamas como si nada, pensó que realmente no tenía nada que perder a este punto.

Volvió a la escena y le dirigió la palabra a Kynos, quién de inmediato le disparó al soldado que traía de rehén. Fue atacado posteriormente, apenas pudiendo defenderse de los golpes. Entre un corto diálogo, llega otro soldado, esta vez aliado de la pelirroja, para advertir que el planeta Metamoran había sido destruido por el imperio de Freezer, al enterarse de la guerra. El yardratiano sucumbió en carcajadas, pero a su rival no pareció hacerle la misma gracia, terminando por matar también a su propio aliado.

Klepsei debía pensar alguna alternativa para ganar, y recordando que los metamoranos eran débiles al clima helado, guió a Kynos hacia el norte, en donde la temperatura bajaba. Esta lo sigue, pero lo termina derribando con una cuchilla. Antes de ser disparado, hace lo imposible para activar su cleptomancia una última vez, robar la pistola y dispararle a su rival cuántas veces pudo antes de caer inconsciente y posteriormente morir de hipotermia.

Al final, fue su raza la que terminó ganando la guerra, pero las bajas y los destrozos se hicieron notar en los años posteriores, también se había perdido la tradición que tan importante había sido alguna vez. El planeta ya no volvería a ser el mismo, ahora se ocupaban de sobrevivir en base a lo que podían cultivar, y se fueron volviendo mucho más débiles; lo que los mantuvo lejos de la mira de la Organización Interplanetaria de Comercio, pero hasta ser colonizados les hubiese aportado un mejor estilo de vida.

Estilo de Combate

En el preciso momento en que entró a rehabilitación surgiría la decisión de al menos aprender defensa personal; no estaba de más defenderse de algún paciente desquiciado o subsistir ante aquellos que fabricaban armas puntiagudas a las escondidas. Esta práctica sería solo realizada dentro de su celda y limitado por las cadenas que apresaban sus brazos y piernas, desembocando en golpes cortos pero precisos y contundentes, similar al modo de proceder de un boxeador. Ya en el servicio militar sus habilidades combativas mejoraron aunque de forma insignificante, su cuerpo se había debilitado con el tiempo y no estaba a su máxima capacidad, decidiendo practicar un estilo en donde usaba el peso corporal de su oponente en su contra.

Algo muy útil que pudo llevarse del primer infierno fueron los grilletes que utilizaba para bloquear ataques en la práctica y en el campo de batalla, aquellos objetos pesados que solían darle problemas de movimiento y dolor de extremidades eran su mejor defensa. Teorizando, se podría afirmar que sin ese peso metálico su nivel de pelea, agilidad y velocidad hubieran sido mucho más eficientes, aunque nunca se sabría a ciencia cierta.

Debilidades

Como se remarcó anteriormente, la falta de aprendizaje de algún tipo de arte marcial le ha llevado a perder la mayoría de sus combates cuerpo a cuerpo, impidiendo ser una amenaza para cualquiera con más fuerza que se haya metido con él. El daño psicológico que se ha ido produciendo a lo largo de su camino es también un gran contratiempo, ya que la intimidación no sería una de sus fortalezas en su personalidad. Y si como la suerte lo hubiese abandonado, su habilidad hereditaria le impediría aprender o entrenar por su cuenta técnicas del tipo energía, siendo un contrincante nulo en esta de destreza.

Habilidades

Habilidades físicas

Klepsei en un inicio solo podría considerarse un ladrón apto gracias al uso de su habilidad familiar, sin embargo a medida que iba creciendo y hurtando objetos más importantes la fuerza de las autoridades empezaría a perseguirlo, debiendo ir mejorando poco a poco su velocidad y agilidad, así como ir practicando su destreza y captación de escondites al mismo tiempo que huía con el fin de nunca detenerse a observar con claridad. Este sistema le permitiría adaptar su vista a la rapidez, logrando adquirir una habilidad física a la que posteriormente le sacaría provecho.

Su transcurso en rehabilitación le permitiría incrementar, durante las dolorosas sesiones, su resistencia y tolerancia al dolor. Su piel se fue cubriendo por una capa callosa  que absorbería gran parte de los impactos físicos que podía llegar a sufrir; y si esto fuera poco, en un acto de supervivencia, lograría que su sistema inmunológico pueda ir repeliendo las toxinas y sustancias que iban directo a su torrente sanguíneo, no siendo afectado por graves enfermedades, teóricamente. Además, el constante uso de aquellos terribles grilletes lo llevarían a aumentar de manera drástica su fuerza, tanto fue así que al librarse de ellos pasaría a sentir mucha ligereza en su propio cuerpo.

En la guerra librada, el soldado yadratiano ya poseía unas capacidades físicas dignas para semejante evento, aunque su mente no era funcional. Podía ver los huecos para protegerse de explosivos pero olvidaba avisarle a sus compañeros, podía escalar con facilidad los montículos pero no ayudaba a nadie a subir; siendo esos algunos ejemplos de la evolución que ha ido teniendo de manera corpórea,  solo se les había olvidado algo en la rehabilitación: el compañerismo. Sin embargo no todo fue malo, cuando pudo recobrar el raciocinio, lograría enfrentar a una cazadora de élite, pudiendo enfrentarla de igual a igual e incluso darle varios problemas.

Habilidad hereditaria

Los yadratianos presentan extrañas y diversas habilidades al igual que los metamoranos, la más conocida es la "Teletransportación", sin embargo esta no es más que una  de las tantas habilidades conocidas para ellos. La realidad de su planeta es diferente a lo que se cree, cada familia presenta una habilidad única que se transmite de generación en generación, cual tradición — o al menos eso sucedía antes de la guerra —

Una curiosidad ligada a la clase social, es que en cuanto más útil sea la habilidad familiar para el resto de la comunidad más adquisiciones obtendrá. Llevando a la conclusión que capacidades como la "Telekinesis", la "Teletransporación", hasta la "Telepatía" vista en la historia de nuestro personaje son relacionadas con usuarios de un alto poder jerárquico. Así que, desgraciadamente, la rareza no va de la mano con el estatus en este caso.

La Cleptomancia es la herencia familiar de Klepsei,  en concepto general consiste en la habilidad de robar mediante la magia, aunque la misma presenta diversas ramificaciones para centrarse en hurtos específicos. Nuestro personaje solo logró controlar dos tipos de cleptomancia.

Cleptomancia.png


Cleptomancia - Ramificación Arcana
La ramificación arcana da la posibilidad de robar otras habilidades y hacerlas propias, aunque el usuario al que es robado puede seguir ejecutándola. Las habilidades físicas son más difíciles de robar que las de energía, puesto que el cuerpo del ladrón tendrá que realizar los movimientos a la perfección o la habilidad quedará inutilizada. Por otro lado, el robo de las habilidades que emplean ki se ve limitado por el poder del hurtador, ya que no podrá ejecutar una técnica que supere sus propios límites.

Cleptomancia - Ramificación Material
La ramificación material permite el hurto del objeto que el usuario desee. El objeto deseado desaparecerá de su lugar, siendo suplantado por una roca, y este aparecerá frente al ladrón. Esta habilidad también se encuentra limitada, el objeto no debe pesar más que el usuario, o no podrá ser teletransportado.

Técnicas

El yadratiano carece de técnicas propias, debido a que la habilidad de la cleptomancia le impide crearlas, pudiendo acceder solamente a las que logra robar de otros usuarios. Siendo la segunda consecuencia más grave de esta gran habilidad, teniendo como consuelo el hecho de adquirir sin mucho esfuerzo técnicas llamativas y exclusivas, siempre y cuando entren dentro de su rango de poder.

Clase D

En el siguiente listado se encontrarán mayoría de las técnicas o combinaciones de técnicas que contienen como principal función ser de apoyo, o aquellas de fácil ejecución que no representan un peligro real.

Telepatía - Klepsei.png
Telepatía: Fue la primer técnica que robó, proviniendo de otro yadratiano de su planeta. La misma le da la habilidad de comunicarse mentalmente con otro ser vivo. Con el tiempo fue mejorando su rango de alcance e incrementando la cantidad de receptores, a tal punto que durante la historia: Campanas de Caza, pudo llegar a comunicarse con otro pelotón antes de su inminente muerte.
ConocimientoTáctico - Klepsei.png
Conocimiento táctico: Es una modificación de la técnica Sabiduría, robada de Zalitai durante la primera jornada de la primera edición de la Metro League. Consiste en realizar un toque físico al contrincante para adquirir información sobre su arsenal, la misma sirve para comprender las técnicas que puede robar, o incluso la forma de repelerlas con éxito en el momento previo de su ejecución.
ImpactoBerserker - Klepsei.png
Impacto Berserker: Es la unión del Octavo Círculo de Sveglia, adquirida en la sexta jornada de la primera edición de la Metro League, y de la Supervelocidad de Vuko, conseguida en la séptima jornada de la misma liga. Incrementando sustancialmente su masa muscular, obtiene fuerza y resistencia aptas para el combate cuerpo a cuerpo, y combinada con su velocidad explosiva puede lograr embestir contra el rival, generando un importante daño físico al impactar.

Clase C

En el siguiente listado se encontrarán mayoría de las técnicas o combinaciones de técnicas que pasan a representar algún peligro, de fácil ejecución y poco desgaste. Sin embargo, su nivel de potencia puede ser contrastado con suma simpleza.

SuperiorSokidan - Klepsei.png
Sokidan Superior: Mejora del Sokidan, técnica robada de Omnesio durante la primera ronda del segundo Torneo de Poder. El ataque consiste en la creación de una bola de energía que se controla mediante movimientos precisos con los dedos, de modo que puede perseguir al oponente hasta impactarle, es una técnica difícil de esquivar (dada su media de velocidad), y muy poderosa cuando impacta con el oponente. Cuando Klepsei la adquirió, la mejoró para que se moviera en un espacio tri-dimensional, incluyendo además del movimiento de manos, el de ojos; cubriendo de dicha forma todos los puntos ciegos que podría llegar a tener.
Pregunta.png
Absolute Taiyoken: Mejora del Taiyoken, técnica robada de Omnesio durante la primera ronda del segundo Torneo de Poder. Primero, el usuario coloca sus manos cerca del centro de su cara con los dedos extendidos hacia sus ojos. Esta técnica consiste en la liberación de destellos luminosos de ki que ciegan al oponente por unos segundos, para aprovechar y atacar o huir. La técnica también ciega a todo aquel que haya visto la luz. La mejora obtenida a esta técnica consiste en ejecutarla sin la necesidad de utilizar las manos como complemento, además de obtener un alcance kilométrico incrementado.
Cortafuego - Klepsei.png
Cortafuego: Surge de la combinación lograda de las técnicas adquiridas mediante la Cleptomancia en la cuarta y quinta jornada de la primera edición de la Metro League, tratándose de Equidistant de 𝗡-𝟮𝟱 y del Kienzan de 6 Cuchillas de Ƶhivago, respectivamente. El usuario crea un disco de aspecto ígneo que rota sobre su propio eje, que al lanzarlo se fragmenta en pequeñas versiones del mismo; en caso de que el adversario lo reciba, será cortado con profundidad además de recibir quemaduras importantes, sin embargo, si la técnica impacta contra un lugar sólido, explotará originando una columna de fuego de tamaño promedio.

Clase B

En el siguiente listado se encontrarán mayoría de las técnicas o combinaciones de técnicas que ya han adquirido un punto intermedio en peligrosidad, y que el rival debe empezar a tomar en cuenta para no confiarse en exceso. Estas empiezan a desgastar más y su ejecución deja de denominarse fácil.

Pregunta.png
Muro del Desgaste: Tras robar las técnicas Wallace y Hail Blades de Nebula durante la novena ronda del segundo Torneo de Poder, decidió combinarlas. A la hora de efectuar esta técnica, genera un muro de energía de un grosor intermedio, y a continuación empieza a disparar del mismo diversas agujas con gran rapidez. La gran contra, es que en cuantas más agujas sean disparadas, el muro se irá volviendo más delgado hasta el punto de desaparecer.
Pregunta.png
Tanque Cónico: Cuando la técnica de Ender (CW), Ryusui-jin, y la técnica de Blade, Lluvia de pirotecnia, robadas durante la segunda y tercera jornada de la primera edición de la Metro League respectivamente, fueron combinadas, surgió una técnica que protege y ataca paralelamente. Al mismo tiempo que lanza puñetazos en un área cónica se empieza a cargar gracias a la energía cinética liberada, formando escudo de tipo domo que lo recubre alrededor. Al transcurrir unos segundos entra en juego el poder del fuego, pasando de simples movimientos físico a disparar ráfagas del elemento mencionado mediante la misma acción.
FerocidadIndomable - Klepsei.png
Ferocidad Indomable: En la final de la primera edición de la Metro League, tras vencer a Masuta[4] y Misht pudo adquirir el Second: Ripper's Claws y el Ataque de Velocidad correspondientemente, combinándolos luego. Iniciando con un simple combo de golpes desenfrenado, acumula energía en sus extremidades pudiendo liberarla a voluntad cual garras retráctiles, tanto sus manos como sus pies son imbuidos por las filosas zarpas recreada con energía feroz. Incluso sus cadenas pueden tomarse como una extensión de largo alcance, terminando como cuchillas.

Clase A

En el siguiente listado se encontrarán mayoría de las técnicas o combinaciones de técnicas que ya entran en el borde de la zona de peligro, pudiendo dejar algunas secuelas en caso de salvarse de la muerte. El nivel de concentración y gasto energético pasa a ser alto.

Pregunta.png
Transferencia ígnea: Formada gracias al Soul Fist de Nasu, la Piroquinesis de Blade y la Transferencia de Ki de Ƶhivago/Legión, siendo cada una adquirida individualmente durante las tres primeras jornadas de la tercera edición de la Promotion League One; el usuario deberá almacenar energía pyro en una de sus manos, para posteriormente emplearla con suficiente fuerza contra su adversario, el cual al ser impactado recibirá la transmisión del poder calórico. El efecto que produce es conocido como combustión espontánea, incinerando totalmente su físico. Sin embargo esto no es todo, ya que se puede re-acumular dicha energía para volver a golpear y lograr el mismo efecto, siempre y cuando su contrincante pueda librarse del primer fuego que acecha todo su cuerpo.
CorteArterial - Klepsei.png
Corte Arterial: Combinación creada a partir del Fúa-Shuáng de Misht, el Saishū Hakai de Bara y Gullet de Neru, técnicas extraídas durante las últimas tres jornadas de la tercera edición de la Promotion League One. El yadratiano cierra su boca con el fin visual de no dar a conocer la carga de ki que lleva en la misma, una vez lista la abre repentinamente para disparar una ráfaga carmesí que se irá fragmentando en pequeñas municiones. El adversario confiado se encargaría de destruirlas fácilmente, sin embargo no se esperaría que solo fueran una distracción para que la verdadera técnica, un hilo de energía desprendido del movimiento original, le realizara corte mortal en la vena carótida.

Clase S

En el siguiente listado se encontrarán mayoría de las técnicas o combinaciones de técnicas que se categorizan como peligrosas, generando una importante cantidad de daño con un simple roce y llevando al contrincante a la muerte en caso de impactarle de lleno. Claro está que el usuario no queda bien parado, sus reservas de energía se agotan por completo y el cansancio mental se torna grave.

ReactivaciónCriogénica - Klepsei.png
Reactivación criogénica: Con el hurto del Shunkanido de Vegeta (R-20), Saliva de Ácido de Sugoki (Bamber) y Ice Cementery de NZHN, durante los Golden Freezer Awards 2019, terminó combinando y creando una potencial técnica. Al emplearla, el usuario desaparece de su posición original y reaparece cerca de su contrincante, pero cuando sus pies tocan el suelo este se cubre de una capa de hielo color verde cristalino, la cual genera altas temperaturas en el ambiente y a su vez, quemaduras en el rival. Aunque posee otra propiedad, puesto que los primeros efectos mencionados provenían de la sustancia ácida, las consecuencias generadas por el hielo son hipotermia e incapacidad de coagulación en el torrente sanguíneo, transformándose en la combinación más letal (hasta el momento) del yadratiano.

Armamento

El desdichado yadratiano nunca fue diestro en la utilización de armas, desde niño solo fue un ladrón de objetos sin valor; a su vez, la contención y tortura recibida provocaron que esta parte de él empeorara. Ya en la guerra, es lanzado al campo de batalla empleando solo la armadura característica de los yadratianos, la cual protege superficialmente la zona del torso. En el combate contra la cazadora, logró emplear por primera vez un arma de fuego, aunque fuera de manera intuitiva.

Armadura - Klepsei.png
Armadura yadratiana: Empleada por los soldados durante la guerra contra los metamoranos, permite cubrir el torso de proyectiles ligeros y de cortes superficiales con armas blancas. Su diseño consta de un peto color cían, con un borde inferior y superior en amarillo oro, y dos tirantes acanalados con detalles en marrón. A diferencia de muchas armaduras, posee un cinturón porta herramientas, siendo útil a la hora de enganchar armas u otro objeto de utilidad. En el diseño post-guerra, el cinturón se desprende de la parte principal para solo ser llevado a la altura de la cadera.

Botas - Klepsei.png
Botas: El calzado adquiere un valor simbólico importante durante su rebeldía adolescente, que continua llevando hasta su adultez. Durante su cumpleaños, sus padres en un acto de "amor paternal" o redención, deciden regalarle un par de botas color naranja óxido; un poco tarde, el joven ya había sido contaminado del todo por un profundo odio hacia las tradiciones y su educación, llevándolo a realizar un dibujo de una flama de intenso rojo. Como tal, no aclara específicamente su significado, aunque puede relacionarse con la "libertad" o la "purificación".

Grilletes - Klepsei.png
Grilletes: Obtenidos durante su reclusión en el reformatorio, impedían que sus extremidades se moviesen durante los experimentos, funcionando a su vez como un conductor de la electricidad en caso de que el prisionero se resistiera mucho. Los mismos se ven bastante maltratados, principalmente por los intentos del yadratiano de librarse de ellos al golpearlos contra las paredes, sin embargo el daño que reciben se fue acrecentando al emplearse para defenderse o incluso atacar a sus posteriores rivales. Un dato curioso es que se vuelven una extensión de él al combinarlos con la técnica Ferocidad Indomable.

Protector - Klepsei.png
Protector bucal: Al igual que los grilletes, se le asignó este objeto para evitar oír sus terribles gritos de sufrimiento durante las "sesiones terapéuticas", aunque existieron veces en las que se lo colocaban para no escuchar sus repetidos pedidos de acabar con su vida. Tras su salida al exterior, este se le retira, no volviéndolo a usar durante el resto de su vida.

Roca - Klepsei.png
Rocas: Llevando siempre en sus bolsillos como un hábito, Klepsei utiliza las rocas para emplear su Cleptomancia de la Ramificación Material, intercambiando el objeto deseado por las mismas. Irónicamente, sus torturadores desconocían de dicho trueque, por lo que el hábito continuó en él.

Enfrentamientos

Golden Freezer Awards 2019

Oponentes Adquisiciones Resultado
Vegeta (R-20)
El saiyan madafaka
Androide 21 (Dragon Ball Zombies)
NZHN (I&S)
Sugoki (Bamber)
Ice Icon - Klepsei.png Ice Cementery
Toxic Icon - Klepsei.png Saliva de Ácido
Support Icon - Klepsei.png Shunkanido
Ganador a:
Mejor Héroe

1º Metro League

Oponente Ronda Adquisición Resultado
Zalitai (DBF) Primera Support Icon - Klepsei.png Sabiduría Victoria
Ender (CW) Segunda Physical Icon - Klepsei.png Ryusui-jin Victoria
Blade (WW) Tercera Fire Icon - Klepsei.png Lluvia de Pirotecnia Victoria
K-25 Cuarta Fire Icon - Klepsei.png Equidistant Victoria
Ƶhivago/Legión (WW) Quinta Energy Icon - Klepsei.pngKienzan de 6 Cuchillas Victoria
Sveglia (DBF) Sexta Physical Icon - Klepsei.png Octavo Círculo Victoria
Vuko (DBHW) Séptima Physical Icon - Klepsei.png Supervelocidad Victoria
Misht
Masuta (RoC)
Final Physical Icon - Klepsei.png Ataque de Velocidad
Energy Icon - Klepsei.pngSecond: Ripper's Claws
Victoria

3º Promotion League One

Oponente Ronda Adquisición Resultado
Nasu Primera Physical Icon - Klepsei.png Soul Fist Victoria
Blade (WW) Segunda Fire Icon - Klepsei.png Piroquinesis Victoria
Ƶhivago/Legión (WW) Tercera Support Icon - Klepsei.png Transferencia de Ki Victoria
Misht Cuarta Energy Icon - Klepsei.pngFúa-Shuáng Victoria
Bara (DBF) Quinta Energy Icon - Klepsei.pngSaishū Hakai Victoria
Neru Séptima Physical Icon - Klepsei.png Gullet Victoria

2º Torneo Fanon de Poder [5]

Oponentes Ronda Adquisiciones Resultado
Omnesio
Shiketto
Primera Energy Icon - Klepsei.pngSokidan
Support Icon - Klepsei.png Taiyoken
Victoria
Pyrofarer
Fern du Moshui (DBF)
Nebula (CW)
Novena Ice Icon - Klepsei.png Hail Blades
Ice Icon - Klepsei.png Wallace
Derrota

Curiosidades

  • Klepsei posee un paralelismo en cuanto a su habilidad, ya que en su historia ha empleado una mayor cantidad de veces la Ramificación Material de la Cleptomancia para lograr con éxito sus hurtos, mientras que en los eventos presentados en la comunidad, siempre termina por emplear la Ramificación Arcana, adquiriendo con el tiempo el arsenal del que tanto carecía en un inicio.
  • Notoriamente, solo los grilletes de los brazos poseen cadenas, esto fue debido a que durante la colisión debían apurarse a liberarlo y enviarlo a la guerra, con el tiempo justo solo soltaron las cadenas de sus piernas, así que optaron por romper las superiores para aligerar las cosas.
  • El protector bucal contiene el mismo patrón y forma de su boca, pudiendo referenciar un poco a la máscara que portaba Hannibal Lecter cuando fue apresado.
  • Las técnicas que el yadratiano fue adquiriendo mediante los concursos comunitarios fueron divididas en clases basándose en su nivel de eficiencia y poder. Esta idea surge de una fuerte influencia realizada por la calificación de misiones en la serie de vídeojuegos de Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi, donde de acuerdo al tiempo implementado y vida restante del personaje colocaban una puntuación.

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Galería

Referencias

  1. Ganador de Golden Freezer Awards 2019.
  2. Ganador de la 1º Metro League.
  3. Subcampeón de la 3º Promotion League One.
  4. La técnica robada hacia Masuta sigue vigente, a pesar del cambio en los podios que eventualmente ocurrió.
  5. Equipo con: Kynos, Shouyu y Rediktum-Yudai

Este artículo ha ganado los Golden Freezer Awards








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