Dragon Ball Fanon Wiki
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Este artículo ha ganado los Golden Freezer Awards









★★☆☆☆

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Klepsei es un personaje creado en conjunto por los usuarios Gond SS y Saail Gox con el objetivo de crear un rival para Kynos. En este caso se utilizó a otra de las razas conocidas por sus extrañas e interesantes habilidades, los yadratianos.

Concepto y Creación

En un inicio sería Kynos el personaje principal de la historia, una formidable cazadora miembro de una raza de la que se sabe relativamente nada, pero poco tiempo después surgiría la idea de crear un segundo personaje con el que pueda rivalizar, siendo alguien de otra raza con poca información respecto a sus costumbres. Ya que la metamorana no conocía el uso del ki y se basaba únicamente en habilidades físicas y conocimiento táctico, el yadratiano sería alguien con habilidades enérgicas increíbles. La cleptomancia vino luego, el poder de adquirir cosas que otros poseían sin el menor esfuerzo era bastante grandioso, sin embargo darle más habilidades sería crear un enemigo imposible de vencer, así que a cambio de tal habilidad no podría crear ninguna técnica, aunque eso no le impedía robarlas: de allí salieron las ramificaciones, una para los objetos cual ladrón y para una las habilidades cual guerrero; está de más decir que existen otras ramificaciones que fueron ideadas pero no llevadas a cabo.

En concepto estaba listo, solo faltaba agregarle la personalidad adecuada, y qué mejor para un ladrón que obtener un trastorno donde le es imposible resistirse al robo, un padecimiento mental que venga heredado con su habilidad: la cleptomanía. El aspecto fue lo siguiente, debía vestir de la misma forma que su raza aunque con un mejor estilo y características interesantes, así que el detalle de fuego en sus botas fue un añadido único para él; en el rework que sufre posteriormente se implementa mejor el cambio de estilo. Eso sí, debía poseer una constitución más adecuada para hacer de él un futuro guerrero, por lo que se le inventó una historia al mundo que lo rodeaba y que a la vez complementaba con la historia de Kynos.

Su evolución es adquirida durante sus participaciones en los concursos, donde se le restaba puntos por carecer precisamente de técnicas, reaccionando a esto de la mejor forma posible: robará una técnica a cualquier personaje de la comunidad que venza en combate, e incluso podrá combinarlas para adquirir más originalidad. De esta manera llamaría la atención de varios miembros, y por ende, adquiriría una mayor relevancia.





Historia

Familia, unión, tradición, descendencia... Qué importancia tienen si la guerra te lo arrebata todo y a todos. Así comienza mi historia, en medio de una guerra innecesaria, todo para demostrar qué exactamente. ¿Supremacía? ¿Superioridad? A la mierda con esa porquería. Pero sabes... no todo era así, hubo un momento en el que los niños podían salir al exterior sin preocuparse por nada, en donde los vecinos conversaban sobre los cultivos, donde el progreso iba en aumento...

Un ladrón desde la cuna

Nos centramos en una típica ciudad menor, que por el incremento en la natalidad no hace mucho abandonó la categoría de pueblo, sin embargo todavía se podían apreciar sitios sin urbanizar que contrarrestaban con las enormes y hermosas edificaciones de la élite de la sociedad. La escena nos muestra a un joven yadratiano junto a sus compañeros, escondidos detrás de una pared, espiando a uno de sus vecinos, entre risas y murmullos observaban cómo traían un nuevo jarrón con una preciosa flor en él al hogar. Uno de ellos atinó a decir: — Haz tu magia —, entonces a nuestro personaje le comenzaron a brillar las manos por una tenue luz purpura, la cual se había dispersado al aparecer repentinamente el jarrón entre sus manos, y al tratarse de una técnica de intercambio, lo que apareció en la mesa fue una simple roca. Los diablillos festejaban la travesura, aunque los adultos no estaban nada contentos, entre gritos estos fueron a visitar a los padres del principal responsable, quienes no tuvieron otra opción que volver a castigar al joven, siendo la décima vez en la semana. Los sermones eran los de siempre: "no se debe utilizar la habilidad familiar para molestar", "se debe encontrar una mejor manera de utilizar el poder que le fue trasmitido", entre otras frases sobre la utilización de su capacidad, frases que de niño uno tilda de aburridas o estrictas, pero que de adulto le encuentra todo el sentido del mundo.

En Yardrat, como en todas las culturas o razas con ideales propios, existe una tradición que es primordial para sus habitantes, que simboliza para ellos un ciclo de vida y retorno, de lazos y respeto a los difuntos: Cada línea familiar se caracteriza por poseer, además de las capacidades de la especie, una habilidad única, imposible de aprender y que solo se puede transmitir a los descendientes a través de un ritual que se le realiza a los mismos en los primeros meses de vida — es necesario que sean herederos de sangre para que este funcione —. Klepsei, primogénito de una de las familias con la habilidad más extraña: la Cleptomancia, poder con múltiples ramificaciones que le permite obtener lo que otro posee; parecía restarle importancia a esta dinastía familiar. Desde pequeño utilizó su habilidad para cometer travesuras y actos que solo provocaban la vergüenza de sus consanguíneos, pero tampoco le tomaba mucha importancia, a sus ojos, todos estaban demasiados obsesionados con eso; basaban toda su ideología en una absurda ceremonia, era sofocante y repetitivo.

Sus padres al principio pensaban que se trataban de rabietas normales para su edad, algo que cesaría cuando madure. Sin embargo, el comportamiento de su hijo no mostraba mejora, y eso los alarmaba; por problemas de fertilidad, Klepsei sería el único hijo que tuviesen, y por ende, el único que continúe con el ciclo familiar por su parte. Eso era algo que habían tratado de explicarle por todos los medios, pero solo lograban desesperar al niño, era una presión con la que no quería cargar, y los años que pasaban vagamente fueron acumulando rencor y odio hacia la actitud de sus padres y a su raza. Robar se había vuelto una forma de desquitarse con el mundo, descargar su rabia haciendo lo que todos le repetían que no debía hacer; un capricho de su parte, pero era lo único que lo reconfortaba. Después de todo, sus amigos más cercanos se fueron alejando al ver que este se había transformado un delincuente a los ojos de la ley y de la sociedad, lo mismo sucedió con la institución educativa a la que asistía, abandonándola debido a las constantes agresiones y burlas directas a sus familiares; decidiendo no vivir encerrado entre esas cuatro paredes que le quitaban el tiempo de su niñez, y no dándole importancia al analfabetismo.

En ese momento, no le interesaba realmente si estaba haciendo algo malo, pues solo había estado robando objetos materiales sin mucho valor, al menos no dañaba directamente a nadie. Los años seguían pasando bajo el mismo estilo de vida, y lo que antes resultaba un juego para calmar su ira ahora se había vuelto algo sin lo que no podía vivir; necesitaba robar para sentirse bien, era algo que tenía tan arraigado como dormir o comer, y ya no bastaba con apoderarse de objetos mundanos. Mientras más caro, más extraño o llamativo, mayor era la ansiedad por obtenerlo. Había escapado de la casa de sus padres durante una noche, sin dejar carta o un motivo, no lo veía necesario después de todo, era sumamente implícito; ahora vivía solo en un terreno casi abandonado que había visualizado desde hace bastante rato al pasear por las zonas más pobres de la ciudad, una casa pequeña donde acumulaba todo lo hurtado. Resultaría desagradable para cualquiera, puesto que parecía un montón de basura apilada que se encargaba de juntar alimañas y suciedad. No siempre era así, a veces utilizaba lo que robaba para venderlo en el bajo mundo y con el dinero saciar sus necesidades básicas, pero gran parte del botín realmente no le servía y terminaba formando parte de la pirámide.

La mentalidad de un condenado

Ahora que saqueaba por inercia, solo podía reaccionar al nivel del hurto si se encontraba huyendo para evitar ser capturado. Como era de esperarse, eso también afectó su juicio y ahora era capaz de quitar aun si se trataba de algo vital para los demás; a este punto se había convencido que eso estaba bien, que si tenía esa habilidad y la necesidad de robar era su deber hacerlo y nadie podría entenderlo o replicárselo.

Su salud mental iba en picada al igual que su historial. Estaba siendo buscado por autoridades, y robar ya no le causaba nada, pero seguía sin poder dejarlo; había tocado fondo. Fue entonces que se le ocurrió algo distinto, y más arriesgado de lo que había hecho hasta ahora. Había decidido robar a una de las familias más reconocidas de su raza, la cual tenía la capacidad de comunicarse mentalmente con los demás sin esforzarse por soltar palabra: La telepatía, era el nombre de dicha habilidad. Todo indicaba que era un suicidio siquiera atravesar las defensas que rodeaban a aquella mansión sumado a su nivel de seguridad, aunque poco le importaba. Tras una ardua planificación y algunos preparativos, se infiltró en la lujosa vivienda y sigilosamente inició una búsqueda de un objeto agradable para robar; entonces algo llama su atención, una enmarcada habitación con detalles en dorado y plateado, que pese a su poca iluminación se podía apreciar un pequeño altar en el que posaba una vasija adornada con una foto al lado, aparentemente de algún familiar; debían ser los restos de un antepasado. Aquel monumento le hizo recordar su odio hacia las creencias que manejaba su raza, y que lo arrastraron a la miseria. No tuvo que pensarlo, tomó el objeto, ni siquiera había tenido que utilizar su habilidad, sin embargo no se había percatado de ello, puesto que la rabia se apoderó de él; la situación le había hecho recordar muchas cosas en las que prefería no pensar, pero... a pesar de todo, había logrado volver a sentir algo, aun si era enojo, eso era mejor que vivir en modo automático.

Escapar de allí no iba a ser fácil. El yardratiano escondía su presencia, mas no impidió que se topase a uno de los inquilinos por casualidad, un sujeto fornido de ropa elegante miembro de la familia, que reaccionó de inmediato atacando al ladrón. Klepsei era lo suficientemente hábil peleando, al menos como para arreglárselas; podía esquivar golpes, y cada tanto le lanzaba algún objeto cercano a su rival, no era gran cosa pero una distracción era suficiente para acertar algún golpe. Sin embargo la táctica se gastó muy rápido, y su oponente con la paciencia colmada lanzó su habilidad especial para manipular su mente con voces ilusorias e imágenes horripilantes. Al maleante le costó centrarse, había dado por hecho que no llegaría más lejos, así que en un último intento utilizó la variante de su poder que nunca había probado hasta ahora: la Ramificación Arcana. Cerró los ojos y esperó que todo salga bien, y así fue, porque al abrirlos nuevamente se encontró con el rostro aterrado de su contrario.

Su juicio aún se encontraba nublado y la adrenalina del momento no ayudaba, así que cuando escuchó a un grupo de yardratianos que venían a socorrer a su compañero, su primer instinto fue atacar al que tenía en frente; ejecutó la habilidad recién robada sin tener tiempo para pensar en las consecuencias, y en un parpadeo, vio caer el cuerpo del sujeto en un estado de shock, al no saber controlarla le causó una acumulación de recuerdos que le produjo convulsiones.

Encadenado

Lo siguiente pasó muy rápido; fue apaleado por el resto de los residentes, y pese a que ahora contaba con la misma habilidad que ellos, no era rival para tantos, y mucho menos con su actual estado de confusión. Una vez desplomado en el suelo, en medio de su agonía alcanzaba a escuchar la discusión que se había formado, debatían la posibilidad de entregarlo o acabar con él ahí mismo. Al final se decidieron por ponerlo al servicio de los altos mandos, ya que no les agradaba la idea de ensuciarse dentro de su hogar y en frente de sus ancestros, además de considerar que cualquier pena que le diesen sería peor que la justicia que harían ellos con sus propias manos.

El ladrón se desplomó en ese momento. Al recuperar la consciencia, se encontró atrapado entre cuatro paredes, una habitación formada por piedra ya gastada y con múltiples rayones de uñas, completamente vacía; miró hacia abajo, y se dio cuenta que ahora estaba esposado, tanto muñecas como pies. Intentó reincorporarse varias veces sin éxito, y quedó en un rincón hasta que una voz grave masculina se dirigió a él desde la única entrada que había hacia las celdas. Sus palabras dejaban en claro que era una amenaza para la sociedad, e incluso dejarlo con el resto de criminales sería arriesgado, por lo que le brindó dos opciones a elección. La ejecución o someterse a un método de rehabilitación experimental, y de tener éxito, pasar el resto de su vida sirviendo para las fuerzas armadas del planeta.

No tuvo que pensarlo mucho. Comparado a la muerte cualquier cosa sonaba agradable, aun si tenía que convertirse en soldado, la idea de reformarse le resonaba en la cabeza como un nuevo comienzo; una segunda oportunidad. Sin embargo... pronto se arrepentiría de su decisión, pues la "rehabilitación" resultó ser una tortura. Al aceptar, le habían explicado en qué consistiría su tratamiento: Viviría en ese cubo aislado del resto del mundo, y solo interactuaría con alguien cuando le trajesen comida o durante las horas de terapia. La misma duraría de dos a cuatro horas diarias; consistía en utilizar el novedoso método conductista, enseñarle un comportamiento que se sobreponga a la manía de robar a través de refuerzos negativos. Entre las variantes que utilizaban para lograr el resultado, estaba el colocar varios objetos en el cuarto, algunos de ellos portados por alguien, y cada vez que tratase de tomar uno sería electrocutado o quemado en las extremidades; lo obligaban a mirar escenas o proyecciones en las que se mostraban hurtos, y era intoxicado con anterioridad para sentirse mal durante el transcurso; repetían afirmaciones sobre lo bien que estaba robar, mientras era golpeado o le incrustaban púas en la piel. Este proceso debía repetirse todos los días, durante el tiempo que fuese necesario.

Dejando esos momentos de lado, rutinariamente era alimentado una vez al día con una especie de sopa, o mejor dicho, dos pequeños pedazos de lo que podría llegar a ser carne ahogados en agua sucia; una habitación pequeña con una rejilla en el techo por donde no entraba luz, solo el oxígeno suficiente como para no morir de hipoxia cerebral, y con otra rejilla en el suelo para hacer sus necesidades... realmente un asco; claramente no era la única celda, ya que se trataban de cubículos apilados uno sobre otros conformando un enjambre de carcelarios. La peor parte era cuando salía junto a los demás internos al patio de interior, continuando sin recibir luz solar al solo ser una habitación más grande mal pintada de un gris opaco y musgosa; la principal actividad eran las trifulcas entre ellos, incluso algunos portando armas a escondidas, eso sí, los guardias ya sabían de esto pero disfrutaban del espectáculo sobre todo si alguno moría, puesto que sería un peso menos del cual ocuparse. Al terminar la hora utilizaban la misma metodología que al entrar, colocándolos en una sola fila y enviándolos al área de las cárceles.

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Pasados seis meses, el paciente ya había tenido varios episodios de locura rogando que lo maten, ya no soportaba seguir así. Sin embargo, el tratamiento sí había sido efectivo, pues ante el mero amago de robar se retorcía de dolor inmediatamente. Su celda se encontraba marcada por sus uñas, manchadas con sangre proveniente de su cabeza y maltratada en algunos lado por golpes, necesitaba escapar o morir, solo esas dos opciones tenía en mente. Aún faltaban algunos meses de tratamiento para asegurarse que sea un efecto permanente, además de pulir algunos detalles. También intentarían enseñarle a actuar como soldado a través del mismo método.

Un conflicto belicista

Para su mala suerte, nunca pudo concluir su infierno de forma adecuada, sino que más bien tuvo que prepararse para entrar en otro. La guerra entre Metamor y Yardrat en la que estos últimos habían comenzado con ventaja ahora parecía inclinarse un poco más a los metamoranos; no tenían que arriesgarse y debían asegurar su victoria, Yardrat mandó a la mayoría de sus escuadrones a luchar, una mala idea, ya que habían dejado su planeta casi indefenso. No habían pensado en la posibilidad de que sus enemigos se aprovechasen de ello, pero fue sumamente conveniente, y al darse cuenta del gran montón de guerreros que se encontraban en su planeta, los metamoranos mandaron algunas brigadas de visita.

Tomando medidas desesperadas, Klepsei fue reclutado en uno de los batallones que quedaban, junto a otros cuantos novatos. Hasta ellos se encontraban mejor preparados, el morado jamás había sido partícipe de una contienda, ni siquiera sabía pelear apropiadamente. Los demás solo veían a los prisioneros como lacras sacrificables, empleando a algunos como carne de cañón o escudos vivientes; nuestro personaje se salvaba de esto, intentando parecer lo más amigable posible con sus superiores. Y para incluir más traumas a su desdichada mente, veía cuerpos despedazados por bombas, extremidades empaladas o agujereadas, cabezas estallando por algún impacto de bala; ya no quería seguir más, deseaba con toda su alma ser el siguiente en recibir una herida de muerte y alcanzar la paz de una buena vez.

El enfrentamiento duró varias semanas; los metamoranos parecían llevar ventaja al principio, principalmente al estar uno de sus escuadrones dirigido por Kynos y contar con armamento, pero varios de los yardratianos que quedaron en el planeta contaban con habilidades especiales funcionales, por lo que pudieron resistir. A la larga, el armamento de los metamoranos se iba desgastando, y ambos bandos estaban fatigados luego de tanto tiempo.

La terapia había obstruido cualquier intento del antiguo ladrón por utilizar su habilidad, por lo que únicamente era un estorbo en el campo de batalla; se había pasado la mayor parte del tiempo observando cómo su planeta caía en ruinas y se teñía de rojo, mientras que los reyes, responsables de aquel desastre, habían huido a refugiarse con el resto de civiles evacuados. Todas las edificaciones que admiraba de niño estaban derrumbadas, los preciosos jardines incendiados, la gloriosa música acabó suplantada por gritos de dolor y agonía. Nunca, jamás, en su vida había predicho ver ese terrible escenario; de un típico ladrón escurridizo a un soldado que además de no servir en el campo de batalla se quedaba a admirar el fin de la civilización.

A partir de ese punto, se recomienda leer Campanas de Caza como complemento y expansión del personaje.

Durante el transcurso de la guerra, es llamado por un pequeño pelotón debido a las numerosas bajas que habían sufrido, allí es donde se entera de la existencia de Kynos, guerrera del bando contrario con grandes habilidades en la cacería. Al poco tiempo, sus compañeros son abatidos rápidamente por la misma, pero él termina siendo capturado y noqueado; confundido, observa a su captora a través de los barrotes, y entabla una larga conversación que termina por carcomer la mente del prisionero. Finalmente, es liberado de la jaula solo para terminar en el juego de la cazadora, debía escapar para sobrevivir, y no estaba seguro que su intento de comunicación mediante telepatía hubiera llegado a sus superiores. Necesitaba ser salvado.

Corriendo por el bosque nevado, inmerso en la adrenalina y el instinto de supervivencia Klepsei buscaba vivir, encontrar una mejor vida de la que estaba sufriendo. Sin embargo, la suerte no estaba de su lado, y tras esquivar algunos artefactos lanzados por la contraria, acabó por encontrarse en una inmensa arboleda de la cual era imposible escapar. Pasando por un enfrentamiento cuerpo a cuerpo, el yardratiano tenía las de perder, sufriendo una paliza exhaustiva... pero cuando estaba a nada de rendirse, reacciona al encontrar piedras en su bolsillo, y utilizando su Cleptomancia las intercambia por el revolver de la metamorana, vaciando el cargador en el cuerpo de la misma. Con los papeles invertidos, este decide emplear su técnica nuevamente, tomando la poderosa guadaña que no pudo utilizar, puesto que con un simple empujón es desestabilizado. Ahora era su rival quien poseía el arma que había robado... lo último que alcanzó a escuchar fue un tintineo... todo acabó.

A partir de ese punto, se recomienda leer Period como complemento y expansión del personaje.

Abrumado por la guerra y sintiéndose inútil, decidió esconderse entre los escombros del que había sido su hogar. Malherido, y sin poder pensar con claridad, se resignó al pensar que esa sería su tumba. No obstante, Kynos llega a la escena, arrastrando a uno de sus aliados. Escucha cómo la metamorana le exige al soldado el paradero de sus líderes, los cuáles se habían ido a esconder al norte, pero el soldado no había dicho una palabra. Klepsei se maldijo por no poner utilizar su habilidad especial, pero sin ninguna oportunidad de ganar, se escabulló entre los escombros, intentando huir.

Al darse cuenta que había tocado algo con la mano, llevó la vista al suelo y se encontró con una fotografía en la cuál, a pesar del deterioro, se distinguía a él junto a sus padres. Era algo que había robado antes de escapar de su casa, sabiendo que no volvería a ver a sus padres. Al observar ese recuerdo, y posteriormente el montón que tantos años había estado recolectando ardiendo en llamas como si nada, pensó que realmente no tenía nada que perder a este punto.

Volvió a la escena y le dirigió la palabra a Kynos, quién de inmediato le disparó al soldado que traía de rehén. Fue atacado posteriormente, apenas pudiendo defenderse de los golpes. Entre un corto diálogo, llega otro soldado, esta vez aliado de la pelirroja, para advertir que el planeta Metamoran había sido destruido por el imperio de Freezer, al enterarse de la guerra. El yardratiano sucumbió en carcajadas, pero a su rival no pareció hacerle la misma gracia, terminando por matar también a su propio aliado.

Klepsei debía pensar alguna alternativa para ganar, y recordando que los metamoranos eran débiles al clima helado, guió a Kynos hacia el norte, en donde la temperatura bajaba. Esta lo sigue, pero lo termina derribando con una cuchilla. Antes de ser disparado, hace lo imposible para activar su cleptomancia una última vez, robar la pistola y dispararle a su rival cuántas veces pudo antes de caer inconsciente y posteriormente morir de hipotermia.

Al final, fue su raza la que terminó ganando la guerra, pero las bajas y los destrozos se hicieron notar en los años posteriores, también se había perdido la tradición que tan importante había sido alguna vez. El planeta ya no volvería a ser el mismo, ahora se ocupaban de sobrevivir en base a lo que podían cultivar, y se fueron volviendo mucho más débiles; lo que los mantuvo lejos de la mira de la Organización Interplanetaria de Comercio, pero hasta ser colonizados les hubiese aportado un mejor estilo de vida.

Etimología

Klepsei proviene del griego κλέψει, klépsei. El cual significa robar o hurtar, haciendo referencia a la habilidad de su clan familiar: la cleptomancia, y a su vez, el padecimiento mental que esta otorga al poseerla: la cleptomanía.

Anatomía y fisiología

A diferencia del actual y deteriorado estado de la raza, los yardratianos solían tener una gama de apariencia más amplia, siendo la mayoría de sus hombres de aspecto prominente. Por esta razón, Klepsei era mucho más alto que los yardratianos que se conocen; también contaba con una estructura facial distinta y tez más oscura, esto se debe a que en ese momento la piel de los habitantes contaba con varias capas de grosor, para protegerlos del clima y heridas profundas. Los ojos solían ser más pequeños, también, debido a la vista avanzada que poseían y que, como lo demás, se fue deteriorando por falta de nutrientes.

En cuanto a vestimenta respecta, posee una camisa blanca con puños dorados y una cuellera con un estilo acordeón, acompañada de unos pantalones rojos, y unas botas naranjas con detalles efecto llama de color rojo sangre gastado. En la parte superior, lleva una armadura azul con bordes amarillos y tirantes color oro gastado, acompañada de una hombrera pequeña con el mismo diseño de la armadura principal y algunos dobleces, a su vez, en la cintura posee otra parte de la armadura que continua el mismo diseño.

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En el remake sufrido en cuanto a imagen, Klepsei sigue poseyendo su camisa blanca, pero la dos mitades de su armadura se terminan uniendo en una sola y pierde su hombrera, siendo de un color azul claro con bordes y tirantes en dorado, sus pantalones continúan rojos al igual que su botas naranjas con detalles de fuego. Además de lo primero mencionado, el nuevo diseño posee grilletes negros a la altura de la rodilla en la parte inferior, y en la superior entre la muñeca y el codo unos grilletes más chicos, acompañados de cadenas rotas. Por otro lado, su rostro se encuentra medio oculto por una máscara bucal negro, dejando ver solo sus ojos.

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Personalidad

Pese a poseer un poder peculiar y muy útil este conlleva una gran contra, y es que el usuario padece del trastorno mental conocido como cleptomanía. Este trastorno se caracteriza por la inclinación o el impulso obsesivo por robar, por lo general, roba objetos que no necesita y que suelen tener poco valor. El usuario empieza a sentir tensión, ansiedad o excitación antes del robo; placer, alivio o gratificación durante el robo; culpa, remordimiento, odio hacia uno mismo, vergüenza o temor después del robo. Aunque nuestro personaje no era consciente de nada de esto durante su niñez, viéndolo como un juego.

La presión impuesta por su familia y la sociedad tan apegada a las tradiciones fue el primer impulso para llegar a dicho estado mental desde temprana edad. Por mucho tiempo, robar fue un modo de llevarle la contraria a todo el mundo y desahogarse, y lo que antes era un juego se iba convirtiendo en una adicción. El tiempo lo empeoró todo, cada vez estaba peor y recibía malas miradas, lo que lo hacía acumular más odio y solo aumentaba sus ansias de hacer lo incorrecto, pese a que no lo veía como algo muy malo en ese entonces puesto que nada de lo que robaba tenía un valor significativo.

Cuando llegó a su límite, se sumergió en una depresión y en un círculo vicioso que solo le provocaba vacío. La ansiedad por hurtar llegaba a provocarle malestar físico como nauseas, vómitos, sudoración o dolor de cabeza, y en el peor de los casos, sufrir alucinaciones; sin embargo, la sensación tras el robo tampoco era satisfactoria, sino todo lo contrario. En esos momentos se trataba de convencer de que estaba haciendo lo correcto con sus habilidades, o que al menos era algo natural e instintivo, y nadie podría reprocharle. Está de más mencionar lo mucho que había afectado su entorno social; siempre se encontraba de mal humor, y pese a reunirse con algún grupo cercano no era capaz de mantenerse estable mucho tiempo, desesperándose a la menor provocación.

El período de rehabilitación tampoco mejoró su salud mental; todo en lo que podía pensar era en la tortura y el dolor que sentiría al día siguiente, y no ayudaba el hecho de que no tuviese nada más con qué distraerse. Se estaba volviendo muy paranoico y había dejado de hablar casi por completo, algo inusual en él, respondiendo solo a la defensiva ante cualquier insinuación. Habría dado por perdida su cordura, pero todos los sucesos posteriores a la guerra lo hicieron, o más bien obligaron, a reflexionar. Al librarse de su dependencia al robo y a la vez, ser privado de utilizar la cleptomancia, pudo darse cuenta de la importancia que tenía; si bien no era algo para obsesionarse, sí resultaba muy útil, y lo había malgastado por mucho tiempo.

Fuera de lo que refiere a su trastorno, resulta un tipo que actúa de forma desinteresada frente a los demás, abusando del sarcasmo o chistes, especialmente cuando se siente tenso, también puede ser condescendiente en ocasiones, para evitar meterse en problemas innecesarios. Como se mencionó anteriormente, tenía el afán de parlotear bastante cuando se sentía cómodo o en confianza, balbuceando lo primero que se le ocurriese. Durante un tiempo, también adquirió el hábito de mentir, con el fin de ocultar todo lo referente a su manía y evitar dar explicaciones de más, lo cual si bien no tuvo ninguna gran repercusión sí quedó como un hábito medianamente marcado que a veces dejaba salir sin darse cuenta.

Combate

El yadratiano nunca tuvo algún tipo de gusto hacia la lucha, ni siquiera había aprendido a pelear o tenido alguna experiencia relacionada con pleitos como tal. Tampoco estaba seguro de qué pensar al respecto, sin embargo, la guerra le formó una perspectiva al respecto; ser testigo de tanta muerte y destrucción le hizo pensar en lo innecesario que eran esos conflictos, incluida la hipocresía que generaba la idea de los bandos: "el héroe y el villano", siendo que todos son partícipes de la misma masacre.

Aun así, era clara su decisión de al menos aprender defensa personal, surgiendo en el preciso momento en que entró a rehabilitación; no estaba de más defenderse de algún paciente desquiciado o subsistir ante aquellos que fabricaban armas puntiagudas a las escondidas. Esta práctica sería solo realizada dentro de su celda y limitado por las cadenas que apresaban sus brazos y piernas. Ya en el servicio militar sus habilidades combativas mejoraron aunque de forma insignificante, su cuerpo se había debilitado con el tiempo y no estaba a su máxima capacidad, decidiendo practicar un estilo en donde usaba el peso corporal de su oponente en su contra. Se ha mostrado calmado y a la vez tenso en enfrentamientos reales de vida o muerte, debiendo analizar sus propios pasos así como el terreno en donde iba a moverse, actuando constantemente a la defensiva mediante bloqueos y esquives; en muy raras ocasiones donde sentía tener ventaja llegaba a lanzarse a la ofensiva, desestabilizando al rival con el peso de todo su cuerpo.

Algo muy útil que pudo llevarse del primer infierno fueron los grilletes que utilizaba para bloquear ataques en la práctica y en el campo de batalla, aquellos objetos pesados que solían darle problemas de movimiento y dolor de extremidades eran su mejor defensa. Teorizando, se podría afirmar que sin ese peso metálico su nivel de pelea, agilidad y velocidad hubieran sido mucho más eficientes, aunque nunca se sabría a ciencia cierta.

Relaciones

La relación con sus padres fue dura, ellos intentaban inculcarle a la fuerza las tradiciones familiares, marcándole siempre el paso que todos sus antepasados siguieron al pie de la letra; poco les importaba lo que realmente su hijo quería, pero este demostró que a él tampoco le importaba lo que ellos deseaban. Si las tradiciones mencionaban que su habilidad no debía usarse para actos egoístas, él lo haría; si debía conocer a quien fuera su pareja de por vida para así criar al niño que continuaría con el linaje, eso no sucedería; estaba decidido que diría por completo ese aspecto cultural de su raza. Es de esta forma como Klepsei fue indicándoles a sus padres que haría lo que quisiera, y a cambio claramente recibiría insultos y desprecio del resto de sus familiares, llegando al punto culmine donde huiría de su hogar. Nunca supo si ellos lograron huir con los refugiados o murieron entre el fuego cruzado.

En la rehabilitación conoció a quienes serían sus torturadores, aquellos que sin un poco de piedad le hacían las peores atrocidades, implementando técnicas que a cualquiera haría hablar en un interrogatorio. El yadratiano sintió el temor en carne propia, con solo sentir la puerta del pasillo abrirse todo su cuerpo comenzaba a sudar y a desesperarse; ya no quería seguir. Sus manos estaba magulladas, con cortes, quemaduras y ampollas; sus sentidos se habían disminuido por el encierro, especialmente su visión; parte de su piel ya era áspera de tantas electrocuciones que fueron llevadas a cabo. Todos estos indicios era una prueba irrefutable de cómo fueron mermando con su voluntad y ganas de vivir.

Sin embargo, su mayor relación fue con la cazadora. A pesar de que la conexión de ambos no fuese precisa en Period, siendo solamente un enfrentamiento entre soldados de ambos bandos, en Campanas de Caza fue diferente: en un mundo donde no había lugar para ambos, un recluso con una habilidad peligrosa y la cazadora definitiva sin presa que le haga frente, pudieron encontrar en aquel campo de batalla a su igual: el yadratiano recuperó sus ganas por vivir al sentir el verdadero terror en carne y hueso, y la metamorana al rivalizar contra alguien que logró ponerla en aprietos incluso en sus últimos minutos de vida; consiguiendo complementarse ambos al darle lo que buscaba al otro hasta su final.

Habilidades

Los yadratianos presentan extrañas y diversas habilidades al igual que los metamoranos, la más conocida fue la "Teletransportación", sin embargo esta no es más que una habilidad común para ellos. La realidad de su planeta es diferente a lo que se cree, cada familia presenta una habilidad única que se transmite de generación en generación, cual tradición — o al menos eso sucedía antes de la guerra —

Cleptomancia: Consiste en la habilidad de robar mediante la magia, la misma presenta diversas ramificaciones, pero nuestro personaje solo llegó a controlar dos tipos de cleptomancia.

  • Cleptomancia - Ramificación Arcana: La ramificación arcana da la posibilidad de robar otras habilidades y hacerlas propias, impidiendo que el usuario al que es robado puede ejecutarla de alguna forma. La habilidades físicas son más difíciles de robar que las de energía, puesto que el cuerpo del ladrón tendrá que realizar los movimientos a la perfección o la habilidad quedará inutilizada. Por otro lado, el robo de habilidad que emplean ki se ve limitado por el poder del ladrón, ya que no podrá ejecutar una técnica que supere sus propios limites.
  • Cleptomancia - Ramificación Material: La ramificación material permite el hurto del objeto que el usuario desee. El objeto deseado desaparece de su lugar, siendo suplantado por una roca, y este aparece frente al ladrón. Esta habilidad también se encuentra limitada, el objeto no debe pesar más que el usuario, o no podrá ser teletransportado.

Técnicas

El yadratiano carece de técnicas propias, debido a que la habilidad de la cleptomancia le impide crearlas, pudiendo acceder solamente a las que logra robar de otros usuarios. Siendo la segunda consecuencia más grave de esta gran habilidad, teniendo como consuelo el hecho de adquirir sin mucho esfuerzo técnicas llamativas y exclusivas, siempre y cuando entren dentro de su rango de poder.

Telepatía - Klepsei.png
Telepatía: Fue la primer técnica que robó, proviniendo de otro yadratiano de su planeta. La misma le da la habilidad de comunicarse mentalmente con otro ser vivo. Con el tiempo fue mejorando su rango de alcance e incrementando la cantidad de receptores, a tal punto que durante la historia: Campanas de Caza, pudo llegar a comunicarse con otro pelotón antes de su inminente muerte.

ConocimientoTáctico - Klepsei.png
Conocimiento táctico: Es una modificación de la técnica Sabiduría, robada de Zalitai durante la primera jornada de la primera edición de la Metro League. Consiste en realizar un toque físico al contrincante para adquirir información sobre su arsenal, la misma sirve para comprender las técnicas que puede robar, o incluso la forma de repelerlas con éxito en el momento previo de su ejecución.

ImpactoBerserker - Klepsei.png
Impacto Berserker: Es la unión del Octavo Círculo de Sveglia, adquirida en la sexta jornada de la primera edición de la Metro League, y de la Supervelocidad de Vuko, conseguida en la séptima jornada de la misma liga. Incrementando sustancialmente su masa muscular, obtiene fuerza y resistencia aptas para el combate cuerpo a cuerpo, y combinada con su velocidad explosiva puede lograr embestir contra el rival, generando un importante daño físico al impactar.

SuperiorSokidan - Klepsei.png
Sokidan Superior: Mejora del Sokidan, técnica robada de Omnesio durante la primera ronda del segundo Torneo de Poder. El ataque consiste en la creación de una bola de energía que se controla mediante movimientos precisos con los dedos, de modo que puede perseguir al oponente hasta impactarle, es una técnica difícil de esquivar (dada su media de velocidad), y muy poderosa cuando impacta con el oponente. Cuando Klepsei la adquirió, la mejoró para que se moviera en un espacio tri-dimensional, incluyendo además del movimiento de manos, el de ojos; cubriendo de dicha forma todos los puntos ciegos que podría llegar a tener.

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Absolute Taiyoken: Mejora del Taiyoken, técnica robada de Omnesio durante la primera ronda del segundo Torneo de Poder. Primero, el usuario coloca sus manos cerca del centro de su cara con los dedos extendidos hacia sus ojos. Esta técnica consiste en la liberación de destellos luminosos de ki que ciegan al oponente por unos segundos, para aprovechar y atacar o huir. La técnica también ciega a todo aquel que haya visto la luz. La mejora obtenida a esta técnica consiste en ejecutarla sin la necesidad de utilizar las manos como complemento, además de obtener un alcance kilométrico incrementado.

Cortafuego - Klepsei.png
Cortafuego: Surge de la combinación lograda de las técnicas adquiridas mediante la Cleptomancia en la cuarta y quinta jornada de la primera edición de la Metro League, tratándose de Equidistant de 𝗡-𝟮𝟱 y del Kienzan de 6 Cuchillas de Ƶhivago, respectivamente. El usuario crea un disco de aspecto ígneo que rota sobre su propio eje, que al lanzarlo se fragmenta en pequeñas versiones del mismo; en caso de que el adversario lo reciba, será cortado con profundidad además de recibir quemaduras importantes, sin embargo, si la técnica impacta contra un lugar sólido, explotará originando una columna de fuego de tamaño promedio.

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Muro del Desgaste: Tras robar las técnicas Wallace y Hail Blades de Nebula durante la novena ronda del segundo Torneo de Poder, decidió combinarlas. A la hora de efectuar esta técnica, genera un muro de energía de un grosor intermedio, y a continuación empieza a disparar del mismo diversas agujas con gran rapidez. La gran contra, es que en cuantas más agujas sean disparadas, el muro se irá volviendo más delgado hasta el punto de desaparecer.

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Tanque Cónico: Cuando la técnica de Ender (CW), Ryusui-jin, y la técnica de Blade, Lluvia de pirotecnia, robadas durante la segunda y tercera jornada de la primera edición de la Metro League respectivamente, fueron combinadas, surgió una técnica que protege y ataca paralelamente. Al mismo tiempo que lanza puñetazos en un área cónica se empieza a cargar gracias a la energía cinética liberada, formando escudo de tipo domo que lo recubre alrededor. Al transcurrir unos segundos entra en juego el poder del fuego, pasando de simples movimientos físico a disparar ráfagas del elemento mencionado mediante la misma acción.

FerocidadIndomable - Klepsei.png
Ferocidad Indomable: En la final de la primera edición de la Metro League, tras vencer a Masuta[3] y Misht pudo adquirir el Second: Ripper's Claws y el Ataque de Velocidad correspondientemente, combinándolos luego. Iniciando con un simple combo de golpes desenfrenado, acumula energía en sus extremidades pudiendo liberarla a voluntad cual garras retráctiles, tanto sus manos como sus pies son imbuidos por las filosas zarpas recreada con energía feroz. Incluso sus cadenas pueden tomarse como una extensión de largo alcance, terminando como cuchillas.

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Transferencia ígnea: Formada gracias al Soul Fist de Nasu, la Piroquinesis de Blade y la Transferencia de Ki de Ƶhivago/Legión, siendo cada una adquirida individualmente durante las tres primeras jornadas de la tercera edición de la Promotion League One; el usuario deberá almacenar energía pyro en una de sus manos, para posteriormente emplearla con suficiente fuerza contra su adversario, el cual al ser impactado recibirá la transmisión del poder calórico. El efecto que produce es conocido como combustión espontánea, incinerando totalmente su físico. Sin embargo esto no es todo, ya que se puede re-acumular dicha energía para volver a golpear y lograr el mismo efecto, siempre y cuando su contrincante pueda librarse del primer fuego que acecha todo su cuerpo.

ReactivaciónCriogénica - Klepsei.png
Reactivación criogénica: Con el hurto del Shunkanido de Vegeta (R-20), Saliva de Ácido de Sugoki (Bamber) y Ice Cementery de NZHN, durante los Golden Freezer Awards 2019, terminó combinando y creando una potencial técnica. Al emplearla, el usuario desaparece de su posición original y reaparece cerca de su contrincante, pero cuando sus pies tocan el suelo este se cubre de una capa de hielo color verde cristalino, la cual genera altas temperaturas en el ambiente y a su vez, quemaduras en el rival. Aunque posee otra propiedad, puesto que los primeros efectos mencionados provenían de la sustancia ácida, las consecuencias generadas por el hielo son hipotermia e incapacidad de coagulación en el torrente sanguíneo, transformándose en la combinación más letal (hasta el momento) del yadratiano.

Armamento

El desdichado yadratiano nunca fue diestro en la utilización de armas, desde niño solo fue un ladrón de objetos sin valor; a su vez, la contención y tortura recibida provocaron que esta parte de él empeorara. Ya en la guerra, es lanzado al campo de batalla empleando solo la armadura característica de los yadratianos, la cual protege superficialmente la zona del torso. En el combate contra la cazadora, logró emplear por primera vez un arma de fuego, aunque fuera de manera intuitiva.

Armadura - Klepsei.png
Armadura yadratiana: Empleada por los soldados durante la guerra contra los metamoranos, permite cubrir el torso de proyectiles ligeros y de cortes superficiales con armas blancas. Su diseño consta de un peto color cían, con un borde inferior y superior en amarillo oro, y dos tirantes acanalados con detalles en marrón. A diferencia de muchas armaduras, posee un cinturón porta herramientas, siendo útil a la hora de enganchar armas u otro objeto de utilidad. En el diseño post-guerra, el cinturón se desprende de la parte principal para solo ser llevado a la altura de la cadera.

Grilletes - Klepsei.png
Grilletes: Obtenidos durante su reclusión en el reformatorio, impedían que sus extremidades se moviesen durante los experimentos, funcionando a su vez como un conductor de la electricidad en caso de que el prisionero se resistiera mucho. Los mismos se ven bastante maltratados, principalmente por los intentos del yadratiano de librarse de ellos al golpearlos contra las paredes, sin embargo el daño que reciben se fue acrecentando al emplearse para defenderse o incluso atacar a sus posteriores rivales. Un dato curioso es que se vuelven una extensión de él al combinarlos con la técnica Ferocidad Indomable.

Protector - Klepsei.png
Protector bucal: Al igual que los grilletes, se le asignó este objeto para evitar oír sus terribles gritos de sufrimiento durante las "sesiones terapéuticas", aunque existieron veces en las que se lo colocaban para no escuchar sus repetidos pedidos de acabar con su vida. Tras su salida al exterior, este se le retira, no volviéndolo a usar durante el resto de su vida.

Roca - Klepsei.png
Rocas: Llevando siempre en sus bolsillos como un hábito, Klepsei utiliza las rocas para emplear su Cleptomancia de la Ramificación Material, intercambiando el objeto deseado por las mismas. Irónicamente, sus torturadores desconocían de dicho trueque, por lo que el hábito continuó en él.

Curiosidades

  • Klepsei posee un paralelismo en cuanto a su habilidad, ya que en su historia ha empleado una mayor cantidad de veces la Ramificación Material de la Cleptomancia para lograr con éxito sus hurtos, mientras que en los eventos presentados en la comunidad, siempre termina por emplear la Ramificación Arcana, adquiriendo con el tiempo el arsenal del que tanto carecía en un inicio.
  • Notoriamente, solo los grilletes de los brazos poseen cadenas, esto fue debido a que durante la colisión debían apurarse a liberarlo y enviarlo a la guerra, con el tiempo justo solo soltaron las cadenas de sus piernas, así que optaron por romper las superiores para aligerar las cosas.
  • Las técnicas que el yadratiano fue adquiriendo mediante los concursos comunitarios fueron divididas en clases basándose en su nivel de eficiencia y poder. Esta idea surge de una fuerte influencia realizada por la calificación de misiones en la serie de vídeojuegos de Dragon Ball Z: Budokai Tenkaichi, donde de acuerdo al tiempo implementado y vida restante del personaje colocaban una puntuación.

Enfrentamientos

Golden Freezer Awards 2019

Oponentes Adquisiciones Resultado
Vegeta (R-20)
El saiyan madafaka
Androide 21 (Dragon Ball Zombies)
NZHN (I&S)
Sugoki (Bamber)
Ice Icon - Klepsei.png Ice Cementery
Toxic Icon - Klepsei.png Saliva de Ácido
Support Icon - Klepsei.png Shunkanido
Ganador a:
Mejor Héroe

1º Metro League

Oponente Ronda Adquisición Resultado
Zalitai (DBF) Primera Support Icon - Klepsei.png Sabiduría Victoria
Ender (CW) Segunda Physical Icon - Klepsei.png Ryusui-jin Victoria
Blade (WW) Tercera Fire Icon - Klepsei.png Lluvia de Pirotecnia Victoria
K-25 Cuarta Fire Icon - Klepsei.png Equidistant Victoria
Ƶhivago/Legión (WW) Quinta Energy Icon - Klepsei.pngKienzan de 6 Cuchillas Victoria
Sveglia (DBF) Sexta Physical Icon - Klepsei.png Octavo Círculo Victoria
Vuko (DBHW) Séptima Physical Icon - Klepsei.png Supervelocidad Victoria
Misht
Masuta (RoC)
Final Physical Icon - Klepsei.png Ataque de Velocidad
Energy Icon - Klepsei.pngSecond: Ripper's Claws
Victoria

3º Promotion League One

Oponente Ronda Adquisición Resultado
Nasu Primera Physical Icon - Klepsei.png Soul Fist Victoria
Blade (WW) Segunda Fire Icon - Klepsei.png Piroquinesis Victoria
Ƶhivago/Legión (WW) Tercera Support Icon - Klepsei.png Transferencia de Ki Victoria
Misht Cuarta Desconocida Victoria
Bara (DBF) Quinta Desconocida Victoria
Neru Séptima Desconocida Desconocido

2º Torneo Fanon de Poder [4]

Oponentes Ronda Adquisiciones Resultado
Omnesio
Shiketto
Primera Energy Icon - Klepsei.pngSokidan
Support Icon - Klepsei.png Taiyoken
Victoria
Pyrofarer
Fern du Moshui (DBF)
Nebula (CW)
Novena Ice Icon - Klepsei.png Hail Blades
Ice Icon - Klepsei.png Wallace
Derrota

Insert song

Galería

Referencias

  1. Ganador de Golden Freezer Awards 2019.
  2. Ganador de la 1º Metro League.
  3. La técnica robada hacia Masuta sigue vigente, a pesar del cambio en los podios que eventualmente ocurrió.
  4. Equipo con: Kynos, Shouyu y Rediktum-Yudai

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